Los sueños en el Euskaltel-Euskadi se pintan de naranja, el pantone de la casa del ciclismo vasco. El naranja es el color de una pasión incorregible, de la esperanza fosforescente y de una maravillosa marea.
El equipo Euskadi nació de una manera insólita: por suscripción popular. Para la temporada 1994, casi 3.500 personas sacaron dinero de su bolsillo y 720 empresas completaron el presupuesto para formar un equipo profesional de ciclistas vascos. Semejante proyecto, sostenido por el tejido social y empresarial del País Vasco, encajaba de maravilla con las ideas de Etxeondo.
El 6 de diciembre de 1993 en una mañana de un frío apestoso como recuerda Roberto Laiseka, comenzó a rodar el proyecto que dos años antes, Miguel Madariaga y José Alberto Pradera comenzaron a diseñar en la mesa de una 'brasserie' cerca de Lourdes con motivo de una etapa del Tour de 1992.
El entonces diputado general de Vizcaya le preguntó a Madariaga -en ese momento él era chófer de la diputación, además de masajista y mánager del equipo aficionado Beyena- si era posible crear un equipo vasco de ciclismo profesional compuesto íntegramente por ciclistas nacidos en las provincias vascas y navarra, así como ciclistas nacidos en otras provincias pero que hubiesen militado en las categorias inferiores de equipos de los Territorios Históricos.
La historia del Euskaltel-Euskadi escribe su último capítulo con el inicio del nuevo año. Atrás quedan 20 años de gratos recuerdos y algunas penas, y sobre todo una trayectoria y una filosofía únicas que terminan de la forma más triste posible, con un adiós que nadie esperaba cuando el año pasado se anunciaba un proyecto más ambicioso e internacional.
Desde su nacimiento se abrió paso en un camino de dificultades. Roberto Laiseka fue el pionero con sus primeros triunfos en la Vuelta a España y el Tour de Francia, Haimar Zubeldia e Iban Mayo lucharon por el podio en la ronda francesa, y el testigo lo recogió Samuel Sánchez, campeón olímpico y podio en la Vuelta a España y el Tour.
La historia del Euskaltel-Euskadi la han forjado ciclistas épicos como Iban Mayo o Igor Antón, directores deportivos como Joxean Fernández "Matxín" o Julian Gorospe, pero también periodistas, preparadores... Son las personas que han escrito páginas memorables del ciclismo en Euskadi.

Presentación del equipo Euskaltel-Euskadi en 2013
El Rescate y la Refundación
Esa visión también se posa sobre Mikel Landa, presidente de la Fundación Euskadi. Landa, que se encuentra preparando la temporada en Canarias, rescató un barco que se hundía en 2017 tras hablar con Miguel Madariaga, que dio la señal de aviso. El ciclista de Murgia no dudó en reflotar el faro del ciclismo vasco. Su idea alistó a varios patrocinadores a la causa.
Orbea, siempre presente, capitaneada por Jon Fernández, y Etxeondo, ideada por Paco Rodrigo, fueron los primeros en acudir a la llamada de socorro para apuntalar el proyecto. Después se incorporó DBA-Port Bilbao, con el impulso de Enrique Guzmán.
Un Proyecto de País
"Es un proyecto de país. Estamos orgullosos de formar parte de este modelo único", enmarca Xabier Iturbe, presidente de la compañía vasca de telefonía, en Derio, en la sede de Euskaltel, que ha abrazado, con mascarillas y las medidas de seguridad pertinentes, la presentación del Euskaltel y las ramificaciones del Laboral Kutxa sub'23 y del equipo femenino, que contará con una docena de corredoras, entre ellas Tania Calvo y Paula Suárez.
En total cerca de 350 ciclistas orbitan alrededor de la Fundación Euskadi, a la que han de sumarse las 1.600 personas que abonan su correspondiente cuota de socio para nutrir un proyecto especial. "Único", describe Luis Ángel Maté, que se estrena de naranja tras una larga experiencia en el Cofidis. "No existe algo así en el mundo y me siento orgulloso de formar parte de este equipo", analiza el veterano ciclista de Marbella, una de las dos incorporaciones de la escuadra naranja para el presente curso, que mantiene la base de la pasada campaña. "Siento el proyecto como mío", dice Maté, seducido por una idea que trasciende de lo deportivo y alcanza un dimensión social. "Con este instrumento (bicis) se cambiará el mundo", lanza el marbellí, que cuenta con una peña en Ondarroa.
"Muchos de los que estamos aquí conocemos el ciclismo por este equipo", desgrana el donostiarra en la puesta de largo de la formación. El técnico navarro quiere un equipo competitivo en 2021, después de que la pasada campaña los ciclistas apenas pudieron completar un tercio del calendario planificado. "Fisiológicamente, aunque no corrieron todo lo previsto, han mejorado y los datos están ahí, pero digamos que casi se perdió un año para acumular experiencia", explica Jorge Azanza.
Antes conocerán si el equipo se hace un hueco para estar en la próxima edición de la Vuelta, que se presenta el jueves. "Queremos demostrar que tenemos un equipo capaz de hacer cosas bonitas en la Vuelta".
Sonaron campanas de boda en La Catedral. San Mamés fue testigo de aquel enlace por todo lo alto. Un año y una pandemia después, la presentación del equipo se realizó en petit comité, si bien los deseos del proyecto permanecen intactos.
Etxeondo: Un Socio Clave
En los 80 y 90, la apuesta comercial de Etxeondo pasaba principalmente por vestir a equipos profesionales, ganar carreras con ellos y ampliar así la repercusión de la marca. El caso de la Fundación Euskadi fue particular. Nació como un equipo modesto, con una mezcla de corredores ilustres en su última temporada (Pello Ruiz Cabestany, Javier Murguialday, Rubén Gorospe, Juan Tomás Martínez…) y una hornada de neoprofesionales (Roberto Laiseka, Iñigo Cuesta, Aitor Osa…).
Miguel Madariaga, principal impulsor de la Fundación Euskadi, se reunió con Paco Rodrigo y enseguida acordaron que Etxeondo fuera otro de los socios que sostendría el equipo: el socio que ponía la ropa.
-Corríamos con material puntero, porque en casa teníamos fabricantes muy buenos: Orbea ponía las bicis, Etxeondo la ropa… -dice Rubén Gorospe, que ya había corrido muchas de sus nueve temporadas en la estructura de Reynolds-Banesto con ropa de Etxeondo-. Paco Rodrigo siempre iba por delante de las demás marcas, siempre aparecía con lo último de lo último.
Muchas veces los ciclistas que se iban a otros equipos le seguían pidiendo ropa a Paco a escondidas: ponme tú las badanas, por favor... O llevaban camisetas interiores de Etxeondo o guantes o lo que fuera, pero quitándole la etiqueta…

Etxeondo y Euskaltel-Euskadi: Una colaboración histórica
El Ascenso y los Triunfos
En una de esas fugas, en la última etapa de la Vuelta al País Vasco-Itzulia de 1994, Agustín Sagasti consiguió el primer triunfo en Azpeitia. El equipo creció a partir de 1997, cuando la empresa de telecomunicaciones Euskaltel entró como patrocinador principal y aumentó el presupuesto.
Euskaltel-Euskadi empezó a asomarse a los escenarios internacionales más importantes: consiguieron victorias de etapa y buenos puestos en las clasificaciones generales de la Midi Libre, la Dauphiné, la Volta a Catalunya… y Laiseka dio el primer gran golpe con su triunfo en la Vuelta a España de 1999, en el alto de Abantos, por delante de Frank Vandenbroucke y el ‘Chava’ Jiménez.
Laiseka se anotó otra etapa en la Vuelta a España, en el alto de Arcalís, ya vestido de naranja.
De los nueve corredores que tomaron la salida, solo Iñigo Chaurreau y David Etxebarria habían corrido el Tour. Desde el principio dio la impresión de que aquello les quedaba demasiado grande. Los ciclistas del Euskaltel-Euskadi resistieron como pudieron y en la tercera semana del Tour se les despertaron las ilusiones: llegaban a los Pirineos, donde les esperaba la marea naranja.
Etxeondo había ganado dos Tours vistiendo a Indurain y Delgado, también había conseguido otros triunfos de etapa en la vuelta francesa con equipos tan potentes como la ONCE, pero dice Paco Rodrigo que la victoria de Laiseka alcanzó otra dimensión.
En 2003 asistieron a un momento inolvidable precisamente en el Tourmalet. Cuatro ciclistas pasaron en cabeza: Armstrong y Ullrich -los dos que se disputaban los Tours de aquellos años-, Iban Mayo y Haimar Zubeldia. Los ciclistas del Euskaltel peleaban con los mejores del mundo en los Pirineos, ante su gente. Iban Mayo había ganado unos días atrás en la cumbre legendaria del Alpe d’Huez, Zubeldia mantenía una regularidad extraordinaria y aspiraba al podio.
La Marea Naranja: Un Símbolo de Identidad
Si algo catapultó a este equipo, fue su afición. Jean-Marie Leblanc, director del Tour de Francia, añoraba la época en que la prueba se disputaba por selecciones nacionales. Y el Euskaltel-Euskadi, que funcionaba como una selección vasca extraoficial, atraía a las montañas pirenaicas a una marea impresionante de espectadores con sus camisetas naranjas y sus ikurriñas: esa afición fue, sin duda, uno de los factores principales para que el Tour acabara invitando al equipo en 2001.
Marco Pastonesi, cronista de ciclismo durante muchos años en La Gazzetta dello Sport, recuerda aquella impresión de que el Tour entraba en el escenario de los vascos cuando recorría los Pirineos. La marea naranja le parecía un fenómeno curioso, porque en el ciclismo los aficionados suelen seguir a sus corredores favoritos, pero casi nunca ocurre que una afición se vuelque con un equipo, año tras año, sean cuales sean sus ciclistas.
El documental Marea Laranja, producido por Euskaltel, cuenta la historia del nacimiento de un equipo, de un color y de una afición única en el ciclismo internacional.
La Marea Naranja es más que un color, es un sentimiento, es apoyo incondicional, es orgullo, es el ambiente de las carreras, son las cuadrillas, son momentos compartidos y un único objetivo: animar hasta el último aliento a todos los ciclistas, del primero al último. Y la Marea Naranja lleva haciéndolo desde la histórica victoria de Roberto Laiseka en Luz-Ardiden, en el Tour de 2001, en el que debutaba el Euskaltel-Euskadi.

La Marea Naranja: Un símbolo del ciclismo vasco
Victorias destacadas del Euskaltel-Euskadi
| Año | Carrera | Ciclista |
|---|---|---|
| 1994 | Vuelta al País Vasco | Agustín Sagasti |
| 1999 | Vuelta a España (Etapa) | Roberto Laiseka |
| 2001 | Tour de Francia (Etapa) | Roberto Laiseka |