El ciclismo es un deporte arraigado en la cultura vasca, y Llodio no es una excepción. La pasión por este deporte ha permitido a muchos conocer personas y lugares diferentes, creando un legado que se busca mantener y devolver a la comunidad.
La Sociedad Ciclista Llodiana, clave en la organización de eventos ciclistas en la región, tiene una estructura que funciona desde 1961. Su historia completa se encuentra en la web www.scllodiana.com.
Inicialmente, la sociedad estaba vinculada a otras sociedades de Bilbao. Sin embargo, el Gran Premio de Llodio es anterior a la asociación, y a raíz de este premio se creó la Sociedad Ciclista Llodiana. Antes, los organizadores no eran de Laudio, lo que impulsó la creación de una sociedad ciclista local.
Actualmente, la directiva de la Sociedad Ciclista Llodiana está compuesta por diez personas que funcionan como un bloque, cada uno con su labor específica. Además, la sociedad cuenta con unos 300 socios. El objetivo principal es mantener viva la tradición ciclista en Laudio y crear nuevas iniciativas para el futuro.
Entre las actividades que organiza la sociedad, destaca la prueba de ciclocross que se celebra en noviembre, incluida en la Copa de España.
Además del Gran Premio de Llodio y la prueba de ciclocross, la región ha sido testigo de importantes eventos ciclistas a lo largo de la historia, como la Vuelta al País Vasco y la Vuelta a Álava. A continuación, exploraremos la historia de estos eventos y su impacto en el ciclismo local.
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La Vuelta al País Vasco
La primera edición de la Vuelta al País Vasco fue organizada por el periódico bilbaíno "Excelsior" en 1924, siendo sus impulsores Jacinto Miquelarena, director del mismo, y el conde de Villalonga, ex-presidente del Athletic Club. El jefe de carrera fue Antonio Bandrés, precursor del deporte en Bizkaia.
El "Gran Premio Excelsior", como fue conocida esta primera edición, se desarrolló en tres etapas: Bilbao-Pamplona, Pamplona-San Sebastián y San Sebastián-Bilbao, en un recorrido por todo el territorio vasco. Contó con 38 participantes, incluyendo grandes corredores internacionales como los hermanos Pélissier y figuras del ciclismo vasco como Jáuregui, Segundo Barroetabeña, Cesáreo Sarduy y Domingo Gutiérrez.
El éxito de esta primera edición llevó al periódico parisino "L'Auto" a incluirla en el calendario internacional de grandes pruebas.
La segunda Vuelta también tuvo tres etapas, con un recorrido que abarcó numerosas localidades, totalizando 670 km.
Las siguientes ediciones pasaron a tener cuatro etapas, y cinco a partir de 1935. Tras largos años de silencio, en 1969 la sociedad "Bicicleta Eibarresa", fundada en 1952, recupera la Vuelta, incorporándose el Trofeo a la Regularidad.
En la edición de 1935 se incluyó el Premio de la Montaña, suprimiéndose la clasificación "nacional". La carrera pasó a llamarse "Vuelta al País Vasco-Bicicleta Eibarresa" hasta 1973, bajo el patrocinio principal del diario "La Voz de España" hasta 1980, seguido por "Banco Guipuzcoano" y "El Diario Vasco". En 1976 se introdujo la cronoescalada de San Marcial y se suprimieron las bonificaciones.
En la XXXV Vuelta al País Vasco, celebrada en 1995, participaron 18 equipos y 171 corredores.
En 'Historia de la Vuelta al País Vasco', Javier Bodegas y Juan Dorronsoro explican que Jacinto Miquelarena, el director del periódico Excelsior, y el conde José María de Vilallonga, presidente del Athletic en 1922-23, impulsaron el nacimiento de la carrera con el objetivo de contar desde el primer instante con los mejores ciclistas del momento. El apoyo de las instituciones, diputaciones y ayuntamientos fue ya en aquellos años el salvavidas económico y el engranaje que, entre otras cosas, ayudaba a acondicionar las rutas por las que debían transitar los ciclistas.
Aquella primera edición fue todo un éxito y se calcula que más de 100.000 personas se agolpaban algunos días en las cunetas. Fueron tres etapas, con un total de 623 km y un día descanso entre la segunda y la tercera. En el ecuador de cada etapa se establecía una parada obligatoria de 20 minutos, para recuperar fuerzas, y después se reemprendía la marcha con las diferencias con las que habían llegado hasta ese punto, aunque fueron tantas las reclamaciones que se produjeron que los organizadores decidieron quitar esas paradas los años venideros.
Las primeras ediciones tuvieron dos clasificaciones, la general y la nacional, ya que el nivel de los corredores de casa no estaba aún a la altura de los mejores foráneos. No volvió a organizarse hasta 1935, a cargo del periódico Excelsius, el nuevo nombre del diario fundador. Se quitó la clasificación para corredores nacionales, se creó la clasificación de la montaña y la participación se abrió a equipos comerciales -BH y Orbea, entre ellos- nacionales y regionales. El color azul, y no el rojo, pasó a distinguir al líder y en algunas llegadas se empezó a cobrar una peseta para cuadrar el presupuesto.
Tras la suspensión de la Vuelta al País Vasco en 1936, hubo carreras que intentaron hacerse un hueco en el calendario, con más o menos éxito, como el Circuito del Norte y el G.P. Contratar a los mejores ciclistas del momento era cada vez más complicado, y sobre todo costoso, y así, en 1969, se produjo una fusión entre la Vuelta al País Vasco y la Bicicleta Eibarresa con el apoyo de La Voz de España como periódico patrocinador.
La fórmula, una mezcla de ciclismo en pista y otros deportes, como atletismo y deporte rural, entre otros, fue un éxito rotundo y anualmente el velódromo de Anoeta se llenaba con un público que vibraba con un acontecimiento espectacular, distinto y único. Por similares motivos, en 2009 Jaime Ugarte, en representación de la Vuelta al País Vasco, y Julián Eraso, en nombre de la Euskal Bizikleta, anunciaban la unión de sus distintos grupos de trabajo para formar Organizaciones Ciclistas Euskadi, la entidad que se hacía cargo de la Vuelta al País Vasco y la Clásica de San Sebastián, desapareciendo así del calendario la Euskal Bizikleta.
El acuerdo se había producido a iniciativa de ETB, la televisión vasca, ya que se hacía imposible retransmitir con los máximos estándares de calidad las dos pruebas. El paso de los años, las sucesivas crisis económicas y el encarecimiento del ciclismo debido a su mundialización en el siglo XXI, ha dejado por el camino pruebas de gran prestigio como la Subida a Urkiola (1931-2009), el Gran Premio Primavera de Amorebieta (1955-2019), el G. P. Llodio (1949-2011) o el G. P.
Por fortuna, sin embargo, otras pruebas siguen mostrando músculo y sobreviven dentro de en un calendario mundial cada vez más extenso y complicado. Es el caso del G. P. Indurain, a cargo del Club Ciclista Estella, heredero del G. P. Navarra y del Trofeo Comunidad Foral de Navarra. El Circuito de Getxo, finalmente, también atesora una gran historia, puesto que comenzó a disputarse en 1924. Su organización corrió inicialmente a cargo de la S.C. Bilbaina, después del Arenas Club, de nuevo la S.C. Bilbaina y, finalmente, el Santa Ana Ciclo Club y la S.C. Punta Galea, la entidad que se encarga desde 1987 de su gestión.
Gracias a este abanico tan amplio de carreras, y también a las ediciones de la Vuelta a España que organizó El Correo, los aficionados vascos han tenido la oportunidad de ver pedalear en directo a todos los grandes campeones de la historia del ciclismo, incluyendo a los actuales Pogačar y Vingegaard, sobre el papel los dos grandes favoritos al triunfo en la próxima edición de la Grande Boucle.

Imagen de la Vuelta al País Vasco
Ganadores de la Vuelta Ciclista al País Vasco
A continuación, se presenta una tabla con los ganadores de la Vuelta Ciclista al País Vasco en diferentes años:
| Año | Ganador | Segundo | Montaña |
|---|---|---|---|
| 1969 | J. Anquetil | E Gabica | R. Poulidor |
| 1970 | L. Santamarina | J. Aranzabal | D. Perurena |
| 1971 | Luis Ocaña | R. Poulidor | Y Díaz |
| 1972 | Glez. Linares | J. Manzaneque | J. M. Fuente |
| 1973 | Luis Ocaña | Glez Linares | Pedro Torres |
| 1974 | M. M. Lasa | Manzaneque | J.L. Abilleira |
| 1975 | Glez Linares | Manzaneque | A. Oliva |
La Vuelta a Álava
En agosto de 1939, tras la Guerra Civil, se celebró la I Vuelta Ciclista a Álava, en dos etapas. Anteriormente, se había disputado como prueba de un día, pero el nuevo diseño por etapas le dio la oficialidad de ‘primera edición’. Contó con la participación de figuras como Federico Ezquerra y Mariano Cañardo.
Media hora antes del comienzo de la primera etapa, la Plaza del Arca se encontraba repleta de público. Los ciclistas llevaban los bolsillos llenos de provisiones y bicicletas de último modelo. Algunos llevaban una cámara de repuesto sujeta a la espalda.
A los pocos kilómetros de iniciada la etapa, a la altura de Gamarra, se produjo el primer tirón del pelotón. A la altura de Otxandio marchaban escapados tres participantes: Olmos, Sancho y Goenaga. El pelotón les perseguía a más de un minuto; allí iba otro alavés: el vitoriano Gáceta -a la cola-resistiendo el fuerte ritmo impuesto por Federico Ezquerra que tiraba del pelotón.
Bajando el puerto de Kruzeta con una intensa lluvia escapó Goenaga, que mantuvo la primera posición en Arrasate con una ventaja de 53 segundos. Tras pasar solo el puerto de Arlaban en Gipuzkoa, logró llegar destacado a la meta situada en Portal de Legutiano, en la que “esperaba una gran multitud de espectadores, que por exceso de entusiasmo se aglomeraba, dificultando la labor de los organizadores de la prueba.”
El ganador de la etapa fue Francisco Goenaga, de Berriatua, perteneciente a la S.C. Bilbaina; realizó una media de 35,47 km/h. Joaquín Olmos -de Barcelona- fue segundo a 1 minuto 45 segundos. Tercero quedó Ugarteburu, de Txapel Gorri-Villafranca y el cuarto fue Federico Ezquerra, compañero de escuadra de Goenaga.
El gasteiztarra Rafael Gáceta, tras un notable esfuerzo entró en meta en el puesto 22, a más 17 minutos del vencedor. La prensa vitoriana destacó el mérito del ciclista: “ha corrido como uno más, ha tenido que mantener una velocidad que ha pasado la media de 30km/h. con solamente un mes o dos de entrenamiento.” Rafael había estado -como muchos entonces- en la guerra que acababa de terminar; fue un ‘participante obligado’ y eso constituyó un paréntesis de inactividad en su trayectoria deportiva.

Paisaje de Álava, similar al recorrido de la Vuelta
La segunda etapa de la Vuelta a Álava comenzó con madrugón, a las 7 horas y 45 minutos de la mañana. El pelotón marchó neutralizado desde la calle Dato hasta Portal de Arriaga, donde se efectuó la salida real. Los ciclistas pasaron agrupados por el puerto de Aiurdin y la localidad de Murgia y en Barambio nuestra figura local Rafael Gáceta tuvo su protagonismo al escapar del pelotón; fue cabeza de carrera en solitario al paso por Orozko, Llodio y Amurrio.
En Orduña llevaba nada menos que cuatro minutos de ventaja al grupo, pero el esfuerzo que había realizado en solitario le pasó factura y a quinientos metros de iniciar el ascenso al puerto de Orduña fue absorbido por el pelotón. Iba desfondado y le rebasaron todos los participantes; así las cosas, pasó el último por la cima. Coronó el puerto en primer lugar Federico Ezquerra, con ventaja sobre Goenaga, Igartua, Izquierdo y Cañardo.
A la altura de Miranda de Ebro se formó un grupo de favoritos que llegó destacado a Vitoria; la etapa se disputó al sprint en la meta que estaba situada a la altura del Parque del Prado, en el Portal de Castilla. Consiguió la victoria de etapa Mariano Cañardo, sobre Ezquerra e Izquierdo.
En el puesto 13 llegó un grupo en el que iba nuestro héroe Rafael Gáceta, que aguanto como pudo hasta el final de la etapa. Sobre su actuación se escribió lo siguiente: “Rafael Gáceta al fugarse del pelotón a los treinta y cinco kilómetros de la salida cometió una tontería, pues al llegar a la cuesta de Orduña, estaba completamente agotado. Pero eso no demuestra más que Gáceta es un muchacho que tiene entusiasmo y coraje, y eso unido a que marcha bien, nos hace ver en él una esperanza del ciclismo vitoriano. Solo con haberse clasificado en esta dura carrera ha demostrado al pueblo de Vitoria de lo que es capaz. Bien por Rafael Gáceta.”
El vencedor final, primero en la clasificación general de la carrera, fue Federico Ezquerra. Nuestro paisano Gáceta quedaría en el puesto 21, de 22 que lograron terminar la prueba.
La segunda edición de la prueba -en 1940- la ganó Delio Rodríguez, quien además fue el vencedor de las tres etapas de las que constaba la ronda. Consiguieron terminar la prueba tres alaveses: Valentín Bulet, Jesús Serrada y Santiago García, en los puestos 22, 26 y 28 -el último- respectivamente.
El final de la última etapa estaba situado en la calle Dato y en las fotos publicadas por ‘Marca’ podemos ver la entrada en meta del vencedor y la entrega del correspondiente ramo de flores por parte de la señorita Rosita Arritúa al ganador, Delio Rodríguez.
Rodríguez -natural de Puenteareas- cuenta en su historial de triunfos más importantes con una victoria final en la Vuelta a España de 1945.
Por ser el ganador en la clasificación general de la prueba alavesa se llevó la cantidad de 1.000 pesetas; además, recibió por cada etapa ganada el premio de 150 pesetas. Los tres alaveses mencionados anteriormente -Bulet, Serrada y García-, recibieron 200, 150 y 100 pesetas respectivamente por encabezar la clasificación de corredores locales.
Para hacerse una idea del valor del dinero de estos premios entonces, diremos que en 1939 -época de gran penuria económica- por una peseta se compraban dos kilos de patatas y un kilo de lentejas valía 1,50 pesetas.

Un ciclista de carretera
Rafael Gáceta: Un ciclista local en tiempos difíciles
Rafael Gáceta, participó obligadamente como muchos jóvenes de entonces, en la Guerra Civil española (1936-1939). Cuando comenzó la contienda, Gáceta se encontraba en Zaragoza realizando el servicio militar obligatorio, por lo que quedó automáticamente incluido en el bando nacional. A su hermano Evelio, también aficionado al ciclismo, le tocó hacer la guerra en el bando republicano.
Aquella interrupción obligada para Rafael en su actividad ciclista supuso que se presentara a la `I Vuelta a Álava’ con escasa preparación, por falta de tiempo para ponerse en forma. Sin embargo, su voluntad pudo más que su débil estado físico para competir.
Repasando periódicos hemos encontrado su -posiblemente- última participación en una prueba de importancia antes de la guerra, concretamente en el Campeonato de Álava, celebrado en setiembre de 1935.
Aquella carrera tuvo el siguiente itinerario: Vitoria-Maturana-Gaceo-Agurain-Araia-Olazagutia (Navarra)-Eguilaz-Salvatierra-Vitoria. En Olazti/Olazagutia eran las fiestas de la localidad y el paso de los ciclistas se celebró con cohetes.
Cuatro corredores lograron llegar escapados a la meta en Vitoria, situada a la altura del Aeropuerto Martínez de Aragón (Salburua), con una ventaja de más de dos minutos sobre el pelotón. Logró la victoria al sprint Martiarena -de Araia- por delante de sus compañeros de fuga Lorente, Gáceta y Hernando.
Nuestro protagonista Rafael Gáceta, nació el 3 de junio de 1914. Empezó a disputar pruebas ciclistas a los 17 años y dejó el ciclismo en 1947, año en el que participó en una carrera de tríos con Pepe Bengoa y Jesus Uribetxebarria que ganó. En ese mismo año sufrió una fractura en la pierna izquierda, motivo por el cual abandono la práctica ciclista.
Posteriormente tuvo una vida realmente curiosa. Su hijo, también llamado Rafael, nos dice lo siguiente sobre su padre: “En 1951 marchó a Bolivia y allí montó una compañía de transportes por el Río Beni con base en Cochabamba; transportaba cervezas y caucho. En 1952 trabajó en una empresa que se dedicaba al envío de pieles de jacarés (cocodrilos) a Argentina por avión. Tras esto, estuvo en la sección mecánica de la carretera panamericana. Seguidamente, en 1953, trabajó en un principio en dos compañías brasileñas: Sorvetes y Metais de Sao Paulo y finalmente en Solvay de Río Grande -de la misma ciudad- donde estuvo hasta su vuelta a la tierra que le vio nacer; aquí falleció en 1996.”
El ciclismo en Euskadi hoy
La salida de la Grande Boucle de Bilbao es la culminación de la majestuosa obra del ciclismo vasco. El ciclismo en Euskadi ha gozado de una salud de hierro en el último siglo porque descansa sobre pilares sólidos: los clubes, las federaciones, las carreras, los ciclistas, los equipos, los aficionados… y los medios de comunicación.
Hay que frotarse los ojos y golpearse las mejillas para saber que no es un sueño y que el Tour, por fin, va a salir de Bilbao. No es la primera vez que la Grande Boucle llega a este lado de los Pirineos en Euskadi: de hecho ya partió en 1992 de San Sebastián -con triunfo de Miguel Indurain en el prólogo- y tuvo finales de etapa en la misma Donostia en 1949 -victoria de Louis Caput-, en Vitoria-Gasteiz en 1977 -José Nazabal se impuso con los colores del Kas delante de la sede del equipo- y en 1996 en Iruña -Laurent Dufaux-.
Dicen que la ronda gala es, por seguimiento y audiencias, el tercer gran acontecimiento deportivo del mundo, solo por detrás de los Juegos Olímpicos y el Mundial de fútbol. A diferencia de los otros, sin embargo, el Tour se disputa todos los años.
La salida del Tour en Euskadi es la punta del iceberg de lo que significa el ciclismo en este país. Aseguran los expertos que lo que se ve flotando en el mar puede ser solo la octava parte del total del iceberg. Euskadi es un país ciclista por excelencia, al nivel de Flandes, y es habitual ver ikurriñas en las mejores pruebas del calendario mundial arropando a nuestros ciclistas.
Cuentan Juan Dorronsoro y Javier Bodegas en su obra ‘Historia del ciclismo en el País Vasco peninsular’ que los primeros aficionados vascos al velocípedo datan de 1885, cuando paseaban por el Campo Volantín de Bilbao. Ese mismo año, añaden, se fundó el Club Velocipedista de Bilbao, al que siguieron otros como el Veloz Club Tolosano, en Gipuzkoa; el Veloz Club Vitoriano, en Araba; y el Veloz Club Pamplonés, en Nafarroa, entre otros. En 1904 vio la luz la Sociedad Ciclista Bilbaina, actualmente decana, ahí es nada, de los clubes a nivel estatal.
Las pequeñas carreras, también en velódromos, se sucedían en todo el territorio vasco y en 1909 el Racing Club de Irún y el Pamplona F.C. En 1912 se disputó la Gran Carrera Nacional Rudge Whitworth, bajo el impulso de esta firma de bicicletas y con victoria de Luis Adarraga, de Hernani, que aventajó en 1:27 a Vicente Blanco; pero la prueba no tendría continuidad en el tiempo. Al año siguiente, y a modo de Campeonato de España de Fondo, se disputó la Vuelta a las Vascongadas y Navarra, organizada por la Unión Sportiva Alavesa.
La Primera Guerra Mundial supuso un lógico parón en este proceso de conquista ciclista, pero aquella revolución de las dos ruedas era ya imparable.