La ropa de un ciclista se puede considerar una prolongación más de su cuerpo, por lo que es una parte muy importante del equipamiento del ciclista. Por ello, desde sus orígenes, los ciclistas han buscado formas de hacer que su ropa sea cada vez más eficiente y cómoda.
La popularización del ciclismo como deporte, a finales del S. XIX, y la aparición de las primeras carreras de larga distancia, trajo consigo también la elección de una vestimenta específica para montar en bici durante varias horas. Estamos hablando de jerseys de lana ceñidos, muchos de ellos ropa de calle, como los que usaban los primeros corredores del Tour de Francia, junto a pantalones cortos del mismo material o de algodón, que llegaban hasta la rodilla. Especialmente destacada era la chaqueta con la que el francés Maurice Garin ganó el primer Tour de Francia de la historia en 1903. Era de algodón, larga y de color blanco.
La popularización del ciclismo como deporte de masas fue a más en décadas posteriores. Entraron las marcas comerciales con sus patrocinios, viendo el filón y el creciente seguimiento de las carreras por la gente. De ahí que, entorno a la década de los años 10 y 20 surgieran los primeros equipos ciclistas, como La Française-Dunlop o Alcyon. Estos conjuntos fueron los primeros en proporcionar una equipación igual para todos sus corredores. Venían con publicidad del equipo bordada en un suéter de lana de manga larga, además de medias ceñidas y cortas para las piernas.
Los jerseys o suéters de lana siguieron siendo mayoritarios en el pelotón hasta bien entrados los años cincuenta. Su buena retención del calor era ideal para jornadas de frío o viento. Pero cuando llegaba el verano, rodar en bici con ellos podía ser una tortura. La seda, un tejido mucho más ligero y transpirable que la lana, se impondría como el principal para la ropa ciclista de verano.
Eran las primeras badanas, que posteriormente darían lugar al culotte de ciclismo tal y como lo conocemos. Una solución en principio rudimentaria, que mitigaba, aunque no por completo, las tan temidas rozaduras e infecciones (forúnculos). Todo ello provocado tras varias horas sentado en el sillín.
La popularidad del ciclismo se disparó en Europa en los años sesenta y setenta. Son las décadas de la explosión televisiva de carreras como el Tour, el Giro y las grandes clásicas. El ciclismo se convierte en un deporte de hazañas y héroes, primero con Coppi (en los cincuenta) y años después con Anquetil, Merckx o Gimondi.
Las fibras sintéticas, que comenzaban a sustituir a los tejidos tradicionales como la lana o la seda, encontraron un enorme nicho de mercado en las prendas deportivas, incluidas las del ciclismo. Así, la ropa ciclista ajustada de licra se empezó a ver en el pelotón ya a finales de los setenta. Y desde ahí derivó a todas las ramas y niveles del ciclismo.
La licra, un tejido muy ligero, elástico y transpirable, con una gran capacidad de adaptabilidad y personalización, se convirtió en la opción mayoritaria de los corredores. Ya en 1976 la marca Assos creó un culotte de licra para los ciclistas del equipo holandés Ti-Raleigh. La licra ha llegado hasta nuestros días como tejido de referencia para la ropa ciclista. También guantes, calcetines, cintas para el pelo o manguitos con este tejido.
Asimismo, gracias al elastano y el desarrollo de otros tejidos sintéticos (poliéster, nailon, etc.) fue posible tanto sustituir las molestas badanas de cuero por otras más integradas, antibacterianas y realizadas a medida. Ahora la licra y el poliéster se combina en una misma prenda con otros tipos de tejido como el de rejilla, las bandas de silicona en la cintura o pliegues del culotte. También los tejidos compresivos, en culottes o calcetines, se han integrado a la perfección en el equipamiento ciclista.
La lana hoy en día está bastante desplazada dentro de la ropa destinada a practicar ciclismo. Tejidos técnicos más ligeros y transpirables, como el poliéster o la lycra, son los predominantes en todo tipo de prendas.
Sin embargo, la lana merino consigue que el calor de tu cuerpo no salga hacia fuera y se pierda gracias a la finura de su entramado. Igualmente se puede usar desde salidas largas como rutas más cortas. De nuevo la lana de merino es la culpable de que apenas pese unos cientos de gramos.
Más que prendas para entrenamientos intensivos, están pensados para salidas de ritmo tranquilo donde importan la estética, el confort y la coherencia histórica. El tejido natural ofrece un buen equilibrio térmico durante salidas relajadas por caminos de tierra o rutas panorámicas, mientras que el diseño clásico refuerza la identidad del ciclista. Las fibras naturales como la lana ofrecen una sensación suave y una gestión de la humedad adecuada para salidas no competitivas.
Para un conjunto coherente puedes explorar también las categorías ropa ciclismo hombre o ropa ciclismo mujer. Puedes combinarlos con culottes de ciclismo o completar el conjunto con accesorios en la sección accesorios de ciclismo.
Santini demuestra una vez más su gusto por la historia del ciclismo en su nueva colección de ropa. Poseen detalles vintage como botones de nácar en los bolsillos traseros, así como cremalleras metálicas. Están tejidas con lana merino mezclada con poliéster, para garantizar protección, ligereza y ventilación a partes iguales, y se puede participar con ellas en los eventos de ciclismo clásico de L’Eroica.
La colección también posee ropa con tejidos técnicos modernos, pero estética y colores antiguos. Por su parte, el culotte Sera está hecho de tejido compresivo y diseño enfocado en proporcionar comodidad en largas distancias. Por último, destacar las nuevas prendas casuales con el estilo vintage Eroica, dentro de la misma colección. Todas las prendas ya se pueden comprar online a través de la web oficial de Santini.
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This classic cycling jersey celebrates the Bic team's heritage The team featured the legendary Jacques Anquetil on its roster, a five-time Tour de France champion and an expert in time trials.
Cuidado de la prenda:
- Prep the Garment: Close all zippers and fasteners, then turn the item inside out. This protects logos, prints, and prevents fasteners from rubbing against other clothes in the wash.
- Washing: Wash by hand or in the machine on a lukewarm cycle (maximum 40°C / 104°F). Merino Wool items should be washed gently at 30°C
- Separate if Possible: Wash cycling gear separately from rough fabrics like denim to prevent abrasion.
- Detergent: Use a small amount of liquid detergent. Avoid powders, fabric softeners, stain removers, or bleach, as these can reduce garment performance.
- Drying: Hang on a hanger or lay flat outdoors to dry. Avoid tumble drying, and do not iron, to maintain the life of the fabric and chamois.
