La Inspiradora Historia de Brett Tippie: Un Ícono del Mountain Bike

El nombre de Brett Tippie resuena en el mundo del mountain bike como sinónimo de alegría, buen rollo y, sobre todo, pasión por el freeride. Sus colegas lo conocen como el «Director of Good Times», un título que refleja a la perfección su contagiosa energía y su capacidad para inspirar a quienes lo rodean. Acompáñanos en un recorrido por su vida, desde sus inicios en el snowboard hasta convertirse en una leyenda del mountain bike.

El ruido de su risa nos saluda antes de que nos demos la mano con Brett Tippie. El entorno no puede ser más adecuado para encontrarnos con uno de los hombres inscritos en el Mountain Bike Hall of Fame. Estamos en la pintoresca Gallanta Avenue, en el distrito de Deep Cove, en North Vancouver.

Seguimos el gigantesco pick-up de Brett y pasamos el pequeño puerto de Deep Cove. Al fondo de la calle está su casa. Entramos en la cueva de Tippie, un garaje claustrofóbico lleno de historia del mountain bike y todo tipo de recuerdos. Parece que Brett no ha tirado nada a lo largo de sus muchos años como rider profesional.

Viejos cascos Giro integrales de un pasado remoto, pósters que ilustran su carrera y más bicis, accesorios y equipamiento de lis que puedas imaginar. Nos enseña la Lil Shredder que ha montado para su hija mayor… «incluso corté unas bielas Race Face para ponérselas. Mira, son rosa, ja, aja, ja…», nos cuenta orgulloso.

«Hey, mira cómo he pintado mi nueva bici de DH»… «Ah, y aquí está mi vieja peluca Frorider»… y se la pone con una pose muy suya. Por más extraño que pueda parecer, un elemento que define el freeride. La peluca es de mediados de los años 90. Por alguna extraña razón Cannondale había logrado registrar la palabra "freeride" junto con "mountain bike" y la compañía canadiense decidió mearse en su cara y reírse del dinero gastado por los norteamericanos.

Sus nombres eran Richie Schley, Wade Simmons y Brett Tippie. Tres chicos de Kaamloops famosos por su estilo agresivo inspirado en el esquí y snowboard extremos, con enormes cortados y grandes desniveles. No sorprende mucho teniendo en cuenta que Schley había sido campeón de BMX y pasaba los inviernos como profesional del freesky. A su vez, Tippie era un snowboarder profesional y competía en la Copa del Mundo para Canada and Burton Snowboards.

Brett Tippie también fue un snowboarder profesional.

Los Primeros Años del Freeride

Los primeros años de Frorider fueron un torbellino para el equipo, explorando y rompiendo barreras. Eran pioneros de un deporte que estaba en auge en todo el mundo. Participaron en innumerables películas, artículos de revistas y campañas de publicidad. El freeride era la nueva frontera del mountain bike y estos chicos estaban en primera línea.

Cargamos nuestras bicis en el pick-up de Brett y salimos para explorar los legendarios senderos de North Shore. Enseguida nos damos cuenta de que Brett Tippie no se anda con medidas tintas. Pisa el acelerador a fondo tan pronto salimos a carretera abierta.

Tippie no deja de hablar en todo momento mientras su pick-up circula por las curvas que recorren los frondosos bosques de North Shore a 160 km/h. Mattias, el fotógrafo, desde el asiento de atrás, masculla entre dientes en sueco algo así como «loco lunático…».

Por fin hemos llegado al inicio de nuestra ruta. Descargamos las bicis dispuestos a disfrutar de estos senderos. Todavía me estoy pellizcando para convencerme de lo que estaba sucediendo: estábamos montando en North Shore siguiendo la rueda de una leyenda del Mountain bike.

Montar con Berett Tippie es probablemente una de las cosas más divertidas que puedas hacer sobre dos ruedas. Si hubiera que encontrar al monitor perfecto de mountain bike, sería él. No ya por sus conocimientos técnicos o habilidades sobre la bici sino por su energía contagiosa, por la motivación que imprime a todo lo que hace.

Nos habla de las partes más complicadas que nos vamos a encontrar más adelante. Y grita, grita de alegría. Y cuando ve que me mantengo a su rueda, baja ligeramente el ritmo y empieza a gritarme: «¡Estás chalado, tío! Yo monto aquí todos los días y tú es la primera vez que haces esta bajada y ¿me sigues el ritmo?

Un poco más abajo, después de un tramo técnico, me grita de nuevo: «¡Hey!, ¡pensé que tú eras un esquiador!»… Y yo le respondo: «¡Y yo que tú eras un snowboarder!…». Lo siguiente que escuché fue una sonora risa delante de mí. No estoy seguro si le impresionó nuestra habilidad o no. Tampoco me importa. Solo sé que Tippie me dio una inyección de confianza mayor que la de cualquier persona con la que he montado nunca.

Superando la Adversidad

Si juzgamos a Brett Tippie según su contante sonrisa y su carácter es fácil creer que su vida siempre ha sido una placentera bajada por un bike park. Nada más lejos de la realidad. Cuando nos sentamos a descansar en un mirador desde donde podíamos ver la silueta del skyline de Vancouver, Tippie cambia la cara y, sin haberle preguntado antes, nos comienza a hablar sobre sus días más oscuros, a principios de la década de 2000.

Estaba atrapado en una autopista a toda velocidad directo a arruinar su vida. Su carrera como mountain biker estaba estancada, el snowboarding había acabado para él y las fiestas eran muchas… Fiestas salvajes, realmente igual que en el apogeo de su carrera como snowboarder. Pero pronto el alcohol no fue suficiente y llegaron las drogas… Drogas duras.

«Nunca me pinché nada»… nos dice apuntando a su fuerte antebrazo. «Pero esnifaba y fumaba mucho más y cada vez más… Afortunadamente, mi padre estuvo conmigo siempre, incluso cuando estaba completamente hundido. Él era un tipo fuerte, ex jugador de fútbol americano, del tipo de hombre hecho de roca. Vino a por mí, empujó a los que rodeaban y me sacó arrastras de allí. Me compraba comida y cosas del estilo, pero nunca me dio dinero porque sabía que lo que iba a hacer era comprar más drogas con él.

Entonces decidí dejar las drogas antes de que ellas me mataran. Pero sabía que debía hacerlo solo, si iba a algún sitio a rehabilitarme y volvía a probar la droga, sabía que no saldría más de ahí. La primera cosa que quité fue el alcohol, sabía que si me emborrachaba no podría parar. Quité el alcohol y ese fue el punto de partida. En ese momento solo bebía Red Bull, ja, ja, ja…».

Tippie explota en una carcajada antes de volverse a poner serio y con toda la emoción contenida en sus ojos. «Estoy feliz de que mi padre me haya podido ver sobrio durante siete meses antes de morir. Esto fue en 2007 y desde entonces está limpio.

Lentamente, Tippie comenzó a reconducir su vida y según fue recuperando la confianza de sus viejos patrocinadores volvió a competir de nuevo. Conoció a Sarah, se mudó a North Vancouver con ella y formaron juntos una familia. «Mi mujer creció en esta casa. Se casó, se fue a vivir a Londres, donde trabajó para la MTV durante unos años. Se divorció y volvió a casa de nuevo. Entonces conoció a ese chico tan majo que había sido mountain biker profesional…, yo.

Después de unos años de trabajo, Tippie podía volver a llamarse a sí mismo mountain biker profesional. Enseña, guía, es embajador de las marcas que le esponsorizan y presentador en innumerables eventos en British Columbia y Estados Unidos. Da igual que sea bajo la lluvia en la Copa de la frontera Canadiense ante un puñado de espectadores que en Crankworx delante de 25.000 personas. Tippie siempre lo da todo. Probablemente porque es un tipo honesto y motivado permanentemente.

Sin duda, es el «Director of Good Times,» como le gusta llamarse a sí mismo. Cuando estás con él entras en un loco torbellino sin fin. Tippie no permanece quieto o con la boca cerrada más de unos segundos. Constantemente salen de su boca divertidas anécdotas y citas memorables, es un «shoman» nato que disfruta siendo el centro de atención. Al mismo tiempo, nunca he visto a una persona tan entusiasmada en hacer que los que le rodean estén agosto y en compartir su pasión.

En el mundo de los deportes de acción, lleno de obligaciones con los espónsores, «codos afilados», actitudes altivas, autopromoción desmesurada…, necesitamos personajes como Brett Tippie. Cada vez más. Alguien que nos muestre que nuestro deporte desciende de un instinto muy básico: divertirse, pasarlo bien. Y Tippie sabe cómo divertirse con los que hace más que nadie que haya conocido en mi vida.

Nos despedimos hasta cinco veces antes de separarnos y nos da un par de piezas de cecina para el camino de regreso a nuestra base en Squamish.

Brett Tippie: Freeride Pioneer & MTB Legend

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