Harley-Davidson en Cuba: Una Historia de Pasión y Resistencia

Cuba tiene un aire clásico en sus medios de transporte, su arquitectura e incluso su cultura. Por más de 50 años se han mantenido viejas costumbres y también viejos objetos. La relación de Cuba con las «Harleys» data de ya algunos años.

Las motos Harley Davidson de Cuba, clásicos de más de 50 años que también han sido víctimas del diferendo entre la isla y Estados Unidos, protagonizaron su primera concentración nacional en el balneario de Varadero, haciendo gala de su historia y resistencia. Unas 50 motocicletas de la mítica marca estadounidense fueron exhibidas y realizaron competiciones de habilidades en Varadero, adornadas con los típicos atributos "harlistas" de águilas, calaveras y remaches, junto a banderas cubanas e imágenes del Che Guevara.

El primer encuentro nacional de las Harley Davidson ha sido una iniciativa independiente de los propietarios de esas motocicletas, con la meta de estrechar vínculos y promover el cuidado de sus "viejas máquinas".

Entre la variopinta amalgama de motocicletas reunidas en el parque más famoso del balneario de Varadero, había una “vieja” Harley-Davidson, la de Servando. A este IX encuentro de Harlista Cubanos, asistieron motocicletas de todo el país, desde las tradicionales británicas hasta las chillonas niponas, aunque, haciendo gala de su evento, primaban las gigantescas Harley-Davidson. En medio del disfrute general, aproveché la mañana del domingo para conversar con motociclistas de Canadá, Pinar del Río, Camagüey, La Habana, Artemisa, Matanzas, Cárdenas, Colón, Santa Clara… y no me alcanzó el tiempo para más.

La Llegada de Harley-Davidson a Cuba

Las Harley-Davidson vinieron a Cuba de la mano de Luis Breto, quien fuera su concesionario oficial. En los años 20 creó su agencia en Santiago de Cuba y luego se trasladó a La Habana. Personalmente lo conocí en los años 60, cuando yo corría motocicletas. Fue mi amigo y padrino de mi boda con la madre de mis hijos. Siempre lo admiré.

Servando Morales: Un Legado Harlista

Servando Morales Orfila heredó la Harley-Davidson de ´Rey Morales´, así como su espíritu de motociclista aventurero. Como está a solo 16 km de Santa Clara, capital de la provincia, Servando dijo ser de Santa Clara. En esta Harley-Davidson de Rey Morales (ya fallecido), aprendieron a manejar moto sus cuatro hijos: Silvio, Sergio, Soledad y Servando padre. Servando es mecánico de profesión y mantiene la Harley-Davidson como la tenía su abuelo. Rey Morales adquirió su Harley-Davidson, de uso, allá por los años 40 del siglo pasado.

Es modelo VLD de 1936 “de antes de la guerra” (II Guerra Mundial). Tiene un motor de 1 340 cc y 38 HP, la caja es de 3 velocidades y alcanza 75 km/h. Servando Morales, de 39 años, compitió con una Flathead VLD 80 de 1936 que heredó de su abuelo, le sirve como transporte diario, y está considerada una de las dos Harley más vetustas que ruedan en la isla.

El Ingenio Cubano Frente al Bloqueo

La comunidad "harlista" estima que en Cuba unos 300 motores Harley Davidson tienen registro certificado y su antigüedad oscila entre los 50 y 75 años. Su gran valor es que se mantienen activos décadas después de que el bloqueo económico que Estados Unidos impuso a la isla al triunfo de la revolución de 1959 cortó la importación de las motocicletas y de sus piezas.

Las Harley sufrieron los mismos problemas que los llamados "almendrones", los añosos autos estadounidenses anteriores a 1959 que hoy acaparan casi todo el parque de taxis privados del país y se han convertido en uno de sus iconos visuales. Durante los años 70 y 80 esas motos "caminaron" gracias a adaptaciones e inventos de los mecánicos locales que usaron bovinas y pistones rusos, ruedas y llantas de automóviles, y piezas hechas en torno.

Sergio Morales, de 61 años, ha sido mecánico de esas motocicletas durante cuatro décadas y es sin duda el "harlista" cubano más famoso: su nombre y el de su esposa Miriam Hernández están en una placa del Museo de la Harley-Davidson en Milwaukee (Estados Unidos). Morales, quien ha tenido unas tres motos de esa marca, aseguró a Efe que durante su visita a la fábrica de Milwaukee en 2009 "reclamó" que la historia de las Harley en Cuba fuese tomada en cuenta.

"No somos aficionados a la idea de que las hicieron los americanos, sino a la idea de que en este contexto de laboratorio natural que tenemos en Cuba, donde desde 1959 no pudimos adquirir más piezas, esa moto se mantuvo viva y soportó los rigores, la inventiva y los errores que cometimos quienes no teníamos conocimientos ni herramientas", aseveró.

Varios motociclistas subrayan que los "harlistas" cubanos tienen sus particularidades: la mayoría utiliza las motos como medio de transporte diario; se han mantenido unidos compartiendo piezas y consejos; y en general su "economía" personal no se asemeja a la de los propietarios del resto del mundo.

Abel Pez, "harlista" desde hace cinco años, precisó a Efe que en la isla los precios oscilan ente 3.000 y 15.000 dólares atendiendo principalmente a la conservación de cada moto clásica. "Son muy costosas para un cubano y su restauración también", admitió Pez, de 48 años, y apuntó que en esos precios también influye lo reducido de la oferta en el país.

La restauración de su primera Harley Válvula lateral de 1947 duró 10 meses y casi todas las piezas que repuso fueron traídas a Cuba desde Estados Unidos, una posibilidad con la que no contaban los "harlistas" de hace 15 o 20 años. Según Pez, muchos encargan a través de familiares o amigos en Estados Unidos y Canadá las piezas que necesitan, un mercado que antes era prohibitivo porque en la isla no circulaba la divisa y el flujo de intercambio con los cubanoamericanos era menor.

De acuerdo con sus posibilidades, los propietarios han tratado de reponer las piezas originales de sus motos, pero aún hay talleres que las copian y confeccionan para quienes no pueden costear esa opción.

El italiano Max Cucchi, quien expuso en Varadero sus fotos sobre el mundo de la Harley Davidson en Cuba, recuerda que "ahora es mucho más fácil para todos arreglar la moto pero en los viejos tiempos no había nada". Residente en la isla desde 1998 y dueño de una Panhead de 1958, Cucchi indicó a Efe que la mayoría de los cubanos "viven" con sus Harley y buscan la manera de hacerla "cómoda", lo que influye en que muchas veces las modifiquen con aditamentos que no corresponden al modelo original.

"En Cuba las Harley Davidson en su mayoría son híbridos, pero los harlistas las adoran como si fueran originales y, ojo, el 90 por ciento de estos modelos fuera de aquí son piezas de museo", apuntó.

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Turismo en Harley-Davidson por Cuba

Aunque existen otros espacios, fundamentalmente en la capital cubana, donde también se congregan, actualmente los cubanos que tienen una Harley Davidson se reúnen cada año en el parque del balneario de Varadero, en Matanzas. Estas dos agencias de viaje se han unido para organizar una oferta única que reúne, en un mismo espacio, la pasión por las motos Harley, el Caribe y la aventura de recorrer Cuba en dos ruedas conociendo sus lugares más interesantes.

Regularmente los circuitos duran entre 7 y 10 días e incluyen city tours en sitios como La Habana, Viñales, Ciénaga de Zapata, Cienfuegos, Trinidad, Sancti Spíritus, Varadero y el regreso hacia la capital. La flota completa es revisada por un equipo de mecánicos expertos antes de comenzar cada recorrido. Al ser Cuba relativamente pequeña como isla, y debido a la forma alargada de su geografía, recorrerla de punta a cabo se vuelve una idea fascinante. Las bicis y las motos son una opción genial para hacerlo.

Las Harleys Davidson ofrecen aventuras hard, la pasión de la goma quemando la carretera, los grandes vehículos, el disfrute del vigor que ellas transmiten y que ya han hecho historia.

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