Nacido en una época de privaciones al final de la Segunda Guerra Mundial, el motocarro Vespa, al igual que la moto Vespa, ha conquistado las calles y carreteras de todo el mundo, convirtiéndose en uno de los grandes emblemas de la industria italiana. Desde que arrancó su producción, hace 75 años, se han fabricado más de 18 millones de unidades y ha evolucionado en medio centenar de modelos, siendo adaptada como motocarro o con sidecares para incrementar su capacidad de transporte.
Con los años, aquel medio de locomoción original, económico, práctico y efectivo se ha convertido en un vehículo de culto, símbolo de movimientos juveniles, objeto de deseo de coleccionistas, protagonista de películas inolvidables...

Orígenes y Diseño
Enrico Piaggio tuvo la visión de crear un vehículo de bajo coste, ideal para un país que emergía de la guerra. Dio forma a su intuición gracias a la colaboración del ingeniero aeronáutico e inventor Corradino D’Ascanio, con el que creó un prototipo conocido como el MP5, un scooter sobre la base de las pequeñas motos del cuerpo de paracaidistas, apodada Paperino, el nombre italiano del Pato Donald, debido a su peculiar forma.
Gracias a la experiencia aeronáutica de Corradino D’Ascanio y a la colaboración de Mario D’Este, su diseñador de confianza, se encontró solución a todos los problemas que iban apareciendo en el nuevo scooter y se crearon innovadoras soluciones que se convertirían en marca de la casa, como la eliminación de la suspensión trasera, del chasis tubular y de la cadena, la colocación del cambio de marchas en el manillar, la suspensión delantera inspirada en la usada en la aviación o el mítico diseño de una carrocería que protegía al conductor del viento y de la suciedad.
Según la leyenda, cuando presentaron el prototipo definitivo, denominado MP6 al patrón, Piaggio exclamó: "Bello, mi sembra una vespa" (bonita, me recuerda una avispa). El revolucionario vehículo presentaba innovadoras soluciones como la supresión de la cadena y el chasis tubular, el cambio de marchas en el manillar, la suspensión delantera inspirada en el tren de aterrizaje de los aviones y una carrocería que protegía de la suciedad de la mecánica y el viento.
Primeros Modelos y Éxito Inicial
El 23 de abril de 1946, Piaggio & C. SpA. presentaron las patentes de la primera Vespa 98 c.c. En un corto espacio de tiempo fue mostrada al público, pero provocó reacciones no muy alentadoras. Sin embargo, Enrico Piaggio no dudó en lanzar la producción en fábrica de dos mil unidades de la Vespa 98 c.c.
El primer modelo, con un motor de 99 cc, se puso a la venta a precios de entre 55.000 liras y 61.000 la versión más lujosa (el salario mensual de un operario era de 10.000 liras y un café costaba 20), en un mercado dividido entre el escepticismo de unos y el entusiasmo de otros. Para The Times , se trataba de “un producto completamente italiano como no hemos visto desde el carro del imperio romano”.
Piaggio envolvió un producto novedoso en una buena campaña publicitaria y en un sistema novedoso: la venta a plazos. En 1946 vendió 2.484 unidades y en los años siguientes (ya con motor de 125 cc) 10.535 y 19.822.

Expansión y Producción Internacional
En 1960 Vespa superó la marca de 2 millones de unidades producidas, en más de una decena de plantas y distribuía en más de un centenar de países. Los mercados extranjeros también observaron el nacimiento de la moto con interés, y tanto el público como la prensa expresaron curiosidad y admiración. El “Times” lo llamó “un producto completamente italiano, como no hemos visto desde el carro romano”.
Enrico Piaggio continuó trabajando tenazmente para fomentar la difusión de la Vespa en el extranjero y creó una extensa red de servicio en toda Europa y el resto del mundo. Mantuvo una atención constante y un creciente interés por su producto, con una serie de iniciativas que incluían la fundación y difusión de los clubs Vespa.
En 1953, gracias a su incansable determinación, había más de diez mil puntos de servicio Piaggio en todo el mundo, incluyendo América y Asia. Ese mismo año llegó a España a través de Moto Vespa, S.A. El nuevo scooter había traspasado su enorme éxito comercial, se llegó a producir en 13 países y comercializar en 114, al convertirse además en un símbolo de un estilo de vida que dejó su marca en su época al estar presente en el cine, en la literatura y en la publicidad.
RESTAURO una MOTO que RESCATE de la BASURA | Vespa PK 125 S
El Motocarro Vespa en España
En España nace Iso Motor Italia, S. El motocarro/isocarro, que es como se le denominaba en España, fabricó a nivel general toda una batería de productos, aparte también de motocicletas, que en esta gama gozaron de aceptación, como vehículos minúsculos de reparto, que en el caso de España utilizaron muchos autónomos del sector de la fontanería, materiales menudos de la construcción, oficinas de Correos, pequeños portes, así como hortelanos que los cargaban a diario con sus productos naturales para trasladarse a sus puestos de venta en las plazas de abastos.
La empresa en la que salió al mercado no es otra que Moto Vespa, S. A., la misma que, obviamente, fabricaría el Vespacar, al que hoy nos estamos refiriendo; sociedad que, ya el 28 de noviembre de 1960, convocó la salida del Vespacar 199, 200 y 201. Tres versiones diferentes de este revolucionario producto, innovador para la época, de escaso consumo, generoso diseño, práctico, económico, manejable, útil, sencillez en su mecánica, de sencilla (también) maniobrabilidad y fiabilidad… La situación y manejo de mandos es idéntico al del scooter, disponiendo de una pequeña palanca bajo el asiento para la marcha atrás, y dotada de batería, freno de estacionamiento, e intermitentes.

Los primeros tiempos, pues, en España fueron muy acertados, notándose también en la enorme cantidad de triciclos de reparto urbano que le fue cediendo la actividad a estos otros “triciclos motorizados”. Para finalizar, procede apuntar que la Vespa ha sido siempre un vehículo ideal para Correos, pues la parte delantera permite alojar la enorme cartera que antes llevaban los sufridos carteros para el reparto, en toda España, por lo que este scooter sería muy codiciado por la Dirección General de Correos y Telégrafos, que los utilizó abundantemente, encuadrados entonces en lo que fue el PMM (Parque Móvil Ministerial). Lo mismo ocurrió con el Vespacar, desde el principio de su lanzamiento, y que se siguió utilizando eficazmente por el organismo autónomo Correos, aunque ya con matrícula civil.
El Piaggio Ape
El Piaggio Ape -abeja, en italiano- fue un vehículo de tres ruedas fabricado desde 1948 por el fabricante italiano. Básicamente, los Ape eran Vespas de 125, 150 y 175 cc; con dos semiejes traseros (cada uno accionado por una cadena) y una plataforma de carga.
A lo largo de su historia fue realizado bajo múltiples configuraciones: como furgón cerrado, con caja abierta (tipo Pick-Up), con asiento trasero para el transporte de pasajeros… Durante los 50 fueron muy populares en las ciudades y costas italianas e incluso tuvieron cierto gancho entre las estrellas de Hollywood de la época. También en España, el motocarro Vespa jugó un papel protagonista en el transporte urbano, siendo común su presencia en calles y mercados. De hecho, durante muchos años fue vehículo oficial del servicio de Correos.
Modelos Modernos y Revivals
En un arranque de nostalgia, en julio de 2007, Piaggio relanzó una edición limitada a 999 unidades, muy bien acabada, dentro del concepto de motocarro. Y aquello sólo fue el principio: ahora, la marca italiana sorprende con una actualización eléctrica del mítico modelo. El Ape Calessino 2010 equipa un motor eléctrico de 24 caballos a 2.225 rpm alimentado por baterías de ión-litio.
Se puede enchufar a la red y tarda unas cuatro horas en recargarse del todo. La autonomía es de 75 km, más que suficiente para un modelo destinado a moverse por zonas turísticas y parajes costeros. Precisamente, el Ape está rematado con una pintura especial que evita la corrosión por el salitre del mar. Además de no emitir ni un solo gramo de CO2 y ningún ruido, lo cierto es que es un vehículo magníficamente bien acabado, está homologado para tres plazas y tiene un techo de lona lavable y replegable en la parte trasera, en la cual se puede montar opcionalmente un transpontín de paja, lo que le da un aire aún más vintage. En la parte delantera sólo hay sitio para el conductor, que maneja el Ape por medio de un manillar. Se conduce literalmente como una Vespa.
El Magnetismo de los Modelos Vintage
Pero la practicidad y eficacia de los modelos modernos, en competencia con la industria japonesa, no puede rivalizar con el magnetismo de los scooter vintage, actualmente muy codiciados en Estados Unidos y en países del norte de Europa. “Las Vespa de los años 60-70 son como una moda. No corren, los frenos son limitadísimos... pero te dan la satisfacción de salir a pasear tranquilamente y poder disfrutar de los paisajes”, explica David Rodríguez.
“No lo sabemos ni nosotros de donde viene esta pasión por las Vespa antiguas”, explica David Rodríguez, presidente del Vespa Club de Reus, una de las muchas decenas de agrupaciones del país dedicadas al scooter por excelencia. Este club, creado en 1955, desapareció a finales de los 70 y fue resucitado en el 2000 por un grupo de 15 amigos. Ahora son más de 370 socios. “En muchos casos la antigüedad de nuestras motos es mayor que nuestra edad. No tiene ninguna lógica, pero te atraen las cosas que de joven no pudiste tener.