Fernando Arrabal Terán, nacido en Melilla en 1933, es un escritor, artista, director de ópera y cineasta vanguardista e iconoclasta. En 1953, como gran aficionado al teatro, es galardonado con el Premio Ciudad de Barcelona por su obra «El triciclo». Dos años después consigue una beca en París, donde vive desde entonces. En 1963, crea el «Movimiento Pánico», alusivo al dios griego Pan junto a los artistas Roland Topor y Alejandro Jodorowski. Autor prolífico de teatro, sus obras se identifican con el teatro del absurdo, entre ellas destacan: Picnic en el campo; El cementerio de automóviles; Orchestration théâtrale; El laberinto o El jardín de las delicias. Además es autor de novelas, poeta y director de cine. Ha sido galardonado por varios premios, entre otros: el Gran Premio de Teatro de París, el Internacional de Humor Negro, el Premio de Teatro de la Academia Francesa o el Premio Nacional de Teatro 2001.
Una de sus obras más destacadas es El Triciclo, que narra la historia de dos vagabundos, Climando y Apal, que deben pagar el último plazo del triciclo con el que se ganan la vida paseando a los niños del parque. Un aparente golpe de fortuna se presenta cuando El hombre de los billetes, persona pudiente y con una cartera abigarrada, hace acto de presencia. Ante esta oportunidad, Mita y Climando no dudan en matar al hombre para hacerse con su dinero tras las indicaciones de Apal. Acto que tendrá consecuencias en el devenir de este curioso grupo.
El Triciclo, con dirección de Jesús Chavero, reta al raciocinio apenas comienza la función mediante competiciones de imposibles o situaciones con resultados y motivaciones completamente absurdas, -entiéndase dentro del género y no como calificativo-, detalle tan característico del teatro de Arrabal. Será necesario despertar todos los sentidos ante este texto de gran profundidad para entender, más allá del proceso dialéctico, los sucesos acaecidos. Los actores del elenco y guías de este viaje, Ryan Yengo, Tom Patrick, Lakshmi Khabrani y Jerry Ezekiel, interpretan respectivamente a los cuatro personajes que intervienen en la función: Climando, Apal, Mita y el viejo de la flauta, quienes no cejan en su empeño por entenderse y ser entendidos en esa sociedad cuasi kafkiana donde les ha tocado vivir.
Una multitud de preguntas sobre la muerte, el destino, los autoritarismos, la marginalidad y la pobreza se esconde tras la trama aparentemente naif. Por ello, la dificultad del presente montaje reside en alcanzar toda esta capa de dudas, agazapada tras las palabras enunciadas por los personajes, el tono, el código y el estilo de la función permitiendo que la audiencia se sumerja en el subconsciente sin prejuicios pero con asideras.
Un gran acierto del director, Jesús Chavero, ha sido su decisión de representar el personaje del guarda con un cartel donde está escrita la palabra: Policía. Conjugando en esta decisión el tono más arrabaliano al conceder el poder fáctico del orden civil no a una persona, sino a un cartel con una palabra escrita y de esta manera generando en los actores el mismo nivel intimidatorio y reacciones que la persona en sí y provocando al público a volar más allá de la aparente realidad. Otra de las características del estilo decidido por Jesús Chavero para el presente montaje ha sido otorgar al texto un carácter más emotivo y poético tanto con la selección del espacio sonoro como con la resolución del final del primer acto donde unos pétalos de rosas manchaban el escenario como la sangre del asesinado.
En esta adaptación, la obra está atravesada por la situación sanitaria y social absurda que vivimos en estos momentos de pandemia, y los personajes son víctimas directas: un payaso de circo y una trapecista que ya no tienen circo en el que trabajar, un hombre que vive en un contenedor porque se ha quedado sin casa, un menor no acompañado que encuentra compañía en la calle y que lucha en todo momento por encontrar recursos económicos para pagar los plazos del triciclo que les da de comer en una ciudad en la que los niños y niñas ya no salen a los parques… Al otro lado, el capitalismo salvaje, al acecho, dispuesto a servirse de lo que sea para seguir sosteniéndose y los vigilantes de la ley.

Fernando Arrabal
Son personajes excluidos, pertenecientes a una escala social que pasa desapercibida en demasiadas ocasiones, pero que viven entre nosotros; la similitud con los actores y actrices de nuestra escuela es grande ya que muchos de éstos, personas con diversidad funcional, demasiadas veces no son tenidas en cuenta. Personas adultas con y sin diversidad funcional. Francisca Villacañas Jimena, Candela López Marín, José Ángel Quesada Bedmar, Irene Soria Baldán, Vicente Jesús Martínez Guerrero, Fernando Sánchez Lopera, Marcos Garrido Torres y David Gallego Cazorla.
El Triciclo, narra la historia de un niño (Climando) que afectado por su entorno, se ve involucrado en un crimen. Tres personajes que son producto de su imaginación (Mita, Apal y el Viejo de la Flauta), representan a la autoridad familiar, social y eclesiástica, que en su arrebato por "enseñar" terminan sometiendo, agrediendo y deformando. El niño, inmerso en un tablero de ajedrez y atrapado por el miedo y el desahucio, se resiste a desaparecer, pero finalmente es arrollado por ese entorno hostil y opresivo.
Escaleras abajo espera el teatro. Preludio ceremonioso que anuncia, más allá del movimiento, el hundimiento a lo más profundo del subconsciente. Una procesión preparatoria que no se desencamina frente a la obra que presenta Gobo Teatro perteneciente al lúcido Fernando Arrabal: El triciclo. Escribe: Nazan L. pasadas. escenario a escasos centímetros por tres de sus lados.

Puesta en escena de "El Triciclo"
Otras obras destacadas de Arrabal incluyen:
- ...Y pusieron esposas a las flores (1969): Varios presidiarios encarnan personajes históricos o artísticos y proyectan su situación. Cuatro personajes principales (que son uno) y un rebaño de ovejas forman el reparto. Lais, una gran actriz retirada, contesta a sus admiradores en un programa televisivo desde el salón de su casa, donde vive con el hombre-bestia Zenón y con sus ovejas.
- El arquitecto y el Emperador de Asiria (1966): Un Arquitecto semisalvaje y su mentor, un Emperador asirio caído del cielo en una isla desierta, intercambian personalidades y asumen roles, hasta que, tras un juicio sumarísimo, el Emperador pide al Arquitecto que lo devore a su muerte. Cumplida la ceremonia, el Arquitecto se convierte en Emperador.
- Fando y Lis: Una obra en cinco cuadros en que el humor y la tragedia, el amor y la crueldad, se funden en la búsqueda de un lugar mítico que se presta a las más variadas interpretaciones.
- Guernica: Se ocupa por primera vez de un tema al que Arrabal volvería después con una película. La obra, ambientada en un cementerio de coches, nos presenta la vida de unos seres condenados a una difícil convivencia puesto que únicamente se preocupan por sus funciones vitales más primarias mientras intentan sobrevivir a la represión a la que se ven sometidos por la policía.
- El laberinto (1956): Es una obra kafkiana: en un mundo caótico, Esteban escapa de las cadenas con que lo ató el dueño de esta realidad: Justino, que lo condena a muerte por crímenes no cometidos.