En el mundo del ciclismo chileno, el nombre de Fernando Vera resuena con fuerza, evocando imágenes de esfuerzo, dedicación y triunfos memorables. Pero la historia de Vera no es solo la de un ciclista exitoso, sino también la de una familia apasionada por este deporte. En este artículo, exploraremos la trayectoria de los hermanos Vera, su impacto en el ciclismo nacional y los desafíos que enfrentaron en su camino hacia la gloria.

Ciclistas compitiendo en una etapa de montaña durante la Vuelta de Francia.
Inicios humildes y pasión por el ciclismo
Para entender la magnitud de los logros de Fernando Vera, es necesario conocer sus orígenes. Nació en el seno de una familia humilde, donde ambos hermanos se iniciaron en el ciclismo. Alimentar a dos deportistas no fue sencillo para la familia Vera Vargas.
Comenzó a correr con jeans, zapatillas planas y una bicicleta de paseo por el Parque Cousiño y llegó en la última posición en su primera carrera. Esto no lo amargó y siguió con la que hasta hoy es su gran pasión, que a punta de perseverancia, lo llevó a lo más alto. En el corto plazo, llegó a ser el mejor de Chile en su categoría.
Ya en la selección adulta, aún no tenía una bicicleta propia, se fiaba de la amistad y el compañerismo para conseguir una prestada para cada una de las carreras. “Corría hubieran o no premios, me gustaba correr, era mi vocación”.
La Vuelta de Chile: El gran desafío
La Vuelta de Chile siempre fue el mayor acontecimiento deportivo de esos años. Se contaban ansiosos los días que faltaban para que ese enjambre de ciclistas llegara a la ciudad. Nos agolpábamos en las calles para oír el zumbido de las ruedas y maravillarnos con ese hermoso engendro, lleno de colores, que articulaban cientos de ciclistas y bicicletas.
Siempre los colombianos fueron los rivales a vencer. Excelentes escaladores, sacaban ventaja en las etapas de montaña, en las que eran imbatibles. Por lo mismo, que un chileno ganara la Vuelta era una proeza. Celebramos como si fuera un título del mundo las victorias de Roberto Muñoz, en 1983, Peter Tormen, en 1987, y Fernando Vera, en 1988.
El momento de más felicidad para el Lobo llegó en 1988. Luego de 15 apariciones en la Vuelta a Chile, logró vencer. Visiblemente emocionado comentó que “fue impresionante. Era una espinita que tenía clavada”, explica el Lobito, como le dicen quienes lo conocen.

Un ciclista celebrando una victoria en una competencia.
El legado de Fernando Vera
El nombre de Fernando Vera quizás no sea familiar para los más jóvenes. Sin embargo, según dijo el mismo Julio Martínez, fue el mejor de todos los tiempos en el ciclismo chileno. Ya han pasado varios años desde los días de gloria de Vera sobre su bicicleta, con un casco y una sonrisa en el rostro.
Siempre solitario mientras entrenaba, el apodo de Lobo comenzó a rondar cerca de Fernando Vera. Su preferencia por pedalear sin compañía, cimentaron la leyenda de este hombre, que durante los momentos definitorios de las carreras, arremetía con un gran zarpazo y vencía a quien se pusiera frente a él.
En la actualidad los jóvenes deportistas gozan de más beneficios y tecnología, además de poder asegurar su futuro tras dejar la competencia profesional. En la década de los 70 y 80, los atletas debían luchar aún más.
Para un deportista, solo con estudios hasta segundo medio, la escuela de la vida fue la que lo formó como persona y profesional.
Desafíos y superación personal
Sin duda alguna, la vida de Fernando Vera no ha sido fácil. Luego de superar un cáncer colorrectal en 2004, su vida cambió. “Me operaron como indigente en la Posta Central”, relata Vera. Con poco dinero y apelando a una deuda histórica del gobierno, llegó en reiteradas oportunidades hasta La Moneda para que le otorgaran una pensión como ex atleta. Sólo recibió una pensión de gracia de 82 mil pesos, con la que debió intentar sobrevivir. En vez de enfocar su caso como el de un ex deportista, fue evaluado como indigente. “El pago de Chile” es el gran responsable de esta situación dice Vera.
Cuando más difícil se hizo la vida, una mano salvadora llegó para ayudar al ex ciclista. Un llamado desde la calle Ramón Cruz lo sorprendió. Desde las oficinas del Comité Olímpico fue citado a una reunión para conversar sobre su futuro. Neven Ilic, su presidente, lo invitaba a unirse como trabajador de planta y volvería a pasar sus días rodeado de jóvenes. Siempre con lo justo para vivir, este trabajo cayó del cielo y lo tienen en el gimnasio con su clásica simpatía.
Esto fue hace ya cinco años y la sonrisa en el rostro del Lobito contagia a quienes lo ven, pero confiesa que eso es de la puerta para adentro, cuando vuelve a su hogar recuerda el pasar de vida y vuelve la tristeza. “He ganado muchas medallas, pero tiene que cambiar la mentalidad para que apoyen a ex deportistas”.
Reconocido por su trabajo en el CEO y no por sus años de gloria deportiva, se ganó el cariño y aprecio de todos quienes llegan a ese lugar. Todos lo llaman por su apodo. La palabra Lobito se repite constantemente durante el día. Sin embargo, el sobrevivir se transformó en una constante en la vida de Fernando Vera, quien gracias a sus amigos, está saliendo adelante para ganar esta carrera.
Tabla de Victorias Destacadas
| Año | Competencia | Logro |
|---|---|---|
| 1983 | Vuelta de Chile | Victoria de Roberto Muñoz |
| 1987 | Vuelta de Chile | Victoria de Peter Tormen |
| 1988 | Vuelta de Chile | Victoria de Fernando Vera |
Los logros de los hermanos Vera y otros ciclistas destacados de su época inspiraron a toda una generación de jóvenes chilenos a perseguir sus sueños en el ciclismo. Su legado perdura hasta el día de hoy, recordándonos la importancia del esfuerzo, la perseverancia y la pasión en la búsqueda de la excelencia deportiva.