Mundial de Ciclismo Verona 1999: La Sorprendente Victoria de Óscar Freire

El 10 de octubre de 1999, un joven ciclista español llamado Óscar Freire sorprendió al mundo al ganar el Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta en Verona, Italia. Este triunfo no solo marcó el inicio de una exitosa carrera para Freire, sino que también cambió la percepción del ciclismo español en el ámbito internacional.

Óscar Freire celebrando una victoria

Un Desconocido que Cambió la Historia

Pese a haber acabado tercero en el Mundial sub’23 de San Sebastián en 1997, el cántabro de Torrelavega era un completo desconocido. En aquel mundial sabía que no le iban a vigilar mucho porque nadie le conocía. Pasó a profesionales en 1998 en el Vitalicio de la mano de Javier Mínguez y en el año de su consagración apenas había competido a causa de las lesiones, una cruz que arrastró a lo largo de su carrera. Apenas 11 carreras aquella temporada.

Muchos pensaron que aquello tenía que ser solo flor de un día, que había sido un milagro o que había sonado la flauta de casualidad, incluso se habló de la mayor sorpresa en un Mundial desde que un holandés ganara a lo “Ottenbros” el campeonato de 1969 en Zolder (Bélgica).

Domingo, 10 de octubre de 1999. VERONA (ITALIA).- No aparecía en las quinielas, pero ha sido capaz de dar la campanada e imponerse a la flor y nata del pelotón internacional. Oscar Freire es el nuevo campeón del mundo.

La Carrera Hacia la Gloria

La carrera comenzó con tranquilidad en el pelotón y surgieron pequeñas escapadas que eran neutralizadas antes de que pudieran coger ventaja. El susto llegó cuando el máximo favorito para lograr la victoria final, el belga Frank Vandenbroucke sufrió una caida, aparentemente sin consecuencias, pero que el competitivo equipo italiano aprovechó para tirar e intentar sacar la máxima distancia posible a Vandenbroucke. Otra caída le jugó una mala pasada a uno de los favoritos, Davide Rebellin, que se vio obligado a abandonar. El ciclista italiano era, junto a Casagrande, uno de los dos líderes de la selección italiana, y poco antes de que se cumpliera la mitad del recorrido de la prueba, tuvo que retirarse.

Las numerosas caídas se deben a una zona del circuito en la que los corredores pasan entre diversas calles y donde el trazado obliga a frenar y arrancar continuamente. Los ciclistas buscan los huecos entre el pelotón, meten los codos, y tienen como dificultad añadida los giros de noventa grados adoquinados.

Un grupo de ciclistas, entre los que se encontraban el español Chechu Rubiera, el italiano Tafi y el suizo Zülle como hombres más destacados quiso animar la carrera, pero el esfuerzo fue infructuoso porque enseguida fueron capturados por el pelotón. Pero había un corredor dispuesto a amargar la carrera a quien se propusiese darle caza: Andrea Tafi. El italiano realizó continuos ataques que siempre eran neutralizados al poco de su escapada, pero no cesó en su empeño y una y otra vez se distanciaba del grupo perseguidor. El suizo Alex Zülle atacó junto a Robin endureciendo la carrera y demostró al seno del pelotón que a falta de dos vueltas para el final cualquier escapada es peligrosa.

Fueron neutralizados por un grupo perseguidor entre los que se encuentran Vandenbroucke, Casagrande, Zberg, McRae, Konishev, Celestino, Camenzind y el español Oscar Freire, que al final llegarían destacados a la meta. En el grupo que llegó destacado a la meta había corredores como Ullrich, Vandenbroucke o Camenzind. Había llegado a Verona con sólo once días de competición y en el último kilómetro se encontró en cabeza con el grupo de los mejores.

Los ataques eran continuos y Freire se decidió a probarlo atacando de lejos. En los compases finales de la carrera Oscar Freire decidió intentar distanciarse y le sigue a rueda Camenzind, pero no fructificó su intento de fuga y fueron cazados. Pero a la salida de la última curva, ya en la última recta, el de Vitalicio, sorprendió a todos los favoritos con una fuerte arrancada y aprovechando la indecisión del grupo se impuso con claridad en la línea de meta consiguiendo el joven ciclista de Torrelavega el título de Campeón del Mundo.

En el Mundial de Verona de 1999 un joven desconocido estaba en el grupo de los mejores a falta de cinco kilómetros. Iban Vandenbroucke, Ullrich, Konyshev, Camenzid, McRae, Casagrande, Robin, Zberg y Óscar Freire Gómez, de 23 años. Aquel joven se había pasado el año en blanco por varias lesiones, y el seleccionador, Paco Antequera, fue muy criticado por llevarle al Mundial. Después de varios ataques, tras la última curva antes de la línea de meta, todos se fueron a la izquierda de la carretera. Óscar decidió tentar a la suerte y se fue por la derecha, solo, sin mirar para atrás.

En el grupo de ocho corredores que iban por la izquierda se marcaban unos a otros, sabían que la victoria estaba entre ellos y no repararon en aquel chaval que se había ido por el otro lado de la recta. Cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde.

El cántabro reconocía ocho años más tarde que “fue la mejor carrera de mi vida, la que cambió todo el destino. Estar en aquel grupo ya era un triunfo, pero sabía que podía ganar y no me conformaba con ser segundo. Era un desconocido y me aproveché de esto. Ni ganando el Tour se puede experimentar la alegría que yo sentí.

Tan sólo cuatro segundos de margen que le sirvieron para levantar los brazos: ¡Campeón del Mundo de fondo en carretera! - ¡Sí! ¿Pero quién es? - ¡Es Óscar Freire!

Óscar Freire ganó el primero de sus Mundiales en Verona 1999 y completó su trilogía arcoiris en Lisboa 2001 y otra vez en Verona en 2004.

Freire no era un sprinter puro y por eso no necesitaba un ‘treno’ que le preparase la llegada. Listo e intuitivo como pocos, era infalible a la hora de escoger la rueda propicia para rematar en los últimos metros. En su primer Mundial de Verona contó con el factor sorpresa de su anonimato al llegar a la recta final en un grupo de diez entre los que se encontraban nombres como Vandenbroucke (su selección llevó el peso de la carrera y el malogrado ciclista la acabó con fractura de escafoides), Casagrande, Ullrich, Konyshev o Camenzind.

Óscar Freire se retira al final de esta temporada, o eso nos hace creer, porque está en un estado de forma excepcional pese a su edad y los contratiempos que ha sufrido este año. Si no gana, colgará la bicicleta.

Hay mucho gallo en el equipo, pero el de Torrelavega es quien manda en el corral. La carrera de mañana será de 267 kilómetros. Habrá unos 100 kilómetros, en los que tendrán que subir hasta siete cotas, antes de llegar el circuito, donde darán 10 vueltas a un recorrido de 16,5 kilómetros.

El recorrido beneficia más a corredores más explosivos, pero este año el cántabro ya demostró que puede ganar en la Amstel, donde fue cuarto y sorprendió a todos con un ataque a nueve kilómetros de meta. Le cogieron en el último instante, pero estuvo ahí.

Enfrente tendrá rivales como Boonen, “que sube las colinas silbando”, según dicen; Philippe Gilbert, Sagan, Van Avermaet, Boasson Hagen, Voeckler… e incluso sus propios compañeros. Pero “para ser campeón del mundo no hace falta apellidarse Van der...”, como dijo Pedro Horrillo.

#1🌈 ÓSCAR FREIRE. Biografía. ASÍ GANÓ EL MUNDIAL de VERONA de 1999. Capítulo 1. (1976 -1999)

El Impacto del Triunfo de Freire

Hubo un tiempo en que el Mundial de Ciclismo en Ruta era una prueba más del calendario para los ciclistas españoles. No era importante, y sólo Abraham Olano había logrado el triunfo en 1995; pero llegó Oscar Freire y todo cambió. “Entonces se acudía al Mundial como si fuese una carrera más, o casi. Y es que las carreras en de un día en España nunca han tenido mucho atractivo; hay cosas que nunca cambian.

Óscar Freire es uno de los ciclistas más grandes que ha habido, es el mejor corredor nacional en carreras de un día y uno de los mejores de la historia. Sólo tres corredores más han logrado su hito: ganar tres mundiales de ciclismo en ruta. Son Alfredo Binda, Eddy Merckx y Rik Van Steenbergen.

La irrupción de Freire lo cambió todo, desde entonces en cada Mundial España es una selección de las más temidas y más vigiladas, que siempre está en la lucha por la victoria.

Freire ha cuajado un inicio de temporada espectacular, batiéndose con Boonen en las clásicas de primavera, sus carreras preferidas. Valverde, 'Purito' Rodríguez, Samuel Sánchez, Contador, y Freire son las bazas españolas, y todos tienen opciones en este Mundial.

El corredor cántabro Oscar Freire, del Rabobank, se impuso hoy al esprint en la quinta etapa del Tour de Francia, disputada entre las localidades de Beauvais y Caen sobre 225 kilómetros, por delante del belga Tom Boonen (Quick Step) y el también español Iñaki Isasi (Euskaltel). Oscar Freire recuperó la felicidad para el pelotón español en el Tour, golpeado por la desgracia del abandono de Alejandro Valverde, la principal opción para la clasificación general, las caídas y en su imagen por las secuelas de la ´Operación Puerto´ practicada por la Guardia Civil.

En cambio, el pelotón viró hacia la izquierda, donde Boonen empezaba a brincar sobre su ´cabra´ para mover grandes multiplicaciones y alejar a sus rivales de su estela. Freire sumó su segundo éxito en el Tour, tras el que logró en la segunda etapa de la edición de 2002 -también un 6 de julio- en las filas del Mapei, el equipo en que un pupilo de Javier Mínguez agrandó una fama conquistada en el Mundial de Verona en 1999. "¿Quién es ese que ha ganado?", preguntó la prensa extranjera aquel día de su primer arcoiris.

«Ataqué a falta de 700 metros. Sabía que si atacaba desde atrás nadie va a ir a por ti, porque el que vaya a buscarte no gana. Ataqué, vi la distancia y sabía que podía ganar». Óscar Freire (1976, Torrelavega) suspira. Tiene delante la bicicleta con la que ganó su primer arcoíris tal día como hoy hace 25 años. Sonríe. «No me conocía nadie», repite. «No sabían ni el apellido, me decían Gómez». Ha pasado un cuarto de siglo desde que alzó los brazos en la meta de Verona y el mundo del ciclismo se encogía de hombros al ver cómo «un total desconocido» se proclamaba Campeón del Mundo. «¿Quién es el españolito este?», se preguntaban en la ciudad de Romeo y Julieta. Fue el principio de una historia escrita de repente. Un idilio «con una carrera inigualable».

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