La Fascinante Historia del Patinete: De "Vehículo Autopropulsado" a Icono Cultural

El skate es mucho más que subirse a una patineta y hacer trucos.

Se trata de una cultura que no siempre fue tomada en serio, pero gracias a que los propios skaters se encargaron de crear, documentar y difundir sus historias, ha logrado, sin proponérselo, dejar huella en la cultura pop, desde el cine hasta el mundo de la moda y la música.

En este artículo, exploraremos la historia del patinete, desde sus humildes comienzos hasta su impacto en la sociedad actual.

En 1915 ni siquiera había semáforos en Estados Unidos.

Este patinete se creó ese año en Nueva York.

Su éxito fue notable e incluso acabó usándose por celebridades de entonces como la sufragista Lady Norman, que lo utilizaba para ir ala oficina.

Como señalaban en la Smithsonian Magazine, la patente del "vehículo autopropulsado" se concedió a Hugo Cecil Gibson, aunque el diseñador Joseph F.

Este patinete contaba con un motor de combustión de cuatro tiempos y 155 cc que estaba colocado cerca de la rueda delantera y además se incluía un faro delantero y trasero y una bocina.

Aquel invento se publicitó como un singular medio de transporte para las clases altas, y en 1916 una ilustración en la revista Puck mostraba una imagen que realmente parecía adelantada a su tiempo.

Aquella imagen del Autoped acabó funcionando, y el Autoped tuvo cierto éxito entre las clases altas.

Lo demuestra el hecho de que Lady Florence Norman, una famosa sufragista, lo usaba ya en 1916 para ir a su oficina del centro de Londres.

Lady Florence Norman en su Autoped.

Amelia Earhart con un Autoped. No fue la única celebridad en usar este vehículo.

El Autoped también se acabó utilizándose en otros escenarios, como señalan en Online Bicycle Museum.

El Servicio Postal de Nueva York lo utilizó para llevar el correo y también se uso por la policía de tráfico.

Autoped utilizado por el Servicio Postal de Nueva York.

Lamentablemente el Autoped no logró ser rentable.

El Autoped, por cierto, era plegable.

Lo cierto es que aquella moto fue otra adelantada a su tiempo en cierta medida, pero nuestro protagonista, el Autoped, mostró cómo podía ser el futuro del transporte personal.

Compa: El Perro Skater que Conquistó Barcelona

Entre las hordas de skaters, últimamente se avista alguno a cuatro patas.

No, no es ningún turista de resaca.

Las cámaras persiguen una tabla con nombre: Compa, se lee cuando se le da la vuelta.

Él ni se inmuta.

No es de los que posturean de reojo.

Se sube a su skate con la confianza de un dibujo animado, se da impulso con la pata, gira el skate con la boca cuando se le vuelca.

Al ver a este perro son los humanos los que sueltan “¡guau!”.

Da la impresión de tener menos preocupaciones que Pancho, el perro de la lotería.

Se deja acariciar con mirada de famoso resignado.

Es mezcla de border collie y setter.

La misma cara de buenazo que Lassie.

Cumplió 2 años la semana pasada.

La mayor parte los ha pasado sobre ruedas.

Se llama Compa.

Compatineta, en Instagram.

“Me gusta el skate y la vida perruna”, resume su mini biografía.

Se le suele ver detrás del Macba, en las Tres Chimeneas o por el puerto.

Hace tiempo que tiene tabla propia con su nombre.

“Aquí el skater es él”, asiente el dueño.

Pablo ni siquiera sabe patinar.

“Yo voy en bicicleta”, se ríe.

Pablo Arias es el humano que va corriendo detrás de este perro rodante.

Lleva 20 años en Barcelona, pero mantiene intacto el acento argentino.

Solía organizar eventos cuando las discotecas no eran una especie en extinción.

¿Cómo ha conseguido tener un perro skater?

“No hice nada -promete-, simplemente le gusta”.

Se nota nada más verlo: el perro mira las tablas con la misma cara de felicidad que a una pelotita.

“Lo de dar la vuelta al skate -asegura Pablo- lo aprendió él solo”.

Compa patina por el Macba ante la mirada de su dueño, Pablo Arias.

Compa patinando en Barcelona.

Compa, como cualquier perro estándar, siempre ha ladrado a los patinadores que se cruza.

“Pensamos que era porque no le gustaban”, recuerda Pablo.

Hasta que un día frenó a uno.

“Se le puso en medio -cuenta el dueño-. El skater se cabreó, dejó la patineta y el perro se subió y se piró en ella”, se ríe.

“Ahí nos dimos cuenta de que en verdad le gustaba”.

Y Compa empezó a patinar.

“A su manera -explica Pablo-. Se fue perfeccionando con el tiempo.

Desde el principio, ya entendía que lo de la pata era importante, aunque no sabía cómo.

Se ponía sobre el skate y hacía así [imita con la mano el movimiento de darse impulso rascando la tabla]”.

El dueño -asegura- solo “posicionó” al perro.

Le puso tres patas sobre la tabla y le indicó cómo impulsarse con la cuarta en el suelo.

“Y él, como es muy listo, lo pilló enseguida”, añade Pablo.

No lo entrena, no.

“Yo solo quiero que sea feliz y haga lo que quiera -apunta-. Que él, si se perfecciona, lo haga de manera natural”.

Compa ladra hoy con más entusiasmo que un tertuliano.

Le ha robado a su compañera de piso un 'longboard' (una tabla más larga).

“¡Arriba!”, le insinúa Pablo para hacerle un vídeo.

El perro le ignora con la misma destreza que Chabelita cuando le ponen un micro sin cobrar.

Compa -avisa Pablo- solo patina cuando le da la gana.

“Y le da la gana cuando no le digo nada -se ríe-. Es cuando me acuerdo de Hitchcock.

[“Nunca ruedes ni con animales ni con niños”].

Creo que el problema es lo de ‘rodar’ -añade-: exigirle a un niño o a un animal algo que no le importa”.

Apenas pone la pata en la tabla -Pablo lo tiene asumido- se vuelve a formar un revuelo de móviles alrededor.

“Pero más allá de que es el perro que va en skate -puntualiza el dueño-, es el perro que da ilusión a la gente.

Como quien ve un truco de magia -compara-. Ves a la gente con una sonrisa de niño”.

El Skate Femenino Rompe Estereotipos en Melilla

Poco que decir de la fuerza y ganas con las que llegan estas chicas que oscilan en edades que comprenden desde los 8 a los 21 años, entre cuyas aspiraciones se encuentran la de ser una gran skater y artista como Alba (2010), destacar en la equitación como Marta (2006) o las ganas de permanecer unidas viéndose en unos años compartiendo piso, como son los deseos de Taranza y Noelia.

Todas ellas encuentran su hueco en el skate, independientemente de dónde vengan o de cómo sean.

No importa si son sanas y prefieren comer fruta como Elena (2010) o alimentarse a base de chorreantes kebabs como Elena G (2000).

Su manera de relacionarse es de especial importancia en momentos donde la sociedad tiende cada vez más a las etiquetas y el aislamiento.

Algunas de estas chicas también tienen la aspiración de dedicarse a la enseñanza y es esa enseñanza la más importante, ya sean mejores o peores en la disciplina, aprenden desde niñas que todos somos iguales, más allá de nuestras diferencias como individuos, edad o sexo.

Lo que queda claro es que si algo estamos aprendiendo todos los que nos lanzamos a patinar en Melilla, es que el skate está siendo una válvula de escape para una pequeña ciudad fronteriza en estado de bloqueo.

El Skateboarding femenino busca romper estereotipos en México y llegar a unos Juegos Olímpicos

Arto Saari: De Skater a Fotógrafo Profesional

Aprovechando su paso por México, platiqué con la leyenda finesa del skate sobre su nueva pasión, la fotografía, acompañados de unos tacos al pastor.

VICE: ¿Cómo pasaste de ser skater a fotógrafo?

Arto Saari: Creo que patinar, filmar y fotografiar van de la mano. Crecí capturando a mis amigos, tomando fotos, haciendo videos. Por alguna razón a los chicos les gusta grabar sus trucos. Siempre los están grabando, así que siempre estaba haciendo eso. No lo sé, mi interés creció más y más. Mientras patinaba siempre estaba rodeado de estos grandes fotógrafos de skate, así que decidí comenzar a hacerlo como un pasatiempo.

Empece a comprar cámaras y aprendí a usarlas; ahí comenzó todo. Y diez años después, el patinaje comenzó a detenerse un poco y mi interés en la fotografía se impuso sobre la patinada.

¿Qué te daba la fotografía que no te daba el Skate?

Estaba cansado de batallar con el concreto. En el skate todo el tiempo peleas con el concreto y siempre pierdes. Hay un cierto número de veces que puedes estampar tu cara con 20 escalones hasta que dices Ok, ya no puedo más, tengo que hacer otra cosa.

¿Crees que el haber sido skater te dio ventaja ante otros fotógrafos?

Definitivamente me dio ventaja. Mientras patinaba ya también estaba fotografiando. Cuando me volví lo suficientemente bueno, fui recomendado por otros fotógrafos que creían en mí.

¿Y cómo fue que diste ese paso para convertirte en fotógrafo profesional?

Comencé a fotografiar en 2000. En 2013 fue mi primer trabajo pagado. Me contrató Oakley para ir a un viaje y fotografiar a sus patinadores. Fui a Australia por dos semanas. Atiba Jefferson, otro fotógrafo de skate, no podía ir en ese viaje así que les dijo que me contrataran. Ahí comenzó todo para mí. Pero creo todavía estoy en ese proceso. Siento que sigo en la transición, haciendo las dos cosas, patinando un poco, haciendo foto. Pero la foto está tomando casi todo mi tiempo, así que creo que estoy al final de esta transición. Todavía tengo patrocinadores en skateboarding, pero también estoy fotografiando al mismo tiempo.

¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre el skate y la fotografía?

En cuanto a fotografía de skate es prácticamente lo mismo. Estás ahí en las trincheras, tirado en el piso sucio de un spot. Tienes que estar seguro de que tu equipo funciona, que las luces están disparando, mientras alguien está tratando de bajar un truco, tratando de hacerlo de la mejor manera y no morir en el intento. Estás ahí con él buscando el mismo objetivo, lo que es muy chingón. Hay confianza de por medio. Algunos skaters siempre fotografían con el mismo fotógrafo porque han creado una buena relación de confianza.

La diferencia es que no te pide tanto esfuerzo físico. Una vez que estás fotografiando todo es fácil; no te caes en una zanja, pero igual tienes que estar en el momento. Aunque hay más trabajo después del momento. Una vez que tomas la foto el trabajo no se acaba ahí, todavía tienes que procesar la foto, enviarla, conseguir que se publique y que se vea.

¿Qué quieres captar en tus fotos?

El sueño es hacer imágenes diferentes, hacer que la gente se pare, que cambie la manera en que ve las cosas. Pero obviamente es difícil. Con tantas imágenes que hay hoy en día es muy difícil hacer algo único y en tu estilo propio. Yo prefiero ser recordado por calidad que cantidad. Prefiero producir buenas imágenes, así que me tomo mi tiempo. Eventualmente quisiera fotografiar bajo el agua, hacer algo diferente; eso está en mi lista de sueños por cumplir. Me encanta bucear. Me encanta estar en el agua; hay un mundo diferente abajo del agua.

También me encanta hacer paisajes. Ahí estás en tu propio tiempo, esperando la luz.

¿Qué fotógrafos te inspiran?

Richard Avedon en los retratos. Las primeras fotos de Annie Leivobitz cuando estaba de gira con los Stones. Mary Ellen Mark, Elliot Erwitt, algunos fotógrafos de guerra como Don McCullin. En cuanto a moda Mario Sorrenti. Michael Muller ha estado fotografíando bajo el agua. También hace fotos comerciales y de celebridades, y además hace fotos de tiburones blancos sin jaula.

Ya has inspirado a muchos jóvenes como skater y ahora te estás convirtiendo en una influencia como fotógrafo, ¿cómo te sientes al respecto?

Espero poder inspirar a alguien a que siga sus sueños. Eso es todo lo que yo he hecho: solo bajé la cabeza y fui por ello. Quería patinar. No sabía que lo quería hacer como forma de vida, pero sabía que quería estar bajo el sol en California. Quería que sucediera, y mi sueño se cumplió. Ahora estoy en una segunda fase de hacer fotografía y está funcionando.

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