La cómica 'motivación' de una madre a su hijo ciclista en la subida al Angliru

Así anima una madre española a su hijo en la recta final de la subida a L’Angliru, Asturias. El joven madrileño de veintiún años llevaba más de 10 kilómetros cuando su madre le dio fuerzas para seguir la subida del puerto de montaña situado a 1.500 metros de altitud con un 23,5% de desnivel. Toda una pesadilla para los ciclistas.

El pico asturiano es, sin duda, uno de los más conocidos por los ciclistas de toda España gracias a las etapas de la Vuelta Ciclista a España que se han desarrollado aquí. Una realidad que hace que muchos aficionados se acerquen aquí cada fin de semana. Muchos intentan subir pero no todos tienen esta madre.

Iván Muñoz, un triatleta madrileño de 21 años, se desplazó hace unas semanas junto a su familia a Asturias para visitar a unos familiares. El joven pensó que sería una buena oportunidad para intentar la subida al mítico puerto. Sus padres irían con un coche de apoyo, podrían hacer algunas fotos, darle ánimos y prestarle ayuda en el caso de que ocurriese algún imprevisto.

Sin embargo, no todas las madres entienden lo de dar ánimos de la misma forma. O sí. Porque la madre de Iván podría ser la de muchos de nosotros en distintos momentos de nuestra vida.

El "apoyo" maternal viral

Es una escena cercana, casi cómica, con el típico comentario protector de una madre que todos hemos escuchado alguna vez. Es lo que le sucedió cuando el triatleta Iván Muñoz subía otra rampa mientras su madre le grababa en vídeo.

En el vídeo puede verse cómo Muñoz recorre una de las cerradas curvas del puerto, en la que le esperan sus padres. En vez de un "vamos, que no queda nada", su madre, cámara en mano, le avisa de que queda lo peor. "En aquel momento me mosqueé", cuenta el triatleta madrileño por teléfono a Verne. De ahí su respuesta: "Joder, mamá, gracias".

"Llevaba 10 kilómetros de puerto ya en las piernas y la verdad es que iba bastante justo. Había subido tramos del 18% y en esta curva empezaban las rampas del 23% de desnivel", relata Iván al otro lado del teléfono. "Según me contaron mi primo y mi padre, mi madre estaba supernerviosa y decía: '¡Está loco! ¡Con todo lo que lleva y ahora va a subir eso! No va a poder".

Como se ve en el vídeo, justo cuando llega a la curva que da inicio a La Cueña les Cabres, el tramo con el mayor desnivel de todo L'Angliru (un 23%), su madre, que grababa la subida, coge y le dice: "Iván, lo que viene ahora es mucho más duro, ¿¿eh??". A Iván, apenas sin aliento, lo único que le salió responder fue un "Joder, mamá... ¡Gracias!".

"Tú verás... No, hombre... Te lo digo... La espontaneidad y comicidad del momento resume a la perfección la esencia de toda madre, a medio camino entre la sobreprotección y el apoyo incondicional.

El vídeo acumula 2.000 retuits por su carácter cómico: Muñoz se topa con un bienintencionado canto a la desmotivación antes que con los aplausos y los gritos de apoyo, y tiene que continuar su marcha resignado. "No, hombre, te lo digo, te aviso", le dice su madre cuando supera la curva de herradura y afronta la siguiente rampa.

La figura de su madre planteando la dureza de las rampas del Angliru en vez dando aliento y ánimo a su hijo ha venido a definir, para muchos, la sufrida y cuidada atención de las madres hacia sus hijos: preocupación y cuidados.

Mi madre animandome mientras subia el Angliru... 😥😥😣😣 JAJAJAJAJAJA Despues de llevar unos 10km de subida... casi echo la bici al coche... La espontaneidad y comicidad del momento resume a la perfección la esencia de toda madre, a medio camino entre la sobreprotección y el apoyo incondicional.

"Mi madre animándome mientras subía el Angliru... JAJAJAJAJAJA Después de llevar unos 10km de subida... casi echo la bici al coche...", posteaba en un mensaje que no tardó en enamorar a la red social con más de 5.000 retuits.

Iván Muñoz es un estudiante de INEF amante del triatlón que entrena muy duro. Muñoz es un joven triatleta que afrontaba su subida al Angliru como parte de sus entrenamientos de preparación del Campeonato de España de Triatlón Sprint. En concreto, Muñoz se desempeñará en la especialidad de sprint, la distancia más corta y explosiva en la que los atletas deben superar 750 metros de natación, 10 kilómetros de bicicleta y 2,5 kilómetros de carrera a pie. Exprimir el cuerpo al máximo en distancias cortas.

El divertido comentario de la madre del triatleta deja en segundo plano lo realmente importante: sus padres estaban allí con él, sirviéndole de apoyo real en caso de caída, pinchazo o desfallecimiento. "El apoyo de mi familia me parece fundamental a todos los lados donde voy", explica. "A todas las competiciones, ellos vienen a verme. La verdad, tengo mucha suerte con ellos y les estoy muy agradecido por todo lo que hacen en mi día a día".

Ese apoyo es fundamental para muchos deportistas jóvenes que, en España, no cuentan con los recursos suficientes para tener un entrenador personal o destinar parte de su tiempo al deporte sin dejar de lado otras tareas como la estudiantil o la laboral. Padres y madres que, aunque se muestren preocupados en vídeos como el que nos trae aquí hoy, sirven de red de apoyo y de infraestructura básica para los éxitos deportivos del futuro. Mi madre diciendo pero como va a subir esas rampas???

Perfil altimétrico del Angliru

El desafío del Angliru

L'Angliru, en Asturias, es cada año el puerto de montaña más temido por el pelotón de la Vuelta a España. Situado a 1.500 metros de altitud, en el corazón de la Sierra del Aramo, a lo largo de sus 12 kilómetros los ciclistas llegan a enfrentarse a rampas de hasta un 23,5% de desnivel. Una auténtica pesadilla para los deportistas profesionales y apasionados del ciclismo que se atreven a subirse en la bicicleta para intentar alcanzar la cima pedaleando.

Los aficionados al ciclismo, como los vecinos de la zona, saben verdaderamente lo que significa aventurarse a subir el pico de L’Angliru, ‘el coloso asturiano’ que promete volver a ser decisivo en la próxima Vuelta de España 2017. Un auténtico desafío y una verdadera tortura para las piernas cuando, como Iván Muñóz, -protagonista del vídeo-, uno asume el valor de intentar subirlo sobre la bicicleta.

Con rampas como la del famoso tramo de Cueña Les Cabres, de un 23.5% de pendiente, cualquier ayuda, cualquier impulso emocional se agradece como un regalo caído del cielo. O al menos eso pensábamos hasta que Iván, amante del triatlón y estudiante de INEF, compartió la divertida escena en la que su madre, que presenciaba su valeroso ascenso por una de las temidas rampas de L’Angliru, intentó animarle de la forma más sincera: “Iván, lo que viene ahora es mucho más duro”, le dice -¿Eh?, contesta Iván, entre pedalada y pedalada. -“Lo que viene ahora es mucho más duro”, insiste su madre. -“Joder, mamá”, dice éste, sopesando su franqueza. -"Tu verás si…” -“Gracias”, le corta Iván. “Mi madre animándome mientras subía el L’Angliru. Jajaja. Después de llevar unos 10km de subida casi echo la bici al coche…”, escribe, en un cercano tuit que se ha ganado con creces los más de 8.000 ‘me gusta’ que cosecha, haciéndose viral.

Mariví, la madre del joven triatleta, quiso avisar a su hijo de que le quedaba lo peor, venía el tramo más duro. Realismo ante todo. Iván le contestó con pocas palabras para no perder fuerzas. Al alcanzar la cima del 'coloso asturiano' decidió hacer público el momentazo en sus redes sociales. Hay madres que son muy realistas. Tanto que en lugar de dar ánimos a sus hijos lo que hacen es enfrentarles a la dura realidad. Eso es lo que el pasado fin de semana el pasó a Iván Muñoz, un deportista que se propuso subir con su bicicleta el Angliru.

Muñoz llegó a la cima, por cierto, superando los casi 13 kilómetros del puerto al 10% de desnivel medio, con rampas máximas de hasta el 23% (y otras del 18% o el 20%, distancias hiperbólicas incluso para los ciclistas profesionales). Un hito para cualquier atleta profesional o ciclista amateur por su dureza, carácter legendario en la historia del ciclismo español y aspecto intimidante. En la subida al Angliru, uno de los puertos más célebres de la Vuelta a España, se suben 1.266 metros.

"La verdad es que en ese momento, con todo lo que llevaba, el comentario de mi madre me llegó al alma. Pese a los ánimos, Iván consiguió conquistar la cima de L'Angliru. "Cuando llegué, mi madre me dijo que estaba loco, que creía que me iba a dar algo y no iba a poder subir, pero que había sido algo épico y estaba muy contenta", relata.

Una repercusión que ha sorprendido al protagonista de la historia y a su familia. "La verdad es que pensé que mis cuatro amiguetes se iban a descojonar, pero nunca creí que fuese a hacerlo tanta gente", finaliza.

Al final, aunque fue duro, Muñoz lo logró y pudo tomarse un cachopo y una fabada como recompensa.

Mariví tenía motivos para advertir a su hijo: los dos últimos kilómetros del Angliru son la parte más dura de la ascensión, con rampas de hasta 23 grados de inclinación. "Me dijeron que al coche, en segunda, le costaba subir", cuenta el madrileño.

¿Todos? No: mientras los apasionados por el ciclismo disfrutan del espectáculo, alguien, quizá una madre, quizá todas, están sufriendo en sus casas por sus hijos.

Ciclistas subiendo el Angliru

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