La Brompton G Line ha generado mucha expectación y debate entre los aficionados a las bicicletas plegables. Con un diseño que mantiene la esencia de Brompton pero incorpora importantes novedades, surge la pregunta: ¿Es realmente una mejora significativa?
Personalmente, estoy ansioso por ver la G Line en persona para formarme una opinión completa. A primera vista, destaca su mayor tamaño de rueda y anchura, lo que promete una mayor estabilidad. De hecho, la sensación es que uno puede soltarse de manos para ajustarse la gorra o las gafas de sol, algo impensable en mi Brompton actual.

Comparación de modelos Brompton. Fuente: brompton.com
Frenos y plegado
Otro aspecto que llama la atención son los frenos de disco hidráulicos. Siempre he considerado que mi Brompton tiene una capacidad de frenado limitada, que mejoró al cambiar las pastillas y ajustar los frenos, pero aún así no se compara con la G Line. Diría incluso que la G Line frena demasiado.
En esencia, el cuadro es el clásico Brompton y el plegado es similar. Sin embargo, debido a las ruedas más grandes, la G Line plegada es más ancha y alta, y también significativamente más pesada.
Comparación con otros modelos
Me recuerda a la sensación que tuve cuando, de joven, salió el nuevo Mini de BMW. Era una gozada porque era un coche nuevo, pero ¿seguía siendo un Mini de verdad? De manera similar, la Brompton tampoco era la bicicleta clásica cuando se lanzó por primera vez. Confío en que la G Line se irá perfeccionando con el tiempo.
El peso es, sin duda, el aspecto que más me preocupa. ¿Resulta más incómoda de manejar al levantarla plegada, o es simplemente cuestión de adaptarse? Otra preocupación es si cabrá en el primer asiento del autobús en Madrid, donde suelo viajar con mi Brompton actual. Probablemente tendré que cambiar de asiento, pero no es un gran problema. Lo que realmente me atrae es la promesa de mayor comodidad al rodar.
Comodidad y Accesorios
Desplegada y en marcha, la G Line se siente como una bicicleta excelente. Sin embargo, Brompton ha vuelto a limitar la compatibilidad de accesorios: las bolsas y baterías de la G Line eléctrica solo son compatibles con este modelo, y no sirven las de modelos anteriores.
La sensación de menor manejabilidad al levantarla plegada se debe tanto a su mayor tamaño como a su mayor peso. En mi caso, tengo que plegar la bicicleta al llegar al trabajo, pasarla por un torno de seguridad, subirla en el ascensor y guardarla debajo de mi mesa. Meterla en el metro o en el maletero del coche seguramente será más complicado.
Impresiones iniciales
Tuve la oportunidad de ver la G Line rápidamente en Calmera. Me llamó la atención su pintura rugosa, similar a la piel de un pollo antes de asar. El peso ya es considerable para cargarla por el sillín o el cuadro, como suelo hacer. Además, tendré que analizar las tallas con detenimiento, ya que la G Line tiene una mayor distancia entre el sillín y el manillar. La unidad que vi era una talla M, pero necesitaría comparar con las tallas S y L.
En cuanto a si el cambio a la G Line es realmente significativo, dejando de lado el precio, lo único que realmente pediría es una mayor autonomía en el modelo eléctrico, una mejor luz y un peso mucho menor. En general, mi Brompton actual se adapta perfectamente a mi uso urbano. Unas ruedas más grandes serían más cómodas, pero no compensan el aumento de volumen y peso. Mejores frenos serían importantes, pero nunca he tenido problemas al frenar.

Brompton G Line. Fuente: foromtb.com
Estética y practicidad
La G Line es preciosa, no hay duda. Me encanta el color blanco (o como lo llamen). Sin embargo, es voluminosa y pesada, lo que la hace menos práctica para una ciudad como Madrid. El plus de seguridad que ofrecen las ruedas más grandes es atractivo, pero no lo suficiente como para convencerme por completo.
Un amigo está considerando comprarla para llevarla en su autocaravana, lo cual tiene más sentido. Personalmente, sigo dudando, ya que la sensación de seguridad es importante, pero nunca he escuchado a nadie quejarse de falta de seguridad con los modelos Brompton existentes.
Mi amigo me ha ofrecido venderme su Brompton actual a un precio de amigo. Tiene muchos años, creo que es de las últimas que no estaban registradas, pero está en perfecto estado. El asunto es, como siempre, para qué la vas a usar. Si solo es para ciudad o para caminos esporádicos, no creo que valga la pena el incremento en peso, volumen y precio.
Alternativas y consideraciones finales
En mi caso, creo que me quedaré con la Brompton de segunda mano que me ofrece mi amigo. Tiene 6 velocidades y, aunque no sé de qué año es (posiblemente del 2005), parece una buena opción. ¿O debería considerar una C Line nueva?
Cómo elegir la Brompton G Line adecuada para ti
Me pregunto si la pieza que permite que la bicicleta se autoalinee al plegarse se puede instalar por separado en modelos anteriores. Comprar una Brompton de segunda mano es una buena opción siempre que sepas muy bien lo que quieres y lo que estás comprando. Si es alguien de confianza y sabes que la bicicleta está en buen estado, puede ser un buen negocio. El problema surge si luego quieres hacerle actualizaciones. Dependiendo de cómo quieras dejarla y si lo vas a hacer tú mismo o en un taller, podría salir más a cuenta comprar una nueva.
Supuestamente, ya debería haber gente con la G Line. Quizás me estoy precipitando, pero ya deberían haber vídeos en YouTube de gente que la haya comprado y pueda compartir sus experiencias.
De hecho, he encontrado un vídeo de una primera toma de contacto con la Brompton G Line: