La devoción y la fe también tienen un espacio en el mundo del ciclismo. A lo largo de la historia, diferentes figuras religiosas han sido designadas como patronas de los ciclistas, y diversos santuarios se han convertido en lugares de peregrinación para los amantes de las dos ruedas.

Nuestra Señora de Ghisallo: Patrona Universal
La patrona universal de todos los ciclistas es Nuestra Señora de Ghisallo, la Madonna del Ghisallo, así declarada por Pío XII en 1948. El santuario de Nuestra Señora del Ghisallo se encuentra en el pequeño pueblo de Magrelio (Como, Lombardía), en los Alpes lombardos, y la devoción a la Virgen bajo esa advocación se remonta al siglo XII.
En 1135, unos ladrones atacaron al conde Ghisallo, quien, temiendo por su vida, invocó a la Virgen y consiguió dispersar a quienes intentaban matarle. Encontrarse allí una capilla consagrada a la Virgen María fue un alivio en el sufrimiento para los participantes, italianos y católicos en su mayoría, y desde entonces se convirtió en lugar de peregrinación para los ciclistas.
En los años cuarenta fue destinado al santuario como párroco Ermelindo Viganò (19061985), un sacerdote aficionado al ciclismo que se propuso como objetivo que la Madonna del Ghisallo fuese considerada patrona universal de los deportistas del pedal. En 1948, finalmente, obtuvo el reconocimiento esperado, y el Papa designó a la Madonna del Ghisallo como patrona universal de los ciclistas.
“Como los antiguos corredores”, instó Pío XII a Bartali y Coppi el 13 de octubre de ese año “os pasaréis de mano en mano la lámpara encendida, y durante todo el recorrido encenderéis con su mística llama otras llamas de fe y de amor, que llevarán a muchos lugares distintos la misma luz y el mismo calor, mientras vosotros, continuando vuestra carrera, no os detendréis hasta llegar a los pies de la Madre de Dios y Madre vuestra, quien os conducirá hasta el Corazón de Jesús: Per Mariam ad Iesum! [¡Por María a Jesús!]”.
El santuario de los héroes de la bicicleta se levantó en el siglo XI. Cuenta la leyenda que el conde de Ghisallo evitó el asalto de unos ladrones tras implorar a la Virgen María, en cuyo honor construyó una ermita, ampliada en el siglo XVII. Sobre el altar se encuentra la talla de la Virgen, rodeada de reliquias sagradas de ciclismo, como la bicicleta con la que Coppi conquistó su primer Tour, en 1949; la de la séptima victoria de Eddy Merckx en la Milán-San Remo, en 1976; o la de récord de la hora de Francesco Moser, en 1984. También cuelgan del techo máquinas de Fabio Casartelli o Felice Gimondi.
En 2006 se reformó y amplió el museo, donde regalaron bicicletas suyas mitos como Eddy Merckx, Francesco Moser o Marco Pantani, e incluso puede verse la máquina accidentada de Fabio Casartelli, trágicamente fallecido durante un accidente en el Tour de Francia de 1995.
El Vaticano del ciclismo es paso obligado del Giro de Lombardía, ahora rebautizado como Il Lombardía, la 'Clásica de las Hojas Muertas'.
La placa que preside el santuario de la Madonna del Ghisallo invoca el ciclismo como religión. "Dios creó la bicicleta para que el hombre la hiciese instrumento de fatiga y exaltación en el arduo camino de la vida". Reliquias paganas sustituyen a iconos de santos.
También hay recuerdos de Alfonsina Strada (la primera mujer que compitió contra hombres), fotos de fallecidos, gorras y banderines de aficionados. Las ofrendas de los peregrinos fueron tan numerosas que junto a la basílica se hizo un museo, inaugurado en 2006.
Un templo venerado desde hace un siglo, cuando los organizadores del Giro de Lombardía, en 1919, decidieron introducir la ascensión al puerto coronado por esta capilla como parte del recorrido de la clásica. Nueve kilómetros y firme de tierra. Desde entonces, los aficionados mantienen la tradición de subir hasta la iglesia, rezar a la Virgen y dejar una ofrenda.
En un domingo de agosto de 1947 fueron tantos los corredores que se citaron, que el párroco local decidió proponer al Papa Pío XII que declarara a la Madonna del Ghisallo patrona universal de los ciclistas. Al Sumo Pontífice le agradó la idea y un año después proclamó a la Virgen protectora de los corredores. Una antorcha bendecida por él fue trasladada en coche desde Roma a Milán y desde allí hasta la iglesia (ubicada en el pueblo de Magreglio, de poco más de 600 habitantes) por una comitiva de corredores que se relevaban como si se tratara del fuego olímpico. Los últimos relevistas fueron Fausto Coppi, Gino Bartali y Alfredo Binda. "Los campeones ciclistas son el contacto entre el triunfo profano y la afirmación de lo sagrado. Las escaladas conducen a muy altos sentimientos", proclamó el Papa.
El TEMPLO del CICLISMO 🕍 [Conocemos el Santuario Madonna del Ghisallo y el Museo del Ciclismo]
Nuestra Señora de Dorleta: Patrona de los Ciclistas Españoles
Desde 1975 los ciclistas españoles tienen su patrona en Nuestra Señora de Dorleta, cuyo santuario se encuentra ubicado en Salinas de Léniz (Leintz-Gatzaga), en Guipúzcoa. Tal día como hoy, el 28 de agosto de 1960, la Virgen de Dorleta fue proclamada «Patrona de los ciclistas españoles», que es venerada en su santuario de Leintz Gatzaga (Gipuzkoa), aunque fuera del núcleo de la villa cerca de Gatza Museoa y apenas a un kilometro y medio de la muga con Araba.
Este templo es una evolución constructiva de un antiguo castillo situado para defensa de las cercanas salinas y como lugar de paso, que tras varias intervenciones, la última de mayor envergadura en 1684, formalmente podría situarse en el siglo XVII. La imagen actual de la Virgen es una talla gótica en la que madre e hijo se muestran en actitud de mutua contemplación.
Este hecho religioso tuvo unos precedentes fundamentales, ya que anteriormente se produjo su coronación celebrada solemnemente en la explanada del templo el 26 de octubre de 1958, cuya ceremonia ofició el entonces arcipreste y párroco de Arrasate Jose Luis Iñarra (1907-1976) con la participación de los obispos de Donostia y Gasteiz, un enorme fervor popular dada la época y también con la asistencia de numerosos aficionados ciclistas.
Tres de ellos, jovenes y con facultades, los bilbotarras Luis y Ángel Serrano y el gasteiztarra José Luis Sáenz de Olazagoitia, decidieron previa consulta y apoyo del párroco de, entonces Salinas de Leniz, con la aprobación de los obispados y de las federaciones de ciclismo crear una comisión para declarar a la Virgen de Dorleta patrona de los ciclistas.
Con ese ánimo, dos años después emprendieron un largo viaje en bicicleta desde Gasteiz hasta Roma y se personaron en la Cittá del Vaticano, donde entregaron a la Sacra Congregazione dei Riti, las «preces» que el Prelado de San Sebastián elevaba, en solicitud canónica: que la Virgen fuese declarada patrona de los ciclistas. Asimismo, Sua Santità Giovanni XXIII, un pontífice muy aficionado al ciclismo, les recibió en audiencia especial el 8 de agosto de 1960.
También llegaron, se supone que en avión, el Comité de Adhesión de la Federación española y las federaciones regionales, que dada la época, todos ellos serían franquistas falangistas de pose católica.
Posteriormente, el 17 de agosto regresaron los tres ciclistas cansados pero satisfechos y felices a la capital vasca, y el 28 del mismo mes, la Virgen de Dorleta era proclamada «Patrona de los ciclistas españoles». Ya recientemente, por Orden de 30 de enero de 2018, el Santuario de Dorleta, quedo registrado como Bien Cultural, con la categoría de Monumento, en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco.
El santuario de Dorleta está emplazado en el territorio histórico de Gipuzkoa, en Leintz-Gatzaga, en lo alto de un pequeño promontorio. Además de ser uno de los emblemas de la localidad, la virgen de Dorleta es la patrona de los ciclistas. Surgió del castillo construido como vigía y defensa de la vida y economía existentes en torno al manantial salino. Hasta 1331, año en el que Alfonso VI le concedió la carta puebla, el santuario fue la parroquia de la villa, condición que perdió a favor del templo de San Millán, erigida en intramuros. El santuario fue, además, hospedería del Camino de Santiago.
El aspecto que tiene en la actualidad es del siglo XVII. Pero con las reestructuraciones que ha sufrido a lo largo de los años, es una mezcla de estilos, entre las que mantiene relieves de la Edad Media. La imagen actual de la Virgen, en la que aparecen madre e hijo en actitud de mutua contemplación, es una talla gótica de los siglos XIII-XVI.
De mayo a octubre, se celebra misa en el santuario de Dorleta todos los domingos a las 12:30 (excepto el primer fin de semana de julio).

Capilla de Géou: El Santuario Francés
En Landes, departamento de la región Nouvelle-Aquitaine, en el municipio de Labastide-d’Armagnac con un entorno muy bello se encontraba abandonada la capilla de Géou de finales del siglo XI que por voluntad del párroco Josep Massié fue restaurada y consagrada por intercesión, también, del Papa Giovanni XXIII el 18 de mayo del año 1959. Cada año es visitada por miles de aficionados al ciclismo. La capilla está inscrita en el inventario de Monuments historiques desde 1996.
Lo que fuera la descuidada y antigua capilla de Géou en la región de Aquitania, fue restaurada en 1959 con el motivo expreso de convertirse en el santuario de “Nuestra Señora de los Ciclistas” (Notre-Dame des Cyclistes). Se dice que, Joseph Massié, sacerdote adscrito a la vieja capilla se montó a su bicicleta y pedaleo desde el sur de Francia con dirección al Vaticano para pedirle al papa Juan XXIII que le permitiese crear una patrona al ciclismo. Hoy además de ser un monumento histórico desde febrero de 1996.
La fervor por la Madonna del Ghisallo traspasó fronteras. En Francia, en 1958, el párroco de Créon-d'Armagnac, estableció un santuario en la capilla de Géou, cerca de Labastida d'Armagnac. Desde entonces, siempre que el Tour pasa cerca de ese lugar, el director de la prueba se desvía unos minutos del recorrido para rezar a la Notre-Dame de los ciclistas franceses. También es un templo pequeño, con ofrendas de Merckx, Jacques Anquetil, Luis Ocaña, o Alberto Contador.
El Tour, que en su país por mayor conocimiento es exquisito en la elección del recorrido y en la singularización de sus referencias culturales, se inició en este lugar en 1989 y este año 2023 la cuarta etapa Dax-Nogaro, la siguiente después de atravesar, con predominio turístico por Hegoalde, prescindiendo de Nafarroa, tuvo un sprint intermedio junto a la capilla para mayor relevancia. Una lección de conocimiento y oportunidad de divulgación cultural.

Otros Lugares de Culto Ciclista
Esta afición, a la vez que devoción por el ciclismo, tiene otros dos lugares de culto ciclista muy reconocidos en iglesias de Italia y Francia creados también por párrocos con similar criterio. En Italia, en la pequeña localidad de Ghisallo de la provincia de Como junto al lago y próxima a los Alpes, región de Lombardia, con la intervención de su párroco Ermelindo Viganò (1906-1985) aficionado al ciclismo quien se empeñó que la iglesia de 1623 con una imagen del siglo XVI consagrada a la Virgen María, la Maddona, situada en un alto con un desnivel de 567 metros y lugar visitado por ciclistas, tuviera un mayor rango.
Fue el Giro de Lombardia de 1905, actualmente denominado Il Lombardia, el que incluyó como un tramo de dificultad, espectacularidad y gran belleza del entorno la ascensión de 9 km sobre tierra. Años después, tras la Segunda Guerra Mundial, en 1947, el lugar tuvo tal concurrencia que el párroco solicitó al Papa Pío XII que declarara la Madonna del Ghisallo, representada con una imagen del siglo XVI, patrona universal de todos los ciclistas lo que concedió un año después con un «breve pontificio».
Ante la cantidad de ofrendas de todo tipo vinculadas a la bicicleta depositadas en el templo, junto al mismo se hizo un museo muy visitado, inaugurado en 2006. Una meta de peregrinaje y devoción por las reliquias de la bicicleta.
En Euskal Herria, resulta sorprendente y decepcionante que quienes hayan pensado y decidido el recorrido del Tour de France por Hegoalde, en concreto la segunda etapa Gasteiz-Donostia hayan ignorado totalmente una singular presencia referida al ciclismo. En la carretera GI-627, el alto de Arlaban, una subida de seis kilómetros con pendiente media del 5,5% para llegar a la cota de 616 metros, por tanto, de interés competitivo, en el término de Leintz Gatzaga, a unos dos kilómetros y medio de la muga con Araba se ha despreciado de la singular referencia que se encuentra en el km 20,6.
Un sencillo monumento al borde de la carretera con la imagen de la Virgen de Dorleta asumida como protectora por los ciclistas siempre engalanada con ramos de flores, un evidente hito de la cultura inmaterial de la bicicleta cuyo paso no alteraba los otros importantes lugares de la etapa por Debagoiena como Arrasate de gran importancia por su antiguo equipo Fagor. Se prefirió un recorrido alternativo, muy cercano entre Legutio y Aramaio por la carretera A-2620, que tiene un alto Kurtzeta de altura similar, 697 metros.
Hay que advertir que entre las grandes carencias culturales de Euskal Herria, especialmente en materia museística, se opta por lo ajeno por franquicias que requieren un enorme gasto económico y un canon anual al ostentar la dichosa marca judeoamericana aunque sea invasiva, Guggenheim Urdaibai. No existe, entre otras varias e importantísimas carencias museísticas, un museo de la bicicleta, solo unas interesantes colecciones dispersas. Bendito sea el Tour.
Y es que, lo creas o no el ciclismo tiene más de un hueco en el Vaticano, exactamente tres. El primero está en España, por la zona norte, exactamente en Salinas de Léniz, Guipúzcoa, donde podemos encontrar la capilla de Nuestra Señora de la Dorleta. Otro se encuentra en la localidad italiana de Magreglio, donde está La Madonna del Ghisallo.
Era una capilla abandonada, cuando el párroco francés Joseph Massié se le ocurrió la brillante idea de montarse en bicicleta e ir desde el sur de Francia hasta El Vaticano para pedirle al papa Juan XXIII que le permitiese crear una patrona al ciclismo. A partir de ahí se ha ido convirtiendo en museo.
Los ciclistas somos seres con Fe, pues la Fe es un principio de acción y de poder -justo lo que hace cualquier persona que decide tomar una bicicleta-. Lo mismo pasa en el ciclismo urbano, pues confiamos en que podemos cambiar la ciudad y nuestra calidad de vida a través de la pura fuerza de nuestras piernas. Y para tener Fe, no importa si Dios existe o no, ya que la Fe tiene como objetivo la satisfacción de nuestros deseos humanos básicos. Pero como muchas veces es más sencillo apoyarnos en deidades que simbolicen un vehículo que nos acerquen de manera más sencilla a nuestras metas más dignas, es que muchos de nosotros nos encomendamos a santos y vírgenes.
Desde épocas prehispánicas ya existía un templo de adoración a “Toci-Tonantzin” en el Tepeyac, cerca de la antigua Tenochtitlan, -ahora Ciudad de México-. Dicho templo fue destruido durante la Conquista de México.
El caso de San Judas Tadeo, desde mi punto de vista bien puede ser considerado el santo de los ciclistas urbanos en México, pues como muchos saben, también es el santo de las causas perdidas, pero aunque el ciclismo urbano no es una causa perdida, si necesita de valientes y ahí es justo donde este Santo se compenetra con el ciclismo urbano, pues Tadeo proviene del Arameo, que significa valiente.
| Santuario | Ubicación | Patrona de | Historia |
|---|---|---|---|
| Madonna del Ghisallo | Magrelio, Lombardía, Italia | Todos los ciclistas | Declarada patrona universal por Pío XII en 1948. |
| Nuestra Señora de Dorleta | Salinas de Léniz, Guipúzcoa, España | Ciclistas españoles | Proclamada patrona en 1960 por Juan XXIII. |
| Capilla de Géou | Labastide-d’Armagnac, Landes, Francia | Ciclistas franceses | Restaurada y consagrada en 1959 por Joseph Massié. |