El equipo ciclista Licor 43 dejó una huella imborrable en la historia del ciclismo español, especialmente durante la década de los 60. Su patrocinio no solo impulsó el deporte, sino que también se convirtió en un símbolo de una época.

Equipo ciclista en el Tour de Francia.
Federico Martín Bahamontes y sus desplantes
Federico Martín Bahamontes fue un gran ciclista, un escalador excepcional que logró poner en pie a todo un país en las tardes de siesta del mes de julio a finales de los años 50 y comienzos de los 60. Pero tenía otra cara bien distinta, sus famosos desplantes que le hacían abandonar una carrera cuando nadie podía presagiarlo. Sus éxitos en el Tour de Francia son conocidos de todos, sus desplantes no lo son tanto.
Nosotros recordaremos dos de ellos, uno sucedido en la Vuelta a España de 1960 y el otro en el Tour 1957. El primero fue un episodio muy comentado en la época, discurriendo la Vuelta en la provincia de Cantabria se bajó de la bicicleta para intentar arreglar las cosas a bombazos con un conocido aficionado que le recriminaba de forma muy vehemente su escasa implicación en la etapa que estaba disputando. Pero ¿por qué le recriminaba?
Aquella edición era la primera que participaba nuestro hombre después de haber triunfado en el Tour de Francia en el año precedente. Volvía a las filas del Faema, donde no iba a coincidir con Jesús Loroño, enemigo suyo, pero que contaba en la dirección con la figura de Bernardo Ruiz, no muy amigo del toledano. Antes de la Vuelta se había impuesto en la Subida a Arrate, con récord incluido y se presentaba en la salida con la vitola de máximo favorito para el triunfo final.
Las cosas empezaron a ir mal casi desde el comienzo, estuvo a punto de no tomar parte debido a unos problemas físicos y no le sentó nada bien la no inclusión en el equipo de Pacheco, hombre que pensaba que podía ser válido en la función de doméstico. En la segunda etapa sufrió una caída que le retrasó en la clasificación general, pero en la quinta dio muestras de su valor y clase al rodar en fuga en solitario nada menos que 243 kilómetros, la etapa entre Ourense y Madrid constaba de 289 km, llegando a tener más de diez minutos de ventaja sobre el pelotón.
Había salido a probarse, pero siguió en su empeño al ver que iba aumentando la ventaja. Cuando vio que ésta decrecía, se dejó alcanzar por el grupo asustado de la fuerza de Fede. Siguió dejando destellos de su clase y poderío, hasta que en la etapa disputada entre Vitoria y San Sebastián se fugó en el primer kilómetro para llagar a la meta en solitario como vencedor con dos minutos y medio de ventaja sobre René Marigil, y más de doce sobre el grueso del pelotón.
Era el primero en la clasificación de la montaña, muy estimada en la época, y había subido varios puesto en la general. Pero lo gordo iba a venir en la siguiente etapa con meta en Vitoria y victoria de Antonio Suárez, compañero de Baha en Faema. Nuestro hombre había hecho segundo en la etapa y amenazaba con no salir al día siguiente si el Jurado no admitía a Julio San Emeterio, llegado fuera de control.
Alegaba que anteriormente se había readmitido a Carlos Pérez, que había llegado a meta en otra etapa fuera del tiempo máximo pero aceptado en su momento con el fin de mantener un número digno de participantes, y por eso se debía hacer lo mismo con su compañero, y más aún viendo que Carlos Pérez y su adversario más feroz Jesús Loroño militaban en la misma escuadra. Visto la situación, el equipo Licor 43 respondía con el abandono masivo en caso de ser readmitido el lugarteniente de ‘El Aguila’.
El Jurado se mantuvo en las suyas no admitiendo a San Emeterio. A la mañana siguiente, en la salida de Vitoria, Bahamontes se presentó en la zona de meta acompañado de San Emetrerio con la intención de tomar la marcha los dos, hecho que los jueces prohibieron expresamente. Molesto y enfurruñado, realizó toda la etapa a cola del pelotón llegando a la meta de Santander con en control cerrado, una hora más tarde, por lo que decía adiós a la Vuelta.
Pensaba tensar la cuerda, y ver hasta que punto podía permitirse la carrera prescindir por fuera de control del ganador del Tour de Francia. Perdió. La Organización se le echó encima, pero Fede respondió que estaba enfermo y que si no había llegado antes a meta era por la falta de fuerzas al no haber podido comer durante toda la jornada.
Aunque cierto en parte sí era, ya que había estado consultando al médico de la Vuelta por los problemas que padecía con el apéndice, y que le obligaron a no tomar alimento sólido durante la etapa. ‘Con estas gentes es imposible organizar la Vuelta a España’, declaró Bergareche, miembro de la Organización nada más terminar la etapa. ‘Con esta organización no vuelvo a correr la Vuelta a España’, proclamó por su parte Bahamontes. Según se ve, puntos de vista diferentes.
Finalizada la etapa el Jurado de la carrera emitió un comunicado con los siguientes puntos:
- El corredor número 2 manifestó en el control de firmas de Vitoria al director de la carrera y al juez arbitro, que no estaba dispuesto a tomar la salida si no era «repescado» el corredor San Emeterio, que había sido eliminado de la carrera el día anterior por haber entrado fuera de control. Posteriormente el corredor Bahamontes se decidió atomar la salida.
- Durante el transcurso de la etapa Vitoria-Santander, este mismo corredor descendió de la bicicleta y agredió de palabra y obra a un grupo de espectadores.
- Bahamontes se retrasó deliberadamente, coaccionando a sus compañeros de pelotón rezagados, para que ninguno de ellos acortase la distancia que les permitiera llegar a Santander dentro del tiempo reglamentario. Además, rechazó la ayuda de sus «coequipiers», rezagados precisamente para prestarle auxilio.
Por todo esto, reunido el jurado de la carrera, y en virtud de los artículos 7, 9, 14 y 20 de la Federación Española de Ciclismo, ha decidido excluir de la Vuelta Ciclista a España al corredor Federico Martín Bahamontes, pasándose el correspondiente informe a la Federación Española de Ciclismo de acuerdo con el artículo 325 del reglamento de la misma.
El abandono en el Tour de Francia de 1957
Otra espantada muy comentada cuando sucedió fue la protagonizada en las rutas del Tour 1957. En las previas Luis Puig, director del equipo español, afirmaba que tanto Bahamontes como Loroño iban a ir en las mismas condiciones, compartiendo ambos la jefatura de filas. Cuando se realizó la selección Bahamontes protestó la inclusión en el equipo de Bernardo Ruiz, porque en su opinión era su mayor enemigo.
Añadía el toledano que le tenía envidia, que era viejo para competir en el Tour y que, siendo como era, se iba a convertir en el ‘director’, ya que siempre lo había hecho puesto que le gustaba mandar. Luis Puig lidió la marejada como buenamente pudo y dictaminó que Loroño y Bahamontes iban a ser los jefes de fila a partes iguales, con el equipo rodando para ellos con la excepción de Miguel Poblet, especialista en las llegadas.
No fue su Tour, no marchaba y, además, su ‘enemigo’ Loroño iba a más día a día, siendo uno de los destacados de la carrera llegando a Paris en una destacada quinta posición. Disputando la novena etapa Baha no estaba a gusto, sufría del estómago y no podía apoyar correctamente una mano en el manillar debido a una caída anterior. De repente se para y se baja de la bicicleta. Carmelo Morales y Toñi Ferraz que rodaban con él, no se lo pueden creer.
Está sentado al borde de la carretera mientras se quita las zapatillas y espera a ser recogido por el coche escoba. Luis Puig llega a su altura y le conmina de manera sutil que vuelva a montar en la máquina para reprender la marcha. No tuvo éxito.
No había nada que hacer, Bahamontes se retiraba del Tour ante en enojo de su director, sus compañeros y hasta del conductor del coche seguidor que fue uno de los que más barbaridades le dijo. En vano. Se habló de unas inyecciones de calcio que le había puesto Luis Puig y que se le pudo haber infectado, pero la única verdad de aquel suceso fue su cabezonería y sus ‘motivos’ que tuvo para abandonar el Tour de Francia.
Tras este hecho, la Federación Española difundió un comunicado en el que llegaba a decir que el abandono estaba justificado (éste y todos los producidos durante la prueba) y que al corredor castellano s ele prohibía correr en el extranjero hasta que no se le realicen unos análisis de salud para comprobar su condición física. En divorcio entre Luis Puig y Federico Martín Bahamontes ya era una realidad.
Antonio Suárez Vázquez: Un Triunfador con Licor 43
Después de LUBE fichó por el Licor 43 y con este equipo alcanzó alguna de sus glorias. En 1959 fue triunfador en la Vuelta Ciclista a España, también en este año logró el Campeonato de España de Fondo en Carretera, el primero de los tres que iba a conseguir a lo largo de su carrera. Por si fuera poco, fue un gregario de lujo en el triunfo de Federico Martín Bahamontes en el Tour de Francia. Antonio Suárez es uno de los tres madrileños que han conquistado la Vuelta Ciclista a España, junto a Alberto Contador y Julián Berrendero. Su baza fue la regularidad.
Al año siguiente, Antonio Suárez ganó la crono de Palencia. Fue un gran contrarrelojista. Sobre esta especialidad y la distancia de 100 kilómetros se disputaba el Campeonato de España, que encadenó tres años (1959, 60 y 61) en Madrid. Destacando también en el Giro de Italia, en 1961 ganó una etapa en Cosenza, vistió una jornada la maglia rosa y se convirtió en el primer español en subirse al podio final quedando tercero. En 1962 volvió a ser tres días líder.
En 1965 puso fin a su carrera de éxitos sobre la bicicleta. Fue presidente de la Federación Castellana de Ciclismo de 1969 a 1973, tras su retirada del ciclismo. Falleció en Corpa en 1981, a los 49 años, aquejado de una grave enfermedad renal. El sepelio se realizó en este municipio, cumpliendo así sus deseos. Pasaba los veranos y los fines de semana aquí, le encantaba venir cada vez que podía a echar la partida con los amigos. Siempre tuvo un apego especial a Corpa y a sus vecinos, afecto totalmente correspondido.
Antonio Gómez del Moral: Otro Nombre Vinculado a Licor 43
Con 19 años ganó una etapa en la Vuelta a Bilbao. Al año siguiente, Bernardo Ruiz me firmó como profesional por mil pesetas con compañeros como Cruz, Suárez o el valenciano Angelino Soler. Siempre fue un buen rodador y destacado en las subidas. Destaca como segundo en la montaña en la Vuelta Andalucía. Fue también ganador de etapas en Portugal o Levante. Gana la etapa Orense-Zamora en la Vuelta a España de 1960 persiguiendo a toda una figura como Bahamontes.
En 1961 ficha por el Faema, se suceden las victorias de etapa en distintas pruebas y resulta quinto en la Vuelta a España. “Los mejores años de mi vida -comenta emocionado- muchas veces tuve que esperar al líder cuando iba escapado… Tour del Porvenir, la Dauphine liberé. En 1963 compite con el equipo Faema-Flandria. “Lo pasaba mal en los pelotones de 150 corredores sobre pavés. Una temporada de mucha regularidad, y muchos sacrificios y esfuerzos en aquella época dura para el ciclismo andaluz. Firma a continuación por la Ignis de Italia para seguir sumando éxitos en el país transalpino, en Portugal y por toda España.
Llega su fichaje por el Kas en 1965 con los mejores del ciclismo español y su mejor año de éxitos deportivos junto a su boda con Mari Carmen Aguilera un 25 de octubre tras el Giro de Lombardía. Campeón de España en Mallorca, campeón de la Volta a Cataluña. En 1966 sigue ganando trofeos con el Kas. “Anquetil no temía a los hombres sino al equipo en conjunto. El éxito era que no había una gran figura sino grandes hombres Echevarría, Vélez… Y otras victorias y muchos segundos puestos. Cuatro días fue la maglia rosa del Giro de Italia en 1967.
“Llegamos muy bien preparados, gané la tercera etapa y bajando el último puerto. Perdí el liderato por una caída. Seguí varias etapas con la cabeza vendada. Corrí unos 25 kilómetros con el conocimiento prácticamente perdido. Si no me llego a caer habría aguantado más. Al día siguiente de la caída, tras todo lo sucedido, fui décimo en la subida al Etna. Siguen pasando años y naciendo sus hijos. En 1969 ganó la Vuelta a Andalucía.
“El año anterior había tenido una lesión de una fisura por una caída en Llodio. Aquel año empecé antes y me preparé a conciencia para ganar a Lasa. El Gran Premio Muñecas de Famosa’. En 1970 gana una etapa en la Vuelta a Badajoz y abandona por el fallecimiento de su madre y de su padre al día siguiente, lo que hizo que los enterraran juntos. Vivió en primera persona la muerte de su entonces compañero de equipo Manuel Galera en el Puerto del Mojón de Cabra.
Su hermano le reclamó entonces en el negocio de la tienda de bicicletas. Fundó un equipo de veteranos, un club ciclista y comenzó a organizar pruebas y rutas. Conoció a Luis Cuevas quien le fichó como director de carrera para la ronda andaluza. En 1988 se presentó a las elecciones de la Federación Andaluza: “Eso fue una odisea. Pensaba que si mi nombre podía servir para potenciar el deporte andaluz no debía quedarme en casa. Después de dejar la bicicleta añoraba mi equipo andaluz. Soy un enamorado de Andalucía y de mi tierra y había que cuidar a los corredores andaluces. Antonio Gómez del Moral fue Director de Carrera de la Vuelta a Andalucía Ruta del Sol desde 1984.
Raúl Rey: Un Ourensano en el Tour de Francia
Raúl Rey sabe lo que es el sufrimiento y el esfuerzo. También lo que supone la soledad de la carretera y el trabajo en equipo. Es el único ourensano que ha participado de forma profesional en el Tour de Francia. En tres ocasiones. La afición apareció en su vida ligada al trabajo. Raúl era chico de los recados de muchos talleres de la capital. El traslado de mercancía de un lado a otro, en bicicleta, se convirtió en una competición.
En 1961 le fichó el KAS y en 1962 empezó en Licor 43 de Fernando Manzaneque. Ese mismo año ganó la subida al Naranco quedando por delante de Federico Bahamontes. En 1963 se pasó al Ferrys y con este equipo corrió tres Tour de Francia consecutivos. A los 29 años terminó su carrera deportiva y Raúl regresó a Ourense.
Museo Licor 43 en Cartagena
Los aromas a cítricos, frutas y especias del Mediterráneo se perciben en cada rincón, en cada sala, a cada paso. El color dorado del Licor 43 preside la entrada, los pasillos y hasta la fachada del museo que el Grupo Diego Zamora ya ha abierto al público y en el que a través de un recorrido de apenas una hora se llega a conocer el pasado, presente y futuro de la empresa más internacional de Cartagena.
De hecho está preparado para que el visitante pueda conocer, a través de un circuito ameno, la evolución de esta marca que ya está presente en 75 países. El recorrido tiene varias fases, en las que se conoce la evolución de la empresa a lo largo de los años a través de sus campañas publicitarias. Hay un espacio con fotos y recuerdos dedicado a los años en que Licor 43 abanderó el deporte (ahora las leyes se lo impiden a las destilerías de licores de alta graduación). Patrocinó un equipo ciclista ganador de la Vuelta a España en los años 60 y otro de baloncesto que jugó en la máxima categoría.