En el mundo del ciclismo, donde la grandeza se mide en victorias y hazañas, hay hitos que perduran en el tiempo. Este artículo explora la vida y carrera de Julio Jiménez, un ciclista que dejó una marca imborrable en la historia del Tour de Francia.
Si te gusta el ciclismo y a nada que sepas cuatro cosas de Bahamontes, seguro que te suena a bicho raro. Por todas partes aparecen las enemistades que se fue labrando con el paso de los años. Por encima de cualquier otro aspecto, estaba su personalidad, su ego, su supremacía. Los demás quedaban allá abajo, simples gregarios, aunque ni siquiera lo hubieran sido en la realidad.
Como aquella dedicatoria que le escribió a Julio Jiménez, uno de sus sucesores como gran escalador, y que nunca había corrido en su equipo: Para mi amigo y gregario, [firmado] Federico Martín Bahamontes.

Federico Martín Bahamontes, una figura clave en la historia de Julio Jiménez.
Enemistad y Rivalidad en el Tourmalet
En el Tour de 1965, Julio, 'Julito', Jiménez subía el primero las rampas del Tourmalet. Ensimismado, concentrado en su sufrimiento, miraba el suelo pasar bajo el baile de sus piernas.
Brea descarnada, algún bache y, cada pocos metros, letras blancas: allí estaban los nombres de los ciclistas pintados por sus seguidores. 'Julito' pedaleaba y leía. Absorto. Hasta que se topó con el apellido que más le dolía: 'Bahamontes'. Su rival. Su compatriota. Su antecesor. Su enemigo más íntimo. El que le encendía la rabia.
Eran pintadas viejas, de ediciones anteriores. Allí seguían. Ecos. Las letras de 'Bahamontes' provocaron una erupción en el ánimo de Jiménez, que trepó el Tourmalet y ganó en la meta de Bagneres de Bigorre.
«Quería demostrarle a Bahamontes que yo no soy inferior a él», declaró al bajar del podio. Pero el Tourmalet dice lo contrario: Bahamontes tiene el récord; holló la cima en cabeza en 1954, 1962, 1963 y 1964. Ese último año cruzó la pancarta del puerto empatado con 'Julito', que también coronó el coloso en 1965 y 1967.
Cuatro Tourmalets para Bahamontes y tres para Jiménez. Hay enemistades que no caducan. Como esa que sigue escrita en el Tourmalet.

El Col du Tourmalet, escenario de la intensa rivalidad entre Jiménez y Bahamontes.
Un Encuentro Inesperado
No hace tanto, en una de últimas ediciones de la Vuelta a España, Bahamontes, ya octogenario, firmaba autógrafos en la meta de Toledo, su casa. Cerca andaba Julio Jiménez, calvo y risueño como siempre. A Julito, unos amigos le pidieron que les presentara a Bahamontes; querían un autógrafo.
Jiménez, siempre generoso, tragó su vieja bilis y se acercó al Águila de Toledo. «Qué tal, Federico. Mira, estos conocidos míos quieren que les firmes una foto», soltó con un saludo. Bahamontes, con la retranca en guardia, le contestó en buen tono: «Claro, Julio.
Fede agarró el boli y deletreó sobre la imagen: A Julito, mi mejor gregario. Jiménez, claro, estalló. «¡Gregario! ¡Cómo que gregario! ¡Siempre estás igual Fede!».
El Legado de Jiménez
Julio Jiménez, conocido como 'Julito', fue un ciclista español que dejó una huella imborrable en el ciclismo. Su rivalidad con Bahamontes y sus hazañas en el Tour de Francia lo convirtieron en una leyenda. A pesar de las dificultades y las enemistades, Jiménez demostró ser un escalador excepcional y un competidor incansable.
El Kas llegó a tener en sus filas a Bahamontes, Julio Jiménez y José Manuel Fuente El Tarangu, tres de los mejores de los escaladores de la historia del ciclismo. Quienes sí pudieron exhibirlo en el Tour fueron Julio Jiménez y Fuente: el abulense ganó seis etapas en las ediciones de 1964 y 1965, además de la clasificación de la Montaña; y el asturiano subió al podio de París como tercer clasificado en 1973, después de haber sumado dos triunfos parciales en 1971.
En sus filas corrieron otras figuras de la época, como el británico Tom Simpson, el alemán Rudi Altig, el francés Jean Stablinski, el neerlandés Jean Janssen, el español Julio Jiménez, o el portugués Joaquim Agostinho. Ese elenco de gran nivel le dio hasta 35 victorias de etapa en el Tour de Francia -12 con la firma de Anquetil-, y cuatro triunfos en la general por equipos, además de victorias como la de Julio Jiménez en la clasificación de la Montaña (1966), o la de Rudi Altig en la Regularidad (1962).