Lime: Historia y Controversias de los Patinetes Eléctricos en España

Lime, una empresa de patinetes financiada por Uber, aterrizó en España en septiembre de 2018. Desde entonces, la compañía ha experimentado un crecimiento meteórico, pero también ha enfrentado numerosos desafíos y controversias.

Patinetes y otros Vehículos Eléctricos. Rafa Soto nos explica su Impacto en la Movilidad Urbana

El Auge y la Caída en Madrid

En 2018, Madrid obligó a la retirada de todos los patinetes eléctricos de alquiler compartido en apenas 72 horas. Sin embargo, al año siguiente, el Ayuntamiento volvió a permitir su circulación, adjudicando más de 8.600 licencias. Dadas las continuas molestias, en 2022 la ciudad volvió a revisar las condiciones para operar en la ciudad.

Después de crecer hasta las 10.000 unidades, el Consistorio sacó adelante una nueva licitación para operar con este tipo de vehículos. En mayo de 2023 se daba inicio a la nueva regulación. Los elegidos eran Tier, Lime y Dott. Estas empresas habían obtenido las puntuaciones más altas en el concurso y, por tanto, tenían permiso para operar en las calles madrileñas.

16 meses después de la licitación, Madrid ha retirado todas las licencias. El anuncio ha llegado del propio alcalde de la ciudad que en la rueda de prensa tras la reunión de la Junta de Gobierno ha confirmado la revocación de todas las licencias. Lime, Dott y Tier tendrán hasta octubre para retirar todos los vehículos de las calles de la ciudad.

El gobierno de la ciudad defiende su medida asegurando que las compañías quebrantan reiteradamente sus obligaciones. Entre las más destacadas, cada empresa tenía la obligación de retirar los patinetes defectuosos o mal aparcados en menos de 24 horas. Según el Gobierno de la ciudad, por falta de transparencia de las empresas no se ha podido comprobar que cumplan con el máximo de 3.600 patinetes aparcados en el interior de la M-30 y de los 2.400 dedicados al exterior de la misma.

Madrid no es la única gran ciudad que ha prohibido este servicio. París también rechazó la posibilidad de desarrollar este negocio en sus calles después de sacar la propuesta a votación de los vecinos.

Dos turistas circulan con patinetes Lime sorteando las obras de la Gran Vía de Madrid. ANTONIO HEREDIA

Desafíos y Críticas

Se venden a sí mismos como «una alternativa ecológica y eficiente para moverse por la ciudad y una solución real a los problemas de movilidad urbana», aunque lo cierto es que, a día de hoy, no constituyen una alternativa real de movilidad en la capital.

Según las pruebas realizadas por este diario, los patinetes Lime alcanzan una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora. Sin embargo, carecen de reprise al arrancar (se precisa de dos o tres segundos para que se pongan en marcha) y en cuestas o llaneando no pasan de los 24 o 25 km/h., una velocidad insuficiente para poder moverse con garantías entre los vehículos a motor.

Otro de los escollos a los que se enfrenta Lime, una empresa constituida con capital de Alphabet -la propietaria de Google- y Uber, es la propia ordenanza de movilidad del Ayuntamiento de Madrid. Actualmente, según esta norma, es ilegal que estos patinetes circulen por las aceras a una velocidad superior a la de un peatón. En el caso de las calzadas, se encuentran en un limbo legal a la espera de la aprobación, previsiblemente en el mes de septiembre, de una nueva Ordenanza de Movilidad.

La legislación que está por venir solo les permitirá circular por carriles bici, parques, aceras bici y dentro en las zonas 30, en los que «existe una coexistencia entre vehículos y peatones mediante el acondicionamiento y selañización corespondiente». Además, el Ayuntamiento recuerda que, cuando la nueva normativa entre en vigor, «en ningún caso podrán circular por las aceras».

Además, de la maraña jurídica que regula su uso, los usuarios se enfrentan a otros problemas como la falta de equipamiento necesario para operarlos .Es el caso del uso de un casco, una protección que viandantes y turistas no suelen llevar consigo y que ni siquiera los promotores de Lime situados en los aledaños del Retiro los utilizaban al montar en los patinetes, pese a que la aplicación establece su obligatoriedad como primer requisito.

El perfil de usuario más común tras su lanzamiento es el de un turista extranjero que lo utiliza para circular por el Retiro. «Nos da miedo sacarlo a la calzada, le falta potencia», comentaba Carolina, una joven chilena que lo estaba probando en la Puerta de Alcalá. Sin embargo, también hay valientes que se atreven a moverlo por la ciudad, «aunque solo por la acera», reconoce Tobias -un uso que hoy en día sería legal, siempre y cuando fuese a la velocidad de un peatón y que con la nueva ordenanza dejará de serlo-, que lo disfrutó un par de horas a lo largo de la mañana para recorrer Madrid con su hijo adolescente. «Hemos venido desde el Palacio Real hasta el Retiro, pero no sabemos cuánto nos va a costar», explicaba.

Lo cierto es que el precio se convierte en otro de los principales handicaps de Lime: un euro por desbloqueo más 15 céntimos por minuto de uso. En total, por una hora y 44 minutos nos cobró 15,75 dólares, 13,63 euros al cambio.

Expansión a Tres Cantos y Acusaciones de Amiguismo

El pasado 13 de septiembre, los vecinos de Tres Cantos (Madrid) fueron testigos de cómo los patinetes eléctricos llegaron a sus calles. Las nuevas formas de movilidad de las ciudades son un hecho y la ciudad del norte de la capital, por ello, no ha querido quedarse atrás.

De esta manera, el Ayuntamiento de Tres Cantos, controlado por el Partido Popular, llegó a un acuerdo con la empresa Lime para que fueran 50 de sus vehículos los que comenzaran a circular en forma de proyecto piloto. Gracias a esta decisión, Tres Cantos se ha convertido en la segunda ciudad de la zona norte, junto Alcobendas, en poner a disposición de sus vecinos un sistema de patinetes eléctricos compartidos.

Sin embargo, a pesar de las numerosas connotaciones positivas que conllevan la aparición de vehículos no contaminantes en las ciudades españolas, alrededor de la llegada de los patinetes eléctricos a Tres Cantos, sobrevuela una acusación de amiguismo.

Durante la presentación de la implantación de los patinetes Lime en Tres Cantos, el alcalde de la localidad, Jesús Moreno (PP), hizo un acto institucional dedicado a los tricantinos. Junto a él, se situó Manuel Ortiz, representante de Lime, y viejo conocido en la política municipal madrileña. Ortiz lleva desde marzo en Lime pero es reconocido en la Comunidad de Madrid por su pertenencia al Partido Popular y su actividad en varios de sus ayuntamientos.

Su actual puesto de relevancia en Lime y la llegada de estos patinetes a una localidad gobernada por el PP ha despertado la atención de la oposición tricantina. Desde el PSOE se denuncia que "no existe ningún tipo de contrato o convenio con la empresa que gestiona los patinetes. Es decir, la empresa en cuestión está utilizando la vía pública para lucrarse, sin que pague ningún tipo de tasa municipal, licencia de actividad ni mecanismo de concesión como marca la Ley".

Desde Ganemos Tres Cantos van más allá y destacan que "el PP de Tres Cantos, con su mayoría absoluta, autoriza a un compañero de partido, quien representa a la empresa, la utilización de la vía pública, a pesar de no tener ninguna de las licencias y para beneficio de esta". Por ello, la formación de izquierdas, denuncia "que el PP de Tres Cantos autorizó el uso de los patinetes eléctricos, incluso conociendo que no había ningún tipo de licencia y que se incumplía la normativa municipal".

El Modelo de Negocio y Caen Contee

De la nada a valer 3.300 millones de dólares en solo 15 meses. Son las cifras meteóricas de Lime, la 'startup' californiana que está inundando medio mundo con sus patinetes eléctricos de alquiler (ya está en 80 ciudades de 13 países, y subiendo - en España en Madrid, Valencia y Zaragoza).

A Caen Contee, el hombre detrás de todo este crecimiento desmesurado, no solo no le preocupa sino que saca la 'pistola': "En los ayuntamientos no hay ingenieros ni tecnólogos, no entienden de qué va todo esto".

Lime, la idea de cuatro expatriados chinos afincados en San Francisco, es el nuevo juguete de de moda de Silicon Valley que ha llegado a otros rincones del planeta a una velocidad asombrosa. "Toby era inversor en mi antigua compañía y me llamó. Fui el 5º empleado y aquí estoy", explica Caen en su primera entrevista concedida a un medio español. Él es el responsable de que Lime crezca a la velocidad de la luz fuera de EEUU. Su futuro depende de ello.

AspectoLimeCompetidor Principal (Bird)
Sede CentralSan FranciscoLos Ángeles
Valoración (Febrero 2019)$2.4 mil millonesN/A (pero similar)
Financiación Total$310 millones (en Febrero 2019)$400+ millones
Presencia Geográfica100 ciudades en EE.UU. y 30 fueraExpansión a 50 ciudades europeas

Educación al Usuario y Responsabilidad

Conscientes del problema, alguno de sus actores ya ha iniciado su particular batalla contra sus propios usuarios y el desorden que generan. Es el caso de Lime , la primera compañía que desembarcó en España con este revolucionario modelo.

Desde la empresa han anunciado que este sábado 1 de diciembre han organizado un evento por «una movilidad urbana sostenible», entre cuyos objetivos está enseñar a sus usuarios a estacionar este transporte alternativo sin perjudicar al resto de ciudadanos . En otras palabras, a no aparcar en medio de la calle.

«Esto tiene ventajas pero también ciertas desventajas», asegura Álvaro Salvat, director general de Lime España.

El reto principal es que sus usuarios terminen el día con mayores conocimientos sobre dónde y cómo deben estacionar los patinetes eléctricos. La batalla de todos esos meses de la propia Lime para que puedan convivir todos en una misma ciudad.

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