En el universo de Tintín, los automóviles ocupan un papel estelar. Son instrumentos necesarios para que el reportero eternamente joven pueda llegar a tiempo a su destino, burlar a los perseguidores, escapar de situaciones comprometidas.
El libro Tintín, Hergé y los coches, rinde homenaje a la pasión del creador de Tintín por los automóviles.

Lancia Aprilia de 1937
Hergé y su Pasión por los Automóviles
Hergé, que gracias a las gestas de su hijo literario terminó por convertirse en multimillonario, no pasó en su primera fase de ser un artista con sed de triunfo y deseo, él mismo, de viajar y disfrutar de una de sus pasiones, los automóviles. Algo que, en los primeros años de su vida, no pasaba de un mero sueño. No disponía de vehículo propio pero tenía un gusto especial por los automóviles, que se encargaría de plasmar en sus historias.
Es esa atracción por las cuatro ruedas la que explica en buena medida su gusto por el detalle y el abanico de automóviles que forman parte, con total fidelidad, de las aventuras de su pupilo.
La Colección Personal de Hergé
Sólo en muy contadas ocasiones se concede la licencia de que aparezca alguno de los modelos de su propia colección, que fue completando con el paso del tiempo. Así, son sólo tres de sus coches los que tienen el privilegio de formar parte de algunos de los álbumes: un Opel Olympia ('El cetro de Ottokar'), homenaje al primer coche que pudo comprarse, avanzado para la época porque alcanzaba, a pesar de su pequeño tamaño, los 140 km/h; un Lancia Aprilia de 1947, al que hace circular a toda velocidad por el desierto conducido por el joven reportero ('Tintín en el país del oro negro'), y el Porsche 356 azul que aparece en la concentración de vehículos que van a participar en un rally ('Stock de coque').
Hergé fue bastante selectivo a la hora de hacer desfilar su propia colección por sus viñetas. Su Alfa Romeo Giulietta Sprint Veloce, del que se sentía verdaderamente orgulloso, no aparece en ninguna de las aventuras. Lo máximo a lo que le lleva su pasión por los Alfa es a que el joven francés Jean Loup de la Batellerie conduzca un más discreto Giulietta de cuatro puertas.
En las aventuras de Tintín, los coches ocupan un papel estelar. Son instrumentos necesarios para que el reportero eternamente joven pueda llegar a tiempo a su destino, burlar a los perseguidores, escapar de situaciones comprometidas.
En 'Tintín en el país de los soviets', la primera de las aventuras, donde los trazos carecen todavía de la nitidez y concreción de los siguientes, se forja incluso el tupé en el pelo que caracteriza a nuestro héroe tras un contundente arranque del automóvil en el que viajaba, muy parecido al Amilcar CGS.
La Evolución de los Automóviles en las Aventuras de Tintín
En su obra 'Dossier Tintín', Frédéric Soumois señala que en los 24 libros que componen las aventuras de nuestro héroe de papel, hay una mayoría en la que aparecen con más profusión los coches. Es la etapa de aventuras, en la que le sirven para seguir una pista o para emprender un viaje. Y hay otra parte, que denomina doméstica, que empieza con 'El caso Tornasol' y termina con 'Tintín y los pícaros', en la que los automóviles forman parte de una vida más reposada, y ratifican el estatus mucho más asentado de los aventureros.
El Opel Olympia creó carácter en Hergé, porque fue su primer coche en propiedad, cuando tenía 31 años. Por eso le rindió un pequeño homenaje al hacerle aparecer en 'El cetro de Ottokar'.
Seguramente por sus dotes de observación y su capacidad para recrear ambientes y lugares (algunos de los colaboradores se desplazaban a los países en los que iba a desarrollarse la aventura para poder reproducir detalles con exactitud), Hergé optó por incluir modelos reales de vehículos en sus libros. Todo ello, unido a su gran afición por los coches, acendrada por el tiempo en que colaboró como ilustrador en una de las publicaciones de Ford, lo que le permitió familiarizarse con muchos modelos de la multinacional americana, alguno de los cuales ni siquiera habían llegado a Europa.
Precisamente por ello, la compañía de Detroit es una de las que más modelos ve plasmados en las viñetas de Tintín. Lincoln, comprada por Ford en 1922, tiene un trato claramente deferencial. Su impresionante cabrio Zephyr de 1937 le sirve al capitán Haddock para dar muestra de su reciente bonanza económica en 'Las siete bolas de cristal'. Nada menos que en 22 viñetas aparece este modelo -calificado por la propia Ford como un "avión terrestre"- que el marino y su amigo Tintín utilizan para moverse por los alrededores de su castillo de Moulinsart.
Minucioso y observador, el creador de Tintín se permitió algunas licencias. Ese conocimiento detallado de los vehículos de Ford posibilita su acceso a proyectos, que no llegaron a concretarse, pero que Hergé utilizó en sus viñetas. Tal fue el caso del Lilcoln Torpedo GS, diseñado en 1925 por Jacques Saoutchik, nunca fabricado, pero que sí pudo circular por algunas páginas de 'Los cigarros del Faraón'.
Aunque seguramente el mayor protagonismo se lo llevó el celebérrimo Ford T -uno de los automóviles más vendidos de la historia-, merecedor de la portada de 'Tintín en el Congo'. Sin olvidar la múltiple presencia del Ford V8, que aparece como taxi ('Las 7 bolas de cristal') y hasta en una atípica versión como cabrio con ametralladora ('La oreja rota').
La inclinación de Hergé por los coches americanos le hizo otorgarles una notable presencia en sus aventuras, en buena medida porque Estados Unidos marcaba entonces la pauta en el campo del motor. En 'Tintín en el Tíbet', es un Cádillac Fleetwood de 1938 el que circula por el papel; en 'El cetro de Ottokar', aparece el Cadillac la Salle del 24. Los polvos pica-pica del travieso Abdalá provocan un accidente del Buick Roadmaster del 41 en 'Tintín en el país del oro negro'. El rey Muskar XII ve cómo Tintín coge su Packard Super Eight coupé de 1938 para perseguir a los ladrones ('El cetro de Ottokar'), y un Chrysler Six deambula por las páginas de El loto azul, al igual que un Dodge Coronet de 1949 por las de 'El país del oro negro'.
Muchos modelos de los fabricantes más representativos de la vieja Europa ocupan un puesto importante en las andanzas del reportero del mechón. Los Peugeot 202 y 403 ('Las joyas de la Castafiore'); el popular 4 CV de Renault o el taxi Simca Aronde de 1954 ('El caso Tornasol'). En algunos casos, recurre a marcas hoy desaparecidas, como la francesa Rosengart, a la que homenajea con el pequeño LR2 de 1928, el coche que Pablo le presta a Tintín para escapar de la prisión de San Teodoro ('La oreja rota'), o la también gala Amilcar, con el elegante modelo beige averiado que es remolcado en 'El cangrejo de las pinzas de oro'. Por no hablar del pequeño Bugatti 52, denominado 'Baby', y en el que vemos a al simpático Milú en el puesto de conducción.
Sin duda es un homenaje de Hergé a Ettore Bugatti, que construyó sólo dos unidades de este capricho para niños, y cuyos destinatarios fueron muy especiales: el futuro rey Balduino de Bélgica, y el también futuro monarca Hassan II de Marruecos. Un homenaje que también extiende a los modelos grandes de la marca, al hacer aparecer un Bugatti Type 35 en 'Tintín en América'.
Lancia es otra de las marcas a las que tienen mayor querencia los lápices de Rémi. Desde el ya citado Aprilia, al bello Aurelia B20 GT 2500 de 1953, con el que Tintín persigue a los secuestradores de Tornasol. Un Jaguar MK X de 1960 avanza rápido por las páginas de 'La isla negra', y otro modelo tiene una fugaz aparición en 'Stock de coque'. La casa Triumph tiene también una simpática presencia en 'La isla negra', con su Herald 1200, el descapotable que arrastraba una caravana Eccles en la que se acomodarán Tintín y Milú. Y los fabricantes ingleses siguen presentes en otros momentos. Un MG 1100, de 1960, en esta misma aventura, y sendos Land Rover en un par de ocasiones. Y entre los vehículos raros, un Isetta (conocido como Huevo) y un Messerschmit KR en Stock de coque, además del DKW de tres cilindros.
En total, 173 vehículos a lo largo de sus 24 álbumes.
Pero la cosa no quedó a aquí: también mostró su interés por la aviación, lo que le llevó a reproducir más de 47 modelos de aeronaves diferentes. De todas ellas, destaca especialmente la que diseñó su compañero Roger Leloup: el Carreidas C-160, el jet supersónico del magnate de Vuelo 714 para Sídney.
“Se trata de un avión reactor trimotor de uso civil que presenta una característica que únicamente se ha aplicado hasta ahora en algunos modelos militares. Cuenta con unas alas de geometría variable, que se extienden durante el despeque y aterrizaje aportando estabilidad y se repliegan durante el vuelo favoreciendo la velocidad. Esto es una innovación sorprendente para un modelo así”.

Algunos de los vehículos que aparecen en las aventuras de Tintín
El Lancia Aprilia: Un Clásico Italiano
Un punto de inflexión muy importante para Lancia, y tras reanudar la fabricación después de la II guerra mundial, se produjo en 1950 con el lanzamiento del Lancia Aurelia como sustituto del Aprilia. Este vehículo marcó no sólo el resurgir de la marca, sino que marcó también el inicio de una nueva Lancia, capaz de deshacerse de todos los proyectos y lanzar un nuevo vehículo en sólo dos años, y hacerlo con carrocería cerrada, alargada, coupé, descapotable y, tal como marcaba la tradición, incluso con una variante recortada enfocada al uso urbano, en este caso bajo el nombre de Lancia Appia.
Desde el punto de vista técnico, los primeros proyectos para este coche se basaban en un plataforma de tracción delantera, pero un accidente de Gianni Lancia al volante de un Citroën Traction Avant le hizo cambiarlo todo y empezar de cero manteniendo un esquema básico propulsor, pero haciendo que todo el coche fuera nuevo, y no una evolución del Aprilia. Así, el bloque motor en configuración de seis cilindros en "V" a 60º por primera vez en un coche, estaba realizado en aleación ligera con camisas de hierro fundido, con distribución por correa y rodillo tensor hidráulico según patente Lancia.
En este coche, el embrague, el cambio y el diferencial, formaban una sola unidad dispuesta sobre el eje trasero para igualar el reparto de pesos y simplificar la construcción. Por último, el Aurelia fue también el primer coche del mundo en instalar un sistema eléctrico integral, en vez de disponer de un sistema por cada elemento eléctrico.
Desde el punto de vista pasional, este nuevo Lancia marcó un cambio en las denominaciones de los turismos, que pasaron de usar el nombre de ciudades importantes de la región italiana del Lazio (Ardea, Aprilia...) a usar nombres de grandes vía romanas (Appia, Flaminia...), así el Aurelia recibe el nombre de la calzada romana que unía la capital del imperio con las ciudades de Pisa, Génova y Ventimiglia, porque "su vocalización era tan homogénea, suave y elegante como las líneas de su carrocería"... En este sentido, y dotado de una estética muy personal, el Aurelia supuso una profunda modernización de las líneas clásicas de Lancia y, junto con el Appia, mostraba una carrocera bulbosa y redondeada sin ningún parecido ni con los modelos procedentes, ni con los sucesivos.
A pesar de esto, cuando en 1999 Lancia presento el modeloLybra afirmó que el diseñador se había inspirado en las líneas de los Aurelia / Appia. No sé, quizás no tendría un buen día o buena inspiración... Sea como sea, el Aurelia inauguró lo que aún hoy en día se llaman "le ammiraglie della Lancia" (los buques insignia de Lancia).
A pesar de todo, las ventas no acabaron de despegar del todo y en 1957 se lanza al mercado el sustituto del Aurelia, el nuevo Lancia Flaminia. Con una carrocería de corte clásico, casi cinco metros de longitud, carrocerías bicolor, motores V6 de 2'5 y 2'8 litros, un precio en 1957 de tres millones de liras, y el volante ya a la izquierda, el Flaminia se convirtió en el coche de la muy alta sociedad italiana y también como coche oficial, entre los que destacan las cuatro unidades usadas por el gobierno, y bautizadas como Belsito, Belmonte, Belvedere y Belfiore (dos de ellos aún están en activo).
Derivado del prototipo Aurelia Florida de Pinin Farina, de este coche se decía que era un auténtico salón rodante. Con sus cinco enormes plazas, que podían ser incluso seis en caso de necesidad, elevalunas, aire acondicionado, desempañador y limpialuneta, y sus materiales de altísima calidad (incluso la guantera estaba tapizada en tela) este coche se convirtió en un serio competidor de los BMW 502, Jaguar MK II o Mercedes 220S, y muy por encima de otros modelos como el Citroën DS, el Alfa Romeo 2000 o el Fiat 2100.
Quizás la mayor representatividad que tuvo este coche fue cuando se lanzó el modelo Presidenziale con motivo de la visita de la Reina Isabel II de Inglaterra a Roma en 1961, y ella misma dijo que nunca había sido recibida tan "cómodamente". Al final se le regaló el coche...
El Lancia Flaminia fue un éxito comercial en gran parte de Europa, no sólo en sus variantes berlina, coupé y convertible, sino que además, en los años que se mantuvo en producción, el chasis sirvió de base para la creación de muchos de los automóviles más elegantes que jamas se han fabricado en Italia, como pueden ser los Flaminia Zagato, el Flaminia SuperSport o el Flaminia Sportiva.
La marca Lancia estaba ligada desde su nacimiento a la innovación, y el Flavia, presentado el público por el presidente del consejo de Ministros italiano Amintore Fanfani, fue el primer vehículo italiano de tracción delantera y cuatro frenos de disco, dotado de un motor de cuatro cilindros boxer de aleación, sujeto por un subchasis rebajado, convirtiéndose a su vez, en el primer coche italiano de inyección, que le permitía disponer de hasta 126cv y alcanzar los 187km/h.
Este coche fue conocido por su fiabilidad, comportamiento y comodidad, pero también por ser el más caro del segmento, más caro incluso que los BMW y Mercedes.
De la misma forma que se puede afirmar que el Lancia Flaminia fue el coche VIP por excelencia y coche del gobierno italiano en los años 60, el Lancia Flavia se convirtió en el coche oficial de muchos ministerios y cuerpos de policía, así como el coche al que aspiraba toda la clase media-alta italiana. Parte de su éxito se debió a la forma en la que Lancia supo aunar una vez más deportividad y lujo en un mismo coche, una tónica de sus vehículos hasta 1994, cuando el Kappa fue el último Lancia deportivo.
Como era tradición en la marca, el Lancia Flavia, además de la versión berlina, tuvo también su propia versión coupé, convertible, el exclusivo Cabrio Michelotti Vignale y el lujoso y deportivo Lancia Flavia Sport Zagato, que tuvo un increíble tirón de ventas, a pesar de su precio prohibitivo, cuando la (en aquel entonces) explosiva actriz Sandra Milo se hizo varias fotos con una unidad de su propiedad. Un personaje famoso más a sumar a los que ya habían disfrutado de un Lancia, como por ejemplo Audrey Herburn, Caruso, Ernest Hemingway, Rita Hayworth, Marcelo Mastroianni, Greta Garbo, Gregory Peck, Rainiero de Mónaco, Anita Ekberg o la mismísima Farah Dibah. Bueno, hasta Tintín tuvo un Lancia Aurelia y un Lancia Aprilia.
Sin duda, los mayores admiradores (detrás de mi) de Lancia fue el matrimonio formado por Brigitte Bardot y Roger Vadim, que coleccionaron varios modelos Lancia.
El tercer Lancia sesentero fue el Fulvia, presentado en 1963 como sustituto del Appia. Con una línea parecida a la de su hermano mayor Flavia, y por tanto no muy atractiva, este pequeño Lancia volvió a recuperar toda la innovación técnica disponible para la automoción, así sus motores volvieron a recuperar la arquitectura de "V estrecha" pero modernizados para la ocasión con doble árbol de levas y suspendido sobre un subchasis al que se anclaba también la suspensión delantera.
A pesar de su estética, con este coche volvieron a Lancia las cifras de ventas gracias a cualidades como el confort, la calidad de realización y la manejabilidad en cualquier situación. Realmente era merecedor, junto con el Flavia, de llevar el escudo Lancia.
En 1965 comienza la comercialización del último gran éxito de Lancia como fabricante independiente. Se presenta el Fulvia Coupé.
En 1969, y tras la negativa del gobierno italiano a la venta de Lancia a la americana Ford, la familia Pesenti vendió la totalidad de la marca al grupo Fiat, dejando de lado la originalidad e innovación de cada uno de sus modelos.
En el año 1963, el Lancia Fulvia fue presentado al público. El modelo Berlina muestra un gran parecido con el Lancia Flavia Berlina . El Lancia Fulvia se ftted con el más pequeño motor V4 de alimentación de las ruedas delanteras . La serie Lancia Fulvia fue equipado con suspensión independiente y frenos de disco en general.
En el año 1965 se presentó el tapón de la demostración en la serie de Fulvia , el Lancia Fulvia Coupé ...
En el año 1970 la única Lancia Stratos vio la luz del día . A Bertone diseñó demostración modelo futurista que fue elegido por Lancia para competir en el campeonato internacional de rally.
Tabla de Modelos de Lancia Mencionados
| Modelo | Año de Lanzamiento | Características Destacadas |
|---|---|---|
| Alfa | 1907 | Primer modelo de Lancia, equipado con un motor de cuatro cilindros. |
| Lambda | 1922 | Coche con estructura de carrocería unitaria, un concepto innovador para la época. |
| Dilambda | 1928 | Equipado con un motor de ocho cilindros. |
| Aprilia | 1937 | Suspensión independiente y frenos hidráulicos. |
| Ardea | 1939 | Modelo compacto bien diseñado. |
| Aurelia | 1950 | Motor V6 y diseño innovador. |
| Flaminia | 1957 | Automóvil de gran lujo con suspensión independiente y frenos de disco. |
| Flavia | 1960 | Primer vehículo italiano de tracción delantera y cuatro frenos de disco. |
| Fulvia | 1963 | Motor V4 y diseño compacto. |
| Stratos | 1970 | Diseño futurista para competir en el campeonato internacional de rally. |