Historia del Equipo Ciclista Gewiss en el Giro de Italia

La historia del Giro de Italia está llena de momentos épicos y equipos legendarios. Uno de ellos es, sin duda, el equipo Gewiss, que dejó una huella imborrable en la memoria de los aficionados al ciclismo. Este artículo explora la trayectoria del equipo Gewiss, destacando sus victorias, los ciclistas clave y los momentos más controvertidos.


Marco Pantani, una de las figuras clave en la historia del Giro de Italia.

El Giro de 1994: El Año de Gewiss

El Giro de Italia de 1994 es recordado como uno de los más emocionantes y polémicos. Aquel año, el equipo Gewiss emergió como una fuerza dominante, liderado por ciclistas como Eugeni Berzin, Moreno Argentin y Giorgio Furlan.

Eugeni Berzin, un joven ruso, sorprendió al mundo al aventajar a Miguel Indurain en dos minutos en la primera contrarreloj. Berzin llegaba con el aval de su victoria en la clásica Lieja-Bastogne-Lieja, aunque con el antecedente de haber ocupado el puesto noventa en el anterior Giro. En medio de la batalla entre el español y el ruso, apareció un ciclista llamado Marco Pantani, que se había anotado la victoria en la etapa de montaña previa al paso por Aprica y la llegada al Mortirolo.

La etapa que precedió a la ascensión a Aprica fue muy dura. Los ciclistas tuvieron que superar el Stelvio, el Valico de Santa Cristina y el Mortirolo. En el descenso del Stelvio, Claudio Chiapucci atacó, pero no logró mantener el ritmo. En el ascenso del Mortirolo, Marco Pantani superó a Chiapucci, y solo Berzin pudo seguir su rueda inicialmente. Sin embargo, Pantani impuso un ritmo que reventó al ruso.

En la cima del Mortirolo, Pantani aventajaba en 50 segundos a Indurain y a 'Cacaito' Rodríguez, a quienes esperó en la bajada para afrontar juntos el tramo llano que llevaba a Aprica. Sin embargo, al llegar a Santa Cristina, Indurain desfalleció y comenzó a perder tiempo, mientras que la diferencia con Berzin se reducía. En la meta de Aprica, Indurain solo aventajaba a Berzin en medio minuto, y el ruso mantuvo la maglia rosa.

A partir de ahí, el equipo Gewiss controló la carrera en las subidas restantes, con ciclistas como Piotr Ugrumov, Bjarne Riis, Moreno Argentin y Alberto Volpi. Aquella fue la primera gran gesta de Marco Pantani, y la Gazzetta dello Sport tituló: "Pantani sei un mito". Pantani finalizó aquel Giro de 1994 en segunda posición.

La Controversia del Dopaje

El éxito del equipo Gewiss en 1994 no estuvo exento de controversia. El consejero médico del equipo, Michele Ferrari, llegó a asegurar que la EPO era "como el zumo de naranja". La victoria de Argentin en la Flecha Valona de 1994 ha pasado a la historia como uno de los hitos del dopaje de equipo. No solo ganó Argentin, sino que el podio fue enteramente del color azul cielo de la Gewiss: segundo, Furlan; tercero, Berzin.

Años más tarde, en 1999, el escándalo Festina reveló detalles sobre el dopaje en el ciclismo, y las sospechas sobre el equipo Gewiss se intensificaron. Aunque nunca se probó directamente la implicación del equipo en prácticas ilegales, la sombra del dopaje siempre planeó sobre sus éxitos.


El Giro de Italia, una carrera llena de historia y momentos inolvidables.

Otros Momentos Destacados

Además del Giro de 1994, el equipo Gewiss participó en otras ediciones de la carrera italiana, aunque sin alcanzar el mismo nivel de éxito. En el Giro de 1995, las peleas internas entre Berzin y Ugrumov fueron más notorias que sus resultados deportivos, lo que facilitó la victoria de Tony Rominger.

En 1998, Marco Pantani logró un doblete histórico al ganar el Giro y el Tour de Francia. Sin embargo, su carrera se vio truncada por problemas personales y acusaciones de dopaje.

En 1999, el Giro situaba de nuevo un final de etapa en Aprica y Pantani era maglia rosa y había vencido ya en cuatro etapas. Era el favorito indiscutible para la victoria final y también para aquella etapa 21, faltaba dos para concluir el Giro de 1999. Pero todo acabó la noche anterior, cuando los carabinieri entraron en su habitación del hotel y procedieron a su detención por haber superado el hematocrito permitido para competir. Fue apartado de la carrera. Aquel Giro lo ganó Ivan Gotti y en la etapa de Aprica la victoria fue para Roberto Heras.

Tabla de Resultados Destacados del Equipo Gewiss en el Giro de Italia

Año Ciclista Resultado
1994 Eugeni Berzin Ganador
1994 Marco Pantani Segundo Lugar
1995 Eugeni Berzin N/A

La historia de Gewiss es un largo viaje empresarial que surgió a partir de una brillante idea de producto, y que se ha alimentado de la capacidad de entender la actualidad e imaginar el futuro.

En 1988, la empresa dio un paso decisivo: la cotización en la Bolsa de Milán. Un año después de la convención celebrada en Porto Cervo, GEWISS amplió su imagen en el mercado con el plan de lanzamiento de la serie 9000.

La Titan Desert se vive con tanta pasión, desenfreno y tensión entre los que luchan por la victoria, que cuando los coches que siguen a los ciclistas se acercan a ellos, se escuchan los gritos, las discusiones, que, al igual que sucedió en la ronda italiana que empieza en nueve días, de eso ya hace 19 años, no tendrían mayor historia si los que se peleasen no fueran otros que el corredor que por ahora ocupa la primera plaza de la general, un vasco residente en Barcelona y que se llama Ibon Zugasti, y su aparente gregario de lujo, un catalán de la Ametlla de Mar de nombre Josep Betalú.

Corría el año 1935 cuando terminaron las obras y fue inaugurado el Velódromo Vigorelli, levantado en el corazón de Milán en honor del ex ciclista Giuseppe Vigorelli. Tres días después tan sólo, en él se batía el record de la hora de ciclismo en pista y a partir de entonces dio cabida a grandes eventos, hazañas y desafíos deportivos, campeonatos internacionales como el Giro de Italia, o el campeonato del mundo de ciclismo en pista.

El campo de fútbol americano está iluminado con 42 proyectores LED de alta potencia de la nueva gama Stadium PRO 3, diseñados para cumplir con los requerimientos de las competiciones profesionales más exigentes. Estos proyectores están equipados con un novedoso sistema óptico T.I.R.Ex, de forma que la parte inferior de la lente está diseñada para crear un haz de luz concentrado y la parte superior determina la apertura del haz.

Es tentador comparar el Giro di Italia con la Vuelta a España. Las dos son patitos feos comparados con el cisne del Tour de Francia y se han acostumbrado a vivir en la sombra. Sin embargo, lo que se vive en Italia con el Giro no tiene nada que ver con lo que se vive en España con la Vuelta.

Durante muchos años, ganar el Giro siendo extranjero se podía considerar una heroicidad. Fignon lo sufrió en sus propias carnes en 1984, cuando la organización se valió de todo tipo de triquiñuelas para conseguir que Francesco Moser le levantara el triunfo en la última contrarreloj. Desde los tiempos de Eddy Merckx ningún extranjero había conseguido repetir victoria hasta que llegó Indurain y se hizo con las ediciones de 1992 y 1993.

La primera semana acababa con una contrarreloj llana de cuarenta y cuatro kilómetros en Follonica. Antes de empezar el Giro, Indurain ya contaba con llegar algo retrasado a la cita. Sin embargo, todo fue mal. Desde el principio. A los once kilómetros ya cedía veintisiete segundos con respecto a un Berzin que volaba. A los veintidós, la desventaja se disparaba a 1 min 41 s y a la llegada a meta quedó en 2 min 34 s.

Si la Gewiss tenía a Ferrari, el Carrera tenía a Conconi, que era el gran maestro de la medicina deportiva en Italia. Conconi no solo aconsejaba a la gran escuadra italiana de principios de los noventa sino que llegó a experimentar con ellos en la Universidad de Ferrara los métodos de detección de EPO que la UCI le había encargado. Conconi, por cierto, supervisó a Miguel Indurain en los primeros años de su carrera deportiva.

En la decimoctava etapa, una cronoescalada al Passo del Bocco, Berzin volvió a ganar, aunque esta vez Indurain estuvo a mejor nivel que en Follonica y solo perdió veinte segundos. Pantani se fue más lejos, a minuto y medio, y aunque consiguió conservar la segunda plaza, su desventaja con respecto a Berzin volvía a rozar los tres minutos.

En el llano que precedía el muro de Huy, Berzin, que iba insultantemente fácil, tomaba unos metros sin que nadie osara seguirle, salvo sus dos compañeros Moreno Argentin y Giorgio Furlan.

Olano y Jiménez compartían equipo pero no podían ser más distintos. Olano era metódico, calculador y un contrarrelojista excelso. Por sus condiciones y su salario, Abraham Olano fue designado jefe de filas de Banesto en la Vuelta a España de 1998. Jiménez sería su escudero, el bala perdida que ganaría etapas de montaña, quizás el jersey a puntitos rojos… y se hundiría después en la clasificación general, acomodado en algún abanico o tomándose tranquilamente su tiempo en la contrarreloj.

Da igual. Jiménez se llevó la gloria, una gloria que le quedó muy grande el resto de su carrera: coqueteó con el liderato en el Giro del año siguiente y se llevó entre la niebla la primera llegada al Angliru mientras Pavel Tonkov le miraba atónito.

Aquel día se corre la Milán-San Remo, la Classicissima, la Carrera de Primavera, el primer monumento del año. El más deseado por los ciclistas transalpinos, el que justifica toda una vida dedicada al noble oficio de dar pedales. El que dibujó en el ADN de La Bota algunos de sus sucesos fundamentales, como la refundación simbólica del mismo país tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Fausto Coppi atravesó aquel Túnel del Turchino que tuvo, en 1946, nada menos que seis años de longitud, palabras de Pierre Chany. Aquella mañana Italia despierta de su pesadilla, y poco después Toscanini agita, histriónico, la batuta en la Scala para ponerle fanfarrias al renacimiento.

En 1992 es, directamente, un cromo de años perdidos. El único de todo el pelotón que se sigue negando a llevar pedales automáticos.

El primer capítulo del serial montañoso del Giro acabó poco más o menos en tablas con el triunfo parcial del norteamericano Hampsten, la primera aparición en escena de Pedro Delgado, que fue el segundo, y escasas diferencias entre los favoritos. Si el suizo Maechler perdió toda posibilidad hace casi una semana, ayer le tocó a su compatriota Rominger. Un italiano, Chioccioli, sustituye a Podenzana con el jersei rosa.

Entre otras razones, porque en un paquete con 35 corredores, el Del Tongo llevaba siete. Su director, Pietro Algeri, lo había manifestado en la víspera: "Giuponni dirigirá la etapa". Tanto, que era posible observar a Saronni en la cabeza del grupo de privilegiados en la ascensión final, a la búsqueda de Ángel Ocaña, que se escapó para buscar el triunfo.

Pero, al final, a falta de poco más de tres kilómetros, Hampsten arrancó y se llevó consigo al holandés Breukink, mientras Delgado tomaba la cabeza del grupo perseguidor. Por entonces, Ocaña ya había sido cazado.

Los italianos celebraron el día por numerosos motivos: dominó un equipo italiano, el Del Tongo; tienen un líder, Chioccioli -de quien se dice que tiene la rara virtud de aguantar en forma sólo durante dos meses-, y, su principal figura, Visentini, a...

GIRO DE ITALIA 1994 MORTIROLO INDURAIN, PANTANI, BERZIN

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