La historia de la bicicleta, como todo invento innovador, es fascinante. Este medio de transporte, y que es una forma de recreación tan popular en la actualidad, se remonta a siglos atrás. La historia del ciclismo es una historia de innovación, perseverancia y evolución. Desde las primeras draisianas hasta las bicicletas eléctricas y los campeonatos mundiales, el ciclismo ha dejado una marca indeleble en la cultura global.
La palabra “bicicleta” tiene sus raíces en el griego y el latín. El término “bicycle” fue acuñado en francés en el siglo XIX, combinando las palabras griegas “bi” (que significa dos) y “kyklos” (que significa rueda), lo que se traduce literalmente como “dos ruedas”.

La draisiana, el precursor de la bicicleta moderna.
Los Primeros Pasos: Del Celerífero a la Draisiana
La historia de la bicicleta comienza en el siglo XVIII, cuando el conde Karl von Drais de Alemania inventó en 1817 la primera máquina de dos ruedas conocida como la “máquina corredora” o “draisiana”. Drais, quien era un inventor e innovador, diseñó su máquina como una solución para el problema del transporte urbano de ese momento. Además, la invención de Drais fue impulsada por un cambio cultural hacia una mayor movilidad y exploración en la sociedad de la época.
En 1791 el conde de Sivrac, durante la Revolución Francesa, construyó un artefacto de madera con dos ruedas, unidas a un armazón que representaba la figura de un animal y sobre el cual se sentaba el conductor; a partir del apoyo alternativo de los pies en el suelo, lograba desplazarse con grandes zancadas a velocidades de 8-9 Km. por hora.
Posteriormente, el barón Von Drais presenta su velocípedo conocido con el nombre de Draisiana el 5 de abril de 1818 en París. En esta especie de velocípedo, la persona se mantenía sentada sobre una pequeña montura, colocada en el centro de un pequeño marco de madera. Para moverse, empujaba alternadamente con el pie izquierdo y el derecho hacia adelante, de forma parecida al movimiento de una patineta. Con este impulso, el vehículo adquiría una velocidad casi idéntica a la de un coche. Sus brazos descansaban sobre apoyabrazos de hierro, y con las manos sostenía una vara de madera, unida a la rueda delantera, que giraba en la dirección hacia la cual quería ir el conductor.
La Era de los Pedales y la Transmisión por Cadena
La era de los pedales en la bicicleta no se hizo esperar. La siguiente innovación significativa en la historia de la bicicleta llegó en la década de 1860, cuando se desarrollaron modelos que incorporaban pedales directamente conectados a la rueda delantera o trasera. Las “Michaulinas” eran reconocidos velocípedos de hierro con ruedas. Los pedales iban fijados a la rueda delantera. Además tenían freno y sillín. Pero, su elevado peso, cerca de 40 Kg., los anillos de hierro y el escaso avance por pedalada hacían que esta bici fuera muy incomoda de conducir hasta el punto de llamarla de forma irónica “la agitadora de huesos”.
Uno de los diseños más influyentes fue la “Rover Safety Bicycle”, creada por John Kemp Starley en 1885 en Inglaterra. Este modelo consistió en una bicicleta baja con dos ruedas de igual tamaño, llantas de acero huecas recubiertas de goma y radios de acero. Tenía un cuadro llamado “swift” con manillar, sillín, pedales, freno sobre la rueda delantera e incluso tenía guardabarros.
Este bicicleta presentaba un diseño con dos ruedas del mismo tamaño y una cadena de transmisión que permitía al ciclista pedalear de manera más eficiente. El uso de pedales marcó un importante avance en la comodidad y la velocidad de las bicicletas, allanando el camino para la popularización de este medio de transporte en todo el mundo.
El Biciclo "Ordinary" y sus Características
En 1871 James Starley inventa un modelo al que llamó “Ariel” parecido a la Michaulina y se caracterizaba porque su rueda de tracción delantera tenía un diámetro de 125 cm. Este velocípedo estándar de los años 70 y 80 se denominará “Ordinary”. La “Ordinary” fue un velocípedo elegante, ligero y veloz en su época. Su principal elemento eran las ruedas que estaban compuestas por llantas de acero huecas recubiertas de neumáticos de goma maciza y bujes con rodamientos de bolas. Estos elementos procuraban una revolución en la industria velocipédica.
A partir de este invento, llegarán otros de gigantescas proporciones en la rueda delantera y disminuyendo la trasera hasta convertirse en un simple apoyo. La gran rueda delantera obligaba a situar el sillín encima de la rueda delantera y para subirse al mismo era necesario un escalón situado en la parte trasera mientras que para bajarse el “ciclista” tenía que saltar hacia atrás al tiempo que se sujetaba la máquina.

La bicicleta de seguridad Rover, un diseño revolucionario.
La Bicicleta Moderna y su Expansión Global
Después de la inclusión de los pedales y las cadenas de transmisión en la década de 1860, la popularidad de este medio de transporte creció rápidamente en todo el mundo, y la bici continuó evolucionando con nuevas mejoras. A partir de esta época se diseñan modelos racionales y a la vez más seguros que consiguieron reducir la rueda delantera. Es por ello que John Kemp Starley inventó el modelo “Rover” con transmisión por cadena a la rueda trasera. Finalmente, la bicicleta de ruedas iguales se imponía al biciclo pese a que era mucho más dura e incomoda.
En fin, gracias a Dunlop y casi al mismo tiempo a otros pioneros como los hermanos Michelin, las ruedas inflables dieron la comodidad que necesitaba a la Rover, que enseguida se convirtió en un gran éxito de ventas. Y al no haber sido patentada, comenzaron a surgir decenas de copias en toda Europa y Norteamérica y se desató la locura: la bicicleta pasó de ser un artilugio para deportistas, ricos y excéntricos a convertirse en el primer medio de transporte individual eficaz de la historia: confortable, rápida, segura y razonablemente asequible.
Así, hacia 1890 las bicicletas irrumpieron con gran fuerza en este mundo decimonónico, vendiéndose por millones y revolucionando la sociedad como pocas novedades tecnológicas lo han hecho a lo largo de la historia. Pero sobre todo la bicicleta supuso un cambio radical en el día a día de la burguesía y las clases trabajadoras. Naturalmente, tanta popularidad tuvo también una gran influencia en el arte, la música, la literatura, la moda, y también en la demografía.
En realidad, ya que hemos tocado el tema, la bicicleta fue un factor importante en el proceso de liberación femenina, convirtiéndose en un símbolo de la mujer moderna e independiente de la época. Ya lo escribía entonces la revista mensual para mujeres Godey’s: “En posesión de su bicicleta, la hija del siglo XIX siente que se ha proclamado su declaración de independencia”. Y en 1896 la sufragista Susan B. Anthony decía en una entrevista: «Creo que montar en bicicleta ha hecho más por emancipar a las mujeres que cualquier otra cosa en el mundo.
El Ciclismo como Deporte: Nacimiento de las Competiciones
La creación de competiciones ciclistas se debe a una combinación de factores sociales, culturales y deportivos. En el siglo XIX, el ciclismo se había convertido en un fenómeno popular, tanto como medio de transporte como de recreación. Es por eso que nace el ciclismo como deporte a finales del siglo XIX, y con ello llegó las primeras carreras de bicicletas en Europa.
Antes de la celebración de las grandes carreras en ruta por etapas, en los albores del siglo XX, fue la época del veterinario James Moore. Entre 1860 y 1870 participó en las primeras pruebas ciclistas registradas de la historia. Residente en París desde niño, Moore se proclamó vencedor en la carrera inaugural disputada en el parque Saint-Claud de la capital francesa el 31 de mayo de 1868. El héroe de origen inglés recorrió una cortísima distancia de tan solo 1.200 metros sobre un suelo pedregoso destinado a las carreras de caballos, en un tiempo de 3 minutos y 50 segundos. La primera prueba ciclista clásica tuvo lugar entre París y Rouen en 1869 sobre una distancia superior a los 100 kilómetros. Moore invirtió más de 10 horas en alcanzar la meta en primera posición.
A partir de entonces, el ciclismo se popularizó en el resto de Europa, principalmente en Bélgica, la República Checa e Inglaterra. Surgieron carreras que a día de hoy se siguen disputando, como la Lieja-Bastogne-Lieja, que celebró su primera edición en 1892.
Las tres grandes citas pertenecen a los primeros compases del siglo XX: el Tour de Francia (1903, obra de Henri Desgranges), el Giro de Italia (creado por Costamagna, Cougnet y Morgagni en 1909) y, unas décadas más adelante, la Vuelta Ciclista a España (cuya primera edición se celebró en 1935, ideada por Juan Pujol). Entre nosotros, la Vuelta al País Vasco, ahora Itzulia, tiene una historia casi centenaria. La ronda vasca empezó su andadura en 1924 bajo el abrigo del periódico bilbaíno Excesior.
Hoy en día, la bicicleta sigue siendo un medio de transporte esencial en muchas partes del mundo, además de ser una forma popular de hacer ejercicio, explorar el aire libre y disfrutar del tiempo libre. La historia de la bicicleta es una saga de innovación, exploración y libertad que ha dejado una marca indeleble en la sociedad.
El Ciclismo en España en el Siglo XIX
En España, el ciclismo seguirá los pasos de otros países europeos pero de una forma más reducida. El ciclismo español apareció en esa época gracias a la aparición de periódicos y revistas especializadas, la creación de clubes o sociedades ciclistas y la organización de excursiones y carreras ciclistas. Con el presente trabajo trato de investigar cual fue el origen y la progresiva evolución del ciclismo a lo largo del siglo XIX en Europa y principalmente en España. En primer lugar se describe su nacimiento y desarrollo, que aconteció en Inglaterra y Francia, para después centrar el estudio de una forma más concreta en la llegada del ciclismo a España en posteriores años. El ciclismo adquiere gran importancia en la expansión del movimiento deportivo español ya que representó un modelo de apertura social.
Como he comentado anteriormente, la presencia adquirida del velocipedismo en España es reducida y aislada de unos pocos aficionados que compraron estas máquinas en el extranjero o las fabricaron de forma artesanal. Una de las excepciones de esta época es Don Manuel Ricol que, se podría decir, es el decano del ciclismo Español por su labor aportada al ciclismo de la época. Éste, en sus horas libres paseaba con un reducido número de apasionados de la bicicleta por el parque del retiro. Además, fue el primero en realizar excursiones de gran distancia a lugares como El Escorial, Toledo, Alcalá de Henares o Barbastro. En dichas excursiones sufrió todo tipo de insultos y apedreamientos de las gentes del lugar que le consideraban como un brujo o pecador por el simple hecho de pasear con su velocípedo.
Se podría considerar a 1885 como el año del despegue del ciclismo Español ya que en este momento es cuando la Sociedad de Velocipedistas Madrileña triplica su número de socios y a su vez publica El Velocípedo que es la única Revista ciclista que existió hasta 1890; además de resaltar los aspectos más importantes del ciclismo como podían ser los tipos de Velocípedos, organización de un club, de excursiones e incluso carreras, etc., destacó la importante labor de la creación de nuevas sociedades. En este sentido, en 1886 se crearon las Sociedades de Barbastro, Bilbao, Cádiz, Pamplona, Santander, Sevilla, Valladolid y Zaragoza. Con la labor de estas sociedades, se conformará la base del ciclismo en España durante el Siglo XIX.
Asimismo, la prensa ciclista nació a finales del Siglo XIX con la colaboración de los ciclistas, con la necesidad de comunicarse entre ellos y engrandecer la importancia de este deporte. Por eso, los periódicos tendrán un papel fundamental en el inicio y desarrollo del ciclismo en España. En conclusión, ciclismo y prensa, crecerán juntos gracias a que mantuvieron similares intereses ya que las publicaciones ciclistas contaban con la publicidad de la emergente industria de la bicicleta, es decir, que la prensa ciclista buscaba al principio un objetivo ideológico para pasarse después hacia un objetivo comercial.
Con la aparición y generalización de bicicletas cómodas y seguras con ruedas de igual tamaño, tracción por cadena y neumáticos hinchables parecidos a la bicicleta actual, dio comienzo la época de máximo auge para el Velocipedismo Español del Siglo XIX. Durante esta década, se amplía el nº de apasionados por la bicicleta, hasta llegar al punto más alto en los años 96 y 97 con la aparición de nuevas sociedades, la organización de salidas, excursiones y carreras, la publicación de revistas especializadas así como la construcción de novedosos velódromos.
Esta moda ciclista, se podrá observar en periódicos dedicados al ciclismo a nivel nacional que en todo momento engrandecen el mundo de la bicicleta y lo que antes se juzgaba como ridículo pasatiempo propio de muchachos será estimado como cosa útil y pronto necesaria, que proporciona higiene a las personas, recreo culto a los aficionados y excelente medio de locomoción individual e independiente a todo usuario.
No obstante, aunque existió este gran auge Velocipédico en Europa, en España se le dio un uso restringido a las clases sociales altas que utilizaban la bicicleta como un pasatiempo y una herramienta higiénica. Todavía estaba muy lejos de que se utilizará como un medio de locomoción al alcance de las clases populares: aunque será en esta década cuando llegará a utilizarse entre las clases medias responsables de su popularización y se irá dando a la vez una función más productiva al aplicarse la bicicleta para un uso postal y militar.
En este sentido, se le empezó a dar utilidad a la bicicleta en el servicio de correos. Por eso, en 1894 se dictó una Real Orden en la que se creaba el cuerpo de Carteros Velocipedistas con el que se conseguirá mayor rapidez y menor coste en el reparto de las cartas. Del mismo modo, la bicicleta adquirió cierta utilidad en el servicio militar. Con anterioridad al año 1893, hubo diferentes ensayos para ver si daba resultado la bicicleta en el ejército. Dichos ensayos tuvieron éxito y el velocípedo se incorporó de forma definitiva al ejército con la Real Orden del 23 de febrero de 1893 en la cual, la sección del batallón de ferrocarriles trabajará de forma continua en el servicio de comunicaciones en maniobras y durante las diferentes guerras.
Sin embargo, varios factores contribuyeron al declive del ciclismo a finales del siglo XIX:
- El elevado coste de los velocípedos ya que todavía no existía en España una industria de fabricación en serie de bicicletas.
- El conflicto de España en Cuba y Filipinas afectó a toda la sociedad, incluyendo industrias y profesiones.
- De acuerdo con las reglas establecidas por las Federaciones extranjeras, la Unión Velocipédica Española adoptó acuerdos que no estaban relacionados con la realidad ciclista española de aquellos tiempos.
El Mountain Bike: Una Nueva Aventura en el Ciclismo
Al hablar sobre la historia del Mountain Bike, no podemos dejar de mencionar la Repack, porque es probablemente el origen, el espíritu de las carreras de mountain bike. Aquellos fanáticos de la bici, enfundados en sus vaqueros y sencillas camisetas, realizaban los descensos en las montañas de California, y comenzaron con bicis de paseo, pero viendo lo poco que duraban por los numerosos golpes y el gran deterioro que sufrían en cada descenso, se vieron obligados a mejorarlas, así descubrieron las viejas carcachas (las cuales ellos llamaban Klunker), con neumáticos balón 26 x 2.125 y que podían soportar tremendos castigos.
La más famosa de las rutas que realizaban en estas montañas era la que realizaban en Tamalpais y recibía el nombre de Repack Downhill (el descenso del reengrasado). Recibía este nombre porque al ser un descenso muy largo y pronunciado, el sistema de frenado generaba tanto calor que se fundía la grasa del eje, por lo que al final de la carrera debían reengrasar de nuevo sus frenos de contrapedal.
Estas primeras competiciones clandestinas de mountain bike comenzaron a realizarse sobre 1976, y en concreto la Repack se mantuvo hasta 1984, justo cuando las carreras empezaron a ser algo más oficial y reconocido por todos. Y fueron sin duda la herramienta perfecta para probar, adaptar y evolucionar estas primeras bicis hacia lo que definitivamente se conocería como mountain bike.
Al margen de gente como Gary Fisher, Kelly, Ritchey y otros, que aportaron mucho de cara a conseguir esa evolución, hay que nombrar inevitablemente al californiano Mike Sinyard, fundador de la marca Specialized, que introduce la Stumpjumper, (modelo que a día de hoy sigue comercializando) la que podríamos decir fue primera bicicleta de montaña producida en masa.
Aunque en principio se vendieron pocas unidades de la Stumpjumper, la gente vio no obstante que las cualidades excepcionales de la bici permitían explorar y disfrutar de la naturaleza, por lo que el número de carreras y eventos comenzó a aumentar y a la vista del éxito de Specialized otras marcas se subieron al carro y siguieron su ejemplo.
El mountain bike comienza una expansión y una evolución fulgurante. Se empiezan a celebrar series de la Copa del Mundo que permiten que en 1990 se celebre el primer Campeonato oficial del Mundo en Durango (como no en Colorado) con con victoria de Ned Overend (USA)en cross country y Greg Herbold USA) en descenso.
El siguiente año supuso la globalización del mountain bike al celebrarse la primera Copa del Mundo en Livigno (Italia) con los americanos de nuevo como protagonistas, en este caso John Tomac.
La inclusión del mountain bike como disciplina olímpica tuvo lugar en 1996 en los Juegos de Atlanta. Bart Brentjens de Holanda fue el primer medallista de oro y en mujeres Paola Pezzo, de Italia se llevó el primer oro. En las últimas olimpiadas Carlos Coloma se haría con el bronce para España. La disciplina practicada en los JJOO es la de cross country, por otro lado la modalidad de mountain bike más practicada en el mundo. Suele consistir en una carrera en torno a 50 Km. para hombres y unos 40 Km.

Una bicicleta de montaña moderna.
La Evolución Continúa
En su evolución, los fabricantes han desarrollado diversas modalidades de bicicletas. Inicialmente, existían las bicicletas urbanas polivalentes, para todo uso, las de paseo, las de carretera y las de ciclocross. En la actualidad, todas las modalidades se han desdoblado, con múltiples perfiles de bicis muy especializados. En las de carretera, por ejemplo, encontramos las bicis Racing o escaladoras, las de Gran Fondo y las Aeros. Y, la última gran revolución que afecta a todos los tipos de bicis y modalidades han sido las bicicletas eléctricas. Han creado otra forma de ver el ciclismo, facilitando el acceso a este deporte a muchas más personas, y se han convertido en una opción perfecta para el transporte en las ciudades sostenibles del futuro.
Otro hito importante para el futuro de las bicicletas es la incorporación cada vez mayor de la electrónica, que ya empieza a gestionar de forma inteligente transmisiones, suspensiones, frenos y hasta técnicas de conducción, como los frenos ABS que ya incorporan algunos modelos, o la detección y aviso de accidentes.
La historia del ciclismo es una historia viva, en constante evolución, que sigue inspirando a personas de todo el mundo a subirse a una bicicleta y disfrutar de la libertad y la aventura que ofrece.