Lo normal hasta hace muy poco cuando hablamos de las diferentes modalidades de skate es que nuestra mente se fuera a Estados Unidos. Al fin y al cabo, ha sido la cuna del “patín” desde que Stacy Peralta convirtió un deporte minoritario en mercado y objeto de culto. Sin embargo, un país que normalmente desaprueba las demostraciones públicas de este deporte y que incluso lo tiene prohibido por ley en muchas zonas, está arrasando en las olimpiadas de París. El skate habla japonés.
En París se confirma el “sorpasso” japonés a los estadounidenses como abanderados del mejor skate. ¿La razón? El pasado domingo el mundo conoció a Coco Yoshizawa, de 14 años, cuando remontó y venció a su compatriota Liz Akama, de 15 años, obteniendo las medallas de oro y plata en el Parque Urbano La Concorde, en París. El día después, la sensación en la modalidad masculina fue para Yuto Horigame, de 25 años. El chico defendió su corona olímpica con una puntuación casi perfecta, superando por poco a los estadounidenses Jagger Eaton y Nyjah Huston.
Dos años, dos triunfos. Lo curioso de todo esto es que el skate lleva siendo “olímpico” únicamente dos ediciones. En realidad, los torneos previos ya fueron un claro indicativo. Aori Nishimura ganó el campeonato mundial en 2021 y Momiji Nishiya, medallista de oro en Tokio, ganó la plata. Nishiya ganó bronce durante los dos años siguientes, mientras que Yumeka Oda se llevó el oro en 2023. En la categoría masculina, Horigome y Shirai terminaron primero y tercero en 2021, y Ginwoo Onodera se llevó el bronce en 2022.
Llegados a este punto, tiene que existir algún dato que se le escapa al resto de los mortales. El auge de los patinadores japoneses es sorprendente en un país que, como decíamos, normalmente desaprueba las demostraciones públicas de este deporte y que incluso lo tiene prohibido por ley en zonas concurridas y se limita principalmente a los parques de patinaje. ¿Entonces? La propia cultura nipona parece una buena pista.
"Creo que somos fuertes debido al entorno para el patinaje en Japón", cuenta Yoshizawa. “También porque nos queremos y enseñamos a gente que está a un nivel inferior al nuestro”. Mientras, su compatriota y medalla de plata, Akama, añade que “es la forma en que los japoneses abordan el deporte.
Contaban hace unos días en un artículo del The New York Times que otra de las posibles razones era la inclinación de los patinadores japoneses por intentar trucos difíciles y complejos que obtienen grandes puntajes de los jueces. A este respecto, el artículo abordaba una curiosa reflexión. Para Niall Neeson, de World Skate, el organismo rector del deporte, sin la cultura callejera profunda, muchos patinadores japoneses comienzan en los parques de patinaje, donde aprenden los conceptos básicos desde temprano.
Según la Asociación Japonesa de Skateparks, desde 2021 el número de parques dedicados en el país casi se ha duplicado hasta alcanzar los 475. “En el pasado, Japón estaba entre 10 y 15 años por detrás de Estados Unidos en términos de habilidad (en el skate)”, le contaba la semana pasada a la CNN el pionero skater japonés, Junnosuke Yonesaka.
“Pero el número de skateparks ha aumentado rápidamente desde los años 2000. Es muy posible que los niños en Japón ya no se fijen en Tony Hawk o Steve Caballero. De hecho y viendo las edades de estos deportistas del patín, posiblemente ni siquiera sepan quienes fueron esas leyendas del skate.
De ser ILEGAL a Deporte Olímpico | La Historia del Skateboarding
Descalzos sobre la tabla y bajo el sol californiano, los primeros skaters salieron del mar. Allá por los 50 y 60 saltaron de la tabla de surf al patín de madera con los pies desnudos, deslizándose sobre el asfalto y las cuestas de Los Ángeles como si fueran las olas del Pacífico. El skateboard viene del mar y de las piscinas.

La peor sequía de los años 70 obligó a California a restringir el uso de agua; las piscinas quedaron vacías y los jóvenes de Dogtown, Venice Beach y Oceanside se lanzaron a surfearlas con sus skates, a menudo de forma ilegal, colándose en las casas. Así nació el skateboarding urbano, los trucos en las rampas, los saltos y un estilo de patinaje más salvaje que popularizaron unos adolescentes Tony Alva, Stacy Peralta y Jay Adams.
Más que patinar, el skateboarding era -y es- una actitud. Rebeldía e inconformismo, cierta indolencia juvenil... Un espíritu que se extendió a la música punk, al ska, al hip hop... De los Beastie Boys a NOFX. En los 90, los skaters pasaron de ser una tribu urbana a un fenómeno mundial. Y la subcultura con un punto de desafío al sistema se ha convertido en deporte olímpico.
Con su debut en los Juegos de Tokio, el skateboarding vive un boom que lleva años fraguándose. Es el deporte de moda y crea moda. No solo marcas con vocación skater como Vans, Quicksilver o DC, no solo Nike y Adidas; las firmas de lujo como Balenciaga, Hermès, Louis Vuitton o Gucci han diseñado sus propios skates o colecciones inspiradas en el look skater.
"Nos veían como una familia de inadaptados, pero ahora el mundo nos reconocerá como atletas olímpicos", reivindicaba el legendario skater Tony Hawk en el estreno de los Juegos Olímpicos. Aunque acudía como comentarista de la NBC, Hawk -que ya ha cumplido los 53 años- no pudo resistirse a coger su skate y probar el Ariake Urban Sports Park al final de un entrenamiento de la selección americana y de la japonesa: el veterano skater saltó al bowl y se marcó algunos de sus trucos ante los atletas olímpicos.
No en vano Hawk ha sido una de las figuras más revolucionarias del skate, que ha inventado trucos y atesorado récords (como los primeros 720º y 900º, dos y 2,5 vueltas sobre la tabla), pero también ha expandido la cultura skater a los videojuegos con su franquicia Tony Hawk Pro Skater',uno de los títulos más vendidos de PlayStation y con más de de 20 versiones desde su lanzamiento en 1999.
Para Hawk, la puesta de largo del sakteboarding en Tokio es un "hito" que marcará una nueva etapa, una nueva generación: "Sé que al final ayudará a hacer crecer el perfil del skate a nivel internacional, exponiendo nuestra pasión a un público que nunca antes lo ha visto o simplemente se negó a abrazar. Toda una nueva generación podrá disfrutar del skate con un apoyo público genuino".
Una nueva generación que queda representada por la jovencísima Julia Benedetti, que con 16 años es el rostro de España en las Olimpiadas, junto a los más consolidados Danny León (26 años), Jaime Mateu (23 años) y Andrea Benítez (26 años). Todos ellos empezaron en el mundo del skate en diferentes puntos de España: Julia en los parques de La Coruña, Danny en Móstoles, Jaime en Mallorca y Andrea en Algeciras. Porque no hay ciudad ni pueblo que no tenga un skatepark.
El primero se remonta a 1979, en la montaña de Arenys de Munt, pequeña localidad de apenas 8.700 habitantes a 45 kilómetros de Barcelona.
El Legado Cultural del Skateboarding
De California a la costa Mediterránea, la historia del monopatín se cuenta en Manzoni's Garage, el primer museo-garaje del skate que ha abierto sus puertas este verano en un hangar industrial del Poblenou (Barcelona). A pocas calles del mar, este museo-garaje es un templo de lo retro, con aire de salón recreativo surfero: Vespas antiguas, pinballs, radiocassettes vintage, sillones estilo diner, bicicletas BMX y música surfera de fondo solo interrumpida por el sonido de las maquinitas...
"Barcelona es la meca del skate en España. Esto no es solo una colección, también es un patrimonio para la ciudad. Y el skate se merece que se cuente su parte más histórica y cultural", explica el coleccionista Sören Manzoni, DJ, skater y surfista.
Él mismo parece salido de la playa de Santa Mónica, salvo que empezó patinando al lado de la Sagrada Familia y en la plaza dura de la estación de Sants, que en los 80 fue un paraíso skater. "Cuando tenía veintitantos años escondía el patín, socialmente parecías un inmaduro o un vago... Por suerte esa pared ya se está rompiendo. Ahora tengo 50 años y patino mejor que antes", reconoce Manzoni.
En su museo-garaje expone parte de su colección, una de las más importantes de Europa: más de 1.000 patines que ha reunido a lo largo de sus idas y venidas a Estados Unidos, buscando en rastros de Pasadena, Los Ángeles y Baja California.
"El referente es Tod Huber, el mayor coleccionista del mundo skater, que abrió el Skateboarding Hall of Fame and Museum en Simi Valley. También hay otro museo en Berlín y uno más pequeño en Francia", cuenta Manzoni. Pero es en Barcelona donde se muestran los primeros skates de Sancheski, la marca vasca de los hermanos Sánchez, que empezó a fabricar tablas en los años 60.
"En el País Vasco hay una gran cultura del skate. Desde Irún, HLC Distribution se ha convertido en el mayor fabricante de Europa, con las tablas YOW, Jart, Iron Trucks...", señala.
Para Manzoni el skate no se entiende sin la música. Por eso impulsó las míticas fiestas Nasty Mondays, que se celebraban cada lunes en la Sala Apolo. "Era una manera de transmitir musicalmente la cultura del skate y del surf en una fiesta. Pero con el Covid se acabó... Está bien así: marcaron un momento en Barcelona", dice Manzoni, que solía salir a pinchar montado en esa BMX Panther amarilla que ahora cuelga de una pared, sobre un patín o con la tabla de surf a cuestas (a veces acababa surfeando entre el público).
En una de sus sesiones transformó el escenario en un half-pipe y pinchó mientras Danny León patinaba. Entonces el skate aún parecía estar a años luz de las Olimpiadas.
"El skate es como el rock: la expresión de que no eres parte del resto, hay algo de protesta. Por eso se me hace raro que salga del underground y vaya a los Juegos... Pero es evidente que tiene que evolucionar y tomar otras direcciones", admite Manzoni. Por cierto, Danny León ya se ha pasado por el 'garaje' y se ha echado unas partidas al pinball. Loquillo también, incluso ha dejado su Lambretta entre las Vespas retro. "Le custodio la moto", dice Manzoni.
Todo el museo-garaje está lleno de curiosidades, desde el Hover Board, una réplica del patín espacial de Regreso al futuro II que Mattel sacó en edición limitada, hasta el radiocassette Disco Light, el modelo que aparecía en el videoclip Hung Up de Madonna.
Entre los tributos a los skaters hay una ausencia: las chicas. "Sí, ha sido un deporte muy masculino durante años. Pero la incorporación de las chicas al mundo del skate ha sido fundamental en la última década. Son ellas las que están manteniendo viva la llama", reivindica Manzoni.
Basta ir al cercano skatepark de la Mar Bella o a la plaza del Macba, el spot más popular de la ciudad y lugar de peregrinación para skaters de todo el mundo. Ellas también planchan (hacer trucos en argot skater). Ese concepto dio nombre a la asociación Asíplanchaba, fundada en 2009 para dar visibilidad a las chicas skaters.
Entre sus fundadoras destaca Verónica Trillo, hoy seleccionadora nacional femenina. "En la década de los 90 apenas había chicas en la escena y, además, no se conocía mucho de ellas, no se les daba mucha cobertura ni a nivel internacional ni nacional. En España éramos muy pocas las que sabíamos de la existencia de otras que patinaban", admite Trillo.
Asiplanchaba empezó como una "modesta web" para reunir las "escasas publicaciones y noticias donde se hablara de chicas en el skate". "Poco a poco fuimos organizando eventos y acciones dinamizadoras, como tours donde nos poníamos rumbo a algún destino con el coche o la furgo llena de guerreras para machacar los spots de País Vasco, Canarias, Andalucía, Valencia, Mallorca, Oporto...", recuerda Trillo.
De ahí nació un fondo documental de vídeos y fotos que cuentan la evolución del skate femenino de la última década.
A principios de 2020, Trillo lanzó junto a Raisa Abal, fotógrafa especializada en skate, la revista Dolores Magazine 100% producida y protagonizada por mujeres. Entre sus contenidos: "las visitas a las urgencias del hospital para que te cosan la barbilla o te escayolen un brazo que se convertiría en la portada cero de Dolores. Esquivar a la poli, que a veces no saben lo que hacer cuando llegan y ven ocho chavalas patinando. Que te echen los vecinos, o que te aplaudan cuando caes el truco una jauría de chavales del barrio que estaban flipando. Locos que se te pegan a la suela del zapato, que te griten, te increpen o se te exhiban delante. Señoras y señores mayores enfadados, nos encanta la sección de 'señoras mayores que protestan o te miran mal en la foto'".
Trillo y Abal hablan de una "primavera del skate femenino" que ha eclosionado en los últimos años. Incluso Netflix y HBO se han hecho eco de la nueva ola de patinadoras con Skater Girl y la serie Betty'.
En 1982, La Banda Trapera del Río grabó una oda punk patria al Monopatín (no toda la música skater venía de Estados Unidos): "Aquí estoy con mi monopatín / Ansioso y atento / Aquí estoy / Con mi helado de fresa deshecho / Aquí estoy guapo / Y vacilo cantidad / Detengo a una generación...". Ahora también les toca a ellas detener a una nueva generación. En la calle.
Skateboarding: La Versión Corta
Es una actividad que ha llegado a definir lo "cool urbano". Desde su creación en la California de los años 60, el skateboarding conquistó el mundo gracias a su sencillez y accesibilidad.
Con altibajos de popularidad, el skateboarding se ha convertido hoy en una industria multimillonaria cuyos principales atletas son famosos en todo el mundo a través de la televisión, YouTube, videojuegos y el respaldo de grandes marcas.
Ah, y en 2021 el skateboarding vivirá un momento único al debutar en el mayor escenario deportivo del mundo.
El skateboarding, tal como lo conocemos, comenzó a fines de la década de 1960 en California, donde los surfistas usaban los bancos del patio de la escuela para emular las olas en los días planos, de ahí el "surf en la acera". Luego, las compañías de surf comenzaron a fabricar monopatines. La invención de las ruedas de uretano, que ofrecían más agarre y velocidad, fue fundamental.
A mediados de la década de 1970, California experimentó una grave sequía. Se vaciaron las piscinas y los skaters locales montaron en las piscinas lisas y vacías.
Fue aquí donde nació el skate de transición vertical. En los años 80, una nueva generación de skaters como Christian Hosoi, Steve Caballero y Tony Hawk superaron los límites del skateboarding Vert. Paralelamente, Rodney Mullen, de Florida, asombró al mundo con su increíble repertorio de trucos en terreno llano.
Sus héroes son nombres familiares con seguidores gigantes. La escena del skate femenino también está en constante crecimiento.
El skateboarding competitivo se ha vuelto tan avanzado en términos de dificultad y consistencia, que debutó en el escenario deportivo más grande del mundo, los Juegos Olímpicos, donde competidores de todo el mundo patinaron por medallas y gloria en las disciplinas de Street y Park.
Skateboarding vs Deportes
¿Qué es lo que diferencia al skate de otros deportes? ¿Qué estamos viendo exactamente? ¿Cómo funciona el skateboarding?
Desde el punto de vista de la competición, las dos principales categorías de hoy en día son Skate Street y Skate Bowl.
Street
La disciplina Skate Street utiliza una combinación de obstáculos que pretende reflejar, a grandes rasgos, la arquitectura urbana sobre la que se creó este deporte: escaleras, barandillas, cornisas, bancos, etc.
Bowl
El Skate Bowl está basado en la transición. Sus skateparks intercalan bowls (¡generalmente de hormigón duro como la roca!).

El skate en sí se compone de una plataforma de madera, sobre la que se para el rider, y de los trucks, que unen las ruedas con la tabla y funcionan como ejes de dirección.
En esos trucks hay un total de cuatro ruedas, cada una con su respectivo rodamiento (rulemán), que le permite a los patinadores alcanzar las altas velocidades necesarias para saltar a grandes distancias o alturas.
Tabla del skate
Existen muchos tipos de monopatines, pero la tabla siempre está hecha de siete láminas de madera, general de arce canadiense.
Están laminadas de forma cruzada para mayor resistencia y pegadas con resina epoxi antes de ser moldeadas durante semanas bajo mucha presión para luego ser cortadas con la forma requerida.
Diccionario de Trucos: Movimientos y Técnicas Esenciales
Llamado así por su inventor, Alan "Ollie" Gelfand, el ollie es la base actual del skateboarding. El ollie es un movimiento aéreo sin manos que se consigue golpeando el tail de la tabla contra el suelo y guiando el rebote en el aire solo con la tracción de la planta del pie.
El ollie ha evolucionado hasta convertirse en un sinfín de variaciones, las más comunes de las cuales se enumeran a continuación.
- Kickflip: Un ollie en el que el pie que va delante hace girar la tabla longitudinalmente en una vuelta completa.
- Heelflip: Los heelflips son menos comunes que los kickflips porque son menos precisos y no perdonan el más mínimo error.
- Slides y Grinds: Es la utilización de las distintas secciones del skate, ya sea la tabla (slides) o los ejes de metal (grinds) para recorrer los bordes de un obstáculo que el skater esté recorriendo (un banco, una baranda, un bowl, etc.).
- Nollie: Un ollie que utiliza el nose de la tabla en lugar del tail.
En los últimos años, uno de los mayores impulsos del skateboarding ha sido la llegada de nuevos atletas, especialmente en el skate femenino.
Cada vez son más los aficionados al skate en todo el mundo y cada vez son más las personas que se dedican profesionalmente a la práctica de esta modalidad deportiva. Un deporte que se elevará a la categoría de olímpico en los juegos de Tokio 2020.
A pesar de que muchos se han intentado atribuir su creación, nadie ha podido probar ser el inventor del skate. Sus comienzos se sitúan en la California de finales de los años 40 e inicios de los años 50, un tiempo y lugar en el que el surf era el rey y los adictos a practicarlo buscaban una alternativa para pasar las horas en días sin olas.
Se dice que fue así como empezaron a buscar alternativas para poder surfear también sobre el asfalto. La solución aparece añadiendo unas ruedas a una tabla de madera, similar en su forma a una de surf pero mucho más reducida.
Los primeros encargos de monopatines para su venta oficial de los que hay constancia se remontan a esos años en una tienda de Los Ángeles que llegó a un acuerdo con la Chicago Roller Skate Company para producir juegos de ruedas de skate, que unieron a tablas de madera cuadradas.

Los años 70 son un momento de auge importante para el skate que aumenta considerablemente su popularidad y gana terreno en ciudades e industria. La mayor demanda para la práctica del deporte hace también que las compañías se pongan las pilas en lo referente a desarollo del producto con lo que las tablas comienzan a sufrir considerables mejoras de diseño.
En los años 80 pioneros del skate de estilo libre como Rodney Mullen inventan los trucos más básicos que darán origen después a lo que se considera el skate de calle moderno. La evolución con respecto a los materiales corre paralela a la de los trucos y se sientan las bases de las tablas que se siguen utilizando a día de hoy. Muchos consideran este momento como el tiempo dorado de la disciplina.
En el siglo XXI los monopatines son tan populares en Estados Unidos que, a pesar de no entrar en las enseñanzas clásicas de las escuelas (que prefieren deportes de equipo) ya hay más gente que practica el skate que deportes como el béisbol.
Con la confirmación por parte del Comité Olímpico Internacional de que el skate será deporte olímpico en 2020 se abre una nueva etapa para el deporte en la que muchos se preguntan si esta oficialidad dañará al origen callejero de la disciplina.
Entre las dudas que surgen al respecto está la homologación de los materiales que se usan en su práctica o la obligatoriedad en el uso de medidas de protección.