¿Tu pasión es la bicicleta de montaña y quieres llevar a tus hijos a recorrer una ruta más larga? Montar en bicicleta permite descubrir muchas cosas de la naturaleza. Planificar una ruta para niños requiere una planificación minuciosa, sin objetivos demasiado ambiciosos y dejando tiempo para paradas, diversión y descanso.
A los niños les encanta jugar, y si les ofreces una mezcla de ciclismo, juego y descubrimientos, se divertirán aún más. Relájate y prepara unos aperitivos o una barbacoa. Las mejores rutas pasan por un parque con columpios o un río. Muchas veces, los padres llegan a la conclusión de que a veces viene bien hacer rutas más relajadas.

Los padres deberán estar dispuestos a empatizar con los hijos para reconocer a tiempo los primeros indicios de una rabieta derivada del cansancio. Es cuestión de encontrar las palabras y la manera de actuar adecuadas. Los niños no saben calcular altitudes o kilómetros. Por eso, cuando preguntan si falta mucho, esa no es una respuesta que les motive, sino que lo ideal es una descripción comprensible para niños.
Por ejemplo, “¿A que no sabes cuántos árboles faltan para que lleguemos?” o “cuando se enciendan las luces del bosque de las hadas y veamos la casita de chocolate, significa que hemos llegado.” Una historia así vale para niños de hasta 10 años, pero luego conviene lanzarles retos más deportivos. La presión genera una respuesta. Por ahí no vas a conseguir buenos resultados.
Preparando la Ruta Perfecta
Es mejor preparar un plan que deje la puerta abierta a la espontaneidad. Porque está claro que las cosas nunca salen como están previstas, sobre todo si hay niños de por medio. Hay que planificar los tiempos, es importante intentar llegar al destino en algún momento, pero sin perder de vista la salida como una ocasión para divertirse. El destino puede ser un parque para merendar o un quiosco de helados, aunque la perspectiva de disfrutar de un descenso emocionante también sirve de motivación.
También puedes incorporar otros desafíos menores para que los pequeños se mantengan animados. Con los años he aprendido que un truco que funciona muy bien es que inviten a un amigo a compartir la salida. Los niños se pican entre ellos y a veces nos dan sorpresas. A los niños les gusta la variedad. Quizás una ruta en bicicleta no les entusiasme tanto, pero si subes a un bike park que tenga remontes o pasas la tarde en un pump track, quizás cambien las cosas. Sí, aunque ninguna de esas actividades sean de las favoritas de papá.
¿Hasta dónde pueden llegar tus hijos?
A lo mejor no están todavía listos para un puerto de montaña. Lo primero es salir juntos varias veces para ir tanteándolos. A partir de ahí ya sí se puede pensar en realizar una salida más larga, quién sabe, quizás incluso pernoctando en un refugio de montaña. Aumenta la distancia gradualmente. Cada niño es diferente, no hay un sistema que funcione para todos. Menos es más. Un niño que acabe completamente agotado probablemente no querrá acompañarte en la siguiente salida.

Para hacer una ruta de varios días con niños, lo primero es tener experiencia. Tanto los niños como los padres necesitan estar en buena forma. En algún momento los padres tendrán que darles algún empujón o tirar de ellos. Por muy corta o muy larga que sea, una aventura compartida que se prepare de manera adecuada es siempre una experiencia preciosa para la familia. Puede reforzar los vínculos entre padres y niños.
Manteniendo a los Niños Animados en la Ruta
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Si ya no pueden dar más de sí, la única opción que queda es empujarlos o remolcarlos. Para esto es esencial que mamá o papá tengan buenas piernas; por eso, las bicicletas de montaña eléctricas son cada vez más populares para hacer salidas en familia. No necesariamente para los niños, sino más bien para los padres. Si utilizan una bicicleta eléctrica, mamá y papá tendrán más reservas para ayudar a su hijo.
Remolcar una bici es como remolcar un coche. No siempre es fácil acostumbrarse a conducir cuando se trata de remolcar a otro. Un frenazo repentino puede dar lugar a un choque con alcance, y una salida potente, sobre todo a bordo de una bicicleta de montaña eléctrica, puede dar tirones del vehículo que va detrás. La cuerda de remolque tiene que ir siempre tensa. En este caso viene bien tener una cuerda de remolque elástica, como el modelo Towwhee. En caso de necesidad, puede usarse una cámara de rueda (de 29 pulgadas) fijada en la parte central del manillar del niño y luego atada a la correa de la cintura de la mochila.
Una buena comunicación es esencial. Sin duda, un curso de MTB para niños es una buena inversión. Te ahorrarás más de una irritación y lo que aprenda el niño te vendrá luego muy bien. Para disfrutar de un día de ciclismo donde reine la armonía es esencial elegir bien el tipo de terreno. Si es la primera vez que vais a algún sitio, vendrá bien entrenar en un pump track. Es el lugar ideal para dominar la bicicleta en cuestión de equilibrio y postura al montar. Luego, cuando salgas al campo, un sendero de curvas suaves, una ruta por el bosque o un camino por una pradera son la opción perfecta para que el niño se sienta fuerte.
¿Qué deben llevar los padres en la mochila?
Qué recomendamos: Haz que la ruta sea emocionante: a los niños les gusta divertirse en el campo, recorrer senderos entre árboles y tramos de ascenso con muchas revueltas. Los niños necesitan comer mucho, pero no saben calcular cuánta comida van a necesitar. Tienen el depósito lleno a tope o vacío; no hay punto medio. Por eso es importante echar en la mochila suficiente fruta, embutidos y quizás algún dulce.
Pero no solo chucherías, porque ya sabemos los efectos de un exceso de azúcar. Si se quedan sin gasolina, una cocacola u otro refresco carbonatado les ayudará a llegar a casa. Por ahora, toca reducir nuestras propias aspiraciones.