Juan José Padilla, conocido artísticamente como el «Ciclón de Jerez», es un torero español valiente y vital. Matador muy castigado por los toros -de todo tipo de hierros-, su piel parece un mapa de carreteras, con un río de sangre derramada y cicatrices de líneas rectas y torcidas.

Conocido por enfrentarse a los toros más peligrosos y a las corridas más duras, es especialista en los temibles Miuras. Casi 40 medallas condecoran a un valiente: Juan José Padilla. El Ciclón de Jerez tiene la piel cubierta de cornadas: 38.
¿Hay zona del cuerpo del maestro que no tenga el «tatuaje» de un pitón? «Tiene en todos los sitios. Y hay partes, como el muslo, donde tiene costurones unos encima de otros. También ha sufrido fracturas de clavícula, costales...». Son muchas sus heridas de guerra desde novillero, cuando ya un astado le partió el muslo, aunque aquella de Zaragoza en la que perdió un ojo está herrada a sangre y fuego. Ni aquel brutal percance venció a su espíritu de gladiador y artista.
Momentos Críticos en la Trayectoria de Padilla
Pero Juan José Padilla (Jerez, 1973) ha vuelto a nacer muchas tardes. A continuación, se detallan algunos de los momentos más críticos en su carrera:
- Huesca, 12 de agosto de 1999: Fue prendido de forma dramática al entrar a matar a un toro de Teófilo Segura y asistido en la enfermería de un fuerte traumatismo en tórax y abdomen. En el coso no se le apreciaron heridas por asta de toro, pero en el hospital San Jorge le apreciaron gravísimas lesiones internas, que obligaron a una urgente intervención quirúrgica: tenía perforado el intestino. La decisión del equipo médico de mantenerlo hospitalizado le salvó la vida, pues los destrozos internos hubieran sido fatales fuera del control hospitalario. Fue quizás la cogida menos impactante en la plaza, pero de una extrema gravedad por las lesiones abdominales internas.
- San Sebastián, 31 de marzo de 2001: El Ciclón se fue a la puerta de toriles a recibir a portagayola al tercer victorino. Un golpe seco hizo que el pitón entrara por debajo de la clavícula y saliera por detrás de la nuca del otro lado del cuello. Afortunadamente, en su camino el asta no encontró ni vasos, ni nervios, ni vértebras.
- Sevilla, 6 de mayo de 2001: Tremenda paliza al entrar a matar a un toro de Miura.
- Pamplona, 14 de julio de 2001: Tres meses después de aquella cornada en el coso donostiarra, llegó una de las tardes más dramáticas. Un toro de la mítica divisa de Zahariche le corneó al entrar a matar. Recordar el parte médico produce escalofríos: «Cornada en región cervical que diseca en su totalidad y en sentido transversal el cuello. Fractura de la cara anterior de la segunda y tercera vértebras cervicales y contusión en el esófago. Pronóstico muy grave». El torero quedó tendido en la arena, boca arriba, con los ojos entreabiertos y los brazos encogidos. Sobrevolaron los peores augurios.
- Zaragoza, 7 de octubre de 2011: La segunda corrida de la Feria del Pilar ya está inscrita entre las tardes más dramáticas vividas en los dos siglos y medio del coso de la Misericordia. Padilla estaba cuajando un tercio de banderillas que no despertó demasiado entusiasmo entre el público. A la salida del tercer par, un traspié le hizo caer a la arena y hacia él se dirigió el toro «Marqués», de Ana Romero, que le lanzó un derrote al cuello apenas perceptible. Las consecuencias fueron terroríficas. Cuando el diestro se levantó, se echó las manos a la cara, ya teñida de sangre. «No veo, no veo», apenas acertó a balbucear. El piton entró por el cuello, bajo el maxilar izquierdo, y destrozó el oído y el globo ocular. Intensa conmoción en la plaza y momentos de zozobra en la enfermería. El jerezano se ahogaba, lanzaba gritos de dolor entremezclados con el llanto por sus hijos. El doctor Carlos Val-Carreres decidió el traslado urgente al hospital Miguel Servet. La intervención hasta la madrugada del equipo maxilofacial fue clave. La pérdida del ojo resultó una esperanzadora noticia, pues a la vez se confirmaba que no había lesiones cerebrales. El peligro se mantuvo durante días.
- Valencia, 12 de marzo de 2017: Otra tarde amarga con Padilla como épico protagonista. Pasaba de muleta al cuarto toro de Fuente Ymbro, que lo prendió por la ingle con suma violencia. Regresó a la cara del toro con un torniquete, lo mató y le cortó una oreja. Nadie podía creer la hazaña cuando se supo que en la enfermería le asistieron de una cornada en el muslo derecho, con dos trayectorias de 15 y 20 centímetros, y otra en el pecho de 15 centímetros que disecó el pectoral hasta la axila izquierda.
El Incidente en Arévalo (Ávila)
Su último drama fue en la plaza de Arévalo. El torero Juan José Padilla, sufrió una aparatosa cogida en Arévalo (Ávila) que le produjo arrancamiento de parte del cuero cabelludo. El banderillero Óscar Padilla, hermano del diestro jerezano, ha asegurado que Juan José se encuentra bien, que ha pasado la noche «sin fiebre», aunque sí con un drenaje en la herida y «fuertes dolores en la zona» a causa del fuerte golpe que se llevó por parte del astado de la ganadería de Garcigrande. El Ciclón de Jerez se pondrá a partir de ahora en manos del doctor Alberto García-Perla, especialista maxilofacial, y su médico de confianza tras el gravísimo percance sufrido en el año 2011 en Zaragoza y que le costó la pérdida del ojo izquierdo, además de otros daños importantes en la zona facial.
Precisamente, el incidente de Arévalo recordó por momentos a aquel terrorífico percance en el coso zaragozano de Pignatelli, aunque, afortunadamente, con un desenlace muchísimo menos grave. Padilla perdió pie tras colocar un par de banderillas al violín al cuarto toro del festejo celebrado en Arévalo. El animal hizo por él y le pegó un tremendo porrazo en la cabeza, provocándole el arrancamiento de parte del cuero cabelludo.
La estampa de ver al torero con un colgajo de piel y pelo conmocionó a los allí presentes, aunque pronto llegarían noticias tranquilizadoras a pie de enfermería, que hablaban de una herida superficial y que solamente requeriría de varios puntos de sutura. El jerezano fue asistido con anestesia local y, posteriormente, fue llevado al hospital de Ávila donde fue sometido a varias pruebas que han descartado finalmente daños mayores. Esa cifra hay que sumar el percance sufrido el pasado sábado en Arévalo (Ávila), donde un toro de Garcigrande le arrancó el cuero cabelludo. La espeluznante imagen dio ayer la vuelta a todo el planeta taurino en tiempos de San Fermín, la feria en la que está anunciado el próximo viernes y a la que no quiere faltar en el año de su adiós a los ruedos. «Todo está controlado. No veo motivos para no estar».

«Los toreros se recuperan antes toreando, es una manera de disipar las tinieblas, las posibles dudas. Ellos prefieren estar delante de la cara del toro», asegura su hombre de confianza, Diego Robles.
El torero Juan José Padilla salió de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Miguel Servet de Zaragoza y fue trasladado a planta, aunque su pronóstico continúa siendo grave. Padilla se encuentra ingresado en el Servet desde el pasado viernes, centro hospitalario al que fue trasladado después de sufrir una grave cornada en la cara en su segundo toro, en la plaza de la Misericordia de Zaragoza. El apoderado del torero, Diego Robles, señaló a Efe que "la evolución es buena" y que el diestro no tiene fiebre e ingiere ya alimentos blandos.
Padilla está acompañado en la habitación por su mujer, su padre y otro de sus hermanos, Oscar Padilla, que es banderillero de profesión. El equipo médico del Hospital Miguel Servet informará hoy en rueda de prensa sobre el estado de salud del torero. El diestro jerezano, sin fiebre, ingirió líquidos y alimentos blandos. En función de su evolución, continuará en planta o volverá a ser trasladado a la UCI.
Una vez que conoce perfectamente su estado físico y las limitaciones y secuelas que padecerá, el torero gaditano sufrió un bajón anímico considerable. Entre otras visitas recibió la de su amigo y compañero Miguel Abellán, quien estoqueó al toro que hirió a Padilla. Su hermano, el banderillero Óscar Padilla afirmó que el transcurso del tiempo será "decisivo" para su recuperación.
"El Pirata" Padilla
El 7 de octubre de 2011, Padilla sufrió una gravísima cogida en la cara que le afectó directamente al ojo izquierdo al banderillear al cuarto toro de la tarde en el coso de la Misericordia de Zaragoza. Después de su grave cogida (tras la que perdió el ojo, obligándole a llevar un parche) es conocido como «El torero pirata» o el «Pirata» Padilla, siendo recibido en plena feria de Pamplona con banderas piratas en su honor, lo que ya se ha convertido en su signo de identidad.

Una solitaria vuelta al ruedo sin trofeo a cargo de Juan José Padilla fue el escaso balance artístico del festejo celebrado ayer en Teruel, segundo de su feria taurina, en el que los deslucidos toros de Alcurrucén propiciaron un anodino y frustrante espectáculo. Padilla dio una vuelta al ruedo al término de su primera faena, en la que sorteó al único toro que se dejó y con el que ofreció su consabido espectáculo cimentado sobre los mimbres de la entrega y el tesón. Le pidieron la oreja, pero el usía declinó concedérsela. El cuarto fue toro incómodo por lo brusco que fue, lo corto que se quedaba y lo mucho que protestó, con el que Padilla volvió a realizar una labor afanosa, rodillazos incluidos, que le valió una ovación desde el tendido.
Poco pudo hacer Daniel Luque con su primero, toro manso que se acabó a las primeras de cambio con el que anduvo esforzado pero sin eco. Con el quinto, en cambio, no tuvo tantas contemplaciones el de Gerena, que optó por abreviar ante la imposibilidad de armar faena ante un toro sin ánimo de colaborar lo más mínimo.
Román dejó buena imagen frente al primer toro que estoquea en España tras su alternativa del pasado 7 de junio en Nimes (Francia). El animal, descastado y a la defensiva, no fue rival propicio, pero el valenciano suplió esas carencias con valor, coraje y corazón, pegándose un sincero arrimón, que hubiera tenido premio de no fallar con los aceros.