KTM Freeride 250: Ficha Técnica y Análisis Detallado

La KTM Freeride 250 se presenta como una moto que fusiona lo mejor del enduro y el trial, ofreciendo una experiencia única para los amantes del off-road. No es una moto de enduro ni una de trial, pero permite a quien tiene manos hacer casi cualquier cosa que se proponga en cualquiera de las dos especialidades. Repasemos cuáles son sus argumentos técnicos y, por supuesto, cómo funciona.

Diseño y Ergonomía

Como siempre que te acercas a una Freeride en vivo, encuentras un modelo esbelto, muy estrechito, con aspecto de ser casi una moto de enduro más baja y a la que se hubiesen desmontado las tapas de los radiadores. Sus líneas son armoniosas y, tanto el chasis (la conocida combinación de tubos en acero al Cr-Mo atornillada a elementos de aluminio forjado) como la minimalista carrocería, combinan con especial gracia.

De un modelo tan compacto deberíamos esperar un peso muy reducido; dicho y hecho. Menos de 93 kg a falta de 7 litros de gasolina con aceite al 1,5 %. Eso, junto con un asiento muy estrecho y que no nos sitúa muy elevados, hace que el primer contacto físico no intimide nada, ni siquiera a los menos altos.

Se llega bien al suelo y los mandos están donde se espera, además de mostrar un tacto excelente, muy refinado. Acostumbrados a frenos Brembo y bombas de embrague también Brembo o Magura en las KTM, sorprende que en este caso los mandos anclados al manillar estén firmados por Formula, marca que sumi­nistra los conjuntos de freno. El tacto de las suspensiones en parado anuncia confort, y detalles como el de unos amplios estribos o el manillar ajustable en cuatro posiciones nos anuncian que nos vamos a sentir como en casa.

Resulta muy fácil mover el cuerpo hacia delante o atrás, estamos ubicados siempre en el punto justo para equilibrarnos ante obstáculos. En caso de tener que moverla a mano, el subchasis de poliami­da oculta dos excelentes asideros, y el más que reducido peso lo pondrá todo muy fácil. Por cierto, curiosear el acceso al tapón de gasolina, así como al filtro de aire o la parte eléctrica: el asiento se desbloquea mediante un tirador oculto bajo su extremo posterior y pivota hacia el manillar; la accesibilidad mecánica es magistral.

Si quieres un modelo con el que iniciarte en el off-road sin sobresaltos y sin pe­learte con alturas y potencias, éste es un jugue­te ideal. No tiene más límites que el de no estar diseñada para rodar muy deprisa por terreno abierto. Pero si hay complicaciones de por me­dio, es altamente efectiva.

Motor y Rendimiento

Botón de arranque (no hay palanca y, con la poca resistencia que ofrece el conjunto de cigüeñal, biela y pistón al despertarse, difícil­mente la echaremos de menos por baja carga la batería). El 250, derivado del de las EXC, cobra vida de inmediato y gira a bajo régimen, con un petardeo que recuerda mucho más a los motores de trial de siempre que al tintineo de las motos de enduro 2T al ralentí. Se debe a la distribución del cilindro (especialmente diseñada para aportar bajos) y a un escape que tiene el mismo objetivo.

Al ganar vueltas veremos que otro factor, al haber desprovisto al propulsor de la válvula de escape, también trabaja en el mismo sentido. Los tres aspectos consiguen una curva de par totalmente plana, que no extrañará a quienes hayan jugado con un motor de trial de 2T, pero que sorprenderá gratamente a los endureros, acostumbrados a que los motores 2T de su especialidad sean más o menos explosivos.

Arrancamos: no hace falta tirar nada de em­brague para ponernos en movimiento, al con­trario de lo que podríamos pensar. Las dos primeras marchas son muy cortas, aptas para jugar con obstáculos o pelearse con trialeras, mientras que de la tercera a la quinta encon­tramos las que nos van a servir para movernos en la mayoría de las circunstancias. Un cambio muy bien escalonado, con buen tacto y preci­sión, que aporta además una sexta mucho más abierta para rodar por carretera o caminos am­plios con el motor desahogado.

Si empiezas por jugar con ella entre obstácu­los, haciendo pinitos en cuanto a trialear se re­fiere, verás que el tacto del embrague y la inme­diatez de respuesta del motor te lo pondrán todo fácil, muy fácil. Es una delicia: nada de brusque­dades, pero siempre con empuje. No temas por castigar la mecánica al calentarla por mucho rato que quieras practicar, ya que su radiador cuenta con electroventilador (además de con un nuevo termostato para este año). Nada se fatigará an­tes que quien se ponga a los mandos.

En zonas rápidas es cómoda y ágil, su parte ciclo podría aguantar ritmos más rápidos de los preestablecidos por un motor de carácter bonachón y amable. Ni siquiera su consumo es elevado, y en cuanto a autonomía, no queda muy lejos de su hermana de 4T, gracias a que cuenta con un depósito 1,5 mayor, ventajas de tener un motor muy compacto.

En el corazón de la Freeride 250 R, los ingenieros de KTM han mejorado el motor de 2 tiempos del modelo de enduro de competición 250 EXC reduciendo su peso en 2 kg a pesar del arranque eléctrico, seguido de un ajuste para garantizar una manejabilidad óptima. El motor de la Freeride 250 R incorpora un cilindro completamente nuevo con diagramas de distribución y canales adaptados a los pares deseados, así como un pistón modificado. En comparación con la 250 EXC, y al igual que en las motos de trial, se ha eliminado la válvula de escape para mejorar el par y aumentar la vida útil del pistón.

La KTM Freeride 250F se monta sobre un motor monocilíndrico de 2 tiempos con refrigeración líquida y con un sistema de alimentación por inyección electrónica. Tiene un encendido digital y un arranque eléctrico con una cilindrada de 249 cc con la que se asegura una aceleración perfecta y un sistema de conducción perfecto.

Suspensiones y Frenos

La horquilla, con sus 250 mm de recorrido, es más que suficiente para los caminos y las ro­cas, aunque parecerá escasa a los aficionados que quieran saltar cortados y demás. Lo mismo sucede con el monoamortiguador posterior WP PDS directo al basculante y sus 280 mm de recorrido en rueda. Está claro que el objetivo de le Freeride no es ser una enduro radical. Eso sí, tanto la horquilla como el amortiguador per­miten ajustar los hidráulicos, tanto en compre­sión (alta y baja velocidad en el caso del PDS) como en extensión, lo que te permitirá escoger el tacto que más te convenza o se adapte a los terrenos por los que te muevas con ella.

Los frenos, con sus generosos discos lobula­dos y esa preciosa pinza delantera de ¡cuatro! pistones, tienen también un tacto constante y tan bueno jugando a hacer zonas como tras es­tirar el motor en caminos.

En cuanto a las suspensiones, lleva una horquilla invertida WP delantera con un recorrido de 250 mm y un monoamortiguador con recorrido de 280 mm en la parte trasera. Si nos centramos en el apartado de frenos, incluye un disco de 260 mm con pinza de cuatro pistones en la parte delantera y un disco de 210 mm con pinza de doble pistón en la parte trasera.

Una robusta horquilla invertida WP de 43 mm proporciona a la Freeride 250 R y a sus coronas de horquilla de alta calidad perforadas por CNC una excelente estabilidad, al tiempo que ofrece una respuesta inmediata y una amortiguación perfecta. Con un confort de suspensión excepcional, la amortiguación de la Freeride 250 R está especialmente bien equilibrada delante y detrás, incluso en grandes impactos, lo que supone una ventaja en pasos rápidos por terrenos exigentes.

Neumáticos

El agarre de los neumáticos Maxxis, espe­cialmente diseñados para las Freeride, es muy elevado. Se parecen a los neumáticos de trial en mucho más que en su aspecto, pero con la duración que requieren los destinados a aguan­tar bien en caminos y pistas. Eso sí, siempre he pensado que uno de enduro detrás pondría las cosas mucho más fáciles a la hora de moverse por terreno blando, ya no decimos embarrado, al no atascarse por tener los tacos más sepa­rados.

Los nuevos neumáticos Trial-Maxx 2.75-21 y 4.00-18 inspirados en el trial han sido desarrollados por Maxxis específicamente para las motos KTM Freeride. Presentan un compuesto blando de gran agarre con un perfil de tacos menos compacto que los neumáticos de trial. Esto hace que sea más fácil atravesar el barro sin que los neumáticos dañen demasiado el suelo.

Chasis y Parte Ciclo

El cárter de 2T, mucho más pequeño que el de la Freeride 350, propor­ciona una distancia libre al suelo unos cuantos centímetros mayor que en el caso de su herma­na de 4T, algo muy interesante para quienes se atrevan con terrenos muy escarpados.

Los ingenieros de KTM han trabajado duro en el bastidor de la Freeride 250 R para aprovechar al máximo el potencial del motor de dos tiempos, mucho más compacto. Al igual que en la Freeride 350, el bastidor es una combinación de tubos de acero al cromo-molibdeno y componentes de aleación de metales ligeros atornillados o soldados.

Con un peso de sólo 3,2 kg, el basculante de aleación ligera ha sido diseñado específicamente por los ingenieros de KTM para soportar el bastidor y el sistema de amortiguación de muelle con una flexibilidad controlada en la dirección de oscilación. Con su alta rigidez torsional, también contribuye a la excelente estabilidad de trayectoria de la Freeride 250 R.

Uno de los objetivos que se buscaban con esta moto era conseguir que el modo de conducción fuera cómodo y, sobre todo, fácil. Y vaya si lo han conseguido. El chasis se incluye con secciones soldadas de acero de cromo-molibdeno y un subchasis de aluminio que hacen que el peso no supere los 92,5 kilos. Algo que no está nada mal teniendo en cuenta el peso de sus competidoras.

Además, el asiento está a una altura de 915 mm lo que consigue que sea perfecta para todos los usuarios y que, también añade la posibilidad de que la conducción sea erguida y, como decíamos antes, cómoda.

Es una moto perfecta tanto en prestaciones como en diseño donde el aficionado al off-road podrá recuperar las sensaciones que, tal vez, tenía olvidadas. Y es que, sin duda, es uno de esos modelos que conquistan por su calidad y por su comodidad de conducción.

El diseño en general de la moto es básico. Toques en naranja, aluminio y negro que mantienen vivo el espíritu de las motos off-road tal y como te hablábamos. Así que, todo suma.

KTM Freeride 250 F 2018-2019: Especificaciones Técnicas

La KTM Freeride 250 F es la primera de las Freeride con el motor 250 4T, pues hasta ahora la marca ha usado el 350 4T y el 250 2T, además del eléctrico, que sigue en catálogo en 2018. Este propulsor ofrece unas prestaciones más acordes a lo que el público final demanda de este tipo de motos, ideal para meterse en donde una enduro pura sufre, pero sin llegar a ser tan extrema como una trial en cuanto a posición de conducción.

Rinde 20,5 CV en su versión homologada -más que suficientes para subir por cualquier pendiente-, pero puede llegar a alcanzar los 26 CV deslimitándola además de añadir un control de tracción seleccionable mediante un botón situado en el manillar. Llama la atención su doble salida del escape.

En esta fusión de dos mundos se cogen las medidas de las ruedas de la enduro, con una llanta de 21 delante y otra de 18 detrás, en los que van montados unos neumáticos Maxxis específicos para esta montura -con un dibujo similar a los de las motos de trial-. La horquilla es una WP Xplor con barras de 43 mm y con 250 mm de recorrido, algo menos que las de las de enduro, y con un tarado más suave y confortable. Detrás monta un amortiguador WP Xplor con sistema PDS el cual es regulable en progresión y extensión. Opcionalmente se ofrece un kit de suspensiones para rebajar la altura de la moto, siendo recomendable que el piloto no exceda de los 70 kg de peso. Un par de discos Formula Wave, de 260 mm y 210 mm delante y detrás respectivamente, componen la frenada. El latiguillo del freno sirve de guía para el cable del velocímetro.

CaracterísticaDato
Cilindrada249.9 cm³
Potencia20 CV (versión homologada), hasta 26 CV (deslimitada)
Peso en seco92.5 kg
Peso98.5 kg
Capacidad del depósito7 litros
Altura del asiento915 mm
Suspensiones delanterasHorquilla invertida WP Xplor 43 mm, 250 mm de recorrido
Suspensiones traserasAmortiguador WP Xplor con sistema PDS, regulable
Frenos delanterosDisco Formula Wave 260 mm, pinza de cuatro pistones
Frenos traserosDisco Formula Wave 210 mm

2015 KTM Freeride with Cody Webb - Dirt Bike Magazine

Precio y Posicionamiento

El precio de la KTM Freeride 250 F es de 7,499 euros. Y teniendo en cuenta sus características, no está nada mal. La relación calidad-precio es más que aceptable y, te aseguramos, que es bastante complicado algo que se encuentre a la altura dentro de este margen económico.

Es cierto que son muchas marcas las que han optado por unir en una misma moto las motos de enduro y las de trial, pero sinceramente pocos lo habían hecho tan bien como KTM o, al menos, habían tenido este gran éxito. Eso sí, obviamente la KTM Freeride 250 F tiene competidoras en el mercado como, por ejemplo, la Beta Xtrainer, la principal competidora o, por ejemplo, la Montesa 4Ride.

Una moto pensada solo para la diversión. Justo para eso salió al mercado la KTM Freeride 250 F. Una de esas motos off road que hace que todo aquel que la tenga esté deseando tener un ratito libre para ir a quemar gas. Y es que, esta nueva versión, mejora muchísimo los modelos anteriores de la marca. Un rendimiento mucho mejor con un menor consumo. No se puede pedir más.

Así que, si estás buscando una moto con la que pasarlo bien, con la que soltar adrenalina y con la que disfrutar del camino como nunca, la KTM Freeride 250 F está pensada solo para ti. Bajo consumo y potencia se dan la mano en una moto única en el mercado que, te aseguramos, se convertirá en tu mejor amiga. ¿Te apuntas?

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