En los últimos años, se está poniendo de moda un tratamiento conocido como TRT (terapia de reemplazo de testosterona) para mejorar la salud. Gracias a ello se puede prevenir la aparición de patologías como la sarcopenia, con todos los problemas que esta conlleva. La testosterona es una de las principales hormonas masculinas (andrógeno) sintetizada de forma natural en los testículos e interviene en una gran variedad de procesos fisiológicos y se asocia con diferentes funciones.
Entre ellas podríamos destacar:
- Mantenimiento de la salud ósea y muscular
- Incremento del deseo sexual
- Modulación de la producción de espermatozoides y de los glóbulos rojos
- Aumento de los niveles de energía y del estado de ánimo
En los hombres se encuentra la hormona en sangre en una concentración de entre 300 y 1000 nanogramos por decilitro o 10-35 nanomoles por litro. Para las mujeres los niveles son inferiores. Suelen situarse entre 15-70 ng/dL o 0,5-2,4 nmol/L. En estos casos el centro principal de producción son las glándulas suprarrenales.
Generalmente comienza a reducirse progresivamente a partir de los 30-40 años, atendiendo también a los hábitos de vida. Algunas enfermedades pueden acelerar el proceso, así como el consumo de ciertos fármacos. Puede darse el caso de que los niveles de testosterona caigan en exceso, situándose por debajo de los valores recomendados. Dicha situación se podría considerar como hipogonadismo, y puede estar determinada por varias afecciones y mecanismos distintos.
Cuando la hipófisis detectar que la testosterona está baja, libera una hormona denominada LH que provoca una estimulación de la síntesis en los testículos. Una vez que la concentración alcanza un nivel adecuado se envía una señal a la hipófisis para reducir la liberación de LH y FSH bloqueando la producción testicular.
Hay que destacar que existen algunas alteraciones que pueden suponer un problema para la síntesis de testosterona. Una de ellas sería una baja disponibilidad de zinc, ya que este mineral es un cofactor importante en el proceso de activación de las células de Leydig. Un consumo insuficiente de grasas saturadas también ha demostrado relacionarse con niveles más bajos de la hormona en sangre.
Debido a dicho proceso la masa muscular pierde cantidad y calidad, ya que la hormona es uno de los reguladores más importantes de la síntesis proteica en el músculo. A su vez pueden afectarse conexiones nerviosas que permiten la inervación del tejido y su contracción posterior. Por otra parte se afecta la capacidad reproductiva, el rendimiento deportivo, la sensación de vitalidad y de energía…E incluso aumenta el riesgo de desarrollar patologías crónicas.
Bajo este contexto se desarrolla la terapia de reemplazo de testosterona (TRT). Consiste básicamente en aportar una dosis exógena de la hormona para compensar la bajada en la producción testicular, manteniendo los niveles dentro de lo que se considera óptimo. Generalmente se prescribe en casos de hipogonadismo severo, es decir, para aquellos hombres que no alcanzan los 15 ng/dL. No obstante, se están acumulando evidencias conforme podría ser beneficiosa también en pacientes que se encuentren en la parte baja del rango, sin llegar a ser patológico.
Ahora bien, la dosis utilizada no tiene nada que ver con los famosos “ciclos” empleados por culturistas. En este caso se administran alrededor de 100 mg/semana, cuando para ser considerado ciclo deberían de excederse los 400-500 mg/semana. Existen varios tipos de fármacos con testosterona en su interior que se pueden prescribir durante una TRT. No obstante, lo más frecuente es emplear algún tipo de solución en forma de crema o gel, ya que su empleo es sencillo y para dosis tan bajas resulta segura y eficiente. Basta con aplicar el producto sobre los hombros, brazos o estómago para garantizar su absorción y paso posterior al torrente sanguíneo.
Cuando se emplea correctamente la TRT puede tener una serie de beneficios. Es importante entender que el uso de cualquier fármaco conlleva riesgos. De todos modos, al tratarse de una hormona que se administra en un contexto de déficit estos son bastante reducidos y, en contexto de óptima aplicación, suelen verse superados por los beneficios.
En primer lugar hay que destacar que la terapia de reemplazo hormonal puede provocar cambios en la bioquímica sanguínea. Por ello es importante hacerse controles periódicos para detectar anomalías y corregirlas, a parte de ajustar las dosis. Uno de las primeras variaciones que se experimenta es la reducción del tamaño de los testículos. La síntesis endógena de testosterona puede verse reducida aun más con la TRT, lo que provoca que las gónadas dejen de realizar su función y su tamaño sea menor.
Es algo a vigilar, ya que un incremento excesivo en la viscosidad de la sangre podría afectar al riesgo de problemas cardiovasculares. Por ello se han de ejecutar controles periódicos. También para valorar la concentración de estrógenos en suero, ya que en ocasiones la andrógenos pueden transformarse en hormonas sexuales femeninas a partir de un proceso denominado aromatización. En estos casos hay que acompañar la pauta con un fármaco anti aromatasa para evitar problemas.
Se ha especulado mucho con la posibilidad de que la terapia de reemplazo de testosterona aumente la incidencia de problemas cardiovasculares o de cáncer de próstata. Lo cierto es que no se ha conseguido demostrar lo primero. Dosis elevadas de la hormona podrían alterar la estructura cardíaca, provocando hipertrofia en el ventrículo izquierdo. Pero esto no parece suceder con TRT, al menos no a un nivel preocupante.
Respecto a la salud prostática, generalmente no se aprecia un aumento de la PSA (el principal marcador). En caso de que se detectase habría que regular la farmacología y valorar si continuar con el tratamiento. Pero las evidencias actuales no muestran un incremento del riesgo de cáncer en este tipo de pacientes. Eso sí, de nuevo hay que ceñirse a las dosis terapéuticas, y en ningún caso tratar de colocar la concentración de testosterona por encima de valores fisiológicos.
Las mujeres, aunque cuentan con menos concentración de la misma, también son capaces de producirla. En este caso en las glándulas suprarrenales, ya que carecen de testículos. Ahora bien, es preciso que su valores se encuentren dentro de unos rangos marcados para no experimentar efectos negativos que pudiesen condicionar el estado de salud.
Los rangos habituales son 0,5 a 2,4 nmol/L, por lo que se podría iniciar la administración de la hormona cuando la concentración se encuentra bajo el límite inferior y se manifiestan síntomas como fatiga o cansancio crónico. También en casos de sarcopenia puede tener sentido la administración de un TRT, ya que de este modo se favorecerá la ganancia de fuerza y de masa muscular.
Dado el aumento de los ensayos al respecto, y la moda del uso de TRT, se ha especulado con la posibilidad de que todos los hombres se podrían beneficiar de esta clase de tratamiento. En primer lugar el nivel de testosterona está bastante ligado a los hábitos de vida. Si una persona se mantiene activa físicamente y entrena fuerza con regularidad, y guarda buenas rutinas de alimentación y descanso, lo más probable es que no requiera el empleo de estos fármacos. Al menos no hasta una edad bien avanzada.
No se debe jugar con el sistema endocrino y hacerlo sin los conocimientos adecuados conlleva muchos riesgos. Muchas personas confunden la terapia de reemplazo de testosterona con un ciclo de anabolizantes o con el uso del doping, siendo cosas totalmente diferentes. En primer lugar hay que destacar que el TRT está correctamente prescrito por un médico especialista, mientras que el ciclo con anabolizantes es algo que se hace al margen de la ley obteniendo el fármaco en el mercado negro.
Por otra parte, el TRT emplea solo testosterona, mientras que los usuarios de anabolizantes suelen combinar diferentes análogos o fármacos para lograr efectos superiores. Emplear varios compuestos de este estilo como la testosterona, la nandrolona o la trembolona de manera conjunta multiplica los riesgos. La vida media todos ellos es diferente, interaccionan entre sí y colocan mucha más presión sobre los órganos como el hígado y los riñones. Además provocan mayor remodelación del tejido cardíaco.
Cuando hablamos de doping o de uso de anabolizantes con fines deportivos o recreativos estamos hablando de cantidades semanales que pueden llegar a exceder los 300 mg de testosterona y otros fármacos por semana. Esta es una dosificación muy elevada que causa mayores cambios a nivel muscular y también un incremento de los efectos secundarios. Los estudios nos muestran que una dosis de testosterona controlada y correctamente administrada en hombres que lo necesitan tiene más beneficios que riesgos.

El dopaje, entendido como la administración de sustancias prohibidas con objeto de mejorar el rendimiento deportivo, tiene su origen en los Juegos Olímpicos (JJOO) de la antigüedad. A lo largo del siglo XX, el número de deportistas que han recurrido a este tipo de prácticas ha ido en aumento. Los JJOO de Moscú en 1980 fueron los primeros en los que los deportistas se sometieron a controles antidopaje, aunque los primeros positivos no se detectaron hasta los JJOO de Los Ángeles en 1984.
Los primeros positivos por dopaje se asociaron al uso de testosterona o de derivados sintéticos de la testosterona (AS), como la nandrolona. Los efectos principales, por los que se ha utilizado la testosterona en el deporte, han sido su capacidad de mejorar los niveles de hipertrofia, fuerza máxima y potencia. Storer et al. encontraron que las mejoras en los niveles de fuerza, tras el dopaje con testosterona, se debían al efecto sobre la hipertrofia muscular y no a cambios en la capacidad contráctil del músculo.
En la actualidad, el dopaje con testosterona no es exclusivo del deporte de élite, convirtiéndose en una práctica frecuente entre deportistas amateur o recreacionales que buscan mejorar sus niveles de hipertrofia y/o fuerza muscular. En el deporte de resistencia se ha propuesto que los métodos y sustancias dopantes más específicos son los relacionados con el denominado dopaje sanguíneo, que hace referencia a las transfusiones de sangre y al empleo de agentes estimuladores de la eritropoyesis.
Como medida preventiva en materia de dopaje, desde el año 2008, la UCI implementó el pasaporte biológico que consiste en un test que monitoriza los biomarcadores de doping (a nivel sanguíneo, endocrinológico y esteroidal) de cada deportista. A pesar del gran avance que ha supuesto la implantación del pasaporte biológico y de las represalias en los casos positivos de dopaje, estos deberían de complementarse mediante programas pedagógicos de carácter informativo.

Distintos estudios han analizado la relación entre los niveles de testosterona y parámetros sanguíneos relacionados con el metabolismo del hierro, evidenciándose una relación directa entre los niveles de testosterona y los de ferritina, hemoglobina y hematocrito en población masculina adulta sana, así como en población de edad avanzada. Entre los efectos secundarios del hipogonadismo destaca la aparición de anemias ferropénicas.
Se ha propuesto que la regulación de la eritropoyesis viene limitada por la cantidad de hierro disponible para tal fin. Por esta razón, la hepcidina es la principal responsable de regular el estado ferropénico y los parámetros sanguíneos relacionados con el metabolismo del hierro. La hepcidina es una hormona peptídica de reciente descubrimiento. Secretada en el hígado, regula negativamente los procesos de absorción y reutilización del hierro.
El mecanismo por el que la hepcidina regula las reservas de hierro corporal es indirecto, por mediación de la ferroportina. La ferroportina es el único exportador celular de hierro. La ferroportina actúa como un canal, tanto en la membrana de los enterocitos como en los macrófagos, que capta hierro y lo libera a la transferrina. La ferroportina es la única molécula diana de la hepcidina, siendo ésta internalizada y sometida a procesos de endocitosis y proteólisis.
La disminución de la ferroportina hace imposible captar y reutilizar el hierro, disminuyendo la tasa eritropoyética y las reservas corporales de hierro. De este modo, el eje hepcidina-ferroportina es el encargado del mantenimiento de los niveles corporales de hierro y de la actividad eritropoyética de la médula ósea, explicando la relación inversa existente entre los niveles de hepcidina y las reservas corporales de hierro. Al tiempo que, también explica, el motivo por el que la administración de agentes estimuladores de la eritropoyesis (EPO), para llevar a cabo su función de estimular la síntesis de eritrocitos en la médula ósea, reduce los niveles de hepcidina en suero.
El único estudio realizado en humanos que ha evaluado la respuesta de la hepcidina a la administración con testosterona ha sido el realizado por Bachman et al. En dicha investigación, que tuvo una duración de 20 semanas, se suplementó, tanto a jóvenes como a personas de edad avanzada, distintas dosis de testosterona, desde dosis fisiológicas (25 mgdía-1) hasta los 600 mgdía-1.
Los principales resultados encontrados fueron una relación dosis-dependiente entre los niveles de testosterona y la reducción de los niveles de hepcidina. De este modo, incrementos de 100 ngdl-1 en los niveles de testostero...

La testosterona es una hormona que desempeña un papel vital tanto en el desarrollo como en el bienestar de los varones. Sin embargo, los estudios realizados a tal efecto no han demostrado ningún beneficio. Se dice que son muy peligrosos. Son sustancias sintéticas modificadas a partir de la testosterona. Son drogas.
Aunque no funcionan como las psicoactivas, pueden crear un trastorno por consumo de drogas, adicción. Además, al dejar de utilizarlos, los consumidores de abuso de esteroides van a padecer unos síntomas propios de un síndrome de abstinencia. Como consecuencia, por estos beneficios suelen ser utilizados por hombres entre 20 y 40 años que se dedica al culturismo o levantamiento de pesas. Aunque están generalizados entre los deportistas que quieren mejorar su rendimiento.
Se ponen habitualmente inyectado en los músculos, consumidos en suplementos o también se pueden aplicar en forma de gel o crema sobre la piel. Estamos hablando de doping, una práctica ilegal y nociva. Sin embargo, su abuso tiene efectos muy perjudiciales. Pone en peligro la vida.
Otro peligro que tienen es que los consumidores de esteroides utilizan otro tipo de drogas, opiáceos, para reducir los problemas que les provocan los anabolizantes. El Dr. Ahora acaba de publicar el libro Testosterona, la hormona de la vida (ed. Alienta), en el que nos explica qué es esta hormona, que tantas dudas y polémicas genera en el mundo deportivo y de la salud, cómo se fabrica en el organismo y sus diferentes funciones.
Tener unas concentraciones adecuadas de hormonas tiroideas, estrógeno, cortisol, progesterona y testosterona resulta vital para nuestra calidad de vida. Mantener adecuadas concentraciones de testosterona en sangre resulta necesario para el buen funcionamiento del sistema cardiovascular, el sistema inmunológico, los huesos o un equilibrado estatus cognitivo y emocional.
La testosterona se asocia a la masculinidad, al rendimiento deportivo, pero en tu libro hablas de su importancia para la salud y la longevidad, en hombres y mujeres de cualquier edad y condición física. Tradicionalmente se asocia a características androgénicas o masculinizantes, que caracterizan al género masculino, al deseo sexual, la libido y sexualidad. También es conocida porque es una hormona crucial para mantener la masa muscular, tanto en hombres como en mujeres, que no suelen tenerlo en cuenta.
En este punto, es importante recordar que con al envejecer se produce la sarcopenia, o pérdida de masa muscular, y la testosterona es vital para evitarlo y mantener esta masa muscular y conseguir un metabolismo flexible para prevenir otras enfermedades como la diabetes, el síndrome metabólico, a la vez que ayuda a mantener los niveles de colesterol, y previene la osteoporosis.
Existen muchas rutas moleculares que favorecen la modulación de la serotonina y la dopamina en función de la exposición del cerebro a la testosterona. Los estudios recientes están examinando con frecuencia el vínculo entre un estado de ánimo deprimido y bajas concentraciones de testosterona en sangre. Diagnosticar de forma clara un déficit de testosterona implica la existencia de sintomatología asociada, puesto que existe una gran heterogeneidad en la literatura referente a los diferentes niveles de testosterona encontrados en varones.
Hay mucha variabilidad en los estudios respecto a los niveles normales de testosterona según la edad, contexto clínico, patologías, etc. La testosterona tiene múltiples impactos beneficiosos en deportistas, pero no se puede tomar sin supervisión ni control, aunque no estemos pensando en competir, o no tengamos problema por dar positivo en un control de dopaje. Como hormona ‘saludable’, está claramente asociada al rendimiento deportivo, ya que la testosterona es la hormona principal a la hora de ganancias de masa muscular y fuerza.
Existen diferentes estrategias que pueden ayudar a aumentar de forma natural sus niveles en sangre, sin necesidad de administrar fármacos. Lo primero es dejar claro que hay que verificar que realmente hay un déficit de testosterona con unos análisis, y en caso de que los niveles están bajos, se puede recomendar un tratamiento. Hasta la fecha existen productos de testosterona orales, inyectables, en forma de parches, gel o en pellet subcutáneo.
A las mujeres se les ha empezado a tratar con testosterona hace pocos años, generalmente en la etapa de peri y menopausia. Pero al ser un tratamiento hormonal, se debe ajustar muy bien al momento y al ciclo hormonal de estrógenos y progesterona, teniendo en cuenta el estilo de vida, la alimentación, el deporte y los niveles de estrés.
Igualmente, esta hormona es crucial para muchas funciones fisiológicas de la mujer. Pienso que nos encontramos en un punto de inflexión de la humanidad en la que quizás la genética y la fisiología del organismo no se está adaptando a múltiples cambios ambientales, intoxicaciones, alteraciones electromagnéticas, desajustes de la flora intestinal, alta carga de estrés emocional, abuso de sustancias químicas y medicamentos, etc.
En mujeres que se cuidan de forma pulcra, el problema puede ser una elevada carga de estrés que puede generar mucho cortisol y esto provocar problemas varios como endometriosis, síndrome del ovario poliquístico (PCOs), infertilidad, problemas de tiroides, problemas hormonales...
El caso más recurrente en clínica es el de deportista amateur que está entusiasmado con el deporte que ha incorporado en su vida, con sus primeras medias maratones, triatlones, cicloturistas, etc. y empieza a cuidarse mucho y bajar de peso. Pero no asume que tarde o temprano, llega un momento en que el cuerpo necesita un descanso, que es lo que hacen sin falta todos los profesionales del deporte, cuando lo necesitan.
A ellos cada mes y medio se les pide una analítica para ver todos los valores y comprobar cómo afectan a su rendimiento, y si hay alteraciones que requieren parar, o cambiar el entrenamiento o la dieta, o descansar más, etc., lo hacen y evitan que un pequeño problema se convierta en un gran problema. En el caso de los deportistas aficionados que no saben parar porque están muy motivados y son muy pulcros...
| Parámetro | Función Fisiológica | Efecto de la Administración de Testosterona |
|---|---|---|
| 2-3 DPG | Modula la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno | Aumento |
| ARNm | Facilita la síntesis de eritropoyetina | Aumento |
| EPO | Estimula la producción de glóbulos rojos | Aumento |
| HCM | Indica la concentración de hemoglobina en los glóbulos rojos | Aumento |
| VCM | Indica el tamaño promedio de los glóbulos rojos | Aumento |
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