Historia y Características del Maillot Ciclista de Lana: Un Legado en Evolución

La ropa de un ciclista se puede considerar una prolongación más de su cuerpo, por ello, desde sus orígenes, los ciclistas han buscado formas de hacer que su ropa sea cada vez más eficiente y cómoda. La popularización del ciclismo como deporte, a finales del S. XIX, y la aparición de las primeras carreras de larga distancia, trajo consigo también la elección de una vestimenta específica para montar en bici durante varias horas.

En este artículo, exploraremos la fascinante historia del maillot ciclista de lana, desde sus humildes comienzos hasta su evolución en la ropa técnica moderna. Analizaremos sus características, su impacto en el ciclismo y cómo ha influido en el desarrollo de las prendas que utilizan los ciclistas en la actualidad.

La HISTORIA de la MODA en 7 Minutos

Los Inicios: Del Algodón a la Lana

En los primeros días del ciclismo, la ropa era muy diferente a lo que conocemos hoy. Estamos hablando de jerseys de lana ceñidos, muchos de ellos ropa de calle, como los que usaban los primeros corredores del Tour de Francia, junto a pantalones cortos del mismo material o de algodón, que llegaban hasta la rodilla. Especialmente destacada era la chaqueta con la que el francés Maurice Garin ganó el primer Tour de Francia de la historia en 1903. Era de algodón, larga y de color blanco.

La popularización del ciclismo como deporte de masas fue a más en décadas posteriores. Entraron las marcas comerciales con sus patrocinios, viendo el filón y el creciente seguimiento de las carreras por la gente. De ahí que, entorno a la década de los años 10 y 20 surgieran los primeros equipos ciclistas, como La Française-Dunlop o Alcyon. Estos conjuntos fueron los primeros en proporcionar una equipación igual para todos sus corredores. Venían con publicidad del equipo bordada en un suéter de lana de manga larga, además de medias ceñidas y cortas para las piernas.

Los jerseys o suéters de lana siguieron siendo mayoritarios en el pelotón hasta bien entrados los años cincuenta. Su buena retención del calor era ideal para jornadas de frío o viento. Pero cuando llegaba el verano, rodar en bici con ellos podía ser una tortura.

La seda, un tejido mucho más ligero y transpirable que la lana, se impondría como el principal para la ropa ciclista de verano. Eran las primeras badanas, que posteriormente darían lugar al culotte de ciclismo tal y como lo conocemos. Una solución en principio rudimentaria, que mitigaba, aunque no por completo, las tan temidas rozaduras e infecciones (forúnculos). Todo ello provocado tras varias horas sentado en el sillín.

La Revolución de las Fibras Sintéticas

La popularidad del ciclismo se disparó en Europa en los años sesenta y setenta. Son las décadas de la explosión televisiva de carreras como el Tour, el Giro y las grandes clásicas. El ciclismo se convierte en un deporte de hazañas y héroes, primero con Coppi (en los cincuenta) y años después con Anquetil, Merckx o Gimondi.

Las fibras sintéticas, que comenzaban a sustituir a los tejidos tradicionales como la lana o la seda, encontraron un enorme nicho de mercado en las prendas deportivas, incluidas las del ciclismo. Así, la ropa ciclista ajustada de licra se empezó a ver en el pelotón ya a finales de los setenta. Y desde ahí derivó a todas las ramas y niveles del ciclismo.

La licra, un tejido muy ligero, elástico y transpirable, con una gran capacidad de adaptabilidad y personalización, se convirtió en la opción mayoritaria de los corredores. Ya en 1976 la marca Assos creó un culotte de licra para los ciclistas del equipo holandés Ti-Raleigh.

La licra ha llegado hasta nuestros días como tejido de referencia para la ropa ciclista. También guantes, calcetines, cintas para el pelo o manguitos con este tejido. Asimismo, gracias al elastano y el desarrollo de otros tejidos sintéticos (poliéster, nailon, etc.) fue posible tanto sustituir las molestas badanas de cuero por otras más integradas, antibacterianas y realizadas a medida.

Ahora la licra y el poliéster se combina en una misma prenda con otros tipos de tejido como el de rejilla, las bandas de silicona en la cintura o pliegues del culotte. También los tejidos compresivos, en culottes o calcetines, se han integrado a la perfección en el equipamiento ciclista.

La Lana Merino: Un Regreso a lo Natural

Ya queda lejos aquella época en la que los montañeros y senderistas llevaban como primera capa una camiseta de algodón debajo de un jersey gordo de lana, ahora lo que se estila es el sistema de 3 capas. Hoy te vamos a hablar de la primera capa o ropa interior térmica que es la que estará en contacto con tu piel. Su objetivo es ayudar a mantener tu temperatura corporal, que tenga un secado rápido y que logre drenar muy bien la humedad para que así te mantengas seco logrando una sensación de confort muy importante para tu actividad. Después de aquellos gloriosos años de algodón y lana tomaron el relevo los materiales sintéticos que son con los que seguramente estará hecha tu camiseta térmica que tienes guardada en tu armario.

Desde hace algún tiempo, en las tiendas especializadas cada vez va ganando más espacio la ropa técnica hecha con lana merino. La lana merino es una fibra 100% natural producida a partir de una raza de ovejas merino. Por lo que he leído por ahí dicen que su origen es español (¿alguien puede confirmarlo?) pero la producción de esta lana para la industria textil viene principalmente de Nueva Zelanda, Australia o Argentina por ejemplo.

El espesor de la lana se expresa en g/m2 y normalmente su rango es entre 150 y 260 g/m2:

  • Entre 150 y 160 g/m2: prendas interiores para excursiones o trekkings para un uso 3 estaciones (primavera, verano y otoño). Aporte de calor bastante bajo.
  • Entre 200 y 250 g/m2: para trekkings sostenido en tiempo frío o vivac. Uso 4 estaciones. Aporte de calor importante.
  • Más de 250 g/m2: prendas para uso sostenido en tiempo muy frío o vivac. Uso principalmente hivernal o en altitud. Aporte de calor muy importante.

Algunas marcas conocidas son Icebreaker (conocimos esta marca en Nueva Zelanda, su lugar de origen y venden hasta calzoncillos), Woolpower o Patagonia.

Merino vs. Sintético: Un Análisis Comparativo

Vamos a definir 7 criterios para comparar estos 2 materiales.

  1. Regulación Térmica: Las prendas con fibras sintéticas evacuan eficazmente la transpiración hacia el exterior pero no permiten al cuerpo conservar una temperatura constante. La lana merino aísla al cuerpo de las temperaturas exteriores y mantiene una temperatura del cuerpo estable. Ganador: Merino.
  2. Tiempo de Secado: El merino seca un 50% menos rápido aproximadamente. El tiempo de secado de una prenda en sintético es imbatible. Ganador: Sintético.
  3. Confort: El confort de las prendas de sintético varían mucho de un producto a otro. La lana de merino no pica porque sus fibras son muy finas (no sobrepasan los 23 micrones). Ganador: Merino.
  4. Mantenimiento: Los productos en sintético son muy fáciles de mantener y se pueden lavar en la lavadora a 30ºC. Para los merinos las recomendaciones son muy similares: leer bien las etiquetas. Una ventaja del merino es que no es necesario lavarlo tan frecuentemente ya que sus fibras no producen malos olores con el sudor. Ganador: Empate.
  5. Duración: Las prendas en sintético no se ven casi alteradas por el uso incluso después de años de uso intensivo. Las prendas de merino son resistentes pero después de varios lavados pueden formarse pelusas y son quizás menos resistentes. Ganador: Sintético.
  6. Impacto Ecológico: Para la fabricación de los tejidos sintéticos se utilizan elementos petroquímicos. La lana merino es un material natural, renovable y biodegradable. Ganador: Merino.
  7. Precio: La gama de precios del sintético es muy amplia, entre 5 y 150€. Los merinos van entre los 25€ y los 150€. El merino es generalmente más caro aunque en la gama alta los precios tienden a igualarse. Ganador: Sintético.
  8. Olores: Las prendas de merino son, de forma natural, anti-olores. SIEMPRE. Ganador: Merino.

Tabla Comparativa: Merino vs. Sintético

Característica Merino Sintético
Regulación Térmica Excelente Buena
Tiempo de Secado Lento Rápido
Confort Alto Variable
Mantenimiento Fácil Fácil
Duración Moderada Alta
Impacto Ecológico Bajo Alto
Precio Alto Variable
Olores Anti-olor Propenso a olores

Resultado del partido: Sintético: 3 puntos; Merino: 4 puntos. El partido está muy disputado y evidentemente no todos los apartados tendrán igual de importancia para cada persona. Como habrás visto cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Al final la decisión dependerá de que pesa más para ti y de cuanto dinero quieras gastarte.

El Legado del Caserío Etxeondo

Así empezó todo: del caserío de Amasa-Villabona al podio de París. Paco se hizo amigo de Mikel, trabajador en la discográfica de la Orquesta Mondragón y cicloturista en el club Zikuñagako Ama de Hernani. Se compró una bici para salir con ellos y para asomarse al mundillo.

-En el ciclismo vimos una oportunidad de innovar -explica Paco-. Pero no lo elegimos solo por eso. Nosotros bebemos de la cultura del País Vasco. Y aquí el ciclismo es algo especial, tiene una gran tradición. Nos interesaba el deporte, la salud, la ecología. De ecología se hablaba mucho a principios de los 80, también hicimos camisetas antinucleares... -sonríe-. Siempre pensamos que la bici era un puntal de todo ese movimiento de libertad.

-¿Qué tiene que ver la bici con la libertad? -¡Todo! Te mueves por tus propios medios, de manera limpia, vas adonde quieras ya desde chaval... Para mí es una sensación maravillosa. Recorres los montes, pasas por los pueblos, vas viéndolo todo pero al mismo tiempo estás en tu burbuja, estás en libertad, en soledad, integrado en el paisaje, percibiéndolo todo de una manera muy limpia, puedes estar tranquilo, concentrado...

En 1979 empezaron a vestir a los ciclistas de la sociedad Danena, equipo aficionado de la vecina Zizurkil, y enseguida introdujeron mejoras. Entonces todavía corríamos en aficionados, pero nos vestía Etxeondo y llevábamos ropas que los profesionales aún no usaban. Paco siempre andaba investigando los materiales, creando prendas, haciendo prueba y error... A veces salía error, ¿eh? Pero Paco te convencía: te ponía un gorrito porque mejoraba la aerodinámica, porque había dado muy buenos resultados en el túnel del viento, y tú salías con una ventaja técnica y sobre todo con una ventaja psicológica. Ibas convencido de que tenías las mejores prendas, que ibas a ir más rápido que los demás...

Yo crecí con Etxeondo y con la innovación constante, me apuntaba a todas las novedades. Los veteranos flipaban. Salíamos a la pista embutidos en un buzo negro completo, que te cubría hasta los dedos de las manos, con nuestro nombre en amarillo a la espalda, un casco con funda de licra negra... Etxeondo también participó en el primer equipo de ciclismo femenino, el Orbea de 1985.

Un día nos llamaron para que fuéramos a la fábrica de Etxeondo a recoger la ropa. Nos alucinaba vernos vestidas de ciclistas, con la misma ropa de los profesionales, pero también nos dio vergüenza ponernos esos culotes ceñidos, con una badana gruesa que nos hacía un paquetón... No había ropa para mujeres, era ropa de hombres.

Cuando iba a las competiciones, dice Artolazabal, había un elemento que no podía faltar en la maleta: -El bote de Nivea. Las badanas eran de piel natural, duras, ásperas, teníamos que darles crema para ablandarlas, porque las rozaduras y los dolores eran un suplicio.

-A Paco lo llamábamos Paco Badanas -cuenta Cabestany-, porque andaba todo el día obsesionado con las badanas, haciendo pruebas, buscando mejoras. Hizo las primeras badanas sintéticas y ya fueron mejorando mucho.

Los mayores sufrimientos de aquellas ciclistas pioneras venían por el hecho de pedalear sentadas durante horas en bicicletas diseñadas para hombres, sobre sillines diseñados para hombres, con ropas diseñadas para hombres.

En ese camino hacia las prendas cada vez mejores, en 1982 Paco se compró “la mejor cámara de fotos” y viajó unos días con el equipo Zor de Javier Mínguez al Giro de Italia, a espiar cómo vestían los equipos italianos, franceses, suizos, holandeses.

El gran salto internacional vino en 1983, cuando Etxeondo vistió por primera vez a dos equipos profesionales: al Zor y al Reynolds.

En la temporada de 1983 estalló la revolución. La televisión emitió por primera vez en directo la Vuelta a España con un éxito extraordinario, llegaron más patrocinadores, aumentaron los presupuestos, los sueldos, la inversión en materiales. Y sobre todo cambió la mentalidad.

El Reynolds era un equipo joven dirigido por el navarro José Miguel Echávarri, amigo de Paco, capitaneado por Ángel Arroyo, Pedro Delgado, Julián Gorospe y José Luis Laguía, que salió al Tour a competir sin complejos.

Les cambiamos la ropa: pasamos de la lana a la licra. Creamos los tejidos, hicimos mil pruebas, convencimos a los directores y a los ciclistas. No era fácil. Algunos veteranos se resistían, les costaba cambiar el material de siempre.

Yo vivía para el ciclismo, todos los días concentrado en entrenarme bien, comer bien y dormir bien -cuenta Cabestany-, y me di cuenta de que Paco funcionaba igual en su terreno: vivía para Etxeondo, para encontrar los mejores materiales y conseguir las mejores prendas, se comportaba como un deportista de élite pero centrado en la ropa. Le obsesionaba la perfección.

Una de las mayores marcas mundiales de ropa deportiva le hizo una oferta mareante para que les fabricara las prendas, pero él quiso seguir con lo suyo. Ofertas como esa le solucionaban la vida, pero él apostó por lo suyo. Recuerdo que me dijo: “Si luego me va mal y tengo que ganarme la vida recogiendo caracoles, recogeré caracoles.

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