Un joven en bicicleta recorre Sudamérica por una noble causa

Benedikt Goesmann, un joven alemán, ha emprendido una travesía en bicicleta de más de 5.000 kilómetros desde Ambato, Ecuador, hasta Santiago, Chile, junto a su perro Bruno. Su misión, llamada Ride for All, es recaudar fondos para pacientes con cáncer de sangre y visibilizar la importancia de mejorar el acceso a trasplantes de células madre sanguíneas en la región.

Los recursos que logre recaudar irán para DKMS Chile, fundación que busca conectar a personas que padecen de esta enfermedad con donantes compatibles con la esperanza de salvar sus vidas.

El sueño de Alicia

La decisión de Benedikt de emprender el viaje no fue al azar. Su esposa Alicia, a quien conoció mientras ambos estudiaban en Colombia, falleció por leucemia en noviembre de 2019. “Aunque luchó mucho, no pudo derrotar la enfermedad. Cuando se enteró de que las posibilidades de vencer esta enfermedad en Sudamérica eran menores que las que ella tenía en Alemania con el tratamiento, dijo que le gustaría hacer algo para que muchos pacientes tuvieran sus mismas posibilidades. Ese era su sueño después de recuperarse”, cuenta en entrevista con La Tercera.

Tras el fallecimiento de Alicia, Benedikt se propuso cumplir los últimos deseos que ella había manifestado y honrar su memoria a través de Ride for All.

Beneficios de usar la bicicleta en la ciudad

La primera travesía de Ride for All

La hazaña que está haciendo el joven en Sudamérica no es la primera en su historial. En 2022 recorrió en bicicleta nueve países de Europa, entre ellos Suiza, Francia, Italia y Portugal, con el fin de recaudar fondos para la misma organización. “Recaudamos más o menos unos 70 millones de pesos chilenos y pudimos financiar el tratamiento de tres pacientes”, describe.

En esta ocasión también hizo la ruta junto a Bruno. Meses antes de que se enfermara de leucemia, Alicia le dijo a Benedikt que como familia necesitaban un compañero canino y llevó Bruno a su hogar. Él nunca había tenido un perro, pero ella le mostró detalladamente cómo tratarlo y educarlo.

“Muchas veces pienso en que ella sabía que, si pasaba algo, tendría a este compañero para que no estuviera solo. Siempre anda conmigo a todos lados, hizo la primera travesía en Europa, vivió conmigo dos años en México, donde yo ando él me acompaña. Es un bonito recuerdo que me queda de Alicia”, confiesa el joven.

El viaje en bicicleta desde Ecuador a Chile

Para la segunda gira de Ride for All, Benedikt escogió como punto de partida un lugar muy especial: Ambato. La ciudad ecuatoriana, conocida por su Fiesta de Flores y Frutas, es la tierra de origen de su fallecida esposa y donde aún viven sus padres.

Luego de meses de planificación para encontrar la mejor ruta, en agosto se subió a la bicicleta desde la casa de los padres de Alicia y comenzó a pedalear sin mirar atrás.

Desde entonces, su rutina consiste en dedicar unos 4 o 5 días a pedalear y uno para recuperarse o hacer tareas cotidianas, como lavar su ropa. “En promedio son como 70 a 80 kilómetros por día que recorremos”, explica.

En Ecuador pasó por lugares emblemáticos como el Volcán Chimborazo, Guamote, Lagunas de Atillo, Macas, San Juan del Bosco y el Pangui. En septiembre atravesó a Perú, donde paseó por Mollebamba, Chuquicara, Huallanca, Caraz, Huaraz, Huancho, Chancay y Lima. Desde allí se dirigió a Bolivia.

Obstáculos en el camino

El camino, eso sí, no ha sido sencillo, dice Benedikt. Las alturas de los Andes, carreteras con piedras, caídas, calor extremo, lluvias, problemas estomacales, un robo de un hombre que fingió ser policía y una mordedura de perro, son solo algunas de las situaciones que ha tenido que sortear en los últimos meses.

“Cuando estoy en la bicicleta los perros nos persiguen siempre, creo que también les llama la atención Bruno. Al inicio no sabía cómo enfrentarlo, porque el truco es realmente frenar y no irse rápido, que normalmente se hace por instinto”, cuenta.

Y es que a pesar de lo malo, el alemán asegura que esta gira le ha traído varias lecciones de “resiliencia y perseverancia” y que hay cosas que podrían ser mucho peores, según ha mencionado en sus redes sociales.

Llegada a Chile y destino final

El 14 de noviembre, con ya 2.700 kilómetros recorridos, Benedikt consiguió llegar a territorio chileno. Hasta ahora ha pedaleado por Arica, Iquique, Calama, San Pedro de Atacama, Antofagasta, Chañaral, Caldera e Illapel.

Ahora su destino final está cada vez más cerca. El plan es llegar a Santiago el próximo 29 de diciembre para entregar el dinero recaudado a DKMS Chile. Antes de eso, debe recorrer Cabildo, pasar la Navidad en Viña del Mar y dirigirse a Olmué.

Al reflexionar sobre los pocos kilómetros que le quedan para llegar a su meta, Benedikt asegura que no puede evitar recordar cuando, en su primera gira, también estaba por llegar al último lugar. “Estoy emocionado. Hace unos días que me di cuenta que falta muy poco y se siente muy bien. Me acuerdo cómo era el sentimiento de llegar la primera vez a Lisboa, lloré y pensé en todo lo que había pasado. Ahora que estoy pedaleando en esta aventura, siento lo mismo”, dice.

El ciclista también enfatiza en la importancia de registrarse como potenciales donantes de células madre sanguíneas, que puede ayudar a que pacientes con este tipo de cáncer puedan encontrar un donante compatible que les ayude a salvar su vida. “Tal vez uno piensa que es muy difícil donar, pero no lo es.


Ciudad País Kilómetros Recorridos
Ambato Ecuador 0
Arica Chile ~2700
Santiago (Meta) Chile ~5000

La importancia de la seguridad vial y el respeto mutuo

El uso de la bicicleta como medio de transporte trae tantos beneficios para los usuarios y para la ciudad, pero su mal uso puede traer tantos críticos. Sí, mal uso porque la Ley de Tránsito obliga el uso de la calzada para los ciclistas. Aunque debo reconocer muchas veces me cuesta, trato de entender el miedo y la búsqueda de comodidad de los ciclistas que andan por la vereda, pero los y las invito a probar nuevas rutas, practicar sus destrezas, consultar con personas más experimentadas, buscar “amiguis” de bicicleta para hacer sus viajes acompañados.

No sé si todos comenzamos igual. En mi caso hay dos factores que fueron fundamentales. Primero, mi amiga y compañera de trabajo Ivana, con quien nos acompañamos en nuestros primeros pedaleos por “las grandes avenidas”, ya que viví con ella los primeros pinchazos y encuentros con automovilistas imprudentes. A todas y todos mis compañeros ciclistas los invito a “apadrinar” a un ciclista de vereda. Estoy segura que si cada uno de nosotros dedica algunas horas a compartir lo aprendido y pedaleado haremos de nuestras ciudades y barrios espacios más amables para ciclistas y peatones. Nuestra presencia en la calzada también acostumbrará a automovilistas. No debemos seguir promoviendo la bicicleta como medio de transporte si no nos hacemos cargo de ayudar a las personas a que ocupen la bicicleta de manera segura y cómoda, no sólo para ellos, sino también para todos los usuarios de las vías.

Obviamente el Estado tiene responsabilidad en este tema, pero no debemos seguir esperando y tenemos que poner de nuestra parte.

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