Los ciclistas, como todos los aficionados a una disciplina, ya sea deportiva o de otra índole, admiramos a algunas personas porque de algún modo representan lo que nos gustaría llegar a ser. A continuación, exploraremos las vidas de dos figuras notables en el ciclismo: Éric Barone, un especialista en récords de velocidad en bicicleta de montaña, y Rafael Amorós, un ciclista local conocido por su pasión y habilidades culinarias.

Éric Barone en acción.
Éric Barone: El Barón Rojo de la Velocidad en Bicicleta de Montaña
Este francés, nacido en 1960 en la pequeña ciudad de Oyonnax, próxima a las fronteras con Suiza e Italia, inmortalizó su nombre al actuar como especialista rodando las escenas peligrosas en películas de acción. Pero Éric Barone, atleta en constante evolución, decidió abrir su abanico de actividades y dedicarse a los deportes extremos, intentando batir récords en bicicleta de montaña.
Si leemos en su página oficial, vemos que su filosofía de vida es vivir el presente, disfrutando de cada momento y no ve tan importante batir un nuevo récord como el degustar todo el proceso segundo a segundo. Dado el carácter intrépido del Barón Rojo (como es también conocido Éric Barone) buscó un nuevo reto que se convirtiera en el motor de su vida.
Los Récords de Éric Barone:
- 1994: Éric Barone batió el récord alcanzando los 151 km/h.
- 1995: El mismo Barone aumenta la velocidad récord hasta 222 km/h en la pista de Les Arcs.
- 2001: Barone encontró el escenario perfecto para su nueva gesta después de haber viajado por todo el mundo.
- 2002: En este año, volvió para intentar mejorar su marca. La primera vez que descendió lo hizo a 163 km/h., pero se dejó llevar por su espíritu de superación y volvió a bajar poco después, alcanzando una velocidad punta de 172 km/h. Sin embargo, la dirección de su bicicleta de carbono se rompió y Éric sufrió un aparatoso accidente que conmocionó tanto a los periodistas como a los numerosos fans que presenciaban la gesta.
Rafael Amorós: El Kalifa, Ciclista y Cocinero
En el mundillo del pedal, especialmente a nivel de la comarca, es sobradamente conocido el buenazo de Rafa, pues comparte ilusiones, cooperación y amistad con todo aquel que se le acerque. Además, su figura dista mucho de la del ciclista espigado; incluso me han preguntado personas ajenas al pedal si verdaderamente este hombre pedalea o sólo va como cocinero. Y adelanto de antemano que es un autodidacta de la cocina, algo que le viene de tradición familiar y que comparte con su hermano actualmente.
Pelea entre dos ciclistas en plena Vuelta a España
“Rafa”, más conocido por “el Kalifa”, nació en nuestra ciudad en el año 1961. Sus padres, Erundina y Rafael, quien se dedicaba a vender lejía, según me relata, tuvieron tres hijos de los que nuestro personaje de hoy fue el primero en llegar al hogar. Sus primeras correrías fueron por el carrer Mazantini, actual Gabriel Miró. En su época de párvulo, fue alumno de mi esposa en un anexo al colegio Cervantes, denominado “Párvulos nº 4”, allá por el año 1966/67, ubicada esta aula frente a la iglesia de San Roque, donde hoy está la Comisión de Fiestas de este barrio y concluyó su etapa escolar en el Oratorio Festivo.
Tras conseguir una bici “de carreras” de las de entonces, el propio “Candela” le dijo que “para ser un buen ciclista habría que pegarse un tortazo y poder resistirlo sin desanimarse”; algo que con el tiempo se cumplió. Posteriormente con una BTT “de montaña” ya se veía más en lo que le llenaba de satisfacción: ver la naturaleza y conocer paisajes no visitados anteriormente. Tras ir conociendo a otros, se citaban en Ciclo Manía y ya con unos 30 años, salían todos los fines de semana y festivos, subiendo y bajando sendas pedregosas.
Incluso tras conseguir la licencia federativa, se apuntaron a todas las Marchas Cicloturistas o Carreras de BTT en Montaña por las cercanías. Fueron ampliando el radio de acción y se desplazaban también hasta Madrid, Sierra de Cazorla (Jaén); incluso a la Serranía de Ronda, entre Málaga y Cádiz. En el caso de la Ruta por Ronda, participaron 3.500 ciclistas y “Rafa” tardó más de ocho horas en completar los 101 kms., pues a veces se salió del trazado.

Imagen representativa de un ciclista.
En el año 2004, estos ciclistas de Novelda decidieron fundar algo, a lo que denominaron Club Bicicleta de Montaña; hoy con el título de Unión Ciclista Novelda. Organizaron su primera carrera de BTT y ya se ha celebrado el décimo aniversario. En este club, como en cualquier deporte que no tenga ingresos económicos por entradas, como sería el fútbol, hay que hacer la labor más dura, conseguir el dinero necesario para celebrar cualquier actividad o competición.
Y en cuanto a su afición por la cocina, me cuenta que ya su padre era aficionado a este arte. Hoy, “Rafa” colabora con su hermano en la gestión del Restaurante Kalifa, en la subida al Santuario con ambos entre fogones. Realmente, su profesión es marmolista, pero prepara las comilonas que a veces se dan los ciclistas del Club, incluso haciendo una parada a mitad del pedaleo.
Al respecto, me relata que llevaba en un coche con remolque todos los bártulos necesarios: cubiertos y platos desechables; paellero; sartenes; agua mineral; aceite; carnes; arroz; longanizas; etc. etc. así como un buen vino.
Bien, pues un buen día nuestro “Rafa” por medio de su primo José Luis contactó con un cliente de éste, residente en Bélgica y de nombre Eric Braun, que es mayorista de productos alimenticios, así como fundador de un club y patrocinador de un equipo ciclista amateur. En una de las fotos que tomó al paso del pelotón, se ve perfectamente a Alberto Contador. En estas pruebas se disputan también previamente otras para aficionados y para cicloturistas.
“Rafa” forma parte de la directiva del Club Unión Ciclista Novelda, de la que es tesorero y me ha enseñado infinidad de fotografías, muchas de ellas preciosas por los paisajes recónditos que hay en nuestro país. También tiene en su casa incluido en su ordenador, muchos gráficos y planos de sendas y caminos con su altimetría, ubicación geográfica, longitud total y parcial. Por último, su fama entre los ciclistas locales ha hecho que le dediquen un camino determinado, conocido por “Senda del Kalifa”.
En resumen, tanto Éric Barone como Rafael Amorós son figuras inspiradoras en el mundo del ciclismo, cada uno a su manera. Barone desafiando los límites de la velocidad y Amorós combinando su pasión por el ciclismo con el arte culinario, ambos demuestran que el ciclismo es mucho más que un deporte: es una forma de vida.