El Cerro El Plomo (5.424 m) es un cerro imponente, visible desde casi todo el Valle Central. No solo es un buen desafío de alta montaña, sino que posee también un gran simbolismo y una historia ancestral detrás. Para los incas, El Plomo es un “apu“, palabra quechua que quiere decir «guardián».
En la época precolombina, este lugar funcionó como un santuario de la naturaleza, un sitio sagrado para la conexión con los dioses, especialmente con el sol. Aún hoy, en la ruta hacia lo alto, es posible hallar vestigios (senderos, pircas, objetos tallados, zonas despejadas en las que fueron removidas las rocas y dispuestas de una cierta forma) que indican que aquí ocurrieron importantes actividades inca y ritos ceremoniales. El hallazgo más importante ocurrido en este lugar fue el del «Niño del Plomo», un menor encontrado por unos arrieros cerca del sector de la cumbre. El niño estaba congelado y aún no se define bien si fue parte de un sacrificio humano o, simplemente, los incas lo dejaron dormido en la nieve.
Para realizar un ascenso hasta su punto más alto, debemos tener en cuenta varias consideraciones, ya que no se trata de algo menor y no hay que olvidar que este cerro ha cobrado varias vidas. El cerro El Plomo no es técnico, pero sí es un desafío físico y mental, y como en toda situación de alta montaña, hay un mayor riesgo debido a las condiciones climáticas inhóspitas (frío, tormentas, viento intenso), el aire enrarecido (hipoxia) y la lejanía con los centros urbanos (para coordinar, por ejemplo, un rescate y auxiliar a una persona en caso de accidente).

Vista del Cerro El Plomo.
Planificación y Entrenamiento
PLANIFICAR: El ascenso a un cincomil parte mucho antes de la expedición misma. Debes no solo calcular fechas, estudiar la ruta y revisar los pronósticos meteorológicos con anticipación al asalto final, sino también hacer todo esto para los ascensos previos y las aproximaciones que lleves a cabo a modo de entrenamiento y aclimatación.
ENTRENAR: Debes entrenar la resistencia, la capacidad de estar horas y horas dándole en pendiente y con peso, en jornadas de trabajo físico prolongado. Además, debes aclimatarte a la altura; eso también se ejercita. Si no lo haces, es probable que no llegues a la cumbre o que llegues pasándola muy mal.
CONTAR CON EL GRUPO HUMANO ADECUADO: Si no cuentas con la cordada óptima (un compañero confiable, con experiencia similar o superior a ti en montaña, que posea además las habilidades y el equipo adecuado), entonces es mejor cambiar de planes.
CONTAR CON EL EQUIPO: Hay una lista de implementos con los que debes contar sí o sí. No puedes ir al cerro El Plomo si careces, por ejemplo, de mitones gruesos, un pasamontañas, chaqueta de pluma y/o botas de alta montaña.
Por un asunto de buen tiempo, los meses ideales para realizar este ascenso son: de noviembre a marzo. Ojo, eso sí, con las tormentas de verano. En la época estival, en Los Andes puede haber días de granizo y tormenta eléctrica, fuertes ráfagas de viento y borrascas alrededor de mediodía. Por eso, ten siempre en cuenta que las condiciones climáticas determinarán el día definitivo de ascenso, porque necesitarás de una ventana de buen tiempo para ello.
Por eso, una vez que tengas el equipo, la cordada perfecta y la fecha tentativa de ascenso fija en el calendario, ponte a entrenar con varios meses de anticipación. Esto debe ser de acuerdo a un plan, no desde la improvisación. Primero, pueden ser salidas por el día (por ejemplo, al Pochoco, La Campana, Alto Las Vizcachas, cerro Carpa, al Provincia, etc.). Luego, si ya te sientes cómodo con las excursiones de este estilo, prueba salidas por el fin de semana (y mejor aún si sales de viernes a domingo) que incluyan la experiencia de acampar (por ejemplo, recorriendo el Valle de La Engorda, el Valle de las Arenas, Yerba Loca, etc.). En la medida en que se vaya acercando la fecha que te propusiste para intentar El Plomo, anda recorriendo sus alrededores (la geografía del así llamado “Grupo Plomo”), conociendo la ruta y los campamentos intermedios.
Por ejemplo, puedes salir un fin de semana con el único objetivo de dormir en Piedra Numerada (aprox. 3.500 m), un lugar muy hermoso que queda camino a El Plomo. Si la caminata la realizas desde La Parva, aun cuando tomes la opción del andarivel “Las Águilas”, estarás realizando un trekking de altura (aprox.
La opción de entrenamiento más popular, sin embargo, debe ser el ascenso al cerro Pintor (4.180 m). Para llegar a este cerro se pasa, además, por los cerros Falsa Parva y Parva, de modo que se va trabajando la aclimatación a la altura y los paisajes desolados. Si lo subes desde el estacionamiento en el centro de ski La Parva y sin tomar el andarivel, son 16 km de recorrido en total con un desnivel considerable (aprox. 1.200 m). Puedes hacer esta misma salida acampando en la Laguna Piuquenes (aprox. 3.500 m), viendo cómo reacciona tu organismo a la altura.
A una semana de ascender el cerro El Plomo te recomendamos intentar el cerro Leonera (4.954 m), su vecino. Lo ideal es que, para esto, pases la noche en Cancha de Carreras (aprox. 4.100 m). En este caso, tendrás que portear agua, lo que añade bastante peso y desafía, por tanto, la capacidad organizativa de la cordada. Ojo: el cerro Leonera es muy exigente y también muy expuesto.
La caminata cumbrera debe partir de madrugada y con todos los resguardos necesarios (incluido un botiquín de primeros auxilios adaptado a la altura) para hacer una cumbre de alta montaña. En primera instancia, te aconsejamos que dispongas de al menos tres días para lograr este cerro. Es verdad que hay gente que lo logra en 2 días e, incluso, sorprendentes corredores de trail que lo hacen por el día.
La semana previa al ascenso conviene alimentarse bien e hidratarse mucho (lo que también sirve para combatir el mal de altura). También es importante que vuelvas a chequear el pronóstico meteorológico. El objetivo del primer día será acampar en Federación (el “campamento base” a 4.100 m), punto al cual llegarás caminando desde Valle Nevado o desde La Parva. No pocas personas utilizan mulas para transportar su equipo hasta Federación.
Al día siguiente, el segundo día, deberás levantarte muy de madrugada (3:30 - 4:00 AM) para ir a “atacar la cumbre”. Estará oscuro y frío, por lo que debes abrigarte bien y confiar en la linterna frontal (¡no olvides llevar las pilas de repuesto!). Puedes realizar un primer buen descanso en el refugio Agostini (4.600 m) y, posteriormente, cerca de la pirca donde se encontraron los restos del Niño del Plomo (5.200 m).
En la montaña hay que levantarse muy temprano. ¡A quien madruga, Dios le ayuda! Obviamente, tú conoces tus ritmos y haz las pausas que consideres necesarias, pero ojalá no pierdas la constancia. Y, desde luego, anda mirando la hora: si vas demasiado lento, considera la hora límite para retornar, estés donde estés.
Luego de unas 8 horas aproximadamente, ya estarás parado en el cerro más icónico de nuestra zona central con vistas a grandes montañas como el Tupungato y el Aconcagua en Argentina. Siempre ten presente los efectos del mal de altura. Ante cualquier duda e inseguridad (malestar agudizándose, insensibilidad en las extremidades por causa del frío, miedo) será mucho mejor que decidas bajar lo antes posible. Te aseguramos que El Plomo no se moverá de su lugar, por lo que no te sobre-exijas en tu primer intento: podrás volver toda vez que se presenten condiciones favorables y la cordada apañe.
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Ciclismo de Montaña.
El Compromiso con el Entorno: Plogging en el Cerro San Cristóbal
Ambos van al Cerro San Cristóbal -al menos tres veces en la semana- y practican plogging, una actividad que combina el ejercicio al aire libre con recoger basura abandonada con el fin de cuidar el entorno. En sus salidas siempre terminaba recogiendo cosas y recuerda que, unos 10 años atrás, hacía trailrun (carreras de senderos) y lo que más le molestaba era que la gente ensuciaba, incluso en el ámbito de una actividad outdoor.
Basura en Aumento
Destaca que en sus salidas siempre van encontrando desechos, “antes de la pandemia recogíamos cosas, pero no subíamos con bolsas de 40 litros, andábamos con una bolsa chica y encontrábamos un par de botellas. Después de la pandemia cuando reabrieron el cerro San Cristóbal, comenzó a aumentar cada vez más la mugre, cuando vas asumes que va a estar todo sucio, aumentó la cantidad de todo. Antes de la pandemia, íbamos al San Cristóbal, al Manquehue, al Manquehuito, al Pochoco, Mahuida, aquellos cerros donde se puede ir con perros y siempre había mugre, un par de cajas de tetrapack de alguna leche, colillas de cigarro, un par de confort. Pero, ahora que vamos con el Sam al San Cristóbal, tres veces a la semana, en las mañanas, el promedio de las últimas semanas, por día son 30 botellas, ha aumentado la basura. Nos hemos enfocado en el cerro San Cristóbal por distintas razones, nos vamos corriendo, para mí sería un poco sin sentido andar manejando a algún lado para ir a limpiar”.
Menciona que en el cerro hay un montón de mascarillas, “el récord que tenemos en una sola pasada son 50- 52 mascarillas, pero muchas de esas asumo que es porque se les caen, no siento que se haya como generalizado un descuido o que anden botándolas, sino que simplemente se les caen, porque se las ponen en el codo o las guardan en el bolsillo. Siempre recogía un par de cosas, pero comencé a encontrar más y más, también depende del día en que vayas. Si vas un sábado o domingo en la mañana lo que más encuentras son latas de chelas, hay islas de basura. Asumí que iba a encontrar un montón de basura y ahora salgo con al menos dos bolsas sabiendo que se van a llenar. Después le pongo la mochila al Sam para integrarlo, porque la ida al cerro es su paseo y así hacemos algo juntos. Al él le gusta, el cerro es entretenido, podemos parar un rato y él va a oler cosas distintas, pero hay que asumir que va a estar sucio y que vamos a agarrar un montón de cosas”.
¿Qué es lo que más encuentras?
Mascarillas, latas y botellas. Desde mediados de enero comencé a hacer un inventario de la cantidad de cosas que encontraba. Por ejemplo, los números de febrero -solo corriendo por el cerro- recogimos 214 botellas, 195 mascarillas, 116 latas, 25 tetrapack y 56 vasos. Pero en marzo, en un solo día recogimos 50 mascarillas, 45 botellas, va aumentando. El registro en litros recolectados en el cerro es más de 5.000 litros desde diciembre 2021 a la fecha (de esta entrevista). Así también, más de 1300 botellas y más de 1400 mascarillas.
| Mes | Botellas | Mascarillas | Latas | Tetrapack | Vasos |
|---|---|---|---|---|---|
| Febrero | 214 | 195 | 116 | 25 | 56 |
| Marzo (un día) | 45 | 50 | N/A | N/A | N/A |
¿Qué haces con los desechos?
La basura la llevo al reciclaje del cerro, trato de separar todo, porque hay reciclaje de botellas, latas y vidrios. Las latas de febrero me las traje e hice una foto con el Sam. Me ha interesado hacer un contenido más estético que simplemente hacer un inventario de la mugre y sacar una foto con el perro, para que sea más atractivo. Ahora se las voy a entregar a uno de los recicladores de base que andan en la calle, está lleno de gente recogiendo latas en la calle, ahí uno se empieza a dar cuenta del ciclo de la basura.
El Compañero Ideal: Sam
Sam Es un Border Collie de 5 años 5 meses. Gonzalo nos cuenta que es un perro muy noble, “algunos etólogos que lo conocen dicen que es un Border súper equilibrado y es súper regalón. Una amiga dice que él piensa que todo el mundo lo ama. Desde chico lo socialicé un montón, está acostumbrado a ir a muchos lados, conoce todos estos locales petfriendly y se queda dormido bajo la mesa. Uno logra gestionar sus impulsos, entender cuáles son las cosas que ellos van manifestando, tiene una buena rutina de paseo, aunque los perros vivan en una casa con un buen patio, igual necesitan su rutina de paseo de la mañana, para pasear y oler, que tengan tiempo, que miren lo que quieran ver, el tener un paseo pausado les hace súper bien”.
Agrega que es un perro súper estructurado, desde que llegó - hasta el día de hoy- jamás aguanta dormir más allá de las 6:30 de la mañana. “Para algunas personas será más difícil salir a correr temprano, también es súper entendible, pero si yo me muevo a las 6, el Sam dice empezó el día y quiere comer, salir a pasear. Está pendiente de lo que hago y salimos al cerro tres veces a la semana”.
Visitas al Fisiatra
El abogado nos explica que a Sam lo revisan regularmente, va a un fisiatra. “Finalmente, él no es el que lleva el peso, cuando se llenan las bolsas, le pongo algunas botellas a él, pero son de plástico vacías, no le pongo vidrio. Lo que más ha llevado serán ocho botellas, se las pongo cuando se llenan mis bolsas, en promedio 5 botellas y para hacerlo participe de la actividad. Así termina siendo más significativo para la gente que lo ve también”.
¿Qué comentarios recibes?
La gente del mundo de los perros encuentra que es inspirador, eso es lo más lindo que dicen. La gente del mundo de la limpieza encuentra que es entretenido que el Sam esté participando, pero en el tema del plogging como actividad puede no ser tan cercano para aquellos a los cuales no les gusta correr y es súper válido. Hay un montón de gente que se motiva, como lo comparto en redes sociales hablo con harta gente de varios lados, en distintas partes del mundo se está haciendo, hablo con gente de México, Finlandia, Macedonia, Holanda.
¿Te gustaría dar algún mensaje?
En general, el mensaje y el tono que me interesa dar es hablarle a la persona que le interesa este tema, no a la gente que ensucia, no me interesa darle un sermón a nadie porque cada uno verá lo que quiere hacer y cómo lo hace. Me interesa hablarle a quien le pueda parecer interesante hacer una actividad con el perro. Para mí es el paseo del Sam, una actividad que nos gusta hacer a los dos, en la cual agregué recoger la basura. El mensaje que trato de difundir es que todo el mundo puede hacer en cualquier momento algo para cuidar el entorno en el cual se está desenvolviendo. Eso, no necesariamente tiene que ser ir a correr al cerro a recoger basura, sino que puede ser recoger basura mientras vas caminando con tu perro en la mañana, cuando vas a un parque y encuentras una caca que no es la de tu perro se puede recoger. Finalmente, se trata de cuidar del entorno que todos estamos ocupando.
Plogging: Uniendo Deporte y Cuidado Ambiental
Plogging, una mezcla de dos palabras: plocka upp (en sueco significa recoger) y jogging (correr en inglés). El impulsor de esta actividad fue el sueco Erik Ahlström, que al dejar su pueblo en 2016 para instalarse en Estocolmo empezó a limpiar de basura los lugares que frecuentaba cuando hacía deporte. Su rutina se extendió por Suecia y hoy, gracias a las redes sociales, es practicado en distintas partes del mundo. “Básicamente es recoger basura mientras vas corriendo, para hacerlo más integrativo, ya se entiende como recoger basura mientras haces actividad física, puede incluirse el trekking o cuando sales a caminar”, explica Gonzalo Chiang. Quien agrega que él comenzó a practicarlo a fines de 2019 y a promocionarlo en octubre 2021, sin embargo, desde el 2018 que difunde el cuidado del medio ambiente a través del mensaje “No dejes rastro”, es decir, no dejes basura.
Nuevos Proyectos: Fundación Ploggeros Chile
Gonzalo empezó a trabajar para hacer una fundación (Ploggeros Chile) con el fin de promover el cuidado del medioambiente y del cuerpo. “Mi abuelo era ingeniero químico, muy preocupado por el tema ambiental, nos inculcaba la preocupación por una búsqueda de aportar algo. Una prima vio lo que estaba haciendo y me dijo ´hagamos algo más´. De ahí nace la idea de hacer la fundación por el cuidado del medioambiente, haciendo actividad física y que es posible hacerlo incluso mientras paseas al perro dando una vuelta a la manzana”.
De Chile a Corea: Reconocimiento Internacional
“¡Salimos en la revista Elle en Corea!” nos cuenta Gonzalo. Lo contactaron por Instagram, ya que el medio realizaría un tema sobre cómo la generación verde afronta el cambio climático, el cuidado del medio ambiente y también el cuidado del cuerpo. En el artículo aparece Sam y mencionan el trabajo que ambos realizan.