La comprensión de la evolución humana es un campo en constante evolución, impulsado por descubrimientos genéticos y paleoantropológicos que desafían las teorías tradicionales. Desde el análisis del ADN de grandes simios hasta el hallazgo de huellas antiguas, la ciencia continúa reescribiendo la historia de nuestros orígenes.

Infografía de la evolución humana.
Avances en Genómica y la Búsqueda de lo Humano
La era de la genómica experimentó un avance significativo con la publicación de la secuencia completa del ADN humano en 2002. Desde entonces, se ha secuenciado la información genética de hombres y mujeres de diversas razas y procedencias, así como de los parientes evolutivos vivos más cercanos: chimpancé, orangután, bonobo y gorila. Este trabajo culminó con el desciframiento del ADN del gorila en 2012.
Una investigación liderada por Tomàs Marquès-Bonet del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona ha logrado obtener los genomas de cientos de seres humanos y de todas las especies de chimpancés, orangutanes, bonobos y gorilas (excepto el gorila de montaña) utilizando la misma técnica. Esto permite una comparación más fiable y rigurosa. "El objetivo es tener una base de datos de todos los grandes simios con la misma tecnología que usamos en humanos. Así podemos comparar peras con peras y manzanas con manzanas", explica Marquès-Bonet.
Aunque la pregunta sobre qué nos hace humanos sigue sin una respuesta definitiva, estas investigaciones han cerrado un debate de 30 años sobre la teoría "Less is more" de Maynard V. Olson, que sugiere que la información genética que hemos perdido a lo largo de la evolución es crucial. "Como genetista es muy frustrante analizar casi 80 grades simios y compararlos con centenares de humanos y no encontrar lo que nos hace humanos. Pero hay que seguir buscando", asegura Marquès-Bonet. El próximo paso será analizar la epigenética, los mecanismos de regulación que dirigen el genoma.
El trabajo también reescribe la historia evolutiva del linaje humano, cambiando los tiempos de especiación y divergencia de humanos y chimpancés, y del antecesor de estos con el gorila, reconstruyendo la evolución del grupo en los últimos 15 millones de años. Además, se ha encontrado que los genomas humanos muestran una variabilidad muy reducida en comparación con el genoma de la mayoría de los grandes simios.
Estos resultados tienen aplicaciones directas en la biología de la conservación de estas especies, tanto en la naturaleza como en los zoológicos. Los zoológicos podrían caracterizar las subespecies de los individuos que albergan, lo que facilitaría el cruce y la conservación de los animales.

Árbol genealógico de los homínidos.
El Bipedismo y el Dilema Obstétrico
El esquema clásico de la evolución humana, heredado de Charles Darwin, muestra una serie de antepasados que gradualmente pasan de desplazarse encorvados a erguirse. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Una de las preguntas más intrigantes se refiere a cuándo, cómo y por qué un miembro primitivo de nuestro linaje comenzó a caminar sobre dos piernas.
En 1969, el antropólogo suizo Adolf Portmann acuñó el término “altricialidad secundaria” para denominar el estado de desarrollo cerebral con el que nacemos los seres humanos. En otras especies de mamíferos también sucede un proceso similar, pero mucho menos acusado que en Homo sapiens. ¿Cómo explicar la altricialidad humana?
Adolf Portmann concluía que la gestación humana quedaba truncada hacia las 38-40 semanas como resultado de una adaptación muy particular de nuestra especie. Antes de 1969, otros investigadores postularon la teoría del “dilema obstétrico”. Nuestra forma de locomoción ha condicionado las dimensiones del canal del parto con respecto a los primates cuadrúpedos. El hecho de que el cerebro haya aumentado su velocidad de crecimiento durante la gestación nos obliga a nacer mucho antes de lo pudiera parecer razonable.
La hipótesis del dilema obstétrico no ha terminado de convencer a la investigadora Holly M. Dunsworth, quien ha tenido en cuenta el gasto energético de la gestación. Sus datos sugieren que la tasa metabólica basal de las madres se duplica y aún puede llegar casi a triplicarse. Es por ello que Dunsworth y su equipo piensan que la señal para el momento del parto está muy condicionada por un “techo energético” que las madres no pueden superar.
Mientras se sigue debatiendo sobre estas dos hipótesis, lo cierto es que la estrategia de Homo sapiens consiste en conseguir un cerebro de mayor tamaño, pero con mucha mayor flexibilidad y capacidad para aprender. Las dos propuestas nos dicen que el precio de esa estrategia es elevado.

Las huellas de Trachilos, en Creta occidental, tienen una forma inconfundiblemente humana.
Hallazgos Fuera de África y Nuevas Perspectivas
Huellas humanas recientemente descubiertas en la isla de Creta (Grecia) pueden poner a prueba la teoría establecida sobre la evolución temprana de nuestra especie. Las huellas tienen aproximadamente 5,7 millones de años de antigüedad, en un momento en que investigaciones anteriores sitúan a nuestros antepasados en África, con pies parecidos a los de un mono.
El descubrimiento de huellas humanas de 5,7 millones de años en Creta, publicado en Proceedings of the Geologists' Association, derriba esta imagen y sugiere una realidad más compleja. La forma de los grabados Trachilos indica sin ambigüedad que pertenecen a un hominino temprano, algo más primitivo que el que dejó las huellas de Laetoli.
Otro grupo de investigadores reinterpretó el fragmentario primate de 7,2 millones de años de Graecopithecus de Grecia y Bulgaria como homínido. Los investigadores han establecido que dos fósiles (una mandíbula inferior descubierta en Grecia y un premolar superior en Bulgaria) pertenecen a pre-humanos Graecopithecus freybergi que vivieron hace entre 7,24 y 7,17 millones de años. Estos hallazgos sugieren que la separación entre simios y humanos se produjo en el Mediterráneo oriental y no en África.
Según el estudio, el desierto de Sahara en el norte de África se empezó a extender hace 7,2 millones de años al mismo tiempo que se expandía un bioma de sabana en el sur de Europa. "La incipiente formación del desierto en el norte de África hace más de 7 millones de años y la extensión de sabanas en el sur de Europa pueden haber jugado un papel central en la separación entre los linajes humanos y de chimpancés", declara Böhme.
La evolución humana es un campo dinámico y lleno de sorpresas. Los avances en genómica y los descubrimientos paleoantropológicos continúan desafiando nuestras concepciones sobre los orígenes de la humanidad.