El 21 de octubre de 2015 fue la fecha en que Marty McFly (Michael J. Fox) y el Dr. Emmett Brown (Christopher Lloyd) llegaron al futuro en la segunda entrega de la película "Volver al Futuro". El filme marcó a una generación con una historia que se metía en el futuro, mostrando zapatillas que se autoabrochaban y patinetas que se deslizaban a centímetros del suelo.
Además de las correas flotantes para pasear perros y la parte 19 de "Tiburón", lo más trascendente fue la "máquina del tiempo", un DeLorean DMC-12.

El deportivo construido por la DeLorean Motor Company a comienzos de los 80, en instalaciones ubicadas en Irlanda del Norte, fue diseñado por Giugiaro y ajustado por Colin Chapman.
Montaba un motor V6 y se caracterizaba por la carrocería de acero inoxidable, chasis derivado del Lotus Sprit, interior recubierto de cuero y la apertura de puertas en forma vertical, tipo "alas de gaviota".
Este detalle, según algunos, estaba inspirado en el Mercedes 300 SL, aunque otros indican que las naves "X-Wings" de "La Guerra de las Galaxias" fueron la idea original.
La potencia original del deportivo alcanzaba los 200 caballos de fuerza, sin embargo, las normas de Estados Unidos obligaron a adaptar el bloque, consiguiendo entregar apenas 130 Hp, una cifra muy menor, por lo que su destino comercial no era otro que el fracaso, el cual no tardó en llegar.
La compañía liderada por John DeLorean se declaró en quiebra en 1983, con cerca de nueve mil unidades del DMC-12 fabricadas.
Pero la aceptación que le fue negada en ventas llegaría a través del celuloide.
A mediados de los 80, el guionista Bob Gale junto al director Robert Zemeckis intentaban vender la historia de un joven que viajaba al pasado, donde su madre se enamoraba de él.
Luego de conseguir el financiamiento con Steven Spielberg, hubo detalles que se modificaron del libreto original.
Para empezar, la mascota del científico pasó de un chimpancé a un perro y la máquina del tiempo, al comienzo pensada en un refrigerador, se convirtió en un deportivo futurista.
El motivo era simple: se corría el riesgo de que algún niño imitara el viaje y se escondiera en el congelador.
Así se llegó al DeLorean, modelo que, además, servía para una escena de la primera parte, en la que unos granjeros confundían el auto con un ovni.
Durante el rodaje se utilizaron siete unidades, además de un modelo a escala de fibra de vidrio que se ocupaba en las escenas voladoras. De aquellas siete, dos están en manos de Universal Estudios y una se remató hace años en más de medio millón de dólares.