Hacía tiempo que quería probar una gran cruiser. Aunque no es mi estilo preferido, creo que todas las motos tienen su encanto y merecen ser probadas. Así fue como Susi y yo nos encontramos en el concesionario Kawasaki para probar la VN1700 Voyager.

Impresiones Iniciales
Al verla, me cuestioné si era buena idea. ¡La moto es enorme, gigantesca! Sus 380 kg en vacío se hacen notar. Tras los trámites, el comercial nos explicó el equipamiento: guanteras, maletas, baúl, ordenador de a bordo, control de crucero, equipo de audio... ¡viene muy bien equipada!
El aspecto de la moto es impresionante. Los acabados son de gran calidad, las piezas encajan a la perfección y tanto cromados como pintura son impecables.
Salpicadero y Electrónica
El cuadro de instrumentos me recordó al de un coche, un "salpicadero" con cuatro relojes analógicos y dos pantallas LCD multifunción. La pantalla central muestra datos como reloj, odómetro, dos cuentakilómetros parciales, consumo medio, autonomía restante e indicador de marchas. La pantalla inferior indica parámetros del equipo de audio (radio tribanda, iPod…) y de intercomunicadores.
A los lados del salpicadero, dos altavoces del equipo de audio prometen una buena experiencia sonora. Debajo, dos guanteras con llave son perfectas para guardar objetos pequeños.
El equipamiento electrónico es abundante, con opción a ampliarlo con una toma tipo mechero. Una moto de turismo de estas características es ideal para montar GPS o una cámara de vídeo. ¿Estará la instalación eléctrica bien dimensionada para todas las exigencias energéticas? La respuesta es sí, gracias a un alternador refrigerado por agua que proporciona 48,5 amperios.
Protección y Comodidad
Las piernas están totalmente protegidas gracias a los carenados laterales inferiores, con entrada de aire regulable. Equipa plataformas protegidas por el carenado, que siempre consideré más estéticas que prácticas, pero ahora veremos qué tal.
La palanca de cambio es de tipo punta-tacón, permitiendo elegir entre el funcionamiento convencional o subir marcha pisando la parte posterior con el tacón.

Asientos: Auténticos Sillones
Los asientos son uno de los elementos más destacados. El del conductor es un sillón de gran superficie, cóncavo, de confort insuperable. El material y la confección en piel son sencillos y funcionales. El mullido es impresionante, con bordes que recogen la parte baja de la espalda y el trasero. Incluso tiene una prolongación para acomodar las partes más sensibles.
El asiento del pasajero no tiene calificativos. Es un poco más estrecho, pero con el mismo mullido. Equipa una cincha de sujeción y un gigantesco respaldo tapizado con reposabrazos. El pasajero viajará como un rey, a la altura de Goldwings y LTs. Contemplar el paisaje desde ese puesto, mientras la Voyager deja atrás los kilómetros, debe ser una gozada.
Capacidad de Carga
El respaldo del pasajero sirve de soporte para el top case, integrado en la moto al igual que las maletas laterales. Tiene una capacidad de 50 litros, suficiente para dos cascos integrales y equipaje. Su apertura lateral facilita la carga. En la parte trasera se coloca una segunda luz de freno, amplia y estética.
Dos maletas laterales de 38 litros cada una completan la capacidad de carga. Su tamaño es proporcional al resto de la moto, logrando un conjunto equilibrado e imponente.
En Marcha: Una Experiencia Única
Ajusto mis guantes y estudio por dónde salir del concesionario. Bajar un bordillo con esta máquina no es tarea fácil. Tras localizar una rampa protegida por bolardos, me subo a la Voyager. El puesto de conducción es amplísimo, y es la primera vez que me siento detrás de un carenado.
Las piñas son grandes y llenas de mandos. La izquierda controla luces, intermitentes, claxon y equipo de audio. Se puede ajustar volumen, bajos, agudos y balance de los altavoces de 40W, compatibles con radio tribanda, iPod, sintonizador XM y radio CB. Decido poner la radio en marcha a 1/3 del volumen. La calidad de sonido es excepcional, mucho mejor de lo esperado. ¡Es una nueva experiencia en moto!
La piña derecha tiene los mandos de warning, encendido y control de crucero, activable entre 47 y 137 km/h en 3ª velocidad o superior. Se desactiva al instante con el embrague o los frenos.
Giro la llave y arranco el motor. ¡Toda la moto se sacude! El ralentí es estable y las vibraciones están muy bien controladas para ser un V2 de esta cilindrada. Meto primera y mi primer desafío es dar la vuelta sobre la acera. Su bajo centro de gravedad facilita la maniobra. El segundo desafío es pasar entre los bolardos, ¡esta Kawasaki pasa muy justo! Está claro que con esta moto hay que comportarse como un coche más.
A baja velocidad tiene buena motricidad, el motor respira muy abajo y se maneja relativamente bien, para pesar lo que pesa. Pero no me gustaría pasar mucho tiempo atascado en una ciudad. No creo haber probado una moto menos optimizada para ello, pero claro, tampoco está destinada a este ambiente.
Casi de inmediato noto el peor problema de la Voyager: el calor abrasador que despide su motor, absolutamente exagerado.

En Carretera: Comodidad y Control de Crucero
Alcanzamos la A-3 y el ritmo se incrementa. Me adapto al carácter de la moto y me lo tomo con calma, disfrutando de su comodidad, su tranquilo motor y la música. El tráfico es denso, pero no hay prisa. Esta moto invita a la calma y me invade una sensación de equilibrio y paz.
Al adelantar un camión, la reacción del motor me decepcionó. Debería haber bajado un par de marchas. Está claro que esta máquina es a las motos lo que un camión es a los coches.
En el by-pass, el tráfico es menos denso y pruebo el control de crucero, fijándolo en 120 km/h. ¡Es genial! La moto mantiene su velocidad imperturbable, ideal para mantener cruceros constantes en vías sin problemas.
Las plataformas son cómodas y la posición de conducción es insuperable, con los brazos altos y abiertos, las piernas y pies adelantados, y el trasero recogido en un mullido ideal. La música se oye con claridad y la pantalla y el carenado protegen impecablemente. ¡Voy con la visera del casco abierta! La protección de la pantalla es excepcional.
En autovía la moto está en su terreno. Pero hay que enfrentarse a las vías secundarias con curvas. Me preocupa cómo voy a tomar las curvas, pues este barco tiene pinta de ser limitado a la hora de inclinar.
En cuanto toco el embrague para bajar una marcha, el control de crucero se desconecta. En las curvas suaves, la moto se comporta con nobleza, haciendo gala de una estabilidad impecable. No me atrae la idea de buscarle los límites, no creo que sea moto para ello. En cualquier caso, eso sería ir en contra de la naturaleza de esta refinada máquina.
En la primera glorieta, reduzco y enlazo la entrada-glorieta-salida a muy baja velocidad. Me preocupa inclinar, porque las plataformas apenas tienen separación del asfalto. Sigo disfrutando de la calidad de rodadura de la Voyager, con la música y todo...
Tabla de Especificaciones Técnicas
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1700 cm³ |
| Potencia | 73 CV (53,69 kW) a 5.000 rpm |
| Par máximo | 136 Nm a 2.750 rpm |
| Peso | 382 kg |
| Capacidad del depósito | 20 l |
| Altura de asiento | 730 mm |
Problemas de Calor
Algunos usuarios han reportado problemas con el calor emitido por el motor, especialmente en condiciones de tráfico lento o altas temperaturas. Este calor puede resultar incómodo, especialmente en verano.
Un usuario comentó: "El calor se hace insoportable. Este verano apenas la he utilizado, una lástima, pero esta moto es para el crudo invierno. Como todos los usuarios, he ido probando cosas, tanto en el taller como por mi cuenta, pero no mejora prácticamente nada."
Otro usuario añadió: "En los túneles de la M-30 que la velocidad es de 70 Km y con tráfico, el electro está funcionando constantemente... Kawasaki, debería tener el tema solucionado con el tiempo que ha pasado desde su lanzamiento."