El hombre que venció el cáncer y encontró su pasión en el ciclismo

Hace 10 años, James Golding apenas tenía fuerzas para levantar la cabeza de la almohada debido a un agresivo cáncer que lo mantenía postrado en cama. Hoy, este atleta se prepara con el objetivo de competir en la Race Across America (RAAM), una desafiante competición ciclista de 3.092 millas (4.976 km) que cruza Estados Unidos desde San Diego, California, hasta Annapolis, Maryland.

Ruta de la Race Across America (RAAM)

No solo busca participar, sino que su intención es ganar la carrera. ¿Un objetivo inalcanzable? James Golding ha demostrado que no hay imposibles. También se ha enfrentado a la Haute Route ‘Triple Corona’ y ha conseguido el récord Guinness de Siete Días de Ciclismo, en el que recaudó más de 3.3 millones de euros (3.7 millones de dólares) para organizaciones benéficas.

El descubrimiento de una pasión

Mientras se recuperaba de su primera batalla contra el cáncer, James Golding descubrió su amor por el ciclismo. El deporte no solo le ayudó a superar la enfermedad, sino que también le aportó una mentalidad positiva y muchas nuevas oportunidades.

Una noticia devastadora

James Golding tenía 28 años cuando recibió el diagnóstico de cáncer. Esta terrible noticia llegó después de meses de sufrir horribles dolores de espalda que los médicos no tomaron en serio, omitiendo las pruebas pertinentes. En una ocasión, el dolor era tan intenso que su madre lo llevó a urgencias, donde descubrieron un tumor del tamaño de un pomelo en su estómago.

Aunque parezca increíble, el atleta confiesa que saber que tenía cáncer supuso, de alguna manera, un alivio. “Por fin sabía por qué sentía tanto dolor. En aquel momento estaba tomando muchos analgésicos y no entendía muy bien qué es lo que estaba pasando. No tenía ni idea de lo mal que se iban a poner las cosas. Hasta entonces para mí el cáncer era algo por lo que se recaudaba dinero pero no sabía mucho más de la enfermedad”, explica.

La dura batalla contra el cáncer

Debido a que el tumor no se podía operar, fue necesario recurrir a la quimioterapia más fuerte con la esperanza de sobrevivir. “La quimio te deja hecho polvo. A veces sientes que no puedes más, pero sabes que tienes que resistir”.

Sesión de quimioterapia

“Ves simplemente una bolsa de un líquido incoloro que cuelga junto a tu cama pero es lo más tóxico que le hayas metido nunca a tu cuerpo. Una enfermera me dijo que mi prescripción era la más venenosa que había visto nunca y cuando manipulaba la bolsa tenía que utilizar unos guantes industriales para protegerse”, recuerda James Golding sobre esa dura experiencia.

“Cuando sientes los efectos de la quimioterapia te cambia todo. No puedes dormir, comer ya no es lo mismo porque cambian tus papilas gustativas. La quimio te deja hecho polvo. A veces sientes que no puedes más, pero sabes que tienes que resistir. Tuve alucinaciones y estaba desorientado”.

La quimio no solo mató el cáncer, sino también un buen número de células vitales, lo que provocó septicemia y peritonitis, requiriendo una operación de urgencia y un coma inducido durante dos semanas. “Pensaba que había sufrido un accidente de coche y no recordaba nada del cáncer. Fue una época dura. Hasta ese momento había sido un joven soltero que se machacaba en el gimnasio y se divertía los fines de semana”, confiesa.

“El deporte no era parte de mi vida pero siempre me había mantenido en forma. Por lo que era aterrador ver que ni siquiera era capaz de levantar la cabeza, mientras estaba enchufado a unas máquinas que me mantenían vivo”. En aquella época, su objetivo era ser capaz de ir solo al cuarto de baño, pues varias enfermeras tenían que aplicarse para moverlo de un lado a otro de la cama.

“Cuando intentaban sentarme en la cama, había una delante de mí, otra detrás y otra aguantado los tubos de las máquinas que me mantenían con vida. No tenía ni fuerza ni movilidad. Fui poco a poco. Para ir solo al cuarto de baño primero tenía que aprender a caminar de nuevo. Para eso tenía que ser capaz de ponerme de pie. Para ponerme de pie, primero tenía que sentarme en la cama. Para sentarme en la cama, primero tenía que ser capaz de levantar la cabeza. Me centré en ir haciendo todo eso poco a poco”.

El renacer sobre dos ruedas

Después de recibir el alta, un día encontró una bici vieja en su casa de Rugby, en medio de Inglaterra, y decidió salir a dar una vuelta pese a que no había montado en bici desde hacía años. Una experiencia que le iba a cambiar la vida… “Me permitió escapar del tratamiento y estar activo después de meses postrado en la cama”.

“Me di una vuelta de 8 km. Hacía tiempo que no me sentía tan libre. Me permitió escapar del tratamiento y estar activo después de meses postrado en cama”. “Continué haciendo mi ruta de 8 km. No lo hacía para mantenerme en forma, sino para sentirme libre. Luego descubrí que podía dar dos vueltas a mi circuito, por lo que decidí ir a casa de mi madre, que está a 16 km. Fue un proceso gradual que me llevó a preguntarme hasta dónde podría llegar”.

James Golding, Cancer Survivor to World Record Holder: Listen Up! Ep 2

Un reto por una buena causa

En 2009 le dijeron que había superado el cáncer, por lo que decidió embarcarse en una gesta con el objetivo de recaudar dinero para la fundación Macmillan Cancer Support. “Quería que fuese una manera de dar las gracias, ya fuese al cirujano que renunció a unas vacaciones familiares o a la enfermera que trabajó dos turnos para asegurarse de que yo recibía todo el cuidado necesario. Creo que no habría sido justo simplemente volver a mi vida normal”.

“No entrené para esto, simplemente salía a montar en bici. No intentaba ir deprisa o ser el mejor, sino que hacía algo que me gustaba y encima recaudaba dinero para una buena causa”. “Hice una prueba de 80 millas (129 km) en Escocia y otra de 120 millas (193 km) en Gales. “Me dedicaba a tachar los días”, rodando junto a un amigo y con un coche de asistencia. Los únicos percances eran algún que otro pinchazo hasta que llegaron a Nueva Orleans, donde fue arrollado por un camión. Se rompió tres costillas, el codo y perdió mucha piel en las manos y las piernas. El reto había acabado de forma terrible.

Pero James Golding estaba convencido que lo volvería a intentar una vez que se recuperase. “Estaba de nuevo en el hospital pero pensé que me había visto en situaciones peores. Estaba dispuesto a terminar lo que había empezado y eso significaba comenzar de nuevo desde Los Ángeles, seis meses más tarde lo logré en 24 días, rodando 147 millas (237 km) cada día”, añade.

“Fue un trabajo duro pero me divertí mucho. El sentimiento después de alcanzar mi objetivo fue maravilloso”.

El cáncer regresa

Después de una revisión rutinaria le dijeron que volvía a tener cáncer, esta vez el tumor alojado en el abdomen tenía el tamaño de una pelota de ping pong. “Pensé que si había sobrevivido una vez podía hacerlo de nuevo”. “Cuando me lo dijeron no me lo podía creer, pero pensé que si había sobrevivido una vez podía hacerlo de nuevo. Esta vez pudieron operarme para quitar el tumor, así que sabía que la quimio no iba a ser tan fuerte como la primera vez”.

Por esta época, James Golding y Louise, su pareja, estaban esperando su primer hijo. Además, antes del diagnóstico había planeado otros retos ciclistas. "Hasta entonces estaba vivo pero no vivía”.

En mayo de 2012 le dijeron que se había vuelto a curar. El cáncer se había ido pero continuaba su amor por el ciclismo y su actitud positiva ante la vida. “En algunos aspectos el cáncer fue una bendición por el conocimiento que me dio sobre la vida y la gente que me permitió conocer. Hasta entonces estaba vivo pero no vivía”, dice.

“El ciclismo también me ha dado muchas oportunidades y me ha permitido viajar por todo el mundo”.

Récord Guinness

En 2015 James Golding completó el Haute Route, una de las pruebas ciclistas más duras, que incluye los Pirineos, los Alpes franceses y los Dolomitas. “La climatología puede cambiar en un minuto y tienes que llevar comida para el camino”, dice el ciclista.

“A pesar de todo eso, me encantó. Al final de las tres semanas estás tan en forma que no quieres que acabe”, confesó.

En 2017 James Golding consiguió el récord Guinness de Siete Días de Ciclismo al recorrer 1.766,2 millas (2.842 km) alrededor de Rubgy. “Quedé muy contento después de conseguir el récord”, explica.

La mira puesta en la RAAM

Aunque la mayoría de la gente estaría más que satisfecha con lo que James Golding había conseguido hasta entonces, el ciclista admite que aquello solo había sido una preparación antes de enfrentarse a la Race Across America (RAAM). “Mis retos eran siempre con vistas a la RAAM en 2020. Los competidores se enfrentan al cronómetro desde el principio. “Se trata de ver de lo que eres capaz, de dónde está tu límite”, añade James Golding.

“Más gente ha subido al Everest que completado la RAAM, lo que te da una idea de la dificultad”. Además, James Golding quería ganar el evento. Como entrenamiento en junio tomó parte en la Race Across the West, una prueba que utiliza las primeras 930 millas (1.500 km) de la RAAM. Acabó tercero y un poco descontento con el resultado.

“No estaba contento pero tampoco descontento. Lo debería haber hecho mejor, pero aprendí mucho. Todos pasamos por el proceso de aprender a caminar pero sin conocer el fracaso. Su objetivo es ayudar a los demás a descubrir lo maravilloso que es este deporte. Ahora vive en Portugal junto con su esposa Louise y sus dos hijos, Freddie y Lilah. Desde el país luso sigue promoviendo el ciclismo.

“Disfruto mucho encima de la bici. Para mí significa libertad, escape, recuperación, meditación… Como mejor, duermo mejor, me hace mejor esposo y padre. Creo que el deporte debe ser un elemento clave en nuestras vidas”, remacha.

Confía en que su experiencia pueda servir como inspiración a otros. “En 10 años pasé de tener menos de un cinco por ciento de posibilidades de sobrevivir a lograr un récord Guinness. Hubo una época en la que no tenía ni fuerzas para mover la cabeza y tuve que volver a aprender a caminar. No me digas que no se puede hacer.

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