Cuando estás a punto de iniciar un viaje por el mundo, lo único que quieres es que empiece lo más pronto posible. Por eso, desde el día que decidí cumplir mi sueño de recorrer el mundo en moto, no lo dudé. Rápidamente planifiqué mis finanzas, tiempos y se lo conté a todos mis cercanos para así no poder cambiar de opinión.
Hasta entonces, el plan que había diseñado era sencillo y básicamente consistía en salir en marzo a la ruta, a bordo de mi motocicleta: sería el comienzo de una nueva vida. Pero no me aguanté. Todavía recuerdo el primer día, cuando salí al camino. Estaba particularmente soleado y veraniego y yo estaba en mi habitación revisando todo lo empacado. Así, tomé la última ducha en mi casa e hice la revisión número 8.181.725 de mis documentos personales de viaje y de los papeles de la moto.
Emprender mi primer viaje era un sueño. Luego, recuerdo que cargué la moto con el peor y menos eficiente sistema de amarre de alforjas: las bolsas estancas. También, ajusté la piel de oveja al asiento y me subí a mi vehículo. Así emprendí rumbo a la frontera con Argentina, desde mi casa en Valparaíso.
Recuerdo que partí directo por la carretera rumbo al oriente. Por el camino y por la altura, era difícil andar en moto. La velocidad bajaba y a momentos, la moto se desaceleraba gradualmente. Aunque antes de partir, ya me habían dicho que eso sucedería, me lo tomé con calma. Sabía que, en el peor caso, tendría que empujar la moto y subirla a un camión.
Las subidas en moto fueron complejas en el paso fronterizo de Los Libertadores. Así, ya en tierra argentina, comencé a sentir una sensación de felicidad, miedo y profunda libertad que nunca había sentido antes. Uspallata era el nombre de mi primer destino: la primera localidad argentina en esa ruta fronteriza. Al llegar, alojé en un hostel muy cómodo, aproveché de revisar el mapa, conocí amigos viajeros, regalé mi set de cocina e hice las consultas pendientes respecto al estado del camino de tierra que pretendía recorrer.
En el horizonte estaba tomar la dirección sur y recorrer los cerros por donde pasa la ruta 40: una que pasa por Chos Malal, San Rafael, Bardas Blancas, Malargüe, Caviahue. Me maravillé con los paisajes de la cordillera. De este recorrido, por la ruta 40, no olvido las panorámicas del paisaje, la carretera eterna, las formas de la cordillera a mi derecha y el nacimiento de la pampa a mi izquierda.
Fueron días en que permanecí boquiabierta por tanta belleza, con el corazón y el cerebro a mil. Sentía profunda gratitud por la decisión de haber emprendido ese viaje. Pasado Caviahue, era hora de seguir. Entonces salí rumbo a San Martín de Los Andes, a la Ruta de los Siete lagos, por Villa la Angostura, Bariloche y finalmente llegué El Bolsón.
Por la ruta, vivía el viaje con calma y me sentía muy bien de estar disfrutando cada destino, degustando de la buena cocina argentina y de la amabilidad de su gente. Así, con más experiencia, me fui tomando el viaje con relativa holgura. Empecé a tomar caminos secundarios y terciarios con difíciles accesos de ripio y barro, sólo para saber hasta dónde llegaban.
Eran definitivamente rutas donde la moto, una Honda Tornado de 250 centímetros cúbicos, se lucía. Y, también, donde toda la incomodidad que implica andar en moto en la carretera se compensaba con la performance en la tierra, arena y barro de mi vehículo. La moto es una Honda Tornado de 250 centímetros cúbicos.

Finalmente, pasé un total de tres 3 meses sobre la moto, recorriendo la zona norte de Patagonia entre Chile y Argentina. En definitiva fue una experiencia hermosa que con el tiempo, también se tiñó de un nuevo sueño. “Natalia, tienes un vuelo desde São Paulo a Europa, ponte las pilas”, dijo mi mente y nuevamente volví a soñar.
Hoy solo puedo añadir: si tuviera que partir de nuevo, lo haría feliz en mi Honda y con todos los sueños conmigo y mi motor.
Viajes Largos en Moto 🏍️ – Consejos para Mantenerte Despierto
Para aquellos que sueñan con emular esta aventura, es crucial considerar algunos aspectos clave. La elección de la moto adecuada, como la Honda Tornado de 250 cc, es fundamental para enfrentar tanto carreteras asfaltadas como caminos de tierra. Además, la planificación del viaje, incluyendo la revisión de mapas y la preparación de documentos, es esencial para una travesía sin contratiempos. No menos importante es la actitud: la calma, la gratitud y la apertura a nuevas experiencias son ingredientes indispensables para disfrutar cada momento del viaje.
Además de la planificación y la elección de la moto, es importante considerar el equipo y los accesorios necesarios para un viaje de larga distancia. Un buen sistema de amarre de alforjas, ropa adecuada para diferentes climas, herramientas básicas y un botiquín de primeros auxilios son elementos esenciales para garantizar la seguridad y la comodidad durante el viaje.
También es recomendable investigar sobre los lugares que se van a visitar, conocer las costumbres locales y aprender algunas frases básicas en el idioma del país. Esto facilitará la interacción con los lugareños y enriquecerá la experiencia del viaje.
En resumen, un viaje en moto por Sudamérica es una aventura inolvidable que requiere planificación, preparación y una actitud positiva. Con la moto adecuada, el equipo necesario y una mente abierta, cualquier persona puede hacer realidad su sueño de recorrer el continente sobre dos ruedas.
Consejos para un Feliz Año Nuevo y una Vida Plena
El año termina, las celebraciones cesan y con ellas la euforia, ya no hay distracciones, e inevitablemente pensamos en lo que los 12 meses que han pasado se han llevado. Es un periodo de nostalgia, que nos hace sentir vulnerables, sensibles, incluso tristes. Y si, tal vez nuestras resoluciones del año pasado han sido un fracaso, pero este año tienes una nueva oportunidad para permitirte ser feliz.
GrupoLaberinto, un centro de psicoterapia español, entrega 20 recomendaciones con los que puedes conseguir felicidad este 2020:
- Vive el presente: Obsesionarse con el pasado o con el futuro, ambos fuera de tu control, es una de las principales causas de ansiedad y angustia. Disfrutar lo que vives "aquí y ahora", es esencial para sentirte satisfecho con tu vida y por tanto, ser feliz.
- La felicidad está en ti: Algo muy común y muy equivocado es creer que otras personas son responsables de nuestra felicidad. Es importante que aprendas a ser feliz de manera independiente, las demás personas (familia, amigos, pareja*) son complementos de tu felicidad, no su origen.
- Establece metas: De esta manera vas a conseguir ser más consciente de tus logros. Plantea metas realistas y no te satures, la finalidad es ver resultados, no colapsar. Cada meta establecida y superada es un paso más para acercarte a la felicidad.
- Haz ejercicio: Científicamente la actividad física produce proteínas y endorfinas que nos hacen sentir felices, y si a esto le sumamos la mejora de la imagen, tenemos una bomba de felicidad al alcance de nuestras manos. Puedes empezar poco a poco con unos minutos al día, y aumentar conforme pase el tiempo y según tus necesidades.
- Duerme más: Dormir ayuda al cuerpo a recuperarse, nos hace más productivos y positivos. Conseguir un descanso adecuado disminuye nuestra sensibilidad ante las emociones negativas, lo que va a traer beneficios a tu salud mental y a tu felicidad.
- Sal al aire libre: Dar un paseo, sentir el aire fresco en tu piel y ver la luz del día, te hará sentir renovado y descansado. Solo 20 minutos al día pueden traer grandes mejoras en tu estado de ánimo y ayudarte a afrontar con una mejor actitud el día y la semana por delante.
- Voluntariado: Los actos de bondad son gratificantes. Por pequeña que sea la ayuda, sentir que somos apoyo de una causa nos da un propósito, nos hace sentir parte de una comunidad y mejora nuestra imagen personal, haciéndonos sentir como consecuencia: felicidad.
- Sonríe: Reír no solo aparenta felicidad, si no que la origina, disminuyendo el estrés y aumentando las endorfinas. El cuerpo no es capaz de distinguir entre una risa falsa o real, por lo que puedes empezar obligándote unos minutos al día, hasta que consigas una sonrisa real.
- Medita: Meditar es una manera de despejar la mente y calmar los pensamientos, por lo que ayuda a mantener una visión clara de nuestras metas. Unos minutos al día pueden ayudarte a cesar las dudas y conservar una buena actitud.
- Da las gracias: Agradecer, de corazón. Ser consciente de todo aquello que se tiene que agradecer, genera beneficios emocionales y aumenta los niveles de satisfacción personal.
- Conecta con lo que te hace feliz: La rutina y la edad, son en ocasiones el motivo por el que creemos que ciertas actividades no están hechas para nosotros. Olvídate de todo esto y encuentra algo que te divierta y te haga feliz.
- Busca algo nuevo todos los días: Ser más observador, y notar los pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos, es una buena manera de vivir el presente. Lo conocido aporta cada vez menos satisfacción, además de que seguro encuentras algo que antes te parecía insignificante y que ahora te da felicidad.
- Desconecta de los problemas: Realizar actividades, que disfrutes y que requieran un alto grado de concentración son ideales para olvidar por un periodo de tiempo nuestros problemas, y así dar un descanso muy necesario a nuestra mente.
- Ponte en primer lugar: Es necesario equilibrar nuestra agenda. Por más ocupado que estés, en algún momento de la semana debería de haber un espacio, única y exclusivamente para ti.
- Construye tu red social: No, no hablamos de esas redes sociales. Hablamos de conocer gente, de quedar con amigos o familia que de verdad estén ahí para ti. Socializar tiene beneficios infinitos, y hacerlo detrás de una pantalla no te los da.
- Aprende de las experiencias: Hay que vivir las experiencias en el presente. Si prestamos más atención a construir recuerdos, y menos a los objetos y al pesimismo, conseguirás mejoras notables en tu estado de ánimo.
- Deja el pesimismo: Hay que ser capaces de ver el "vaso medio lleno", e intentar encontrar el lado positivo de cada situación, ya sea buena o mala. Hay que tener presente que al final, todo lo que vivimos nos deja un aprendizaje.
- Redefine tus valores: Hay que apartarse de todo aquello que nos causa ansiedad o estrés, y que justificamos con el hecho de que son obligaciones. Ordenar tus prioridades te ayudará a decidir si aquello que te hace infeliz, merece la pena seguir en tu vida.
- Evita las comparaciones: Compararte con otra persona, no va a aportarte nada positivo. Tienes que tener en cuenta que cada persona tiene una historia propia y diferente, que no tiene nada que ver con la tuya. La única historia que importa para tu felicidad, es la que tu vives.
- Perdona: La única manera de dejar el pasado atrás es con el perdón. El peso de los rencores te impide avanzar en tu camino hacia la felicidad, así que tu primera tarea es reflexionar sobre aquello que te ha hecho daño, para poder iniciar el proceso del perdón.
Espero que entiendan esta columna, mi propuesta es bajemos los decibeles a tanto enojo y molestia con el otro, en Chile, la gente se siente incomoda por atenciones que uno hace, del amor al odio en segundos, momentos de felicidad pasada se cuestionan, está de moda el revisionismo, extraño por decir, entonces la propuesta no es renunciar al debate, a decir libremente lo que uno piensa, estamos en democracia, pero busquemos las palabras adecuadas.
Los invito esta noche buena a reflexionar sobre nuestros carácter, furias, rencores, apegos, hipersensibilidades, «Una de las reglas básicas del universo es que nada es perfecto. La perfección simplemente no existe… Sin imperfección, ni tú ni yo existiríamos». Stephen Hawking y por último “Si todo es imperfecto en este mundo imperfecto el amor es lo más perfecto de todo precisamente por su perfecta imperfección.” Gunnar Björnstrand.