Un lamentable suceso ha conmocionado a la comunidad de Puente Alto. Una joven ciclista perdió la vida tras ser impactada por una camioneta cuyo conductor se dio a la fuga. Ha pasado más de un mes desde el accidente y la familia de Camila Muñoz Flores ha iniciado una campaña para poder encontrarlo. El responsable del accidente huyó del lugar y hasta el momento se desconoce su paradero.

Vista de Puente Alto, donde ocurrió el trágico accidente.
Un Doloroso Adiós
La joven era madre de una pequeña niña de 3 años que quedó sola luego de este trágico accidente. La joven fue impactada por una camioneta que le provocó la muerte de manera instantánea, el conductor huyó del lugar sin prestar ayuda ni detenerse, pero la patente del vehículo quedó en el lugar.
Otros Casos de Violencia y Accidentes
Este incidente se suma a una serie de eventos desafortunados que han afectado a ciclistas y manifestantes en Chile. A continuación, se presentan algunos casos relevantes:
- El ciclista Vicente Albornoz fue trasladado de urgencia al Hospital Sótero del Río tras ser arrollado por un vehículo.
- Un hombre de 37 años se dirigía a su trabajo en bicicleta cuando fue interceptado por antisociales, quienes intentaron arrollarlo con el auto y lanzaron un objeto a su cabeza para desestabilizarlo.
- Carlos Pérez es un ciclista de 57 años que, el pasado 29 de agosto de 2012, sufrió un accidente cuando se dirigía a su hogar producto del mal estado en que se encontraba la ciclovía en Estación Central.
- En Avenida Blanco Encalada, un fatal accidente dejó sin vida a una persona que fue embestida por un auto negro marca Audi.
El Caso de Óscar Pérez: Atropello en Plaza de la Dignidad
El joven fue brutalmente embestido mientras se manifestaba en Plaza de la Dignidad. Esa tarde, el intendente Felipe Guevara ya había anunciado el copamiento con más de 1.000 carabineros, desde Plaza Italia hasta el puente de Pío Nono, bajo la consigna de “tolerancia cero” a las manifestaciones que no habían sido autorizadas. El olor de las lacrimógenas se sentía en el ambiente. Recuerda que ante la represión policial, intentó junto a otros manifestantes “hacer retroceder a los pacos”. Los intentos para avanzar y tomarse la plaza fueron en vano.

Plaza de la Dignidad, lugar de manifestaciones y represión.
Los carabineros los dispersaron utilizando lacrimógenas, guanacos y zorrillos. Se replegaron hacia Parque Bustamante y luego volvieron a intentar retomar la plaza con más fuerza. Intentó correr hacia el Forestal. En el trayecto lanzó un trozo de escombro sobre una moto de carabineros que estaba botada en el piso. Cuando miró hacia delante se le cruzó un zorrillo. Pensó que lo iba a topar, puso las manos para no chocar de cara, sin darse cuenta que venía otro detrás, que lo aplastó. Producto de la violencia policial que sufrió, ha tenido que pasar por seis intervenciones quirúrgicas, estando en cuarentena, desde el 20 de diciembre. Rendir la PSU, salir a andar en bicicleta, conectarse con la naturaleza, son cosas que por el momento quedaron atrás.
Tras cuatro meses anclado a una silla de ruedas y cinco operaciones reconstructivas, Óscar Pérez Cortez (20) se encuentra nuevamente en una consulta médica. Su doctor le pide que se ponga de pie. “Ya puedes correr si quieres”, bromea. Al fin puede volver a mirar al mundo desde su metro ochenta centímetros de estatura, pese al esfuerzo que hacen sus piernas para sostener su cuerpo. No en vano ha perdido 9 kilos y mucha masa muscular. Su mamá vuelve a mirarlo otra vez hacia arriba. Lo abraza y llora. Pensaba que nunca más volvería a verlo de pie.
Al joven no le gustaba andar en micro, tampoco en Metro. La bicicleta solía ser su medio de transporte favorito. Al abrir los brazos mientras pedaleaba, el viento corría entre los dedos de sus manos.
“Sentí como que se me rompía todo por dentro. Pensé que iba a quedar con discapacidad. Los cabros que estaban cerca me llevaron a la camilla de los paramédicos y nos empezaron a tirar agua del guanaco. La gente hizo un escudo humano a mi alrededor para que no me mojaran, pero igual llegué con la ropa empapada a la Posta.
“Le dije a una de las rescatistas/enfermeras que tomara mi celular, le di mi clave de acceso para que pudiera contactarse con mi familia y mandó un audio al grupo de la familia, para que alguien lo escuchara y mi tía, que también estaba en Plaza Dignidad ese día, escuchó el audio y fue directamente hacia donde estaba. Tuvo que atravesar entre encapuchados y carabineros, los que no la querían dejar pasar.
“Yo tuve mucho miedo. Antes de lo que le pasó, volvió muchas veces a la casa con perdigones, lo botó el guanaco, llegó mojado, herido en la cabeza, piernas, guata. A mí también me llegaron perdigones, menos mal de rebote”, cuenta Valeria, hermana de Óscar Pérez, quien a veces asistía junto a él a las manifestaciones. Ese 20 de diciembre sus planes eran diferentes. Estoy con el Óscar, tuvo un pequeño accidente, lo vamos a mandar en ambulancia a la Posta Central.
Entre su infancia y adolescencia, el joven asistió a cinco colegios diferentes y los ramos que más le gustaban eran Historia, Lenguaje y Filosofía. Su visión frente al sistema educacional chileno es clara. “Te amoldan y acostumbran a un comportamiento que le sirve al sistema, que seas más trabajador, más productivo y no te enfoques tanto en sueños y aspiraciones personales”, dice.
“En los colegios me anotaban y echaban de la sala por ser inquieto.
“Me empecé a enterar de las cosas que pasan por lo que veía camino al colegio, al ir escuchando música en la micro, mirando por la ventana, me daba cuenta de las distintas realidades”, cuenta.
“La primera marcha a la que asistí era por la conmemoración del asesinato de Manuel Gutiérrez. A él lo asesinaron los pacos en una población de Macul con un disparo. Yo tenía 14 y ese día me llevaron los pacos. Me pegaron dentro del retén. Pero las motivaciones para salir a manifestarse también nacieron en su hogar. En la mayoría de los almuerzos familiares la política era un tema. Sin embargo, las historias sobre la dictadura parecían ser lejanas para Óscar Pérez.
Óscar desde que tiene recuerdos, vive con su mamá, Marta, y su hermana Valeria, en la comuna de Macul. A los 15 años decidió hacerse vegetariano por la crueldad que arrastra la industria ganadera y el amor que le tiene a los animales y a la naturaleza. Dos años más tarde, se volvió vegano, al igual que Val, su hermana.
“Óscar varias veces que volvió de la plaza me decía: ‘mamá ¿qué pasó con eso del nunca más en Chile?’ A mí me daba vergüenza, porque de verdad yo vi todo esto. Yo viví la dictadura y salí a protestar. Una adolescencia censurada.
“Yo no siento una separación entre las vivencias familiares y lo político. El círculo más íntimo de Óscar está conformado principalmente por mujeres: Marta, la Val, y sus tías Natalia y Alejandra, quien después de estudiar derecho en la Universidad de Chile decidió ser religiosa. "Para mí y para la familia en general es prioritaria la salud del joven, pero también es muy importante que se haga justicia en su caso y en los de las otras víctimas. Mi postura es a la no violencia activa, pero soy capaz de comprender a las personas que por el enojo, la rabia, la falta de oportunidades, la indignidad, sean capaces a veces de violentarse y tirarle piedras a las policías debido a la falta de oportunidades que tienen.
Para Óscar Pérez el hecho de vivir con mujeres es una experiencia favorable que lo ha hecho mirar la vida con otros ojos. “Puedo entender desde mi perspectiva de hombre cisgénero su lucha, siempre con respeto… Aunque viva con ellas, mi día a día, no vivo la violencia del machismo que viven ellas.
Las primeras semanas en la clínica para Óscar Pérez fueron difíciles, no solamente porque estaba con mucho dolor y asimilando todo lo que ocurrió, sino porque estaba desconectado de la naturaleza y sin su mascota, una de las cosas que a él le traen paz. “Cuando caí hospitalizado, la pieza tenía una ventana muy chica y no se veía nada para afuera, estaba en un ambiente súper artificial, recuerda”. En una ocasión un persona de salud que lo estaba atendiendo le dijo “parece arbolito de navidad”, Óscar se rió.
Como tenía una ventana muy pequeña de la habitación en la UCI, no percibía lo que sucedía afuera. “Recuerdo que cuando estaba en la clínica, en los momentos tristes no me llegaban nunca los rayos del sol, no sentía el viento, la luz en mi cara, la tierra en los pies o en las manos, eso me hacía sentir muy aislado”, comparte. Aunque cuando lo cambiaron de habitación, dice que se sintió más feliz.
El joven tiene cuatro fierros de acero que cruzan toda su pelvis. Lo acompañarán el resto de su vida. En su rodilla izquierda, tiene un trasplante de ligamento colateral medial y múltiples tornillos. Durante los primeros dos meses desde el atropello, no pudo sentarse en la mesa para comer en familia, aunque fuera en la silla de ruedas, porque le dolía la cadera estar en esa posición tanto tiempo. Permanecer en esa silla fue un desafío para él.
Su amigo Roberto le hizo una rampla para que pudiera llegar al living, evitando un escalón que divide el lugar con el resto de la casa. Podía bajar fácilmente por ella, pero no podía subir. Era muy inclinado y no tenía la misma fuerza. Pese a sus avances, seguía dependiendo de su madre y su hermana. “Necesitaba que me trajeran agua, comida, que yo no lo tenía alcance”, relata.
“Me acuerdo que me medí, porque no podía pararme o levantarme. “Mi hermana y mi mamá se turnaban para bañarme, no me podía meter a la ducha, me sentaba al lado, afuera de la tina, me apoyaba con las manos en el piso de la ducha y ahí me tiraban agua y yo, con una mano, me limpiaba y ellas me duchaban.
Fue descubriendo su cuerpo y sus capacidades. Pasar de su cama a la silla de ruedas o viceversa, fue uno de sus primeros desafíos. También aprender, a manera de ensayo y error, cómo sostener todo su cuerpo con sus brazos, soportando el peso de sus piernas para no generar más daño en sus huesos.
Uno de los momentos más felices que Óscar Pérez recuerda fue cuando volvió a su casa y vio a Ruby, su gatita. “Me contaron que ella dormía encima de unas chalas mías y un calcetín. Y ahí estaba en mi cama”, ilustra. Ruby no se le acercó de inmediato. “Le dio un poco de susto mi silla de ruedas, me miraba raro, como que se escondía.
A excepción de los controles médicos o cirugías, estuvo seis meses sin salir de su casa. Una vez pidió permiso para ir a comprar pan a un negocio cercano, ubicado a 200 metros de su hogar, demorándose 30 minutos en un trayecto que normalmente lo hacía en diez. Óscar había aprovechado de alargar su caminata, devolviéndose por el camino más extenso. Tenía que ir despacio, no podía sobreexigirse. Cuando llegó a la casa, su madre lo felicitó. Estaba orgullosa del logro de su hijo, pero él no esperaba esa reacción. “No quiero que me felicites por cosas que yo debería hacer normalmente.
Actualmente puede caminar sin muletas, aunque no mantenerse mucho tiempo de pie porque le empiezan a doler sus caderas. Dice que puede caminar unas ocho cuadras como máximo. La última vez que lo hizo fue con su primo, quien los primeros meses se fue a vivir un mes con él, para acompañarlo. En esa misma salida, a unas cuadras de su casa, se encontró con un accidente de tránsito. Habían varios carabineros apostados en la esquina. “Algo pasó internamente, los vi y me puse pálido, me di media vuelta y me devolví, fue una reacción como involuntaria, no lo pensé”, recuerda Óscar.
El joven siguió viviendo el estallido social desde su casa, viéndolo por televisión o a través de medios independientes, empatizando con los casos de violencia hacia otros manifestantes. Se siente tan identificado con ellos que han generado una red de apoyo y solidaridad. Con Carlos Astudillo (25), el joven baleado por militares en Colina y quien hace poco enfrentó su duodécima cirugía, Óscar ha entablado una suerte de amistad. “Nos contamos las cosas que hemos vivido. El, por ejemplo, a veces me comparte su música, porque le gusta harto escuchar música”, dice Óscar Pérez.
Dentro de esta red también está Nicole Kramm, la joven fotógrafa que sufrió trauma ocular 11 días después de su atropello. Cuando intenta desahogarse, se va a su pieza, escucha música y espera a que llegue Ruby. “Siempre que lloro o me siento súper mal, ella se pone arriba mío y me empieza a ronronear.
Un análisis similar es el que rescata su tía, la primera familiar en ver a su sobrino luego del atropello. “Para mí él y todos esos muchachos son héroes, porque gracias a ellos hemos seguido logrando cosas, gracias a ellos vamos a tener un Plebiscito.
Dentro de la red de apoyo que su familia ha ido generando están Fundación Daya y Cintras, entidades que le brindan analgésicos naturales, kinesiólogo, terapeuta ocupacional, psicólogo y lo han acompañado en su proceso de rehabilitación física y mental. “Cuando venían esta seguidillas de operaciones yo decía es imposible, no sé cómo lo vamos a pagar, pero ahí fue que a Óscar se le ocurrió hacer la primera rifa y después yo dije, 'ya, hagamos la otra'”, relata Marta.
Uno de los zorrillos que estuvieron involucrados en el atropello de Óscar lo manejaba Mauricio Carrillo Castillo, un carabinero que ya tenía antecedentes penales el año 2004, luego de atropellar a tres peatones, causándole la muerte a uno, y dándose a la fuga posteriormente.
Lo que le sucedió a Óscar Pérez fue considerado como un “accidente de tránsito”, por lo que la familia ha solicitado múltiples diligencias a la PDI y Carabineros, con las que buscan recalificar el delito por homicidio frustrado.
“Los que ejercieron la violencia armada están libres en sus casas y siguen siendo respaldados por el presidente, que lo dice en las noticias y en todos lados. Es una institución asesina.
Valeria, egresada de derecho de la Universidad de Chile, es quien se ha encargado de los asuntos legales de su hermano. “Hasta el momento nuestra impresión es que las instituciones estatales, la PDI y los pacos, dicen una cosa y después hacen otra.
“Nunca, en ninguna circunstancia, alguien del gobierno o (Mario) Rozas se ha comunicado con nosotros. De hecho, (Felipe) Guevara en su acusación constitucional dijo que se había comunicado con nuestra familia, pero es falso, es mentira. Aquí hay culpa del intendente, de (Gonzalo) Blumel, del presidente Piñera y de Rozas”, acusa.
Una de las actividades que tiene pensada Óscar con su terapeuta ocupacional, es volver a la Plaza de la Dignidad. “Es como para cerrar ese ciclo”, cuenta. Un final que no ha podido concretar y que pretende complementar con una dosis importante de justicia. “Quiero que se sepa quiénes son los culpables, no sólo los directos, sino también los altos mandos.
Su hermana, quien si bien volvió a Plaza Italia a manifestarse, lo hizo no sin antes sentarse a llorar en la cuneta, frente al lugar donde lo atropellaron. Su madre, Marta, también aspira a cerrar el ciclo en el mismo lugar.
Mientras, en medio de su extendida recuperación, Óscar Pérez sueña con estudiar filosofía y, desde esa vereda, ayudar a que los jóvenes formen un pensamiento crítico.
Heridos y Fallecidos en Manifestaciones
Durante las manifestaciones, muchas personas resultaron heridas y algunas perdieron la vida. El ministro de Salud informó de 32 hospitalizados, diez con diagnóstico de gravedad, pero los datos recopilados por CIPER en servicios de urgencia indican que la cifra podría ser mayor. Médicos y funcionarios confirmaron que hay casos de heridos en el contexto de movilizaciones que no se han reportado. Hasta el sábado 19 algunos servicios no llevaban un registro específico de lesionados en protestas.
Según la información dada a conocer por el ministro de Salud, Jaime Mañalich, un total de 208 personas resultaron lesionadas a raíz de las manifestaciones en la capital. La cifra de fallecidos fue anunciada por el titular de Interior, Andrés Chadwick, quien afirmó que siete personas perdieron su vida durante la jornada del domingo. Aunque el ministro no detalló las causas de estos decesos, ya se había reportado la muerte de cinco personas en el incendio de una bodega en Renca y de dos mujeres en circunstancias similares en San Bernardo: en ambos casos, el siniestro fue provocado mientras los inmuebles eran saqueados. Ya en la madrugada del domingo la cifra se elevó a nueve, con dos muertos en un incendio de un local de Construmart de La Pintana.
Información proporcionada a CIPER por funcionarios que trabajan en servicios de urgencia de hospitales metropolitanos indican que solo en la jornada de este domingo una decena de personas sufrieron heridas graves por balas o perdigones. Personal del Hospital San Juan de Dios dijo a CIPER que solo en el turno de este domingo, que empezó a las 09:00, atendieron a 18 heridos en manifestaciones, todos mayores de edad. Los registros de los turnos anteriores, indican que el viernes 18 recibieron a ocho lesionados y el sábado a 11. El caso más grave está en riesgo vital.
En el Hospital de Asistencia Pública (Posta Central) solo han atendido 20 casos desde que se iniciaron las protestas más graves el viernes 18. El caso más complejo que ha recibido la Posta Central es el del joven herido por Carabineros en Plaza Italia, que tiene un proyectil metálico incrustado en su brazo.
Son 52 las personas que han denunciado ante el Colegio Médico que sufrieron lesiones graves en protestas. De ellas, solo ocho han podido ser revisadas por los facultativos de la orden gremial, debido a las dificultades de desplazamiento bajo el estado de Emergencia.
Víctima del estallido chileno pide a los manifestantes ir con "cuidado" a las protestas
Otros Incidentes
- A las dos de la mañana escuchó ruidos afuera de su casa, en Puente Alto. El toque de queda había comenzado cuatro horas antes e inquieto por las protestas que aún se escuchaban, se asomó al antejardín. Una patrulla militar estaba en la calle. Los estampidos sacudieron al barrio. Él recibió el impacto en la cara y en el cuello. Su mujer escuchó los disparos y luego a su marido pidiendo ayuda. Al salir, vio a su esposo en el suelo y en la calle, a unos metros, a una mujer, también herida, tirada a un costado de un auto del que recién la habían bajado.
- La joven funcionaria de la PDI intentaba detener la turba que saqueaba un supermercado en Cerro Navia. Trató de cerrarle el paso a una camioneta en la que algunos sujetos huían con mercadería. El vehículo aceleró y atropelló a la policía.
- El joven de 14 años iba a tomar micro en un paradero aledaño a la Estación Central. Era la tarde del viernes 18. Vio que había manifestaciones y decidió unirse a la protesta. Carabineros disparó lacrimógenas y cuando el gas se dispersaba se escucharon los tiros. Lo alcanzaron seis perdigones, tres en el abdomen y los restantes en las piernas. Las heridas abdominales comprometieron órganos.

Manifestaciones en Chile durante el estallido social.
Tabla Resumen de Lesionados y Fallecidos
| Fuente | Lesionados | Fallecidos |
|---|---|---|
| Ministerio de Salud (Minsal) | 32 hospitalizados (10 graves) | 7 |
| CIPER (Servicios de Urgencia) | Mayor a 32 (cifra no especificada) | No especificado |
| Colegio Médico | 52 denuncias de lesiones graves | No especificado |