En el mundo del ciclismo, algunas historias destacan por su perseverancia y superación. Javier Cubillas es un ejemplo de ello, un ciclista cuya trayectoria está marcada por desafíos y triunfos.
Para comprender la magnitud de las dificultades que enfrentan los deportistas, especialmente en tiempos de conflicto, es esencial conocer sus historias. A menudo, la hemeroteca no siempre resulta útil, e incluso, retuerce, espesa y falsifica acontecimientos. Hubo tanta mentira desde ambos bandos, tanta censura, que incluso lo real nos llega teñido de dudas. Hechos tan aparentemente incuestionables como la muerte, a menudo ni siquiera responden a la realidad.
Es difícil rastrear sucesos históricamente “menores”, acaecidos hace años y envueltos en nebulosas de propaganda, intoxicación, o manipulaciones, toda esa dificultad se incrementa cuando pespunteamos biografías modestas. Porque modesto fue, por fuerza, el legado de quienes cayeron durante ese trienio infausto.
Afortunadamente, algunos sobrevivieron a la barbarie. Una vez más se echa en falta ese inexistente gran Archivo del Fútbol Español, que bien pudo haber promovido, si no auspiciado, nuestra Real Federación. Existe en otros lugares del mundo, donde el deporte rey goza de menos arraigo. Y por supuesto en Italia, Inglaterra, Polonia, Escocia… A falta de él, seguiremos cometiendo errores.
Resultaba práctico durante el avance de los nacionales, para quienes pudieran sentirse en su punto de mira, luego de haber participado en operaciones harto cuestionables. Dándolos por caídos, pudiera distenderse el cerco. Y aquel asomo de relajación quizás les regalara tiempo para abordar un pesquero, poner rumbo a Portugal, o desembarcar subrepticiamente en cualquier puerto, doblado Machichaco, desde el que saltar a territorio galo.
Por terrible que pueda antojarse, la mayor fiabilidad proviene de los ajustes de cuentas, dado el eco otorgado a los mismos desde el lado vencedor.
El Contexto Histórico y los Desafíos Personales
La Guerra Civil Española (1936-1939) fue un período de convulsión que afectó a todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo el deportivo. Muchos atletas vieron truncadas sus carreras, mientras que otros se vieron obligados a tomar partido en el conflicto. La propaganda lo impregnó todo durante la Guerra Civil. Arengas en el frente, bulos y cartelería en retaguardia.
La paranoia quintacolumnista explica -aunque de ningún modo justifique- tanta saña y desmesura en retaguardia.
Ejemplos de Superación y Tragedia
Algunos deportistas, a pesar de las adversidades, lograron destacar. Sin embargo, muchos otros sufrieron las consecuencias de la guerra, perdiendo la vida o viendo sus carreras interrumpidas. Y es que la muerte, por esas fechas, podía aguardar emboscada tras el más fútil argumento.
A continuación, se presentan algunos ejemplos:
- Babel García: Había actuado como extremo izquierdo en el Deportivo de La Coruña durante las temporadas 1932-33 y 1933-34, luciendo muy buen promedio goleador. Cuando Babel tuvo noticias de que lo buscaban, huyó al monte con sus hermanos France y Jaurés. Pero sin pertrechos ni un plan preconcebido, el 25 de julio del 36 serían atrapados, rendidos de cansancio y hambrientos, cerca de Guitiriz. Cuatro días más tarde, tras juicio sumarísimo, fue fusilado, junto a France, en tanto a Jaurés, aún menor de edad, se le declaraba libre de cargos.
- Salvador Llinás: Medio andaluz, alineado a veces como “Salvador”, y en otras crónicas como “Llinat” durante sus ocho campañas béticas (1915-1924), colgaría las botas en La Puebla de la Calzada, allá por 1926, junto a su cuñado, el también jugador bético José Menudo. Encarcelado primero y fusilado a continuación, su familia nunca recibió noticias sobre el lugar donde lo enterraron.
- Joaquín Arrarás: Podemos considerarlo futbolista activo al producirse su óbito, puesto que disputó con los “granotas” valencianos la última temporada prebélica. El 27 de julio de 1936, apenas tuvo lugar el alzamiento, ingresó en el Ejército Popular de la República como soldado, convirtiéndose pronto en líder.
- Jesús Rodríguez Álvarez (“Chus”): Fiel a su ideología, fue de los primeros en penetrar en el cuartel de Simancas, alcanzando el rango de comandante en el ejército republicano. Poco después de ser hecho prisionero, lo fusilaron, no porque su hoja de servicios recogiese actos reprobables, vergonzosos o de venganza pura, sino, simplemente porque esa solía ser la suerte reservada a los mandos adversarios.
- Antón: Combatiente en el lado vencedor, había pasado las de Caín ante el enemigo. Ascendido a capitán republicano, sería hecho prisionero en el área de Langreo y condenado a muerte en juicio sumarísimo.
- José Mª Muniesa Belenguer: El primero, médico en Zaragoza y directivo del primitivo club maño, aquel que denominaron “tomate” por el color de sus camisetas, entre 1920 y 1935, así como de la Federación Aragonesa, fue fusilado luego de que algún enemigo personal lo acusara de pasar armas al ejército republicano en Teruel.
- Pedro Ventura Virgili (“Guantes”): Guantes fue una víctima más de la mala suerte, corriendo tiempos donde al destino le dio por emplearse con burlona crueldad. Acompañaba al diputado y expresidente del F. C. Barcelona Josep Sunyol un fatídico 6 de agosto de 1936, recién iniciada la sangrienta orgía, cuando el coche en que viajaban hacia Madrid penetró en zona ocupada por el ejército sublevado, tras sufrir un despiste en el área de Guadarrama. Tanto su cuerpo, como el de Sunyol, serían encontrados con múltiples impactos de bala, en el Kilómetro 50 de la carretera de Segovia.
Estos ejemplos ilustran la difícil situación que vivieron muchos deportistas durante la Guerra Civil Española. Sus historias son un testimonio de la resiliencia humana y la capacidad de superación ante la adversidad.

Mapa de la Guerra Civil Española.
El Futuro Prometedor de Héctor Álvarez
En contraste con las tragedias del pasado, la historia de Héctor Álvarez representa un futuro prometedor para el ciclismo español. Su reciente éxito y contrato con el equipo Trek demuestran el talento y la dedicación de los jóvenes ciclistas.
Su intensa y trepidante temporada vivió un momento culminante. A principios de julio, se proclamó campeón de Europa junior en la prueba combinada del ómnium. Un éxito superlativo.
Con respecto a la ruta, sus mejores resultados han sido la 20ª plaza en la París-Roubaix y la tercera posición en la Copa Andrea Meneghelli, en Siena. Además, recientemente, ha sido protagonista de una noticia tan relevante como significativa.
Héctor ha firmado un contrato de cuatro temporadas, a partir de 2025, con el conjunto estadounidense Trek, uno de los combinados de la máxima categoría del ciclismo internacional, el World Tour. En los dos primeros años, en 2025 y 2026, formará parte de su conjunto de desarrollo, el que acoge a los más jóvenes. Si todo va bien, en 2027 y 2028, ya pertenecería a la escuadra del World Tour.
El balance es, en el buen sentido, inesperado. Para ser mi primera temporada como junior, estoy muy satisfecho, porque los resultados han sido mejores de lo previsto. Por ejemplo, nunca imaginé que pudiera proclamarme campeón de Europa junior de ómnium. No obstante, he descubierto lo que ya me temía: a nivel internacional, la gente está extraordinariamente preparada. Sobre todo, en el ciclismo en ruta. Sé que, si quiero progresar y seguir creciendo, he de entrenar mucho más, y dedicarme casi por completo al ciclismo.
Me quedaría con dos. Por una parte, con la 20ª plaza en la París-Roubaix; por otra, con el 30º puesto en la prueba en línea del Campeonato del Mundo, un registro que marcó un antes y un después, y que me demostró que puedo estar arriba en las pruebas más relevantes. También estoy bastante satisfecho de lo que hice en las cronos individuales del Mundial (el 24º de 71) y del Europeo (el 21º de 60).
Yo creo que seré un buen clasicómano. Es decir, podré hacerlo bien en pruebas de un día. También confío en convertirme en un buen contrarrelojista. Tengo más dudas sobre mi rendimiento en la alta montaña, en las subidas más duras y exigentes. Pero aún soy muy joven. De momento, en 2024, en mi segunda y última temporada como junior, seguiré compitiendo en ambas modalidades. A partir de 2025, ya como sub-23, lo veo más complicado.
Al respecto, hace pocos días, se ha conocido tu incorporación, a partir de 2025, al Trek, uno de los grandes equipos del ciclismo internacional. Un sueño cumplido. Un objetivo que tenía desde que era niño. Es todo un impulso, una gran motivación, para seguir esforzándome y creer que estoy en el buen camino. No obstante, paso a paso. En las dos primeras temporadas, estaré en el equipo de desarrollo, que ya tiene carácter profesional.
La historia de Javier Cubillas y el auge de jóvenes talentos como Héctor Álvarez reflejan la pasión y el espíritu de lucha que caracterizan al ciclismo, un deporte que sigue inspirando a generaciones.