Historia de la Medalla de Oro en Ciclismo en los Juegos Olímpicos

El ciclismo ha sido una disciplina estrella en los Juegos Olímpicos desde su inclusión en el programa en 1896 durante los Juegos de Atenas. A lo largo de la historia, ha dejado momentos memorables y ha visto surgir a grandes campeones.

Los Inicios del Ciclismo Olímpico

En Atenas 1896, la primera edición de los Juegos Olímpicos Modernos, se llevaron a cabo cinco pruebas de pista en ciclismo: velocidad, sprint, 12 horas de pista, 10 kilómetros y 100 kilómetros. Además, estuvo presente la categoría Ruta con la llamada Maratón de 87 kilómetros.

El ciclismo de pista se disputó en el Velódromo Neo Phaliron, y los deportistas franceses dominaron, ganando cuatro de las cinco pruebas. Paul Masson triunfó en velocidad, sprint y 10 kilómetros, mientras que Léon Flameng se llevó los 100 kilómetros. La prueba de ruta fue ganada por el local Aristidis Konstantinidis.

Una curiosidad de los Juegos de 1896 fue que la prueba tuvo muy poca repercusión entre el público, debido a la duración de los eventos y las grandes distancias, lo que dificultaba el seguimiento de las competencias. Además, los ganadores recibían "medallas" de oro, plata y bronce, pero solo el primer puesto recibía una insignia metálica, que era de plata y no de oro.

En París 1900, se estima que hubo alrededor de 15 competencias de ciclismo, pero el COI solo consideró olímpicas a dos de ellas: los 2000 metros y los 25 kilómetros, ambas pruebas en pista. En Saint Louis 1904, por única vez en la historia, las distancias de las carreras de ciclismo se contabilizaron en millas, y como solo participaron ciclistas locales, todas las medallas fueron para Estados Unidos. Gran Bretaña empezó a exponer en estos juegos su poderío en ciclismo, el cual mantendría hasta la actualidad. Cinco de las siete pruebas se las quedaron deportistas locales (660 yardas, 100 kilómetros, 20 kilómetros, 5000 metros y persecución por equipos 4000 metros).

En los Juegos que organizó la capital sueca ocurrió un hecho histórico y único en el ciclismo olímpico: fue la única vez desde 1896 hasta hoy que no hubo pruebas de pista. ¿El motivo? Así, sólo se hizo una competencia contrarreloj de 320 km. que sirvió para premiaciones individual y por equipo. El sudafricano Rudolph Lewis fue el más veloz de todos y se quedó con el oro olímpico, mientras que el cuarteto de Suecia ganó la parte por equipos.

Tras la anulación de Berlín 1916 con motivo de la Primera Guerra Mundial, Amberes 1920 volvió a albergar el ciclismo de pista, esta vez con cuatro pruebas, además de una de ruta (que contabilizó como prueba individual y también grupal, al igual que sucediera en Estocolmo). A los cuatro años, París se convertiría en la primera ciudad en ser sede por segunda vez de los Olímpicos Modernos. Las pruebas fueron las mismas que en Amberes. Francia volvió a prevalecer con cuatro oros (ruta individual y por equipos, 1000 metros y Tándem de 2000 metros) y lo acompañaron Holanda (50 km. en pista) e Italia (4000 metros de Persecución por equipos).

Evolución del Ciclismo Olímpico

A lo largo de los años, el ciclismo olímpico ha evolucionado, adaptándose a los tiempos y a las nuevas modalidades. En los Juegos de Ámsterdam 1928 y Los Ángeles 1932 se mantuvieron las cinco pruebas de ciclismo (cuatro en pista y una en ruta, que contaba para tiempo individual y por equipos) con la modificación de que ya no se corrió la prueba de 50 km., reemplazada por los 1000 metros contrarreloj. Los ciclistas daneses se llevaron la mitad de las disciplinas en el ‘28, con primeros puestos en ruta (individual y grupal) y los nuevos 1000 metros contrarreloj. Francia, Holanda e Italia ganarían las restantes tres categorías.

Los polémicos Juegos de Berlín 1936 mantuvieron las cinco pruebas, con la modificación de que en ruta todos los participantes largaron juntos y no individualmente. Tanto en tiempos individuales como grupales, los franceses se llevaron el oro. Las pruebas de pista sufrieron las consecuencias del momento alemán en esa década y no lograron contar con un velódromo acorde, por lo que hubo que improvisar una pista en el Berlin Sports Club.

Helsinki en 1940 y Londres en 1944 debían recibir las ediciones 12 y 13 de los Juegos, pero la brutal Segunda Guerra lo impidió. Tanto en Inglaterra como en Helsinki 1952 y Melbourne 1956 se mantuvieron las cuatro pruebas de ciclismo de pista y la de ruta con contabilización individual y grupal.

Uno de los primeros grandes cambios en el ciclismo olímpico se vio en Roma 1960: las pruebas de ruta quedaron oficialmente separadas, ya que se hizo una carrera individual y otra grupal. La Unión Soviética se quedó con la primera de ellas e Italia con la segunda.

El programa de ciclismo volvió a alterarse en Tokio ’64, ya que a las pruebas disputadas cuatro años atrás se les sumó persecución individual. México ’68 mantuvo las mismas pruebas que su antecesora Tokio y allí Francia le quitó a Italia el protagonismo que venía trayendo en años anteriores: se quedó con los oros en 1000 metros contrarreloj, 1.000 metros de Sprint, 2000 metros en tándem y 4000 metros de persecución individual.

Para la edición de 1976 en Montreal, el COI decidió quitar después de 56 años la prueba de pista 2000 metros en tándem. Cuatro años más tarde la Unión Soviética se aprovecharía de la localía para ganar la mitad de los oros de ciclismo: las dos pruebas de ruta y los 4000 metros de persecución por equipos.

Una de las mayores novedades en la historia del ciclismo olímpico se conoció en Los Ángeles 1984: desde ese año la prueba de ruta individual se abrió para mujeres. Desde ese entonces, poco a poco y con mucho esfuerzo y dedicación, las chicas irían igualando las condiciones respecto a los varones, hasta lograr competir en las mismas pruebas que ellos. La primera campeona olímpica de ciclismo fue la estadounidense Connie Carpenter-Phinney. Estados Unidos también se quedó con la prueba de ruta individual al tiempo que Italia lo hizo en ruta grupal.

En el ’88 se mantuvieron las mismas tres disciplinas de ruta que cuatro años antes (individual masculina y femenina y grupal masculina) pero en pista se sumó la versión femenina de los 1000 metros en Sprint. La Unión Soviética sumó cuatro oros (todos en pista) y Alemania Oriental tres (dos en ruta y uno en pista).

Para Barcelona 1992 la novedad también estuvo en la pista y también fue por la inclusión de una prueba femenina: los 3000 metros de persecución, alcanzando así las diez disciplinas de ciclismo en total. En Atlanta ’96, los Juegos del Centenario, las novedades fueron de todos colores: apareció por primera vez el ciclismo de montaña (campo traviesa masculino y femenino), en ruta desaparecieron los 100 kilómetros contrarreloj por equipo y se sumó la contrarreloj individual para hombres y mujeres y la prueba de puntuación en pista le abrió sus puertas a las mujeres.

Cerrando la etapa de grandes cambios, Sídney 2000 les dio la bienvenida a las pruebas madison, keirin, velocidad por equipos (masculino) y 500 metros contrarreloj (femenino), todas ellas de ciclismo de pista. Por primera vez en cinco ediciones, en Atenas 2004 no hubo cambios en las disciplinas de ciclismo respecto a los Juegos previos. De esta forma, entre Italia, Estados Unidos, Holanda y Australia se repartieron los primeros lugares de ruta, Francia y Noruega se llevaron las pruebas de montaña, y en pista el destacado fue Australia, que se quedó con cinco de las doce medallas de oro.

Desde Beijing 2008 las disciplinas pasaron a ser cuatro, como lo son en la actualidad. A ruta, pista y montaña se les sumó el cada vez más popular BMX, con una prueba femenina y una masculina. A la hora de la repartija de medallas de oro, España, Suiza, Estados Unidos y Reino Unido lograron los primeros puestos en ruta, Francia y Alemania lo hicieron en montaña y Māris Štrombergs, de Letonia, y Anne-Caroline Chausson, de Francia, fueron los primeros campeones de BMX. En pista, si bien se destacó muchísimo Gran Bretaña con siete de las diez medallas de oro que entregó la disciplina entre sus categorías masculina y femenina, la sorpresa la dio Argentina, sumando la primera medalla de su historia en ciclismo al ganar con Walter Pérez y Juan Curuchet la prueba Madison de 50 kilómetros.

Finalmente, en Londres 2012, todo quedó emparejado para hombres y mujeres: desde ese año todos corren exactamente las mismas pruebas (aunque las distancias no son las mismas).

En las 27 ediciones de los Juegos Olímpicos disputadas hasta aquí, las cuales contaron siempre con pruebas de ciclismo, Francia es el líder absoluto del medallero sobre dos ruedas, con 90 podios en total, que incluyen 41 medallas de oro, 27 de plata y 22 de oro. Lo siguen Italia (56 en total, 32, 16 y 9), Reino Unido (75, 26-26-23), Holanda (43, 16-16-11) y Estados Unidos (52, 14-18-20).

El ciclista olímpico más destacado de la historia es el británico Chris Hoy, quien sumó siete medallas entre los Juegos de 2000 y 2012: seis de oro y una de plata.

Con este riquísimo historial en sus espaldas, el ciclismo seguirá haciendo historia desde este sábado cuando arranquen las pruebas de ruta y las bicicletas mantengan su intachable presencia en Juegos Olímpicos.

![image](data:image/png;base64,)

Remco Evenepoel y su Hazaña en París 2024

Remco Evenepoel hizo historia en el ciclismo de los Juegos Olímpicos de París 2024 tras ganar dos medallas de oro. El ciclista belga de 24 años logró una destacada victoria en la prueba de pelotón pocos días después de haberse consagrado en la carrera contrarreloj.

Con la imponente Torre Eiffel al fondo, la multitud de espectadores aplaudió fervorosamente cuando Evenepoel cruzó la meta en la explanada de los Jardines del Trocadero, tras haber recorrido el Puente Alejandro III.

Una de las imágenes en lo que va de los Juegos Olímpicos tuvo como protagonista a Evenepoel, que ni bien cruzó la meta y con la impactante postal de la capital de Francia de fondo, levantó los brazos y miró al cielo antes de lanzar su puño al aire para festejar una victoria resonante para su carrera deportiva.

La carrera de pelotón estuvo marcada por una competencia de altísimo nivel, con la participación de ciclistas que suelen destacar en eventos como el Tour de Francia. Entre ellos, Evenepoel, quien recientemente se había ubicado en la tercera posición en dicha prueba, hace apenas dos semanas.

Dominó de manera contundente la prueba de ruta, creando una ventaja significativa que parecía asegurarle una victoria sin contratiempos.

Sin embargo, a sólo cuatro kilómetros de la llegada, el belga sufrió un pinchazo en una de sus ruedas, pero tal era la diferencia que había sacado al resto del pelotón que le permitió cambiar la bicicleta y aún así cruzar la línea de meta en la primera posición con un tiempo de 6:19:34. En segundo y tercer lugar llegaron los franceses Valentin Madouas y Christophe Laporte, respectivamente.

De esta manera, el joven belga se convirtió en el primer hombre en la historia olímpica en lograr esta combinación de medallas de oro en la misma edición de los Juegos Olímpicos.

“Ganar dos oros en París es un sueño hecho realidad. ¡Y ser el primero en la historia en lograrlo es increíble! He conseguido todo lo que quería conseguir este mes, terminar tercero en mi primer Tour de Francia y estas dos medallas doradas. No encuentro palabras para describir mi temporada”, dijo tras su resonante victoria.

Una vez que recibió la dorada en el primer lugar del podio, Evenepoel aprovechó la ocasión para tomarse fotografías junto a su pareja con la Torre Eiffel de fondo y ambas medallas que conquistó en París 2024.

El fantástico circuito de la carrera incluyó que los ciclistas pasen por lugares como los diferentes suburbios de la ciudad y espacios icónicos como el Museo de Louvre, el Palacio de Versalles, la Basílica del Sagrado Corazón y el famoso Moulin Rouge.

El éxito de Remco Evenepoel en París es un motivo de orgullo para Bélgica, un país con una rica historia en el ciclismo. Este joven ciclista ha demostrado que tiene el talento y la determinación para convertirse en uno de los grandes de este deporte.

“Sabía que Montmartre no era la ascensión que mejor me venía. Las otras dos subidas se adaptaban mejor a mí y cada vez que pasamos por ellas fui con todo”, explicó el doble campeón olímpico. “Y ha salido bien. ¿Qué puedo decir?”.

Con esa determinación en una parte del recorrido fue que Evenepoel se separó del pelotón y fue tomando la ventaja necesaria para no pasar sobresaltos cuando le tocó el infortunio de tener que recomponerse de una pinchadura de goma a falta de pocos kilómetros.

Con sólo 24 años, la doble consagración de Remco Evenepoel en los Juegos Olímpicos de París 2024 es un evento histórico y memorable.

Pero solo reafirma el nivel del ciclista belga en el presente de la disciplina a nivel mundial.

Remco Evenepoel Menospreciado En el FÚTBOL, Aclamado en el CICLISMO / Biografía

Anna Kiesenhofer: La Sorpresa de Tokio 2020

Anna Kiesenhofer no necesita pedalear un kilómetro más si no quiere. La austríaca ha logrado lo máximo. Es una ciclista relativamente desconocida que aparentemente de la nada ganó oro olímpico.

Es matemática de profesión con dos diplomas y un doctorado, que no pertenece a ningún equipo profesional de ciclismo, aunque probablemente ya estarán haciendo cola para conseguir firmarla a un contrato tras su sorprendente victoria en la competencia de ruta el domingo.

La ciclista de 30 años lanzó una increíble escapada solitaria, la sostuvo -con pulmones y piernas a punto de reventar- para llegar con más de un minuto de ventaja sobre la campeona mundial de 2019, Annemiek van Vleuten.

La ventaja de Kiesenhofer fue tan amplia que la neerlandesa no se dio cuenta que apenas había llegado de segunda, celebrando en la meta como su hubiese ganado, antes de afirmar: "Me equivoqué".

En el ciclismo olímpico no se permite la comunicación por radio, como sucede en las carreras de ruta profesionales.

"Este es un ejemplo de lo que sucede cuando montas en una carrera importante como esta sin comunicación", declaró Van Vleuten.

"No creo que nadie le puso atención. Yo no la conozco. ¿Cuánto puedes equivocarte si no conoces a alguien?

"Pensamos que lo estábamos haciendo bien. Pensamos que íbamos por el oro".

Aunque su medalla olímpica en Tokio fue una sorpresa, Anna Kiesenhofer ya había dado señales de ser una ciclista que no se podía subestimar.

Tras estudiar matemáticas en la Universidad Técnica de Viena y luego obtener otro diploma de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, completó un doctorado en Cataluña en 2016, donde formaba parte de un equipo aficionado de ciclismo.

Actualmente trabaja en la Universidad de Lausana, Suiza, donde combina la investigación con la enseñanza.

La austríaca había empezado su carrera ciclística en 2014, después de sufrir lesiones que le impidieron continuar sus aspiraciones como triatleta. Con su equipo catalán, basado cerca de Girona, ganó la clasificación general de la Copa Nacional Española en 2016.

Ese mismo año se inscribió en el Tour Internacional Femenino de l'Ardèche, Francia, que incluía una etapa con final de montaña en el icónico Mont Ventoux. En esta, Kiesenhofer logró alcanzar a un grupo escapado y luego atacó en la base de la montaña para ganar la etapa de 94,9 km con una ventaja de casi cuatro minutos. Terminó segunda en la general.

La siguiente temporada, a los 26 años, firmó con el equipo femenino de Lotto Soudal, pero después de una serie de abandonos se quedó sin contrato y se retiró del ciclismo durante un año.

Regresó al deporte como aficionada en 2019, ganando la carrera nacional de ruta y el campeonato contrarreloj de Austria, un título que ha repetido dos veces. A pesar de estos resultados, Kiesenhofer llegó a Tokio 2020 sin un contrato profesional, pero ahora ha escrito su nombre en los libros de historia de su nación, la primera austríaca en ganar una medalla en una carrera olímpica de ruta y la primera en ganar una medalla olímpica en cualquier disciplina del ciclismo en 125 años.

Es probable que apenas se esté dando de la magnitud de su éxito, sin embargo, tras haber caido completamente exhausta al piso del circuito de la Pista Internacional Fuji, jadeando a medida que su cuerpo desgastado se enteraba de que finalmente podía parar.

"Simplemente estaba tratando de llegar a la meta. Mis piernas estaban completamente agotadas", dijo.

"Nunca me he agotado así en toda mi vida. Casi no podía pedalear más. Sentí como si tuviera cero energía en mis piernas".

"Es tan increíble. Realmente me he sacrificado mucho para hoy. No esperaba terminar así. Sacrifiqué todo aunque fuera por un puesto en las primeras 15 y ahora logro esto, por los sacrificios, es una recompensa justa, es increíble".

Kiesenhofer fue una en un grupo de cinco ciclistas que se escaparon del resto del pelotón tan pronto largó la carrera de 137 kilómetros.

Chris Boardman -campeón olímpico de persecución individual en Barcelona 1992 y analista de ciclismo de la BBC- comentó en ese momento que las probabilidades de éxito de una escapada de esas eran "una en mil".

No obstante, perseveraron. Faltando 70 kilómetros, el grupo se redujo a tres -Kiesenhofer, Anna Plichta de Polonia y Omer Shapira de Israel.

La neerlandesa Van Vleuten, que había sufrido un horrible accidente que frustró sus aspiraciones en la carrera de ruta en Río 2015, cuando era la favorita, se escapó del pelotón en una persecución solitaria.

Atrás en el pelotón, como estrategia, sus compañeras de equipo no contribuyeron a acelerar el paso, pero Van Vleuten no pudo descontar la distancia con el trío de punta y fue cazada por el lote con unos 25 km restantes.

La carrera concluía con un largo circuito alrededor de una pista de carreras de autos y antes de entrar en esta, Kiesenhofer atacó dejando a Plichta y Shapira atrás.

Viendo a la polaca y a la israelí en la distancia, Van Vleuten y su equipo aceleraron el paso faltando unos 10 km, motivadas por una posible victoria, arrastrando al lote detrás. Van Vleuten atacó una vez más en los momentos finales, convencida de que llegaría de primera a la meta.

Pero Kiesenhofer, evidentemente luchando por no encalambrarse, continuó con potencia alrededor del circuito, mirando por encima del hombro sin ver ninguna rival cerca. Después de cruzar la meta, cayó al suelo en lágrimas, estupefacta ante el resultado de la más grande victoria en su carrera, mientras Van Vleuten y Elisa Longo Borghini llegaban después de ella para reclamar la plata y el bronce.

La especialidad de Kiesenhofer en la contrarreloj, sumada a sus conocimientos matemáticos se ajusta perfectamente a su victoria por escapada solitaria tras un error de cálculo del resto del pelotón.

Antes de la carrera, Kiesenhofer se fundamentó en sus estudios para prepararse para los Juegos Olímpicos.

Anna Kiesenhofer es la primera medallista de oro de Austria desde los Juegos de Atenas 2004.

tags: #medalla #de #oro #en #ciclismo