Ignacio Aguilera: Una Biografía en el Mundo del Ciclismo

La historia de Eduardo Chozas es la historia del ciclismo (no solo) español durante más de una década. Desde su debut en 1980 en las filas del Zor de Javier Mínguez hasta su retirada en el Artiach (1993), este batallador, ganador de cuatro etapas en el Tour y de tres en el Giro cuando el Giro, en nuestro país, era una excentricidad, se midió a corredores legendarios como Roger de Vlaeminck, Sean Kelly, Bernard Hinault, Greg LeMond, Gianni Bugno, Claudio Chiappucci y un largo etcétera.

Chozas fue uno de los miembros destacados de la generación «pop», la que pasó de un cierto anonimato a ver su cara en todas las chapas y protagonizar minutos y minutos de televisión. Su casa de Pozuelo, de hecho, es un auténtico museo de banderines, fotografías y recuerdos de una carrera gloriosa. Nunca ganó la general de una gran vuelta, pero nunca le hizo falta. Lo suyo era atacar de lejos y esperar al resto en meta.

Monumento a Eduardo Chozas en el Col d'Annecy

Inicios en el Ciclismo

De entrada, lo de llegar a profesionales nunca lo piensas. Yo recuerdo que mis padres me regalaron a los tres años una bici pequeñita, una que tenía las ruedas muy pequeñas y muy gordas. Mis padres eran fruteros y en la acera de la frutería, yo iba arriba y abajo con la bici y patinando.

Y, bueno, luego, con los amigos del barrio de Orcasitas, que es donde me crie, pues empezábamos a jugar entre nosotros: hacíamos contrarrelojes, por ejemplo. Teníamos una bici por ahí que nos valía a todos y dábamos la vuelta a la manzana, a ver quién tardaba menos. Te estoy hablando de antes del año 1971, cuando tenía yo diez años.

Y a los once años, más o menos, el carnicero, que era muy amigo de mis padres y de la familia, les dijo: «a vuestro hijo, le voy a llevar una carrera». Él había sido ciclista en su época. De joven, había sido amateur. No fue profesional, pero me dejó su bici, que era de tubulares muy finitos y fuimos a la Casa de Campo. Me dijo: «te voy a entrenar un poco» y yo veía que valía para eso.

Nada, nada… Se podía correr con el libro de familia y el permiso de los padres. Éramos como 15 chavales dando vueltas a un cono que quedaba a unos quinientos metros; no haríamos más de dos kilómetros. Ese fue mi inicio.

Luego ya empecé poquito a poco en un club de Carabanchel, en la Peña Ciclista Laudelino Hernández y ya ahí aprendí un poquito más, ya me saqué la licencia…Entonces éramos infantiles y fui pasando por todas las categorías. Ahí no piensas que vas a ser profesional y como mucho sigues el Tour por la radio. Oía las gestas de Luis Ocaña y del «Tarangu». Era la época gloriosa de Merckx y ellos eran mis ídolos.

Fue mi único año amateur, justo el año anterior a pasar a profesional y fue de las pocas participaciones que tuve con la selección española, porque sólo estuve ese año con el equipo de Moliner-Vereco, que era el filial del profesional de Javier Mínguez, e hicimos segundos, hicimos plata en la crono por cuartetos de 100 kilómetros. Ganó Italia, nosotros hicimos segundos y tercera fue Francia. Eran unas pruebas durísimas que ganaban siempre los de la Unión Soviética y hacían medias de 50 kilómetros por hora.

Pues yo estaba en el filial del equipo [porque el equipo profesional de Javier Mínguez, también Moliner-Vereco, nace en el 79] y allí nos juntamos un gran equipo donde estaban Pedro Delgado, Rodríguez Magro, Cabrero, Barcala, Eugenio Herrán… Casi el 95% de los estábamos en aquel equipo fuimos profesionales. Nuestro director era Tomás Nistal, que también fue ciclista en el Kas, era un sprinter… y Mínguez venía a ver alguna carrera por Valladolid, de aire, de abanico y tal y nosotros lo ganábamos todo aquel año.

A mí me tocaba trabajar todos los días con mis compañeros, porque todas las carreras que corríamos las ganábamos, tanto internacionales como nacionales, y los abanicos los dominábamos muy bien. Recuerdo que, en el Trofeo Iberdrola, que se hace por Zamora, llegamos casi diez del equipo solos. El equipo nuestro era bestial y Javier me vio en un en una de las carreras que hicimos, cara al aire, trabajando para el equipo, y dijo: «Este me vale mucho para mi equipo», y me pasó siendo muy joven.

Debut Profesional y Primeras Experiencias

Ese año 1980 corres tu primera Vuelta en el Zor. Para mí, fue una experiencia. El año empezó muy bien porque enseguida estuve muy delante. De hecho, la primera carrera que corrí fue la Vuelta a Mallorca, que se hacía la primera del año sin ser challenge aún. Ahí fue donde conocí a Roger de Vlaeminck, que era otro de mis ídolos. La segunda fue lo que luego sería la Vuelta a la Comunidad Valenciana, que entonces se llamaba Vuelta a Levante o Vuelta a las Tres Provincias. Hice segundo en la general, siendo un debutante.

Pues primero ya había corrido la Tirreno-Adriático, que era otro mundo, porque era un nivelazo lo que había ahí. Ya te estás midiendo y te están exigiendo muchísimo. Y ahí respondía a pesar de la juventud, porque no estaba para ganar cosas, pero sí para estar adelante. Y entonces me metieron en el equipo de la Milán-San Remo y conseguí acabarla, lo que ya era un triunfo para no tener experiencia, porque es una carrera muy técnica, de saber estar. Es la clásica esta que dicen que es la più facile e la più difficile, porque al final hay mucha gente, pero se decide siempre en la subida al Poggio, con una bajada muy rápida. Es una clásica muy técnica.

Ese doblete era muy difícil en aquella época, porque la Vuelta era en primavera y, a la semana de acabar, empezaba el Giro. No te daba tiempo ni a recuperar y empeorabas con los viajes, porque, claro, no podías entrenar, no podías ni soltar piernas: entre el viaje, la presentación y el arranque del Giro, era todo muy precipitado. Lo hice muchos años seguidos con Javier Mínguez, porque teníamos un equipo con un patrocinador que era italiano, Gemeaz Cusin.

Giro-Vuelta

Luego con la ONCE, corrí Vuelta, Giro yTour dos veces, con lo cual el doblete Giro-Vuelta lo hice siete. Los primeros días tienes que aprovechar para ganar en cualquier etapa dura, porque vienes muy en forma. De hecho, yo lo hice así y gané bastantes etapas. Por ejemplo, con 22 años, gané la tercera etapa, en Pasto, pero luego la última semana se hace muy dura porque realmente no has recuperado de la Vuelta y vas acumulando otros veintitantos días de carrera en el Giro.

Éramos un grupo de amigos. Recuerdo que vino también Alberto Fernández. Con Pino, tengo muy buenos recuerdos y muy buena amistad. Hacíamos una buena piña y Álvaro siempre hacía buenos puestos, buenas clasificaciones. Luego consiguió ganar la Vuelta a España.

En 1983, por ejemplo, Alberto Fernández ganó dos etapas e hizo tercero en la General.

El Ciclismo Español y las Grandes Vueltas

Hablando de grandes vueltas, España lleva desde el Giro de Contador, creo que de 2015, sin ganar una gran vuelta. Desde que la Vuelta a España se celebra anualmente no había pasado nunca. ¿Qué crees que está pasando en el ciclismo español para que haya una crisis de este tipo?

Yo creo que todos estos son cambios generacionales. Es decir, se nos marcha un Valverde, que nos ha dado no una sino dos décadas prodigiosas,y ahora están empezando corredores muy jóvenes como Juan Ayuso, que les falta un poquito para ir progresando y tener opción aún a ganaren una gran vuelta. En los años 70, pasó algo parecido, que también costaba mucho ganar una gran vuelta. Para los españoles, no siempre ha sido fácil. Yo creo que después ha parecido muy fácil, con Miguel Induráin, pero antes, aparte de Pedro Delgado o Luis Ocaña, no lo era tanto.

A partir de ahí, hemos tenido una gran generación de corredores en los últimos casi veinte años, comenzando por Alberto Contador, sobre todo, que ha sido un grandísimo especialista en grandes vueltas y siguiendo por un montón de muy buenos corredores. Y ahora estamos en esa transición a otra generación nueva. O como Luis León Sánchez, que también está en sus últimos años.

Bueno, ya te digo, nos queda ver por dónde salen los jóvenes, que algunos ya están despuntando, como Enric Mas, que está en plenitud y que todavía tiene que mejorar por edad, porque tiene 28 años y todavía puede ir subiendo durante cuatro o cinco años. Por nivel, está muy, muy cerca de ganar una grande, ya ha tocado ahí el palo un par de veces.

En cuanto a la clase media, ahora mismo tenemos que echar mano casi de corredores que están pasando a sub23, todos estos corredores que, en dos, tres, cuatro o cinco años los vamos a ir viendo despuntar.

Es que, enlos años 90, llegó a haber once equipos profesionales españoles, de los cuales cinco eran de primera división: Reynolds-Banesto, Amaya, ONCE, CLAS, Kelme, etc. Los equipos potentes los teníamos en casa. Ahora, muchos ciclistas españoles están diseminados por distintos equipos extranjeros, no todos están en el Movistar, que es el único «World Tour Team» que tenemos ahora mismo. Eso hace que muchos de los corredores españoles sean gregarios.

Eso es un síntoma, yo creo que malo, pero es verdad que la situación de los equipos españoles va mejorando en la segunda división, que son los equipos profesionales. Sí, porque el pelotón español profesional era de más de 190 corredores profesionales en equipos españoles. Entonces era muy fácil pasar a profesional, era muy fácil correr. Había mucha competición en España, no había prácticamente que salir de España para tener un calendario importante de competiciones y eso ahora no se da. Ahora, los equipos de Segunda División, los profesionales, si cierran un calendario con 45 competiciones o 50 están contentos. En mi época correr 100 días era algo normal.

Sí, ten en cuenta que, entonces, no había grandes equipos como los que hay ahora, que tienen patrocinios de multinacionales. No había grandes presupuestos en esa época. Todo cambia cuando, en 1983, TVE empieza a echar la Vuelta en directo. Ahí, ya empezamos a ganar un poquito más de dinero porque todos salíamos beneficiados, sobre todo el patrocinador, porque salía en directo en televisión.

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Corredores Destacados y Rivales

Sí, era un buen escalador. Le recuerdo como un corredor muy regular y que ya después de esa Vuelta y Giro como que ya no fue muy competitivo, ya fueron otros actores los que entraron a brillar en la época: Moser y Saronni, en aquellos Giros de principios de los 80, que no los hacían tan duros para que ellos tuvieran más posibilidades de ganarlos.

Sí, en los ochenta era una carrera dura, pero no era exageradamente dura, siempre había montaña, pero Moser y Saronni eran capaces de no perder mucho tiempo y luego Moser, por ejemplo, era un contrarrelojista bestial, que cuando peleaba con Fignon en alguno de los Giros le metía tres o cuatro minutos en cada crono.

Y recuerdo también un Giro que corrí, que ganó Hinault, antes de que lo conociera en el Tour…

A ver, Fignon y LeMond son de mi quinta, del año 60. Entonces éramos muy jóvenes, teníamos 22 años. Ellos venían con su jefe de filas, que era el ciclista más fuerte que he visto en mi vida y que he padecido. Creo que era brutal. Ganaba por aplastamiento. No era por táctica o por equipo. Muchas veces, sobre todo en el Tour, cuando iba líder, para defenderse, arrancaba él, que es algo que no se hace nunca. Era el tío más fuerte en la carrera con diferencia.

Te aplastaba, un poco como hace ahora Annemiek Van Vleuten, que cuando acelera se va sola. Ya no es que sean ataques, es que nadie puede seguir su ritmo. Yo, de Merckx, no te puedo decir, porque no coincidí con él. He visto vídeos antiguos y conozco su palmarés, claro, pero es que aparte de ser un fenómeno, tenía un equipazo y había mucha diferencia.

Pues, de Fignon, me acuerdo de que no me gustó su actitud. Incluso llegué ...

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