El Camino del Cid es mucho más que una simple ruta turística; es una inmersión en la historia, la cultura y los paisajes de España. Para los amantes del ciclismo, este recorrido ofrece una experiencia única, llena de desafíos y descubrimientos. A continuación, te ofrecemos una guía completa para planificar tu aventura sobre dos ruedas, inspirada en las vivencias de un ciclista que recorrió este camino.

Preparativos Iniciales
Todo comienza en Vivar del Cid, un pequeño pueblo de Burgos, cuna del legendario Rodrigo Díaz. Aquí, la aventura arranca sobre una bici gravel, aunque pronto se descubre que el Camino del Cid es apto para diversas formas de viaje: gravel, MTB, bicicleta de carretera o incluso bici eléctrica. Cada opción se adapta a la dureza del terreno y a las ganas de aventura de cada ciclista.
Es fundamental tener en cuenta que los caminos pueden cambiar de un mes para otro, especialmente después de lluvias o nevadas. Por ello, se recomienda hablar con la gente local para conocer el estado real de las pistas antes de emprender la aventura.
Recursos y Señalización
El recorrido está bien señalizado y el Consorcio Camino del Cid ofrece distintos tracks y variantes en su web, algo esencial para preparar cada etapa y evitar sorpresas. Recomiendo descargar la app oficial del Camino del Cid, que ofrece mapas, alertas de estado de rutas y puntos de interés actualizados.
La Ruta: Un Viaje a Través de la Historia y el Paisaje
El recorrido te lleva a través de campos interminables y pueblos que parecen detenidos en el tiempo, donde el silencio es el protagonista. La **España vaciada** no es solo un término mediático aquí, sino una realidad palpable. Muchos pueblos carecen de servicios básicos, como bares o tiendas, y cruzarlos puede sentirse como rodar por un escenario desierto.
Puntos Destacados en el Camino
- Covarrubias: Arquitectura tradicional castellana y una plaza que invita a detenerse.
- Burgos: Punto de partida oficial para muchos viajeros, con la impresionante catedral gótica y el arco de Santa María.
- Los Ausines: Sorprende con su estación de tren abandonada, testigo de un proyecto ferroviario fallido.
- Santo Domingo de Silos: Famoso por su monasterio y su espectacular claustro románico.
- Ermita de Santa Cecilia: Un pequeño templo mozárabe que añade profundidad histórica.
- Burgo de Osma: Con su catedral y ambiente monumental.
- Berlanga de Duero: Con su castillo y murallas robustas.
- Castillo de Gormaz: Una de las fortalezas califales más grandes de Europa.
- Salinas de Medinaceli y Sigüenza: Esta última famosa por su castillo-parador y su casco histórico.
- Calatayud: Donde la huella musulmana es evidente en su arquitectura.
- Molina de Aragón: Marca la entrada a la impresionante comarca del Alto Tajo.

Historia en Cada Rincón
A lo largo del viaje, la historia se manifiesta en cada lugar:
- Medinaceli: Con su imponente arco romano.
- Atienza: Fortificada y silenciosa.
- Molina de Aragón: Y su castillo vigilante.
- Albarracín: Simplemente mágica con sus murallas rojizas.
Entre Checa y el Barranco de la Hoz, el Alto Tajo despliega uno de los paisajes más imponentes de toda la ruta: cañones, bosques, pistas de grava que parecen perderse en lo infinito.
Paisajes y Naturaleza
Desde los campos abiertos de Castilla, las pistas infinitas serpentean entre colinas suaves y cultivos dorados que cambian de color según la luz del día. La ruta bordea la impresionante silueta del castillo de Molina de Aragón, encaramado en un cerro, que vigila silencioso un territorio que mezcla belleza y dureza.
Uno de los lugares más curiosos es La Chequilla, en plena serranía de Cuenca, famosa por sus formaciones rocosas conocidas como la Ciudad Encantada. Allí me contaron que “el Cid durmió cerca”. Nadie sabe con certeza si es verdad, pero la leyenda sigue viva y eso es parte de la magia del camino.
Encuentros Inolvidables
Además de los paisajes y la historia, lo mejor del viaje fueron los encuentros. Los ciclistas que te cruzas en el camino, en su mayoría extranjeros, esas charlas breves o kilómetros compartidos le dan alma al camino.Jean André, un ciclista francés, hacía el Camino del Cid en sentido inverso y desde Burgos enlazaría con el Camino de Santiago para llegar a su casa en los Pirineos. También conocí a Marius y Mariana, dos jóvenes ciclistas que habían salido desde Santander y, pese al frío y la lluvia, seguían pedaleando con una sonrisa imborrable.

Consejos Prácticos para el Ciclista
Equipamiento Esencial
- Agua y comida suficiente: Especialmente en las etapas más solitarias.
- Rutas alternativas: Preverlas en caso de que los caminos se deterioren.
- Credencial del Camino: Muestra la credencial del Camino, muchos albergues y alojamientos ofrecen descuentos.
Modalidades de Bicicleta
- Bici gravel: Ideal para quienes buscan un equilibrio entre pistas y tramos rápidos.
- MTB: Permite adentrarse en las variantes más aventureras y técnicas.
- Bici eléctrica: Gran aliada para superar los tramos más exigentes.
Para las rutas cicloturistas por carretera, las mejores son las gravel y las híbridas. Lo bueno de las bicis de trekking o híbridas es que se mueven muy bien por carretera y por caminos, mientras que las gravel, que por pistas son un caballo de carreras, son menos versátiles por caminos rurales y senderos, y su conducción requiere más técnica.
Climatología
En general, el clima es propicio para el cicloturismo, aunque en verano puede hacer mucho calor y deberás salir de amanecida. Además de la primavera, una época maravillosa para recorrer el Camino del Cid, a pesar de que los días se van acortando, es el otoño (mediados de septiembre, todo octubre y primeros días de noviembre), predominando los días soleados y sin lluvia.
Preparación Física
Lo normal es que antes de viajar hagas rutas superiores a 40 km, ya sea por caminos o por carreteras, y te sientas cómodo incluso en los desniveles, y no estés hecho polvo al día siguiente. No hace falta que lo hagas a 20 km/hora: viajar en bici no consiste en correr sino en dosificarse bien y disfrutar, lo mismo de un llano que de una subida (aunque también hay que saber sufrir).
Presupuesto
Por menos de 100 euros tienes una parrilla y unas alforjas decentes, y te aseguro que la inversión vale la pena, porque no será la última vez que las uses: de hecho, no conozco a nadie que haya viajado con alforjas y que no repita, aunque me han dicho de un caso ;)
Alojamiento
En todos los finales de etapa hay alojamientos. Hay más de 1.500 alojamientos en el Camino del Cid. Lo que no vas a tener es la gama de oferta que sí puedes encontrar, por ejemplo, en el Camino de Santiago. El Camino del Cid es otra cosa. Por eso, salvo que vayáis con saco de dormir, recomendamos que reservéis el alojamiento con antelación. Y otro aviso, sobre todo para los urbanitas: llevad algo de metálico porque no en todos los sitios aceptan tarjeta (recordad que pasaréis por pueblos muy pequeños).

El Consorcio Camino del Cid y sus Iniciativas
El Consorcio Camino del Cid ha celebrado en València la reunión de su consejo rector para trazar las líneas de trabajo de 2024, entre las que destaca la ejecución y desarrollo del proyecto “Puesta en Valor de Experiencias Turísticas vinculadas al Camino del Cid", beneficiario de la primera convocatoria de Ayudas del Plan Experiencias Turismo España.
La vicepresidenta segunda de la Diputación de Valencia, Reme Mazzolari, ha avanzado que los dos grandes objetivos del proyecto son crear en el territorio redes empresariales colaborativas y generar nuevas experiencias turísticas relacionadas con el senderismo, el cicloturismo, el turismo histórico y la gastronomía.
De manera complementaria al proyecto, desde el Consorcio se impulsarán nuevas propuestas que girarán en torno a infraestructuras, dinamización y promoción del recorrido. Se iniciará una nueva campaña de refuerzo y conservación de la señalización senderista y BTT que contempla la realización de más de 2.500 intervenciones a lo largo de todo el recorrido.
Conclusión
El Camino del Cid no es solo un recorrido turístico. Es una experiencia inmersiva que obliga a adaptarse a la geografía, a la meteorología y a los caprichos del terreno. Es también un retrato vivo de la España vaciada: pueblos que sobreviven en silencio, cargados de historia y memoria. Este viaje te enseña que hay muchas maneras de recorrer un mismo camino y que, a veces, lo más duro deja la huella más profunda.