Motos Clásicas de Motocross: Un Recorrido por la Historia

El motocross, una disciplina que combina velocidad, habilidad y resistencia, tiene una rica historia en España y en el mundo. Desde sus inicios hasta la actualidad, ha evolucionado y ha dejado una huella imborrable en la cultura motociclista. A continuación, exploraremos algunos de los momentos y las figuras clave que han moldeado este emocionante deporte.

Orígenes y Evolución del Motocross

Algunos conocedores indican que el origen del motocross, se remonta a Holanda de la década de 1930. Indudablemente basada en la incorporación de las motocicletas en el Cross Country. Esta era una carrera a campo traviesa realizada a pie o a caballo que consistía en recorrer senderos y rutas alternativas en este tipo de terrenos complicados.

Estos mismos señalan que las carreras de este tipo se popularizaron durante los años treinta, sobre todo en Gran Bretaña y, gracias a mejoras técnicas fueron adquiriendo más fuerza después de la Segunda Guerra Mundial. De igual forma indican que este deporte toma auge a partir de la década de 1950, con la implementación de suspensión y horquillas a las motos.

El campeonato se inauguró en 1957 como continuación al Campeonato de Europa que se había disputado desde 1952. Había una sola categoría, la de 500cc, pero en 1962 se incluye la de 250cc y en 1975 la de 125cc.

Los primeros campeones europeos, de 1952 a 1956, fueron los belgas Victor Leloup y Auguste Mingels (en dos ocasiones) y los británicos John Draper y Les Archer. Todos ellos montaban marcas de motocicletas que en la actualidad han pasado al plano de reliquias o históricas al tratarse de Sarolea, FN o BSA. No sería hasta el triunfo del sueco Bill Nilsson en 1960 cuando aparece el nombre de Husqvarna en lo más alto.

También indican que fue la evolución del motocross la que dio paso a varias modalidades, basadas en las nuevas tecnologías. Entre las más importantes destacan el Enduro. Una competencia tipo rally de resistencia. Que consiste en recorrer largas distancias al aire libre por caminos previamente trazados.

España se Une a la Fiebre del Motocross

España se subió al carro en 1962. El siempre exquisito barrio de Pedralbes, en Barcelona, era el encargado de que recalara en dos ocasiones consecutivas el Gran Premio de 250cc, que contó con Arthur Lamkin y Dave Bickers como vencedores. Tal fue la fiebre por el motocross en nuestro país por aquel entonces que en 1964 Santa Coloma de Gramenet vio ganar a Torsten Hallman en el Gran Premio de 250cc y San Sebastián era el escenario en el que se disputaba el Gran Premio de España de 500cc, con victoria para Jeff Smith.

La Ciudad Condal continuaba con su apuesta por el motocross, pero después de estrenarse en Pedralbes y dar la alternativa a la localidad de Santa Coloma de Gramenet, el paddock se movía hasta Sabadell, lugar en el que desde ese mismo año hasta 1983 fue el epicentro español del Gran Premio de 250cc.

Allí llegaron triunfos de pilotos legendarios como el recientemente fallecido Joël Robert, Sylvain Geboers, el precursor de la saga Everts, Harry, Heikki Mikkola, Georges Jobe o Hakan Carqvist.

Uno de los momentos más asombrosos, aunque a día de hoy con el uso del transponder sería muy complicado que se volviera a repetir, fue el hecho de que, en 1980, los alemanes Rolf Dieffenbach y Fritz Kobele, ambos sobre Honda, empataron a puntos, cronos y vueltas.

Como ya hemos dicho, en muchas ocasiones, y cuando la estructura mundialista no era como la conocemos en la actualidad, se han solapado carreras en varios puntos de España y la entrada al panorama de la pequeña localidad leridana de Montgai fue uno de esos momentos.

Bajo la organización del Moto Club Segre, una de las entidades con mayor movimiento desde su creación, en 1966 se empezó a disputar una prueba internacional denominada Trofeo Ramon Monsonís, inicialmente para motocicletas de 250cc.

Esta cita se repitió anualmente hasta que, en 1973, aprovechando que la Federación Internacional instauró aquel año el Campeonato de Europa de 125cc, se restringió a esta cilindrada para poder acoger la Copa FIM de España puntuable para este novedoso certamen. La experiencia se repitió en 1974 y en 1975, cuando el Campeonato de Europa paso a ser un Mundial propiamente dicho, la prueba pasó a denominarse Gran Premio de España de 125cc.

Su primer vencedor fue el japonés Akira Watanabe, sobre una Suzuki, marca que mandaría en todos y cada una de las rondas siguientes hasta 1986, pero con otros ilustres nombres como los de Gaston Rahier, Harry Everts, Eric Geboers, Michele Rinaldi o John Van der Berk.

A su vez, se volvían a repetir Grandes Premios en un mismo año en España entre 1984 y 1985 cuando Yunquera de Henares, en Guadalajara, conseguía que el plato fuerte del Mundial de 500cc recalara en sus instalaciones.

En 1988 y 1989 se cambiaba de escenario, pero nuestro país podía seguir disfrutando de motocross de nivel en vivo y en directo. Morón de la Frontera, en Sevilla, vio como un auténtico huracán de la época causaba un estruendo que vaticinaba los posteriores logros que conseguiría tanto en el Mundial como en el AMA americano.

Veníamos de años de incansable motocross dentro de las todavía vigentes fronteras españolas, aunque todo se paró en seco de 1988 a 1992, nuestro año olímpico y de Exposición Universal. La situación del país no había estado pasando por un buen momento después de la caída del régimen autoritario del que venía con anterioridad. El paro, sobre todo, como hoy en día, de la juventud, estaba causando estragos en una sociedad que no veía solución al problema económico. Además, todas las expectativas y apoyos se habían volcado en esas dos grandes citas: los JJOO de Barcelona y la Expo en Sevilla. Ambas ayudaron a mejorar la tendencia negativa del país, aunque no todo lo esperado.

Fue, tras cuatro años sin actividad, el mismo 1992 cuando el circuito de Jerez de la Frontera tomó las riendas del Mundial de 125cc, primero, y de 250cc en 1993.

Jonathan Barragan escribió un importante capítulo en la historia del Motocross español al convertirse en el primer español en ganar un GP «de casa».

El Moto Club Segre y el Moto Club Talavera se convirtieron en 1994 en los organizadores de excelencia de un Mundial que empezaba a renovarse. El circuito de Bellpuig y el de El Cerro Negro en Talavera de la Reina serían los lugares en los que se concentrarían, cada año, los Grandes Premios de 125cc, en el primero, y de 250cc, en el segundo.

A partir de ese momento, y hasta 2006, se quedaba la acción en el trazado catalán, que albergaría de 2001 a 2003 a las cilindradas de 125cc, 250cc y 500cc. Especial fue el día en que Javier García Vico, en 2002, ganaba en casa sobre su KTM Factory en la categoría reina.

Eran tiempos de cambio y ya se comenzaba a gestar lo que hoy en día conocemos como un paddock completo con todas las cilindradas en competición en el mismo lugar y en el mismo fin de semana. A partir de 2004 la denominación ya pasó a ser de MX1, MX2 y MX3, por lo que Bellpuig fue la sede de 2004 a 2010 de los Mundiales de MX1 y MX2 y vio vencer a pilotos de la talla de Tyla Rattray, Ben Townley, Alessio Chiodi, Jeremy Van Horebeek, Marvin Musquin o Tanel Leok, entre otros, a la vez que comenzó a gestarse la legendaria carrera que este año llegará a su fin de Antonio Cairoli.

Sobre su Yamaha del equipo de Claudio De Carli se llevó el triunfo en 2007 en la categoría de MX2. Pero en 2010 las ayudas institucionales, sobre todo de Generalitat de Cataluña y de Diputación de Lleida, comenzaron a bajar para el trazado leridano y se puso el punto y final a una historia que se ha intentado años después recuperar, pero que no ha llegado, a día de hoy, a buen puerto.

Talavera, seis años después de su último GP en el 2000, y hasta 2009 tuvo de forma consecutiva Mundial de MX3. Con el vacío que dejaba Bellpuig, España quería mantener un Gran Premio fuera como fuera y aprovechando que en 2010 fue sede del certamen en categoría MX3, con victoria en la general de Milko Potisek, triunfo en la primera manga de Carlos Campano y título final para el sevillano de Yamaha, La Bañeza gozó de las categorías de MX1 y MX2 en 2011.

Los ganadores, ambos sobre KTM, fueron un auténtico lujo: Ken Roczen en MX2 y Antonio Cairoli.

No fue hasta cuatro temporadas después, cuando España regresaba al calendario intercontinental gracias al gran trabajo y esfuerzo, una vez más, de Talavera de la Reina. 2017 volvió a ser un año aciago y es que el ‘circo’ del Mundial se había puesto muy caro en todos los sentidos y las instituciones cada vez más se habían vuelto más reacias a ser el auténtico patrocinador de este tipo de eventos. No obstante, RedSand MX Park salió a la palestra en 2018 para conseguir hacer una carrera de arena al más puro estilo de centro Europa en plena costa levantina.

El trazado ya era muy conocido por todos los pilotos nacionales e internacionales al ser uno de los lugares de ‘culto’ para los entrenamientos de pretemporada en pleno invierno. Este aspecto produjo que equipos y promotora vieran con muy buenos ojos conocer nuevos lugares para ser sede de un Gran Premio.

Hasta en 84 ocasiones se han llevado a cabo pruebas intercontinentales de alto calado en lugares como Barcelona, Alhama de Murcia, Montgai, Bellpuig, Ibiza, Jerez de la Frontera, León, Morón de la Frontera, Osuna, Sabadell, Santa Coloma de Gramenet, San Sebastián, Talavera de la Reina, Yunquera de Henares, Castellón y Arroyomolinos. Muchas pruebas repartidas por todo el territorio que han hecho, cada una en su época, las delicias de los amantes de este deporte.

Todo ello, a lo largo de la historia, ha ido tejiendo un lienzo que ha desembocado en los, hasta ahora, dos títulos de campeón del Mundo de MX2 de Jorge Prado.

10 motos icónicas "Made in Spain"

Marcas Españolas de Motos Clásicas

Las motos clásicas españolas han aportado su granito de arena a la historia del mundo del motociclismo.

  • Montesa: Fue una marca que nació en el año 1944 en Cataluña. Se inició fabricando motos de competición y ganó en repetidas ocasiones el Gran Premio de Montjuich. Los fundadores de Bultaco crearon en 1944 Montesa y el primer modelo se presentó en 1945. Aunque en el mundo del trial fueron las Montesa Cota las que llevaron a la firma catalana a niveles de fama mundial.
  • Bultaco: Se fundó en 1958 y existió hasta 1983. En el año 1959 sacó su primera moto, la Tralla 101, con la que empezó a cosechar sus primeros éxitos en competición. Y es que Bultó, su fundador, creía que las motos y la competición eran inseparables. En 1960 salió el modelo Sherpa «N» para circular por carretera y la Sherpa «S» para moto-cross en circuito. Después de abandonar Montesa en 1958 Francisco Bultó, padre de Álvaro Bultó y abuelo de Sete Gibernau, y Pere Permanyer fundaron Bultaco, una firma de motos que estuvo en activo hasta 1983. En 1960 Bultaco entró en el Campeonato Mundial de Velocidad, un mundo que abandonaría en 1965 tras la muerte de su piloto Ramón Torrás, fallecido en un accidente mientras se preparaba para participar en el Tourist Trophy de la Isla de Man.
  • Lube: Junto con Montesa, Lube fue una de las primeras marcas de motocicletas de España. Surgió en 1947 en Barakaldo y cerró en 1967.
  • OSSA: Las motos OSSA tuvieron gran importancia en España en los años 50 y 60. Sus motos clásicas más características fueron la 125 A (su primera creación, que se vendió muy bien), la 125 B, la 175 GT, la 250 T Copa y la Urbe. La familia Giró comenzó a construir motos en 1948 a través de la empresa Orpheo Sincronic, S.A. En 1949 Ossa presentó su primera moto -125 A- con horquilla telescópica no hidráulica y suspensión trasera oscilante con tensores de goma que hacían la vez de amortiguadores. En 1963 Ossa presentó un nuevo motor de 160 cc que marcó un hito en la historia de la marca. En 1979 la familia Giró se desligó de Ossa y una cooperativa de trabajadores se hizo cargo de la gestión de la empresa, que finalizó sus actividades en 1984.
  • Derbi: Aunque sus orígenes se remontan a 1922 con los hermanos Rabasa desde 1949 Derbi (DERivado de BIcicleta) fue la marca de motos de la empresa Nacional Motor, S.A. (anteriormente Bicicletas Rabasa). El primer modelo de Derbi fue el velomotor Derbi SRS y en el mundo de la competición ha contado y cuenta con pilotos como Angel Nieto, Jorge Martínez “Aspar”, Pol Espargaró o Marc Márquez. La moto Derbi más vendida fue la Antorcha, que a partir de 1965 vendió más de 500.000 unidades en toda Europa.
  • Gas Gas: Gas Gas nació en 1985 tras la desaparición de Bultaco y de la mano de Narcís Casas y Josep Pibernat. En 2014 Torrot Electric Europa adquirió Gas Gas tras entrar esta en concurso de acreedores.

10 Motos Clásicas e Icónicas de Campo

Seleccionar 10 motos clásicas de campo no es una tarea sencilla. ¡Se quedan fuera auténticas leyendas! Pero con esta muestra puedes hacerte una idea de cuáles han sido algunas de las motocicletas off road que han marcado una época. De manera especial, por su contribución a este segmento, prestaremos especial atención a los fabricantes españoles.

  1. Triumph TR6 Trophy (1956)
  2. Bultaco Sherpa T (1964)
  3. Montesa Cappra (1967)
  4. Ossa Enduro (1967)
  5. Puch Minicross (1972)
  6. Yamaha XT 500 (1976)
  7. Derbi 74 TT (1978)
  8. Rieju Marathon (1979)
  9. BMW R 80 G/S (1980)
  10. Honda Transalp (1986)

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Primeras Motos Japonesas

Mucho antes de que aparecieran las superbikes, mucho antes de que Honda, Yamaha, Suzuki y Kawasaki se convirtieran en sinónimos de ingeniería y competición, hubo cuatro máquinas pequeñas, ruidosas y, en algunos casos, casi improvisadas. Las primeras máquinas que pusieron a Japón en el mapa de las dos ruedas

  • Honda abrió el camino en 1949 con la Dream D-Type, una moto que ya entonces parecía venir de otro sitio. No duró mucho en el mercado, pero dejó algo más importante que las cifras de ventas: dejó claro que Honda quería fabricar motocicletas de verdad.
  • Mientras tanto, Suzuki caminaba por otra senda. Su primera incursión en la moto no fue realmente una moto, sino la Power Free de 1952, una bicicleta con un motorcito de 36 cc, tan liviano como ingenioso. Tenía tres modos de uso: pedalear con ayuda, pedalear sin ella, o dejar que el motor cargase con todo. La Power Free fue un éxito casi inmediato y le abrió a Suzuki un camino que ya no tendría retorno. Un año después llegó la Diamond Free, y con ella las primeras victorias deportivas. Del chasis de una bici al Monte Fuji en doce meses.
  • Yamaha apareció en escena pocos años después con algo totalmente distinto. Era 1955 y su primera moto, la YA-1, parecía más una declaración artística que un vehículo. Roja, estilizada, con acabados muy por encima de lo habitual y un motor de 123 cc que sonaba como si quisiera demostrar algo. Ganó en el Monte Fuji, arrasó en Asama y dejó claro que Yamaha no solo sabía construir instrumentos musicales: sabía interpretar la competición como nadie.
  • Kawasaki llegó la última, en 1962. Llevaba décadas fabricando barcos, trenes y maquinaria pesada, pero nunca una motocicleta. Su primera criatura fue la B8 125, un modelo sencillo, robusto y más duro que refinado. De la B8 nació la primera moto de motocross de Kawasaki, la B8M de depósito rojo.

Vistas desde hoy, estas cuatro primeras motos parecen casi juguetes comparadas con las superbikes de 200 CV, con las tecnologías electrónicas y con la sofisticación que asociamos a Japón. Pero, sin ellas, nada de lo que vino después habría existido. Eran básicas, ruidosas y limitadas, sí. También eran necesarias. Al arrancar hoy una Fireblade, una Ninja, una GSX-R o cualquier Yamaha moderna, queda un hilo invisible que conecta ese sonido con aquellos primeros latidos de posguerra.

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