El personaje principal de la saga Millennium, Lisbeth Salander, es conocida por su carácter indomable y su estilo único. Un elemento clave de su imagen es la motocicleta que conduce, una elección que dice mucho sobre su personalidad y trasfondo.
En la adaptación cinematográfica estadounidense de "Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres", se buscó una montura que encajara a la perfección con el perfil de Lisbeth Salander. Inicialmente, la productora consideró una moto moderna y costosa, pero finalmente se optó por una opción más acorde al personaje:
La moto elegida fue una Honda CB 350 de los años sesenta. Esta moto aúna dos de los principales requerimientos de cualquier producción cinematográfica: que sea fiable y fácil de conducir por la actriz que encarne el personaje.
Con esto en mente le encargaron a Justin Kell de Glory Motor Works en Los Ángeles (USA) que preparase tres motos idénticas para utilizarlas en el rodaje.
La moto en cuestión aparece en varias escenas de acción, con alguna escena rodando rápido, sobre hielo y en carreteras suecas, que no es moco de pavo.
En un par de semanas acabaron la primera, para presentársela al director de la película y conseguir el visto bueno para fabricar las otras dos en otro par de semanas.
Las motos han sido desarmadas prácticamente en su totalidad, reconstruyendo partes como el alojamiento de la batería para que pueda albergar una más grande que garantice que no vaya a fallar en medio del invierno sueco.
Se reconstruyeron los motores, sus embragues, los motores de arranque fueron reforzados y los carburadores de las tres motos fueron revisados y actualizados buscando la máxima fiabilidad.
Los frenos también se revisaron e incluso se reconstruyeron las ruedas utilizando radios de mayor tamaño para asegurar su durabilidad.
La guinda vino cuando la actriz elegida para encarnar al personaje resulta que no había conducido nunca una moto. Por suerte, Justin Kell también es especialista en cursos acelerados de conducción para estrellas del cine.
Además en estos momentos se encuentra de nuevo en los talleres de Glory Motor Works en Los Ángeles (USA) para revisión y que estén en perfecto orden para rodar las siguientes partes de la trilogía.
El diseño del nuevo póster de 'Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres', estuvo a cargo del artista gráfico Neil Kellerhouse, con el fin de seguir con la promoción del filme. Se trata de la adaptación que el director David Fincher prepara de la novela a de Stieg Larsson. En este cartel podemos ver el rostro de Daniel Craig (que interpreta al periodista Mikael Blomkvist), fundido con la silueta de Rooney Mara (que será Lisbeth Salander, en la pantalla).
El filme narra como un periodista es ayudado por una joven hacker, en su búsqueda de una mujer desaparecida en extrañas circunstancias, hace más de cuarenta años.
Completan el reparto Robin Wright, Stellan Skarsgard, Christopher Plummer y Joely Richardson.
Y aunque llamó la atención por sus breves pero eficientes escenas en La red social, en cuanto David Fincher le dio el papel de Lisbeth Salander en la versión norteamericana de Los hombres que no amaban a las mujeres pasó a convertirse en la actriz joven mas solicitada del mundo.
Criada en una familia aristocrática propietaria de dos grandes equipos de fútbol americano, la hermana menor de la también actriz Kate Mara, no desperdició su oportunidad.
Hizo todo lo que no le está permitido a una chica de su estatura social para convertirse en el personaje creado por Stieg Larsson.
¿Es cierto que antes de contratarla David Fincher le dio una lista de cosas para las que tenía que estar preparada si es que la elegía para el papel?
Si, David le había dicho a la directora de casting que antes de que aceptara participar del largo proceso de audiciones que si me daban el papel iba a tener que fumar durante todo el rodaje, que iba que estar lejos de todo el mundo durante un año y me iba a pasar bastante tiempo desnuda.
En el film no solo es asombrosa tu transformación física sino también la emocional. ¿Te ayudó lucir de esa forma para convertirte en tu interior en alguien tan diferente a ti?
Si, decididamente. Yo creo que ayuda para cualquier personaje que te toque interpretar tener un aspecto físico distintivo.
Lo cierto es que convertirme en Lisbeth Salander requirió muchísimo trabajo. Tuve que hacer muchísima investigación, que empezó por leer detalladamente los libros.
Allí hay una enorme cantidad de información, por lo que en realidad no hubiese necesitado nada mas, pero también fui a un centro que asiste a las mujeres que han sido violadas o abusadas sexualmente, y también vi un buen número de documentales sobre el tema.
Una vez contratada, ¿de que manera trabajó contigo Fincher antes de que comenzara el rodaje?
Hicimos muchísimos ensayos. Con David leímos juntos el guión unas cuantas veces y luego nos sentamos todos los del elenco con él, y con Steve Zaillan.
Cuando comenzamos a rodar, primero filmamos en Estocolmo sólo las escenas de exteriores.
¿Sentías la presión de que tu Lisbeth no fuera la misma de Noomi Rapace?
Antes de que me dieran el papel definitivamente sentí esa presión. Había visto la película sueca meses antes de que todo esto comenzara por lo que no tenia su imagen tan fresca en mi mente.
Mas bien me concentré en el personaje que vi cuando leí los libros. Y en cuanto David me dijo que me había dado el papel me tuve que olvidar de toda la presión, y no pensar en las comparaciones que se iban a hacer, porque en definitiva es algo sobre lo que no tengo ningún control.
¿Por qué crees que Lisbeth Salander ha pegado tan fuerte en la cultura popular?
No estoy segura. Es bastante extraño, porque si la gente viera caminando por la calle a Lisbeth seguramente no la volverían a mirar.
Ni siquiera le darían la hora si ella se las pidiese, pero sin embargo es asombroso cuanta gente tan diferente en todas partes del mundo que se hanenamorado perdidamente de esta chica.
Yo creo que la mayor parte de la gente en algún momento de sus vidas se sienten como un forastero en la ciudad, como alguien que no pertenece al grupo, sienten que no los entienden o son maltratados por alguien que está en una posición de poder.
¿Cuan difícil te resultaron los desnudos?
Soy bastante tímida, y quien me conoce sabe que es algo que me tendría que haber resultado muy difícil, pero no fue asi.
Hay algo muy especial en David que institivamente me llevaron a confiar en él. Además todo el mundo en el equipo técnico era muy profesional.
Por otra parte creo que esta chica luce tan diferente que era como si no fuese yo, tenía todos los tatuajes y los piercings y hasta mi cuerpo se veía distinto.
Mide poco más de 1,50 m; pesa 40 kilos; luce el cabello al estilo punk y un cuerpo plagado de tatuajes y piercings.
Aunque tiene 24 años, parece una cría de catorce y su imagen se asemeja a la de un ángel caído al que le hubieran amputado las alas.
Es una mujer de pocas palabras, cuyo mutismo es casi autista. Por eso, dicen que solo “tiene dos neuronas, una para respirar y otra para mantenerse en pie”. Algo que no le ha impedido cautivar a más de quince millones de lectores.
A la edad de trece años, Lisbeth cogió un cartón de leche lleno de nafta, roció con él el coche de su padre y le prendió fuego. Con su padre dentro, claro.
Contado así, en seco, casi a quemarropa, suena a monstruosidad. Pero si tenemos en cuenta que con esa muerte la protagonista está vengando a su madre, reducida a un estado vegetativo por una paliza recibida por parte de su brutal esposo, la cosa suena a justicia.
Salvaje, pero justicia al fin y al cabo.
Lisbeth es un personaje tan nuevo como eterno, un ser revestido con ropajes de modernidad pero construido sobre mimbres clásicos.
Miss Salander es la actualización, la versión postmoderna, o 3.0 si lo prefieres, de la eterna figura del vengador solitario que, desde El conde de Montecristo a Harry el sucio, lleva siglos cautivando al público.
Lo que la hace tan rompedora es que probablemente sea la primera vengadora claramente feminista de la historia.
Lisbeth hace justicia a las féminas maltratadas volcando su ira, su furia, contra esos “hombres que no aman a las mujeres”.
Pese a ser una de las naciones que posee una de las legislaciones más avanzadas en materia de igualdad, bajo esa apariencia civilizada late una realidad oscura.
“El 65% de las mujeres suecas ha sufrido algún tipo de maltrato”, declaró el escritor en la única entrevista que concedió antes de su súbita y prematura muerte.
Así lo considera al menos la socióloga Judith Barner, quien ha realizado una tesis sobre el personaje.
“Lisbeth es la vanguardia del feminismo”, afirma la autora. “Se sitúa al margen del sistema, e incluso del mismo movimiento. Es un personaje desencantado con la sociedad y con las instituciones que representan el poder. Por eso lucha contra la violencia machista con sus propias armas.
¿Y cómo es ese nuevo feminismo que encarna la heroína de Larsson?
“Antisentimental y capaz de crear sus propias normas al margen de lo socialmente establecido”, explica Barner. “Lisbeth no adopta en su comportamiento ni en su imagen ninguno de los rasgos que se consideran típicamente femeninos. Es la vanguardia de un nuevo tipo de mujer. Que puede ser víctima pero que no se resigna a ser humillada.
Las simpatías por el feminismo que sentía Stieg Larsson están fuera de duda; de hecho, su pareja confesó que el germen del personaje de Lisbeth se encuentra en una situación traumática de su adolescencia.
El autor, cuando era un chaval, vio cómo varios compañeros violaban a una chica y no hizo nada por impedirlo.
Aquello le produjo un terrible remordimiento y un día, cuando volvió a encontrarse con la víctima de tales abusos, se acercó a pedirle perdón por no haber sido capaz de evitarlo.
Años después, el escritor recibió el encargo de realizar un guión fantaseando sobre cómo podría ser la madurez de Pippi Calzaslargas, el célebre personaje de la literatura infantil escandinava.
Con aquel trabajo, a Larsson le vino a la memoria el recuerdo de ese episodio y se preguntó que habría sido de aquella chica, cómo habría crecido y de qué manera le habría influido el trauma de su violación.
La heroína de Larsson recupera la figura del vengador justiciero y la reviste con ropajes feministas.
Pero su éxito no habría sido tal si se hubiera quedado solo ahí.
Lisbeth es una mujer activa e independiente. Fuma y vive su sexualidad de una forma liberada y sin tapujos.
Le gustan los hombres y también las mujeres. Es violenta hasta rozar el sadismo, pero en su descargo hay que decir que sus víctimas son auténticos canallas.
Lisbeth es capaz de vengarse de su segundo tutor, que abusó de ella de forma miserable, sodomizándole con el mismo consolador con el que la forzó a ella y tatuándole en el vientre la frase “soy un cabrón violador”.
La principal arma de Lisbeth en su cruzada contra la llamada violencia de género es la tecnología, y eso es lo que la convierte en un icono del nuevo siglo.
Ella es hija de internet y, de ser real, seguro que le gustaría que sus aventuras se leyeran en un ebook.
Miss Salander, tras su apariencia casi autista, esconde un talento portentoso para la informática que la convierte en una hacker de primera categoría.
Larsson se documentó de forma minuciosa sobre el mundo de los piratas informáticos, y por eso su heroína solo utiliza Mac, el sistema operativo de Apple, para sus fechorías cibernéticas.
Pero ningún héroe o heroína puede ser perfecto. Por eso, para hacer más rico al personaje, Larsson le creó un complejo perfil psicológico.
Lisbeth padece el síndrome de Asperger, quizá una de las causas de su marcada sociopatía.
Se trata de una especie de ceguera emocional que los especialistas relacionan con el autismo. Las personas que lo padecen son profundamente asociales, les cuesta establecer vínculos emocionales y son incapaces de distinguir matices como la ironía y el sarcasmo.
Eso no quiere decir que sean poco inteligentes; al contrario, la paradoja del asperger es que favorece el desarrollo de habilidades poco comunes.
En cambio, donde el autor se dejó llevar por la pura fantasía fue al atribuirle a su heroína otra portentosa habilidad: la memoria fotográfica, que en el caso de Lisbeth se convierte en un auténtico don, ya que es capaz de memorizar con una rápida lectura el libro Dimensions of Mathematics.
La memoria fotográfica, también llamada eidética, es una capacidad que se ha detectado en niños que, con un vistazo de 30 segundos, son capaces de recordar el contenido de una pagina de texto.
Pero esta facultad comienza a diluirse a partir de la adolescencia, hasta el punto de que los experimentos realizados con adultos han sido incapaces de detectarla.
Hay que señalar que la polémica hacker también tiene sus detractores.
La novelista estadounidense Donna Leon afirma que: “Larsson es patológicamente malo. Su actitud es un agravio a las relaciones humanas. Todos los contactos sexuales son violentos, no hay pasión en el libro, solo furor por la venganza”.
Enlazando con la opinión de Donna Leon, la escritora Clara Obligado afirma que: “Lisbeth es una mujer que ha sufrido mucho, pero que no muestra sus sentimientos. Eso es masoquismo y no es nuevo; ¿acaso nos hemos olvidado de Madame Bovary y de Anna Karénina? Por eso, Lisbeth no es realmente rompedora. Si lo fuera, no sería tan popular.
En una postura totalmente opuesta se sitúa la actriz y productora Cristina Higueras, quien afirma: “Lo único que tienen en común Lisbeth y Emma Bovary es que no les gusta la sociedad en la que les ha tocado vivir, ni el rol que, como mujeres, les ha tocado interpretar; pero reaccionan de un modo opuesto. Emma es pasiva y débil, y aunque intenta salirse de la norma, no tiene la valentía para romper con todo y acaba suicidándose. En cambio, Lisbeth se enfrenta con todas sus fuerzas y su talento contra lo que considera injusto, sin temor al precio a pagar por ello. Lisbeth jamás se suicidaría.
Todo en este personaje es nuevo: ni tiene las características físicas de las heroínas tradicionales, ni reacciona como estamos acostumbrados a ver en los personajes femeninos de la ficción.
Es autosuficiente, no busca ni dinero, ni reconocimiento social, ni nadie que se convierta en su salvador. Por eso, el personaje de Lisbeth es a la vez clásico y revolucionario.
Clásico porque encontramos en él la huella de autores anteriores, como Alfred Hitchcock. La forma en la que se desdobla en su álter ego, la rubia Irene Nesser, remite al autor de Vértigo. Y revolucionario porque Lisbeth, cuyo nick de hacker es Wasp, avispa, aguijonea nuestras conciencias, y nos obliga a descubrir los cadáveres corruptos ocultos en el desván del estado del bienestar y a respirar la hediondez del fanatismo patriarcal.
Pocos personajes literarios han tenido tanta repercusión en el siglo XXI como Lisbeth Salander. Una hacker e investigadora con memoria fotográfica, pasión por el estilo gótico-punk y una actitud indomable.
Ella es la principal protagonista y el mayor reclamo de la serie de libros Millenium iniciada por el escritor sueco Stieg Larsson.
Vamos a ahondar en el misterio de Lisbeth Salander, de su creador Stieg Larsson y en el género de la novela negra sueca que tiene como mayor exponente a la saga Millenium.
Tintín y Pippi CalzaslargasStieg Larsson es el creador de la saga Millenium. Una serie de thrillers individuales protagonizados por la hacker Lisbeth Salander y el periodista Mikael Blomkvist.
La idea principal de los libros era imaginar cómo serían las aventuras del personaje de cómic Tintín, creado por el belga Hergé, con un filtro más adulto y oscuro.
Pero en lugar del periodista de ficción del tupé, elegiría de protagonista una versión femenina más punki (aún) de la célebre Pippi Calzaslargas también conocida como Pippi Langstrum, otro personaje literario surgido de Suecia (su creadora es Astrid Lindgren) que alcanzó una popularidad mundial a principios de los 70 gracias a su inolvidable serie televisiva.
Y así nace Lisbeth Salander. Periodista e investigadora como Tintín. Rebelde e ingobernable como Pippi Langstrum. Todo ello aderezado con grandes dosis de punk, venganza, tatuajes, piercings y motos de alta cilindrada.
Para equilibrar el extremismo de Lisbeth, Larsson creó a su compañero de aventuras con unos patrones más clásicos, naciendo así el periodista Mikael Blomkvist.
En el mundo del arte hay un dicho que nos dice que solo alcanzaremos el verdadero éxito una vez hayamos muerto. Y esto es lo que le acabaría ocurriendo a Stieg Larsson.
El escritor fallecía en 2004 cuando su saga Millenium comenzaba a enamorar a lectores de todo el mundo. Larsson no llegó a ver cómo su creación llegaba a la gran pantalla.
El sueco pudo terminar las tres primeras aventuras de Lisbeth y Mikael: 'Los hombres que no amaban a las mujeres', 'La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina' y 'La reina en el palacio de las corrientes de aire'.
Tras su fallecimiento, su editorial eligió a otro escritor sueco, David Lagercrantz, para continuar la saga Millenium. Él escribiría las tres siguientes entregas: 'Lo que no mata te hace más fuerte', 'El hombre que perseguía su sombra' y 'La chica que vivió dos veces'.
El género de novela negra siempre ha sido uno de los más vendidos en literatura. A principios de este siglo se produjo toda una explosión de artistas e historias surgidas del país nórdico que acabaron conquistando a lectores de todo el mundo.
¿En qué consiste el género de novela negra sueca? Lo primero que destaca es su protagonista, un antihéroe (o antiheroína) con multitud de problemas personales que suele desahogarse con una botella de alcohol. Es una persona solitaria y de pocas palabras que rechaza el contacto con la sociedad excepto cuando investiga un crimen, lo que le lleva a conocer a personas aún más solitarias y sórdidas, aisladas en algún pueblo o cabaña de los impresionantes bosques del país.
Este género incide en la supuesta idealización de la sociedad sueca, siempre tan trabajadora, tan competente, tan civilizada, para darle la vuelta como a un calcetín y mostrar todas las sombras y rincones oscuros de un modo de vida que crea a personas que prefieren no socializar con sus semejantes.
Frialdad, falta de contacto humano, desesperación y culpa.
La novela sueca suele tratar con dureza a políticos, instituciones y empresarios, mostrándoles como seres sin corazón que conviven con el vicio, la corrupción, el crimen y el abuso de poder. Ellos son el origen de casi todos los males del país.
Otros artistas de novela negra sueca célebres son Maj Sjöwall, Per Wahloö, Henning Mankell o Camila Láckberg.
Las tramas de la saga Millenium son adictivas y apasionantes. Pero es posible que no hubieran llegado a lo más alto de las listas de ventas de no tener como protagonista a una de las mujeres más destacadas de la literatura moderna: Lisbeth Salander alias la Avispa.
Esta mezcla de Tintín y Pippi Calzaslargas pasada por un filtro adulto y punk es la verdadera protagonista de la saga y su mayor reclamo. No es solo la mejor hacker de Suecia, es también una superdotada con memoria fotográfica, fumadora y bebedora compulsiva con un pasado traumático por culpa de esos "hombres que no aman a las mujeres".
Pero Lisbeth no es una víctima, es un ángel vengador con iniciativa y recursos para destruir la vida de todo hombre que maltrate a otras personas, especialmente a las mujeres. Ella no se conformará con entregar a los culpables a la policía: es vengativa y no dudará en emplear la violencia.
Su amistad con el periodista Mikael Blomkvist será la única que le conoceremos durante la saga.
Su participación en la saga Millenium hizo que realizadores del todo el mundo se dieran cuenta de su talento, y desde entonces la sueca ha dado el salto a Hollywood trabajando con directores legendarios como Ridley Scott o Guy Ritchie.
Este es el explosivo título de la cinta que estrenamos en COSMO. En esta entrega, Lisbeth Salander es buscada por la policía, tras verse envuelta en el asesinato de dos colaboradores de la revista Millennium, y que estaban a punto de sacar a la luz un escándalo sobre el comercio sexual en Suecia.
Nos acercamos al lanzamiento del remake americano de The Girl with the Dragon Tattoo (Los Hombres Que No Amaban a Las Mujeres, primera entrega de la trilogía Millenium).
Basada en los best-sellers de Stieg Larsson, este remake parece que será un gran hit durante este cambio de año.
Bike Exif ha entrevistado a Justin Kell, de Glory Motor Works en Los Angeles, la tienda responsable de modificar motos para la protagonista Lisbeth Salander de la peli.
Mientras el estudio quería cambiar las tornas de la historia y dejar que la heroína condujera una moto moderna, Kell presionó para que se usara una moto que una veinteañera pudiera comprarse en realidad.
Para ello modificó una Honda CB350 de finales de los 60.
Kell y Glory Motor Works presentaron un prototipo de la moto al estudio para demostrar que las motos antiguas pueden ser más confiables y duraderas que las nuevas y, tras obtener el aprobado, solo tuvieron 30 días para encontrar y construir 3 réplicas iguales.
El equipo buscó 3 CBs 350 con el menor kilometraje posible. Las medio desmontaron y sustituyeron las piezas por algunas más modernas: nuevos embragues, frenos, cableado eléctrico; incluyendo un desmontaje entero del motor para su puesta a punto.
Para poder aguantar un rodaje de este estilo, a las motos se les cambió también la batería montándoles unas de más capacidad, con un nuevo alternador y encendido.
Podeis pasaros porBike Exif para obtener más detalle si os van las motos. Ahora os dejamos con el trailer.

Honda CB350K4
Características de la Honda CB350 utilizada en la película:
- Modelo: Honda CB350 de finales de los 60
- Modificaciones:
- Reconstrucción completa del motor
- Refuerzo de embrague y motor de arranque
- Revisión y actualización de carburadores
- Revisión y reconstrucción de frenos
- Ruedas reconstruidas con radios de mayor tamaño
- Batería de mayor capacidad con nuevo alternador y encendido
La elección de la Honda CB350 no solo fue una decisión estética, sino también práctica. La moto fue modificada para garantizar su fiabilidad y durabilidad durante el rodaje, especialmente en las exigentes escenas de acción en climas fríos.
Además de la moto, el estilo de Lisbeth Salander también es un reflejo de su personalidad. Su apariencia gótica-punk, con tatuajes y piercings, la distingue de las heroínas tradicionales y la convierte en un icono feminista moderno.

Lisbeth Salander
La combinación de la Honda CB350 y el estilo único de Lisbeth Salander contribuye a crear un personaje inolvidable que ha cautivado a millones de lectores y espectadores en todo el mundo.
Si deseas conocer más sobre la preparación de la motocicleta de Lisbeth Salander, te recomendamos ver el siguiente video: