El Resplandor: Análisis de la Icónica Escena del Triciclo

Stanley Kubrick estrenó El Resplandor en 1980. En su filmografía, se encuentra situada entre el fracaso comercial de Barry Lyndon (1975) y La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987). Era la primera vez que se adentraba en el género de terror. Al parecer, un ejecutivo de la Warner le envió la novela homónima de Stephen King y se interesó inmediatamente. No obstante, para la elaboración del guion no contó con King, sino que contrató la colaboración de la también escritora Diane Johnson, experta en novela gótica.

En realidad, Kubrick no estaba exactamente interesado en trabajar sobre espíritus malignos y fantasmas, base principal del libro de Stephen King. Lo que al cineasta en verdad le fascinaba era el desarrollo de los desvaríos psicológicos de un protagonista a la búsqueda de la destrucción, tanto de su familia, como de sí mismo.

El Resplandor (título original: The Shining) es una película angloestadounidense de 1980 del subgénero de terror psicológico, producida y dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd y Scatman Crothers. Está basada en la novela homónima del escritor Stephen King, publicada en 1977, si bien la novela y la película difieren notablemente.

La película relata la historia de Jack Torrance, un exprofesor que acepta un puesto como vigilante de invierno en un solitario hotel de alta montaña para ocuparse del mantenimiento. Al poco tiempo de haberse instalado allí junto con su esposa y su hijo, empieza a sufrir inquietantes trastornos de personalidad. Paulatinamente, debido a la incomunicación, al insomnio, a sus propios fantasmas interiores y, tal vez, a la influencia maléfica del lugar, se verá inmerso en una espiral de violencia contra ellos, que a su vez parecen víctimas de espantosos fenómenos sobrenaturales.

Como en otras películas del cineasta estadounidense, en paralelo con la línea dramática principal se desarrollan otras tramas secundarias que a su vez esconden innumerables representaciones simbólicas e indicios subliminales. En El Resplandor, algunos analistas han querido ver, además, claras referencias sociohistóricas e indagaciones de índole psicológica en torno a la naturaleza humana y la inmortalidad del mal.

Si bien su estreno fue acogido con frialdad por la crítica, con el tiempo ha ido ganando adeptos e influencia en la cultura popular. Hoy día se la considera una película de culto, así como un «desafío directo para el espectador».

En El Resplandor, Jack Torrance (Jack Nicholson), un escritor que busca un lugar tranquilo para desarrollar su actividad, se traslada con su mujer y su hijo pequeño al hotel Overlook durante la temporada de invierno, época en la que éste permanece cerrado al público y durante la cual la familia se encargará del mantenimiento de las instalaciones.

La Icónica Secuencia del Triciclo

Una de las secuencias más icónicas del filme es aquella en la que Danny Torrance (Danny Lloyd) recorre los pasillos del hotel Overlook montado en su triciclo. Esta secuencia, aparentemente simple, está cargada de simbolismo y tensión, y es un claro ejemplo del talento de Kubrick para crear atmósferas inquietantes.

La secuencia que nos ocupa supone un ejemplo de un recurso utilizado durante toda la película: el empleo constante de ópticas cortas, llegando incluso al borde de la deformación. Por otro lado, llama también la atención la centralidad de los elementos del encuadre: Kubrick, lejos de regirse por la norma de los tercios, decide situar los elementos importantes en el centro del plano, de tal modo que las diagonales del mismo llevan hacia el centro óptico de la imagen.

De igual manera, existe una obsesión geométrica en la película que se ve reflejada aquí en elementos como las columnas y las alfombras simétricas, así como en la disposición de los elementos de la puesta en escena.

Esta secuencia tiene además de particular el hecho de que en ella se empleó la steady cam, sistema que por aquel entonces se acababa de comercializar y que permitía filmar movimientos más complejos.

La secuencia de hoy pertenece a la película El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980). En esta secuencia, en la que el niño recorre montado en su triciclo los largos pasillos del hotel mientras su madre realiza una actividad tan cotidiana como llevar el desayuno, la tensión se incrementa cada vez que el niño dobla una esquina, pero también con el mero hecho de tener enfocado constantemente el fondo.

El terror psicológico, uno de los géneros más representados por su amplitud de posibilidades y que a día de hoy se asocia inevitablemente con una serie de imágenes icónicas: dos gemelas en un pasillo, una ola de sangre que sale de un ascensor, un laberinto… nunca la imagen de un niño montando en triciclo había sido tan terrorífica hasta que Stanley Kubrick decidió ponerlo a pasear por los pasillos del hotel Overlook.

Análisis Técnico y Narrativo

El uso de la steadicam en esta escena es fundamental para crear una sensación de inmersión y realismo. La cámara sigue al niño de cerca, capturando cada uno de sus movimientos y transmitiendo al espectador la sensación de estar presente en el lugar.

La tensión se incrementa con el sonido del triciclo rodando sobre la alfombra, un sonido que se repite una y otra vez, creando una atmósfera de inquietud y anticipación.

Además, la puesta en escena y el uso del color también contribuyen a crear una sensación de malestar. Los pasillos del hotel son largos y oscuros, con una decoración opresiva y colores apagados. Esta atmósfera claustrofóbica refuerza la sensación de aislamiento y peligro que experimentan los personajes.

Simbolismo y Significado

La escena del triciclo es rica en simbolismo y puede interpretarse de diversas maneras. Algunos críticos han visto en esta secuencia una representación del viaje del héroe, con Danny como un niño que se adentra en un mundo desconocido y peligroso.

Otros han interpretado la escena como una metáfora de la infancia perdida, con Danny como un niño que se enfrenta a los horrores del mundo adulto.

Gemelas (escena) El resplandor

En cualquier caso, la escena del triciclo es una de las más memorables de El Resplandor y ha influido en numerosas películas de terror posteriores. Su impacto en la cultura popular es innegable y sigue generando debate y análisis en la actualidad.

La Violencia Machista en El Resplandor

Más allá del terror sobrenatural, El Resplandor también ofrece una mirada inquietante a la violencia machista. Jack Torrance es un hombre brutal, egoísta, enfermo, esquizofrénico, maleducado y colérico. En cambio, su mujer, Wendy, resulta una fémina de carácter apacible, amorosa, comprensiva y siempre atenta al bienestar y deseos de su compañero.

Así, paso a paso, vamos descubriendo el alcoholismo de nuestro infame protagonista, además de los ataques verbales y físicos perpetrados en el pasado contra su familia. ¿Casualidades en algunos casos? ¿Accidentes? Nos tememos que quien juega con fuego termina quemándose y en Jack se aúnan su nula capacidad afectiva, la drogadicción y unos valores alejados de cualquier humanismo.

Para Torrance, el mundo, y en especial su familia, únicos seres vivos a su alcance para manejar, no son más que marionetas al servicio de sus reales antojos. Si tienen que acompañarle cinco meses aislados entre montañas nevadas, lo hacen; si el niño, mientras recorre los pasillos con su triciclo, se queda sin educación, pues tampoco importa; o si su mujer le molesta en la ilusión de convertirse en novelista, se le aleja de malas maneras, con insultos, faltando a su dignidad y con la energía de un toro indignado de ser víctima de sufrimientos por capricho.

Jack Torrance se presenta como el prototipo de macho que considera a la mujer, y de paso a sus retoños, meros objetos esclavos de sus deseos. Jack Torrance, la fuerza bruta en cuerpo y alma.

Jack Nicholson, en su caracterización de hombre enfermo en locura progresiva, realiza una interpretación espeluznante, repleta de gesticulaciones y miradas exageradas y turbadoras. Una actuación que va creciendo en histrionismo conforme avanza el filme y en Torrance va germinando el convencimiento de que cualquier fracaso en su existencia debe achacarse al poco apoyo recibido por parte de su pareja.

Por su parte, Shelley Duvall, la actriz que interpretó a Wendy, bastante tuvo con aguantar el rodaje al que sometía Kubrick a sus actores. Independientemente de la calidad de las tomas filmadas, hacía repetir las mismas decenas de veces, para desespero de los profesionales.

Otros Elementos Clave de El Resplandor

Imposible no rememorar ese famoso uso de la steadycam, persiguiendo a Danny por los pasillos. Los recursos de guion y la escenificación de Kubrick para crear y mantener el clima de tensión e intriga también son certeros y numerosos: apariciones, laberintos, contactos mentales, ilusiones ópticas, sucesos inexplicables o fotografías en donde no se debería estar.

No queremos dejar de mencionar a las dos “infantitas”, las hermanas Grady, heroínas de un imaginario colectivo. Ese par de gemelas desiguales, “vestiditas» de azul, de la mano, que siguen causando mayor pavor que las tormentas de nieve o los ríos de sangre. Una imagen icónica inolvidable, sobre todo para ciertas generaciones de algún país con corona todavía a cuestas.

El Hotel Overlook como Personaje

En la presente película, Kubrick da un paso más allá en la representación de los espacios e incluso le otorga el rol de personaje en la trama.

Conforme el protagonista pasea desde la recepción hasta el despacho del director, gracias a la innovación de la técnica de la «steadicam», podemos ir observando a la vez que lo hace él, todos los detalles del espacio. Detalles que revelan cómo el propio hotel sigue cogiendo forma de protagonista cuando aparece retratado incluso en uno de los propios cuadros colgados de la pared.

Otro de los detalles que nos hacen fundirnos aún más con el espacio es el recurso de la simetría y el uso de los puntos de fuga.

El uso de distintas locaciones genera un collage de intimidades, esquinas y no-lugares (el bar, los pasillos, el salón de ingreso), que prepara un ambiente claustrofóbico. Lo temible, además, aumenta con el uso de espejos en la mayoría de las paredes, que reproducen caleidoscópicamente las esquinas, generan extensiones de tamaño ambiguo y confunden.

La incertidumbre y solemnidad en los espacios y en el score se combina con lo violento y perturbador de la paleta de colores que Kubrick eligió para el filme. En su distribución de techos y paredes, el hotel de El Resplandor concuerda con la semiótica de la casa embrujada -la antigüedad, el vacío, los ruidos y las presencias que aparecen y se van-, pero no en los colores, que tienen más relación con lo esquizoide que con lo fantasmagórico.

En el Overlook abunda el nácar, marrón y verde pistache en las paredes, así como una alfombra de polígonos concéntricos color café, naranja y rojo. La sala de la exhibición dedicada a El Resplandor está alfombrada con este diseño.

La Música en El Resplandor

El compositor de música electrónica Walter Carlos (actualmente Wendy Carlos tras su operación de cambio de sexo) colaboró con Kubrick en El Resplandor (igual que había hecho en La Naranja Mecánica). Carlos escribió música para todo el film pero como pasaba con Kubrick al final solo utilizó algunos temas descartando el resto.

Así el Soundtrack del film viene conformado por algunos de los temas con sintetizador de Carlos (bastante siniestros y tan populares como el del inicio del film) más algunas piezas realmente delirantes del compositor clásico Krzysztof Penderecki, piezas sueltas de Bela Bartok y Gyorgy Ligeti (todos compositores de principios del siglo XX) y algunas canciones, también del principios del siglo XX, interpretadas por orquestas populares, que suenan durante la fiesta en el Salón Dorado o en el plano final del film (el de la foto de 1921).

Conclusión

El Resplandor es una obra maestra del cine de terror psicológico que sigue fascinando y aterrorizando a los espectadores décadas después de su estreno. La escena del triciclo es solo uno de los muchos elementos que contribuyen a crear una atmósfera inquietante y opresiva, y su análisis revela la maestría de Kubrick en el uso del lenguaje cinematográfico.

No nos queda ninguna duda de que el maestro Kubrick no dejará de deslumbrarnos nuevamente con otros componentes en un próximo visionado de El Resplandor.

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