En Chile, la pasión por las motocicletas ha tejido historias de aventura, tragedia y transformación cultural. Este artículo explora un incidente trágico que involucra a un motociclista y su hija, así como la historia de un piloto italiano de Dakar y su familia enfrentando una emergencia médica en Chile. Además, se adentra en el surgimiento de las primeras culturas juveniles en el país durante la década de 1950.

Un Acto Irresponsable en la Carretera
Recientemente, un incidente en San Clemente, en la región del Maule, generó indignación y preocupación. Una niña fue filmada conduciendo una moto a unos 80 km/h, sin casco y bajo la supervisión de su padre, quien la animaba a acelerar. Expertos y autoridades condenaron este acto, calificándolo de extremadamente riesgoso y una violación de las normas de tránsito.
Conducir sin licencia clase C puede acarrear multas superiores a los 200 mil pesos, mientras que circular sin casco puede resultar en sanciones de hasta 68 mil pesos. Aún no se han reportado sanciones contra el padre de la niña.
Carabineros y especialistas condenaron el acto, señalando la violación de normas y la peligrosidad de enseñar a una menor a transgredir las reglas de tránsito.
Un Dakar Truncado y una Familia en Emergencia
Por un instante, el mundo de Filippo Manca pareció detenerse. Este ejecutivo bancario, padre del piloto italiano Luca Manca, seguía una nueva aventura de su hijo en la sexta etapa de un Dakar que se corría al otro lado del mundo, entre Antofagasta e Iquique, cuando el nombre del hijo de esta familia de Sassari, en Cerdeña, desapareció de la pantalla.
Los temores se hicieron realidad. Luca, quien comparte su pasión por las motos con su trabajo como encargado de control de calidad en una empresa exportadora, había sufrido un accidente y era trasladado de urgencia al hospital de la Mutual de Seguridad, en Santiago, en estado de coma.
Entonces comenzó el largo viaje de Filippo y su mujer, Elisabetta; además de la novia del piloto, Giuliana Falchi, y su pequeña hija Beatrice, y su cuñado, Gianluigi Falchi. De un día para otro, el clan aterrizó en Santiago y desde entonces han seguido paso a paso la recuperación de Luca.
Durante una pausa en las horas de visita de su hijo, Filippo Manca recuerda que "estaba viendo la carrera en un sitio chileno y me preocupé cuando vi que Luca no aparecía en los puntos de control. Luego aparecieron noticias de un piloto accidentado y a las dos horas supimos que era Luca".
A pesar de los miles de kilómetros que separan la capital chilena de Cerdeña, los Manca no han estado solos en su odisea. "Lógicamente, no ha sido un tiempo fácil para nosotros, pero gracias a la gente de la embajada nos hemos sentido un poco más en casa".
Precisamente, la nostalgia del hogar es lo que aflora en las palabras de Filippo Manca al recordar la vida de su hijo en Sassari: "Cerdeña es tierra de rally. Cuando se corre el Rally de Cerdeña, varios pilotos llegan a entrenar y pasan por casa de Luca. Así conocí a Marc Coma y 'Chaleco' López, grandes personas y amigos de mi hijo".
Los amigos no han estado ausentes durante los días de hospitalización de Luca. Durante la semana, Francisco López y la periodista Judith Tomaselli han pasado por el centro asistencial para acompañar a la familia, mientras que los organizadores del Dakar han estado en permanente contacto.
La evolución de Manca ha sido más rápida que lo previsto y su familia espera volver pronto a casa. "Somos optimistas.
Tragedia en Antofagasta: Un Padre y su Hija Pierden la Vida
Carabineros confirmó que las víctimas de la fatal colisión entre un camión y una motocicleta, ocurrido el sábado recién pasado en Antofagasta, eran padre e hija.
El trágico hecho ocurrió a eso de las 18:00 horas en el sector Portezuelo, a la altura del kilómetro 1366 de la Ruta 5 Norte. El teniente Jordy Contreras Ulloa, oficial investigador de la SIAT, confirmó los lazos familiares de las víctimas.
La investigación busca determinar las causas exactas del accidente, para así entender cómo se desarrolló la tragedia y si pudo haberse evitado.
Las Primeras Culturas Juveniles en Chile: Un Análisis Histórico
Las teorías y aproximaciones histórico-culturales a las y los jóvenes se han elaborado de sobremanera a partir de fuentes centroeuropeas y anglosajonas. Aun cuando en América Latina y particularmente en Chile dichas aproximaciones han tenido un progresivo desarrollo, el grueso de las investigaciones han abordado sólo algunos aspectos y momentos del desarrollo del sujeto juvenil, soslayando un conjunto de actores, procesos y dimensiones -fundamentalmente identitarias, simbólicas y microhistóricas-, en la dialéctica y, principalmente, en la diacronía de estos colectivos en Chile.
La década de los '50 y, especialmente la del '60, marcaron un hito en la visibilización total y protagonismo preferente de los sujetos juveniles, traducidos rápidamente como grupo de interés, de presión, de "poder" - como diría Mattelart & Mattelart en los '70 (1970: 10)-, incluso, de "nuevo proletariado" (Hermann, 1968: 127). Décadas que expresaron el paso de una cultura "cofigurativa" a una "prefigurativa" según Mead (1990), en la que los pares reemplazan a los padres como referentes para la construcción del presente sociocultural, instaurando una ruptura generacional sin parangón en la historia.
La aparición de culturas juveniles implicó una mayor complejidad, densidad y autonomía del marcador biológico (edad) y generacional de las y los jóvenes con respecto al mundo adulto. De esta forma comienzan a proliferar en las urbes metropolitanas colectivos de jóvenes aglutinados en microsociedades que, corporeizados por la clase, la etnicidad, el territorio y la estética (Feixa, 1999), son creados y recreados por los medios de comunicación masiva (la industria cultural segmentada) y el mercado.
Las condiciones de producción de las culturas juveniles chilenas están marcadas por la paulatina modernización de la esfera material que, sustentada en gran medida por el Estado Desarrollista y Populista y el éxito económico norteamericano después de la II Guerra -traspasado a América Latina desde 1961 a través de la "Alianza para el Progreso"-, posibilitarán la extensión de la electricidad, la urbanización, la expansión de la matrícula educativa, la industrialización y la migración campo-ciudad.
En efecto, desde mediados de siglo, la sociedad chilena venía sumando cambios acelerados, que terminaron por modificar radicalmente su estructura social. Se manifesta una precipitada urbanización y un sostenido crecimiento demográfico debido a un aumento de la natalidad y una baja de la mortalidad. En este contexto, comienza a emerger una mayoría "biológicamente" joven: sólo al comenzar la década del '60 el 49,4% de la población era menor de 20 años, según cálculos de la CEPAL/UNICEF en 1967 (Gurrieri, Torres-Rivas et al., 1971: 17). Junto a ello, se presenta a partir de 1952 un incremento sin parangón del estudiantado secundario y superior: el número de alumnos universitarios que en el año 1952 era de 9.335, para 1957 esta cantidad sube a 20.440 y en 1965 a 41.801 (González, 2004a).
No obstante, es la "modernización" de la esfera simbólica la que tiene un impacto capital en la constitución de estas culturas juveniles, fenómeno atribuido habitualmente a la influencia externa (la norteamericanización de las costumbres vía la aparición y expansión de la industria cultural) o al agotamiento de las formas sociales burguesas criollas. Cambios en la esfera cultural que, ciertamente, son tributarios de la transnacionalización del mercado simbólico en América Latina y la reproducción de la industria cultural del primer mundo a nivel local (cf. Brunner, Barrios y Catalán, 1989; Brunner, 1988 y García Canclini, 1990).
Desde fines de la década de 1950, tanto la industria cultural como las comunicaciones crecen progresivamente en Chile. En este sentido, la llamada "sociedad de la abundancia" norteamericana impactó radicalmente la vida social y al sujeto joven de la región: surgimiento de un inédito mercado juvenil masivo -teenage market-: películas, periodismo juvenil, industria cinematográfica y musical segmentada -el rock and roll irrumpe con toda su fuerza-, junto con toda una serie de productos asociados, desde transistores, discos, tocadiscos y motocicletas, hasta objetos fetiches de diverso tipo.
La personificación de este momento se encuentra en el surgimiento de varios ídolos musicales y cinematográficos, cuyas imágenes se desterritorializan rápidamente a partir de las tecnologías comunicativas recién estrenadas: Marlon Brando, James Dean y Elvis Presley, encarnaciones matrices de las culturas juveniles en los EE.UU. No obstante, como veremos, este proceso en Chile y América Latina es paulatino y diferencial.
Las transformaciones estructurales que se sucederán en el país y que posibilitarán nuevas adscripciones identitarias en las y los jóvenes se incuban lenta y segmentadamente desde la segunda mitad de la década de 1950. Ello debido a las profundas desigualdades del proceso y modelo modernizador, que esconde en su aggiornamento importantes niveles de exclusión social y económica en la población juvenil.

Las culturas juveniles en los años 60
"Carlotos": Un Ejemplo de Pánico Moral y Transformación Social
El mismo año en que se estrena la película Blackboard Jungle (1955) -en Chile rotulada como Semilla de maldad- aparece Rebel Without a Cause, donde Jim Stark (James Dean) en un "exilio interior" se enfrenta a un grupo de compañeros que no lo comprende y al mismo tiempo lidia con sus padres en "un universo regido por los adultos y en el que los adultos dimitían" (Monod, 2002: 122-123).
En rigor, desde comienzos de la década de 1950 la industria cultural cinematográfica norteamericana había iniciado una clara segmentación de su audiencia, privilegiando al mundo juvenil a través de la producción de múltiples "teenpics" (Doherty, 2002): películas para las y los jóvenes y protagonizadas por éstos.
En 1953, en The Wild One -del director Laszlo Benedek-, Johnny Strabler (Marlon Brando) encarna al líder de una pandilla motorizada que asola las calles de distintos pueblos del medioeste de los Estados Unidos de América intimidando a sus habitantes y "dispuesto a hacer tambalear los ideales de comodidad y bienestar del way of life norteamericano" (Solé, 2006: 166), filme que inaugura la expansión del estilo de los "black jackets" y sus variantes en el mundo (Teddy boys, Rockers, Blouson noir, Raggare, Halbstarken o Rebecos, según el caso) con la figura del joven duro, impenetrable, vacío e incomunicado con el mundo adulto que James Dean profundiza dos años más tarde en "Rebel Without a Cause".
Películas, entre muchas, que se convertirán en un horizonte simbólico que articulará -un poco antes que la industria cultural musical segmentada-, la producción y reproducción de las primeras culturas juveniles en Norteamérica y Europa.
Sólo dos años después, las huellas de estas primeras culturas juveniles aparecen en Chile. El 13 de abril de 1959 y a sus probables 17 años1, Carlos Boassi Valdebenito, joven de clase media acomodada - "perteneciente a una familia adinerada y dueño de toda esa libertad en que se desarrollan las malas semillas" (Vea, 23 de abril de 1959, pp. 16-17)-; y vecino de la "señorial comuna de Ñuñoa" (Clarín, 22 de abril de 1959, pp. 1-2) en Santiago, usaba, como los personajes de James Dean o Marlon Brando, chaqueta de cuero negro, "su tradicional y característico tres cuarto montgomery" y vestía "un ajustado pantalón azul tipo 'pecos bill'" (Clarín, 21 de abril, p. 2).
Hijo menor de 16 hermanos, de padre comerciante -inmigrante italiano- y madre chilena y dueña de casa, había llegado hasta 5to de humanidades en el colegio confesional San Pedro Nolasco y poseía "vehículo propio, una elegante motocicleta italiana y (…) llave para entrar a su casa cuando lo desee" (Ercilla, 29 de abril de 1959, p. 16). Se peinaba a la gomina y tenía arrastre con las jovencitas "En todo sentido, desde físicamente hasta su forma de pensar... Era una persona alta, un metro ochenta (…) una persona de figura bastante bien agraciada (…) quebraba un poco la estructura (…)", rememora su hijo Carlos Boassi Leonicio2.
Coincide uno de sus amigos, Peter Mociulski:
Ambos teníamos una Ducatti, de 175 cc. Eran chicas, pero les sacábamos hasta 220 kilómetros por hora, porque en vez de sangre teníamos mezcla -bencina y aceite- en las venas. éramos jóvenes, inmortales y sudábamos perfume Flaño y adrenalina (…) teníamos que espantar a las mujeres con un matamoscas. Estábamos hechos de miel (La Cuarta, 19 de julio de 2006).
En octubre de 1958 Boassi Valdebenito había conocido en una festa juvenil a María Luz Tamargo González, estudiante de 1er año de humanidades del Liceo de Niñas Nº 9 e hija menor de Alberto Tamargo, dueño de la céntrica librería santiaguina "Tamargo". "Comenzó a visitarla en su casa y pronto salieron juntos en motocicleta a las [boites] 'Brujas' y el 'Charles'" (Ercilla, miércoles 29 de abril de 1959, p. 17).
La relación que tenía con su novia -de 15 años de edad- pasaba por un mal momento. "Carloto" como le apodaban sus amigos, había hecho un viaje aventurero al norte de Chile y a Bolivia -"mezcló la emoción de la velocidad con el vagabundeo" (Vea, 23 de abril, p. 17)-, lo que disgustó a su pareja.
El sábado 10 de abril, María Luz se llevaría otro disgusto debido a que Carlos prefería "la moto a ella" (Ercilla, 6 de mayo de 1959, p. 8) y no la iría a ver el día domingo debido a que viajaría "a participar en una carrera de motos que había organizado la compañía de bomberos de Curacaví" (op. cit., p. 9). Ese sábado y durante los reproches, María Luz le dijo que sería capaz de cualquier cosa, "hasta de matarse" (op. cit., p. 9). Seguidamente, le pidió que le llevara un arma "para quitarse la vida", puesto que habían estado discutiendo "y yo estaba en una situación inferior a ella… Ella era muy dominante. Me dijo 'tráeme tú el revólver si eres tan hombrecito'" (Vea, 7 de mayo, p. 16).
Para reconciliarse, la tarde del lunes 13 de abril pasó a buscarla en su moto Ducatti de 175 centímetros cúbicos para salir de paseo. Unas horas antes, Carloto le pide un revolver a su amigo orlando Zunino. "yo llegué a verla con la disculpa que le traía la pistola. Cuando se lo dije se rió. yo también reí. Nos fuimos caminando por Vasco de Gama tomados de la mano y haciéndonos bromas" (Vea, op. cit., p. 16).
Se pararon en la calle Cruz Almeida y luego de un rato, discutieron. De un bolsillo de su casaca de cuero, Carloto extrajo el revólver Famae 6.35 milímetros prestada por su amigo. A las ocho de la tarde, una vecina escuchó un disparo. Al acercarse al lugar vio a la joven tirada en el suelo. Desde su sien derecha salía un hilo de sangre. María Luz fue trasladada por otras personas hasta el Hospital de Neurocirugía, donde murió diez horas después.
Carlos Boassi Valdebenito se escondió durante dos semanas, lo que alimentó el pánico, la criminalización mediática y la sanción de la opinión pública. Finalmente se entregó ante el magistrado Raúl Guevara Reyes, quien ordenó su inmediata detención. Carloto enfrentaba cargos de homicidio.
La actitud de Carloto era sospechosa. El que pasó a ser un símbolo de los llamados "Coléricos" en ese entonces, no le prestó ayuda a su novia de 15 años que se desangraba y huyó. Durante meses la investigación arrojó resultados contradictorios, nutrida de peritajes contrapuestos y testigos y testimonios descalificados3.
La singularidad del incidente protagonizado por Carloto y la opacidad del móvil concitaron la atención pública. La prensa escrita informó y provocó un "pánico moral" (Cohen, 2002) sin precedentes en Chile en relación a estas nuevas identidades juveniles.
Sentencias como "Pandilla temible la de Boassi. (…) se habla de la existencia de un comando secreto de motocicletistas que se agrupaban en un club deportivo llamado 'Taurus'" (La Tercera, 17 de abril de 1959); o pies de fotografías donde se cifra: "La inocencia y belleza de la liceana estuvieron a punto de reducir al rebelde pandillero. Pero de pronto reaccio...
Este evento y la reacción mediática reflejan la génesis de las culturas juveniles en Chile y cómo fueron moldeadas tanto por la apropiación de la industria cultural como por el pánico moral generado por la prensa.

| Año | Evento | Descripción |
|---|---|---|
| 1955 | Estreno de Blackboard Jungle | Película que segmenta la audiencia hacia el mundo juvenil. |
| 1959 | Caso de Carlos Boassi Valdebenito ("Carloto") | Incidente que genera pánico moral y visibiliza las nuevas identidades juveniles en Chile. |
| Década de 1950 | Surgimiento de ídolos juveniles | Marlon Brando, James Dean y Elvis Presley se convierten en figuras emblemáticas de la juventud. |
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