El final de la serie de TV Los 80 y el debut de Secretos en el Jardín se han robado las portadas de los matutinos nacionales. El éxito de estas producciones nos transporta y nos hace recordar cómo éramos en aquellos años.
Quienes nacimos y crecimos antes o durante la década de los ochenta sabemos que fuimos nosotros los hombres los que históricamente estuvimos siempre MÁS DESNUDOS que nuestras compañeras las mujeres. Por ejemplo, al vestir nuestros pequeñísimos y ceñidos trajes de baño mientras ellas vestían sus enormes “enteritos” de una pieza en la piscina, éramos nosotros los hombres los que dormíamos desnudos o en calzoncillos mientras las féminas usaban una larga camisa de dormir hasta los talones, éramos nosotros los varones los que pasábamos el verano en nuestros cortísimos pantalones cortos-cortos, y por cierto combatíamos el calor con la camisa desabotonada o derechamente sin camisa en verano.

En los 80’s ningún varón chileno que estuviera cómodamente descamisado en casa hubiera corrido a ponerse una camisa porque llegaron visitas a casa. Tampoco ninguna fémina se hubiese escandalizado al ver al dueño de casa que ella visitaba sin polera, ya que lo más probable es que los parientes varones de ella, sus hijos, sus hermanos, su papá, su marido, etc.

Aunque muchos identificamos plenamente las costumbres “desnudas” del chileno de antaño, sin embargo, algo diferente y más nebuloso ocurre cuando intentamos identificar el tipo de traje de baño que comúnmente usábamos los hombres hasta la década de los 80’s. Ese pequeño pantaloncito corto de tela sintética ceñido al cuerpo del tamaño de un calzoncillo que usábamos en los 80’s los hombres para nadar… ¡un zunga!, ¡SI!, ¡Un zunga!.
Ese mismo traje de baño que usabas cuando joven en los 80’s que tanto echas de menos usar es el mismo traje de baño del cual hoy en día te burlas con horror y critícas a quien lo usa.

Durante las décadas de los 70’s y 80’s se vivió en el mundo una verdadera sed de nostalgia por revivir los años 50’s. En Estados Unidos se inauguraban restaurantes ambientados en dicha época (Checkers, Rally´s), mientras que en el cine se estrenaban películas como Greese/Brillantina (1978) y Back to the Future (1985). Por su parte en la pantalla chica disfrutábamos de Ron Howard y Henry Winkler en la serie Happy days (1974-1984).
Una generación se asocia generalmente con la gente que vivió su juventud entre los 18 y 23 años, pues es precisamente durante estos años cuando se afianzan los intereses personales, las ideas propias y los proyectos de vida. Son los cincuentones de hoy en día la última generación de adolecentes que vistió masivamente de shorts cortos-cortos muy cortos durante todo el verano por las calles de su barrio en la playa y en las clases de educación física en el colegio.
Son los cincuentones de hoy a la última generación de hombres que para que papá les dieran un par de lucas y permiso para salir el fin de semana tuvieron que lavar el auto en la calle con manguera y Rinso y obviamente sin polera para no ensuciar la ropa. Son los cincuentones de hoy los que aprendieron en los 80’s que en verano se dormía desnudo o en calzoncillos y sin camisa. Son los cincuentones de hoy la última generación que realizo obligatoriamente el servicio militar y tuvo que compartir las duchas publicas en los camarines del regimiento, las duchas de la cancha de futbol, las del camarín del colegio, de la fábrica donde trabajaban después de la jornada laboral, etc.
Son también los cincuentones de hoy en día la última generación de chilenos que en su adolescencia jugaban al futbol en la plaza sin polera o se la quitaban por puro placer de disfrutar de aire y el sol.

Uno de los “problemas” que debe enfrentarse la industria audiovisual al momento de “mostrar” un zunga o un “(semi)desnudo masculino” en pantalla que grafique la realidad de los 80’s es que tal como lo expresábamos en el ejemplo del chileno que trataba infructuosamente de recordar su traje de baño ochentero, es que nuestra sociedad chilena “decidió” olvidar (por que ahora nos da vergüenza lo que hacíamos cuando jóvenes) que en los 80’s era más frecuente el desnudo masculino y que además usábamos zunga.
De hecho, muchas personas hoy en día erróneamente presentan la tendencia a creer que hoy somos más libres, más desprejuiciados y menos pacatos que hace años atrás, lo cual en el caso del desnudo masculino no necesariamente es así.
El segundo “problema” al momento de poner en pantalla un desnudo masculino hace referencia a que dentro de la narración audiovisual los elementos en pantalla tienen un “significado” que no necesariamente obedece a la realidad cotidiana de la vida real. El desnudo, el sin polera y el zunga entonces cobra una serie de significaciones en pantalla muy amplio y diferente según el contexto.
Un hombre desnudo en cámara puede representar un hombre desamparado, un hombre libre, un hombre pobre, un hombre de carácter, un hombre vulnerable, un hombre desvergonzado, un hombre deportista y por sobre todo hoy en día un desnudo masculino en pantalla suele representar a un hombre que se encuentra sexualmente excitado o a un hombre particularmente fogoso (un tipo “medio calentón”). El tercer punto es que simplemente la sociedad actual está ya “desacostumbrada” a ver hombres comunes y corrientes desnudos en el diario vivir. El cuarto punto corresponde a las posibles demandas o censura.
En la teleserie chilena Los Títeres del año 1984 el actor uruguayo Walter Kliche interpretaba a Constantino Mykonos. La camisa casi completamente desabotonada del personaje denota no solamente que en los 60’s y 80’s la camisa abierta constituía parte de la vestimenta normal de cualquier hombre independiente de su edad y condición social en muchos casos.
En la secuencia se puede observar a las primas conversando en la piscina del ficticio pueblo de San Andrés.
Durante los primeros años del nuevo milenio, inclusive desde mucho antes y hasta el día de hoy son muchas las producciones audiovisuales chilenas que se aventuran en recordar la década de los 70’s debido a su clima de dictadura y pre-dictadura.
La historia de Machuca transcurre en Santiago durante el año 1973 y nos relata sobre el experimento realizado por el gobierno Socialista de Salvador Allende donde niños de escasos recursos entraban a estudiar gratuitamente al colegio Saint Patricks con el fin que estos fueran educados sin discriminaciones.
Gonzalo Infante (Matías Quer) llega a casa y se cambia el uniforme escolar en frente de su amigo Pedro Machuca (Ariel Mateluna) para quien es indiferente la desnudez de su amigo y centra toda sus atención en las zapatillas “de marca” de su amigo, ya que en los 70’s se consideraba “normal” el desnudo entre pares en situaciones domesticas como por ejemplo al cambiarse de ropa.
Los amigos duermen cómodamente en calzoncillos sin vergüenza ya que la ropa interior era la prenda preferida para dormir por los hombres chilenos desde la adolescencia indistintamente de la clase social. Muchos deportes amateur se practicaban sin camiseta opcionalmente sin necesidad de “pedir permiso” para quitársela.
Las duchas comunitarias eran también muy comunes en los deportes indistintamente de la clase social e incluso se consideraba a veces “un lujo” contar con estas instalaciones. En ambientes masculinos como colegios de hombre, servicio militar, clubes deportivos, campamentos scouts, etc.
Los alumnos de clase adinerada contaban con sus trajes de baño zunga (tipo bóxer) para sus clases de natación. El calzoncillo como traje de baño de los niños pobres resultaba apenas anecdótico para los jóvenes de clase alta ya que los calzoncillos NO eran más pequeños, sino IGUALES en tamaño a un traje de baño de la época, es decir la “cantidad de piel desnuda” no generaba controversias.
Mis Años Grosos es una adaptación del afamado sitcom estadounidense That ‘70s show, pero ambientado en los años 80s casi entrando en los 90s (1987).
Los 80 no fue necesariamente un gran exponente o referente sobre cómo se vivía con mayor naturalidad el desnudo masculino en aquella década, de hecho Juan Herrera (Daniel Muñoz) siempre andaba con camisa en casa y nunca durmió desnudo (salvo contadas ocaciones).
Para muchos la camiseta era una prenda OPTATIVA en el deporte amateur pues ni siquiera teníamos que pedirle permiso “al profe” para quitárnosla en el partido de futbol, en el gimnasio, e incluso muchos ni siquiera llevaban camiseta en la mochila cuando iban a hacer deporte.

Como resultado del intenso calor los hombres adultos que no tenían pantalón corto usaban sus zungas a modo de short de vestir para salir a la calle, los jóvenes andaban sin polera por el barrio y en las carreteras y en las calles se veían a los varones manejando sus automóviles descamisados.
En los 80’s se consideraba la desnudez como un icono de MASCULINIDAD, por lo tanto, los hombres adultos estaban más llanos a usar el pantalón “corto más corto de todos los pantalones cortos”. Este tipo de vestimenta cumple un “rol fílmico”, ósea “explicar algo al televidente” más que “mostrar algo real”. Pues esta vestimenta denota calor, desaseo y despreocupación más que demostrar como realmente se pasaba el calor en los 80’s en casa.
Juan Herrera (Daniel Muñoz) generalmente dormía con pijama y solamente en los días de excesivo calor usaba camiseta sin mangas y calzoncillo bóxer. Sin embargo, después de una escena de sexo se ve a Herrera durmiendo desnudo.
La misma costumbre y aceptación al denudo masculino hacia que los varones no nos sintiéramos avergonzados al ser visitados cuando estábamos semidesnudos así como tampoco los visitantes se espantaban al vernos semidesnudos ni siquiera en una sala común donde no solo entraban nuestros visitantes sino también los del resto de los enfermos.
Obviamente la serie presenta más de alguna escena de desnudo masculino relativo a las torturas físicas y psicológicas que sufrían los detenidos en Chile en dictadura.
Algunos d...