Aventuras de una Ciclista en Europa: De Ámsterdam a Viena

Ir a Europa es un anhelo recurrente. Soñamos con visitar lugares icónicos que vemos en las películas, brindar en la cima de la Torre Eiffel o fumar marihuana en un coffeeshop. Sin embargo, este viaje conlleva un esfuerzo económico importante, especialmente para quienes vivimos lejos.

Esta es la tercera vez que cruzo el charco, y este viaje, en particular, ha sido el más desafiante por muchas razones. A continuación, les relataré mi experiencia personal.

Planifico todo con muchos meses de anticipación. Esta vez, me excedí y terminé agotada. A las 21 horas estaba acalambrada y quejándome en mi pieza compartida. La única palabra que salía de mi boca era "I'm so tired". Lo anterior hizo que pierda plata porque no fui capaz de ir a los "pub crawl".

Ámsterdam: Libertad y Bicicletas

Sin duda, esta ciudad está dentro de mis top 5. Una ciudad encantadora por su belleza arquitectónica, canales, carrete, libertad y sus bicicletas. Me llamó profundamente la atención la visión abierta y desprejuiciada de su sociedad. Cada minuto que pasé en Ámsterdam fue hermoso, me sentí parte del lugar.

El primer día tuve un pretendiente que mandé a la chucha en la plaza Damm. Perdí mis lentes en ese mismo lugar horas más tarde. La cajetilla cuesta en promedio 12 lucas, la gente pa linda oye. Cientos de ciclistas hacen que la situación sea peligrosa (de verdad). Si impactas con una bici quien paga la multa eres tú.

El Barrio Rojo deja atónito. Impacta ver a las mujeres en paños menores, haciendo movimientos sexuales. Hay coffeeshops en cada esquina, se fuma marihuana en todas partes y existen locales donde venden hongos alucinógenos de diversos tipos.

La comida es regular, puras papas fritas y waffles. Al tercer día añoraba un plato de porotos. En esta ciudad no vi pobreza como en otras aledañas. Le doy un 10 de 10 a Ámsterdam. Usted elije si es la ciudad de la libertad o el libertinaje. Para mí, es la primera.

AMSTERDAM BARRIO ROJO Y TOUR EN BICI _ IRMAYPEDRO

Canales de Ámsterdam

Bruselas y Brujas: Un Día Suficiente

Ambas ciudades se pueden conocer en un día cada una. Bruselas tiene la plaza más linda que he visto (Grand Place). Es hermoso ver en sus muros caricaturas de Tintín y Los Pitufos. Sus chocolates son los mejores del universo (me comí 30 bombones). La mayoría de sus atracciones están muy cerca unas de otras. La veneración a un niño que hace pipí (Manneken Pis) es algo que no entendí. Fui por el día y regresé antes porque se rajó lloviendo. Navegué por los canales en un bote descubierto tapada sólo con un paraguas (me mojé hasta los calzones) pero valió la pena. Cuando nos despedimos le desee lo mejor del universo, él lloró. Pasaba por una depresión.

Bremen, Berlín y Múnich: Un Trauma Alemán

Alemania me provocó un trauma, una sensación negativa. De hecho, lo hablaré con mi sicóloga. Sin embargo, este país, más bien su sociedad, me enseñó muchas cosas. Primera vez en la vida que me sentí una "sudaca".

Bremen es un pueblo con mentalidad de pueblo. Al llegar me encontré con una feria de juegos versión alemana de una belleza algo sórdida, de película de terror. Quedé maravillada con las luces, colores y el ambiente, pero me di cuenta de que era la única turista. Me subí a la rueda de la fortuna, me sentí agradecida por estar ahí.

Al día siguiente salí a conocer su centro histórico y el barrio Schnoor con una falda color verde loro. Nunca pensé que esa falda tendría tanto impacto ante la sobriedad de su gente. Me miraban como bicho raro, a tal punto que me daba vergüenza sentarme en un café o sacar mi selfie stick, pero lo hice igual. Al caminar hacia un molino, una colombiana me dice "te ves hermosa con esa falda". Me di cuenta de que tengo un grave problema con la aprobación y es algo interno que debo trabajar.

Si bien me atendieron excelente en locales comerciales y restaurantes, en la calle era distinto.

Berlín tiene una carga energética muy pesada por su historia. Mi vibración con la del lugar era diferente. Sin embargo, fue muy interesante ver todos los sitios emblemáticos que marcaron la historia del mundo en el siglo XX. Esperé cuatro horas para subir a la Torre de Televisión y al entrar tocaban la canción "Despacito". Conocí el parlamento alemán y me imaginaba a la soa Merkel comandando y di una entrevista para TVN señal internacional a la cuál nunca tendré acceso.

Berlín es una ciudad interesante, la comida a precios razonables, más sucia que otras capitales del mundo. Me llamó mucho la atención uno de ellos que estaba fuera de un mall acostado leyendo un libro.

Según mi percepción y la de muchas personas que han estado ahí, es una sociedad de doble discurso. Doble también en el sentido de la vida que llevan de día, formales y rígidos; de noche hacen catarsis en las fiestas electrónicas. Entrar a un club emblemático como Berghain es casi imposible, son fiestas de tres días de duración "non stop". Las cámaras de celulares son cubiertas por stickers, dress code harta cadena, negro y cuero. Ni a Elon Musk lo dejaron entrar. Soy muy soa para eso, ni lo intenté, tampoco llevé mis cadenas ni látigo.

En fin, vale la pena conocerlo, hay experiencias y experiencias. La mía fue una patada al ego grande. La gente muy educada, sonriente y servicial. Una ciudad para conocer en dos días completos. En sus afueras la belleza de sus villorrios y naturaleza son algo impresionante. Me encantó, lo más importante es que no regresé con una sensación amarga de Alemania.

Viena: Opulencia y Música Clásica

Ciudad para soa pituca, definitivamente, que se condice con sus precios. Un nivel de opulencia superlativo. Todo muy clásico y elegante. Lleno de palacios y una historia de la realeza que marca su cultura, sobre todo la vida de Sisi. Emperatriz, feminista, poeta y amante del deporte. Conocí su gimnasio en el museo. Vida marcada por la amargura y la tragedia.

Viena es una ciudad tranquila, para "señoras" podría decir. Si buscan bohemia por acá no es. Para una soa como yo vivir la experiencia de ver un concierto de música clásica en el palacio de Schönbrunn fue maravilloso, me transporté a otro tiempo. En el museo Belvedere vi "El Beso" y otras obras de Klimt pero la iluminación de las salas como la callampa. Ahí se cayeron. Aquí tuve mi experiencia romántica como la película "Antes del Amanecer".

Conocer Hallstatt estaba en mi lista de deseos desde larga data. Debo confesar que llegar allá es caro pero mi sueño lo merecía. Estar en los Alpes Austriacos nevados fue algo indescriptible. Un pueblo tan encantador que supera los cuentos de hadas.

Hallstatt, Austria

Resumen de Ciudades Visitadas

Ciudad Impresión General Actividades Destacadas
Ámsterdam Libertad y belleza arquitectónica Paseos en bicicleta, visita a coffeeshops
Bruselas Encanto histórico y chocolate Visita a Grand Place, degustación de chocolates
Brujas Pintoresca y romántica Paseo en bote por los canales
Berlín Histórica y enérgica Visita a sitios históricos, vida nocturna
Viena Opulenta y musical Concierto de música clásica, visita a palacios

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