La ciudad de Los Ángeles, con su rica historia y patrimonio, ha experimentado una transformación urbana que ha afectado su identidad cultural. La ausencia de una planificación urbanística que haya orientado el crecimiento de Los Ángeles, preservando sus sitios históricos característicos y tradicionales, va resultando en el surgimiento de una ciudad híbrida, donde aún conviven unos pocos retazos de su identidad con espacios que chocan con ese entorno.
Este crecimiento desordenado, se refleja desde hace varios años atrás y se hizo más notorio, desde la “modernización” de nuestra Plaza de Armas y en las nuevas construcciones en altura que día a día van apareciendo por diferentes sectores de la ciudad y sobre todo, en el casco histórico. No estoy contra la modernización, es un proceso necesario, pero respetemos, resguardemos y conservemos nuestra identidad. Construir lo moderno no significa destruir la identidad patrimonial e histórica.
Si se hubiese respetado y conservado la identidad misma de estas calles con sus hermosas construcciones y fachadas, los locales serían hoy muchos más valiosos que los existentes. Si hubiéramos respetado y preservado la identidad urbanística y patrimonial de la ciudad, hoy estaríamos orgullosos de nuestro patrimonio, guardando las proporciones, como ocurre en San Pedro de Atacama o en Santa Cruz, por citar algunas ciudades chilenas.
Entre los espacios que fueron testigos privilegiados de la historia angelina, destacan edificaciones que fueron fieles representantes de una corriente arquitectónica, de ricas terminaciones y preciosas fachadas que se dieron desde mediados del siglo XIX y las primeras décadas del 1900 y que hicieron del casco histórico de la ciudad, un sector lleno de historias y belleza.
Fueron “contenedores” de grandes acontecimientos, recuerdos y momentos, sino también, fueron inmuebles que llegaron a ser claves en la vida social y política angelina, hasta mediados del siglo XX; algunas de gran fastuosidad arquitectónica y otras más modestas, como:
- Edificio de la Iglesia San Miguel (1840 apróx.)
- La casona de Calixto Padilla (1866)
- Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (1870)
- Capilla San Sebastián (1877) pero la actual, declarada Monumento Nacional fue construida en 1916
- Edificio del Regimiento (1900), que recibió al Batallón de Infantería N°10 “Lautaro”
- Edificio de la Intendencia (1908)
- La Iglesia San Francisco (1910)
- Casa Ciappa (1920)
- Edificio del Liceo de Hombres (1923)
- Hotel de France (1926)
- Edificio del Ex Banco del Estado (1927)
- Edificio del Club de la Unión (1930)
- Edificio Consistorial (1932)
- Teatro Municipal, hoy Casa de la Cultura (1934), entre otras tantas que sería largo enumerar.
A estas alturas, nada podemos hacer para recuperar esa identidad perdida, pero al menos resguardemos y recuperemos lo poco o casi nada que va quedando. Justo hoy, 1 de octubre de 2020, me entero que están demoliendo el edificio que albergó la antigua Cárcel Pública (1957), al poniente de la Avenida Ricardo Vicuña.
Los Ángeles seguirá creciendo, sin planificación urbana y sin leyes claras para proteger su patrimonio histórico y urbanístico, mientras sigamos eligiendo autoridades “afuerinas” que solo buscan el bien personal al comunitario u otros, que siendo angelinos poco y nada les interesa resguardar el legado que nos dejaron grandes forjadores, que lucharon por el engrandecimiento de una ciudad que amaron.
La Plaza de Armas, fue un atentado contra la identidad patrimonial y urbanística de los angelinos. Hoy se ha constituido en una plaza no confortable, tanto visual como especialmente en su entorno. En este espacio no se respetó el modo de vida de los angelinos y una prueba de ello es que la plaza contigua “Plaza Pinto”, siempre está llenas de actividades y gentes que se cobijan a la sombra de sus hermosos árboles y jardines, esperamos que con ella no suceda lo mismo.
La Plaza de Armas, a excepción de jóvenes “acróbatas en bicicletas o patinetas” que han invadido este paseo, casi siempre está vacía, no es un lugar de encuentros familiares, tanto por su configuración, como por la seguridad, y porque ya no responde a nuestra identidad ni a nuestro clima. Es una aberración lo que sucedió en ella.
Ahora, si nos fijamos en las calles principales adyacentes, Colón (que ya sabemos lo sucedido con su semi-paseo peatonal) - Valdivia y Almagro se han “salvado” y han crecido como un camaleón, cambiantes en fachadas, colores, estilos y estacionamientos, según las necesidades del momento.
Si nuestras autoridades locales - de ayer - no hicieron nada por resguardar esos patrimonios; Las de hoy, menos lo han hecho y justo hoy lo han demostrado una vez más. Nos damos perfecta cuenta que no tienen nada de visionarios, que no aman nuestra ciudad; lo menos que podrían haber realizado, es la recuperación de edificios emblemáticos.
Algo parecido sucede con nuestras especies arbóreas, están talando discriminadamente, sin estudios previos; ¡han “plantado” árboles metálicos, siendo esta ciudad “La Capital Forestal” del país…lindo negocio!
Sin embargo, en este contexto de cambio y modernización, la cultura del skate ha encontrado un lugar en Los Ángeles, influyendo en el arte y la moda.
TONY HAWK: ¿El mejor SKATER de la HISTORIA?

Veinticinco años después, la hoy mundialmente conocida marca que ha impuesto su sello como estilo de vida pop, da un paso más hacia su consagración: la casa Sotheby's anunció una inédita subasta que reúne 248 patinetas de la marca Supreme, que corresponde a toda la colección de diseño limitado que ha lanzado la tienda desde 1998 hasta hoy y que han sido firmadas por algunos de los artistas más célebres como Jeff Koons, Damien Hirst, Richard Prince, George Condo, Marilyn Minter y Takeshi Murakami, además de otras marcas de lujo con las que han hecho colaboraciones como Louis Vuitton, Gucci, Lacoste y Burberry.
La puja será el próximo 25 de enero y se espera recaudar por el lote completo más de un millón de dólares, una cifra enorme para este tipo de objetos. El acervo pertenece a Ryan Fuller, coleccionista privado de Los Angeles quien comenzó a adquirirlas en 2005; su desafío más complejo fue reunir todas las ediciones limitadas lanzadas por Supreme entre 1998 y 2008 que además estuviesen en buenas condiciones.
Según él, set más complejo de completar fueron las tablas diseñadas en 2003 por el del artista neoyorquino Dan Colen y tituladas Air Jordan: "Durante años sólo tuve cuatro de las cinco tablas y estaba empezando a sentir que el último de ese set ya no existía, cuando de repente recibí un correo electrónico de un tipo con el que había hecho negocios durante años, quien simplemente encontró una de las tablas en su bodega. ¡Yo estaba de vacaciones en Hawái en ese momento y recibir ese correo electrónico fue definitivamente el punto cúlmine de mis vacaciones!", ha contado Fuller.

Cada patineta fue lanzada en números limitados y solo estaba disponible en tiendas minoristas o en el sitio de comercio electrónico de Supreme. Altamente codiciadas y coleccionables, cada una de las plataformas de skate de Supreme cuenta una historia y representa un momento en la línea de tiempo de la marca que sólo tiene un cuarto de siglo, pero que ha logrado fama planetaria llevando sus diseños ya no sólo a las tablas de skate sino también a vestuario como camisetas y calzoncillos. Además entre sus colaboradores no sólo figuran artistas sino también cineastas, músicos y fotógrafos como David Lynch, Daniel Johnston, Public Enemy y Nan Goldin.
Dentro de la subasta destaca la propia versión que Supreme hizo del clásico monograma LV (Louis Vuitton) y que se retiró en el 2000 debido a una demanda que impuso la marca de lujo francesa por infracción a los derechos de autor, pero que luego terminó en una amistosa colaboración oficial de ambas compañías en 2017, que incluyó además un estuche para guardar la patineta y otros accesorios, que hoy sin duda son de los productos más codiciados por los coleccionistas.