Ducati Sixty2 de Segunda Mano: Opiniones, Análisis y Alternativas

La Ducati Scrambler Sixty2 es una motocicleta que ha capturado la atención de muchos entusiastas del motociclismo, especialmente aquellos que buscan una opción de cilindrada media con un estilo inconfundible. Originalmente lanzada como una versión de 400cc de la popular Scrambler, la Sixty2 se presenta como una alternativa más accesible y manejable para los nuevos conductores y aquellos que prefieren una moto ágil para la ciudad. En este artículo, exploraremos las opiniones de los usuarios sobre la Ducati Sixty2 de segunda mano, analizando su diseño, rendimiento, precio y las posibles alternativas en el mercado.

Diseño y Estilo

No tiene sentido seguir hablando del diseño de esta bicicleta de playa. Es una auténtica delicia, con olor a diversión, vacaciones, playas y tablas de surf.

Desde el primer momento que la tocas, te das cuenta de que la Scrambler 62 ha sido bien pensada, y te dan ganas de divertirte con ella. La combinación de colores retro, las líneas redondeadas, los grandes espejos retrovisores redondos y un toque de "demasiado": las estrellas que subrayan su nombre sobre un depósito esbelto frente a un asiento ancho y grueso. Todo ello nos hace retroceder unas décadas, aunque el velocímetro totalmente digital nos recuerda que aún estamos en el siglo XXI. Pero quizás sea este choque de épocas lo que confiere a la pequeña Scrambler su encanto, con la tira de LED alrededor del faro y las llantas de radios características de la marca italiana subrayando su estilo.

Con las variantes de la Ducati Scrambler, la marca italiana se garantiza que llega a los nichos donde están los clientes. Para empezar veamos su estética: totalmente años 50-60, aunque con diseño actual. Desde mi punto de vista, el equilibrio de su estilo neo-retro está muy conseguido, sin dejar de parecer una Ducati. Con llantas de 10 brazos, asiento largo y muy recto, con el motor a la vista y muchos toques en negro hace que esta moto rebose personalidad por todos los lados.

Características Técnicas y Rendimiento

Echemos un vistazo a las novedades de este modelo de 399 cc. La cilindrada, por supuesto, con la carrera y el diámetro revisados a la baja. Pero lo esencial se mantiene: un desmo bicilíndrico refrigerado por aire. En el proceso, el motor pierde casi la mitad de su potencia, pero conserva 41 CV y 3,9 kg.

La “Scramblerina” aprovecha la base de sus hermanas mayores pero estrena motor con toda la tecnología de sus congéneres concentrada en 399cc. Por eso no falta su distribución desmodrómica en un propulsor muy acorde con el espíritu esencial de la moto; refrigerado por aire y con dos válvulas por cilindro. Y nace a la última porque es capaz de superar la normativa Euro 4.

La potencia máxima anunciada es de 41 CV, una cifra algo lejana a la limitación máxima por ley de 47,2 CV para el A-2 pero Ducati no ha estimado necesario hacer el motor ligeramente más grande para apurar esa cifra o tratar de extraerla del mismo. Se ha limitado a ofrecer un 50% menos de cilindrada para marcar bien la diferencia entre la Scrambler Sixty y sus hermanas.

El motor, un L-Twin a 90º de 803 cm3 con dos válvulas por cilindro y distribución desmodrómica, es capaz de llegar a los 75 CV de potencia a 8.250 rpm y 68 Nm de par a 5.750 rpm, a pesar de estar refrigerado por aire. La potencia la transmite por cadena a través de una caja de seis marchas.

Para la suspensión Ducati ha confiado en Kayaba, con doble horquilla delantera de 41 mm y monoamortiguador trasero con precarga ajustable. Ambos frenos son de disco simple, de 330 mm delante y 245 mm detrás, gestionados con ABS.

A continuación, se presenta una tabla con las especificaciones técnicas clave:

Característica Detalle
Motor Bicilíndrico en L, 2 válvulas por cilindro, Desmodrómico, refrigerado por aire
Cilindrada 399 cc
Potencia Máxima 41 CV
Transmisión Cadena, 6 marchas
Suspensión Delantera Horquilla Kayaba de 41 mm
Suspensión Trasera Monoamortiguador Kayaba con precarga ajustable
Frenos Disco simple (Delantero: 330 mm, Trasero: 245 mm) con ABS
Peso en Seco 167 kg

Experiencia de Conducción

Ponerte a los mandos de una Ducati Scrambler Sixty2 es algo que va mucho más allá que simplemente probar una moto. No es sólo una moto, es una forma de ver las cosas. Es una filosofía y un reflejo de las generaciones que no se centran en una ficha técnica ni en un cuadro de prestaciones. Los primeros metros de adaptación se esfuman a toda velocidad. Todo lo que debe funcionar lo hace correctamente, todo es fácil y no echas en falta que esto esté más allá o aquello haga tal cosa.

Lo más importante de la Scrambler Sixty2 es la actitud. Es una moto de 400 centímetros cúbicos pero no por ello tiene que ser una moto aburrida, todo lo contrario. La Sixty2 te llama a gamberrear por la ciudad, fluyendo entre los coches gracias a su extrema facilidad de uso y llegando a tu destino para disfrutar de la ciudad.

Pero disfrutar de verdad, porque una de las cosas que más llama la atención nada más empiezas a andar sobre la Scramblerina es que un primer golpe de gas mucho más contundente del que podrías pensar en una moto de esta cilindrada. Luego la sensación se diluye un poco a medida que estiras el pequeño bicilíndrico pero su linealidad le hace muy aprovechable también en carretera.

El centro de gravedad es muy bajo y se nota en los cambios de dirección. Es una gran moto escuela porque aunque no intimida sus cualidades y tu tacto son los de una moto grande. Está pensada precisamente para quienes se sacan el carnet A2 y no necesitan una moto más grande, pero sí una que tenga un diseño y un estilo cuidados hasta el más mínimo detalle. No esperéis estiradas de infarto a una rueda. La Sixty2 no va de ese rollo, pero sí que sus 41 caballos dan de sí para pasarlo en grande.

Gracias a su asiento situado a sólo 790 milímetros cualquiera puede llegar al suelo con los dos pies. Y esa sensación de confianza se traduce en un gran control no sólo físico, sino también psicológico, en cualquier situación. ¡Por fin una moto en la que de verdad toco bien con los dos pies! Entrando en curva haciendo palanca sobre su ancho manillar sientes un control perfecto de todo lo que está pasando bajo las gomas.

El manillar ancho y el peso ligero de la moto facilitan el paso por las curvas, y los neumáticos no ofrecen sorpresas desagradables. La altura del manillar hace que quieras poner la bota en lugar de la rodilla.

En dos días, la Scrambler 62 ha demostrado ser una moto casi perfecta para descubrir los placeres de la moto de 2 ruedas con total seguridad. O para disfrutarla sin buscar prestaciones demenciales o para recorrer el país por carreteras rápidas. Su estética no deja indiferente a nadie, y el conjunto es una fuente constante de placer, tanto en los desplazamientos diarios como en los paseos.

Desde los primeros metros ya percibimos la facilidad con la que se mueve y manejamos la moto que a pesar de no ser ligera (167 kg en seco) se siente liviana en movimiento gracias a sus acertadas geometrías de dirección y planteamiento ergonómico, con un asiento amplio y de estilo retro situado a 790 mm, una altura muy razonable para cualquier estatura. Aun así Ducati ofrece como accesorio un asiento más bajo de 770 mm.

La posición a los mandos resulta muy confortable y natural; tanto piernas como brazos descansan cómodamente sobre las estriberas y el manillar que debido a su diseño alto y plano se convierte en un elemento decisivo de su estética y conducción, facilitando las maniobras gracias a la palanca que ofrece y de paso aportando el toque campero imprescindible en una moto denominada Scrambler.

Durante el trayecto continuamos aprovechando la buena manejabilidad y el latido de su corazón desmodrómico, perfectamente adaptado para un uso polivalente, con facilidad para subir de vueltas pero también para rodar a bajas velocidades con total suavidad, sin traqueteos a pesar de las constantes aperturas y cierres de gas en marchas cortas.

Tanteando los frenos y concretamente su ABS Bosch 9.1 MP de serie, fuimos confirmando su acertada puesta a punto, pues la efectividad de su pinza de doble pistón delantera Brembo hace que el sistema antibloqueo rara vez entre en acción a no ser que la frenada sea extremadamente apurada. Lo que se espera de un buen ABS.

Quizás el motor sea lo que más sufre en este escenario, pues su elasticidad tiene un límite y rápidamente comenzaban a encenderse las luces de aviso de sobrerrégimen en la instrumentación para darle un poco de alivio en la siguiente marcha que de nuevo se acababa rápido ante nuestras ansias injustificadas de más caña. Y es que esta moto no es para practicar este tipo de conducción pero superó la prueba con entereza y dignidad.

Te queda la sensación de que unos caballos más serían un aporte perfecto para una moto muy capaz que ha heredado la filosofía dinámica de sus hermanas mayores al apostar por la facilidad de conducción y la diversión a los mandos. Por eso nos parece un caramelo para cualquiera con el carnet A-2 en la mano y ganas de aprender a llevar una moto grande con la facilidad de una pequeña.

Una vez asimiladas sus cualidades llegamos a un terreno donde poder llevarla al límite en el más amplio sentido de la expresión, pues la sucesión de tramos de carretera revirados es un reto en sí para una moto en principio básica y con una potencia de solo 41 CV. Y la Scrambler Sixty2 comenzó a demostrar que no es sólo una carrocería bonita sino que su parte ciclo está preparada para lidiar con apuradas de frenada y cambios rápidos de dirección sin descomponerse en ningún momento. Su horquilla convencional cuenta con un tarado más bien blando pero consistente, muy apropiado para absorber con solvencia los baches e irregularidades en ciudad y a la vez resultar estable, infundiéndonos la confianza necesaria a la hora de practicar una conducción alegre.

Destacan sus relaciones de cambio, más bien largas, y en especial la primera marcha que te permite estirarla más de lo habitual en una moto de esta cilindrada. Además el cambio aporta un funcionamiento muy correcto y suave, algo que agradecerán los conductores menos experimentados.

Al subirse a la moto, uno se lleva un pequeño susto: el torso está erguido y muy pegado al ancho manillar, las manos están altas y los brazos bastante flexionados y extendidos, lo que resulta sorprendente. En cambio, las piernas no están demasiado flexionadas, incluso para un piloto alto como yo. Pero después de acostumbrarse un poco, durante el cual tiendes a golpear las manos contra los retrovisores situados muy cerca de los puños, te das cuenta de que el manillar alto y ancho confiere a la pequeña scrambler una gran maniobrabilidad. Esto no le impide zigzaguear entre el tráfico, ya que pasa por encima de los retrovisores de la mayoría de berlinas y coches urbanos. El animado motor al inicio de la vuelta y la ligereza de la máquina también contribuyen a que los trayectos urbanos sean agradables y divertidos, incluso después de un duro día de trabajo.

Te pones en marcha, olvidas todas tus preocupaciones y quieres jugar con la Ducati. Los únicos puntos negativos son el radio de giro ligeramente amplio, que dificulta las maniobras en parado, aunque el peso las facilite. En cuanto al motor, tiene tendencia a calentarte la parte inferior de los muslos si te quedas demasiado tiempo atrapado en un atasco.

El bicilíndrico empuja bastante bien entre las 4 y las 6.000 revoluciones, y vuelve a dar caña a partir de las 8.000, con una pequeña diferencia entre ambos en aceleración. La caja de cambios es suave y precisa, sin estropear la diversión. El punto muerto nunca ha sido un problema entre una y dos, pero se encuentra fácilmente cuando se necesita. Ni siquiera un pasajero habrá asustado al motor.

Hasta 90 km/h, todo va bien; la presión del viento no es demasiado fuerte. Pero por encima de esa velocidad, y especialmente por encima de 110, tienes la sensación de que la Scrambler ya no está en su elemento. Como era de esperar, la posición completamente erguida y la falta de protección hacen que el ejercicio sea bastante doloroso, pero tampoco está diseñada para eso. VRUs, circunvalaciones y autopistas para consumir con moderación.

No hay duda, este es el terreno de juego de la moto. El manillar ancho y el peso ligero de la moto facilitan el paso por las curvas, y los neumáticos no ofrecen sorpresas desagradables. La altura del manillar hace que quieras poner la bota en lugar de la rodilla. Estas pocas horas de conducción fueron un verdadero placer, sobre todo porque la suspensión absorbe bastante bien los golpes en los tramos bacheados. En cuanto a la comodidad, después de más de 3 horas solo en el sillín, sentí un poco de dolor en la espalda, probablemente debido a que no estoy acostumbrado a la posición. Por lo demás, el grueso sillín es cómodo y las piernas no están demasiado flexionadas, incluso para un piloto alto.

La frenada no es gran cosa, pero el disco único delantero y la pinza axial de dos pistones hacen su trabajo. En cuanto al dúo, el tamaño de la moto significa que es mejor limitarse a viajes cortos y pasajeros más pequeños, ya que a los pilotos más altos se les clavan los talones a la altura del asiento incluso más de lo habitual.

Precio y Valor de Segunda Mano

Para hacerla más asequible, Ducati también ha reducido la calidad de sus periféricos. La horquilla invertida se ha sustituido por un modelo convencional de 41 mm sin regulación. La pinza radial de 4 pistones se ha sustituido por una axial de 2 pistones. Se han eliminado las placas de aluminio del depósito de combustible, que es un poco más generoso en cuanto a capacidad. El basculante es de acero. Los retrovisores redondos son más básicos. La rueda trasera es más estrecha, montando un neumático de 160 en lugar del 180 de las otras Scrambler de la gama.

La Scrambler 400 ha sido recortada. Era de esperar, ya que la moto y sus colores másjuveniles pretendían ser más accesibles para las nuevas generaciones. Sin embargo, el precio es sencillamente escandaloso. Cuesta sólo 600 euros menos que laIcon, que está mucho mejor equipada y potenciada.

El precio del SCRAMBLER 400 Sixty2 2016 es de 7.990€ en Francia.

Lo evidente ya lo sabemos todos, es una moto de 400 centímetros cúbicos que vale más de 7.000 euros. ¿Hay opciones más baratas en el mercado? Sí, pero pocas, por no decir ninguna, tienen los acabados, el empaque y, especialmente, la actitud de esta Scrambler Sixty2.

La Ducati Sixty2 es la nueva moto de acceso a la gama Ducati por precio, motor y sensaciones pero nos queda la impresión de que su precio está por encima de su potencia y dinamismo al situarse en 7.790 €, una cifra en principio alta para una moto más simple que sus hermanas mayores, frente a las que pierde la horquilla invertida o el basculante tipo banana que da paso a uno menos estético pero igualmente efectivo.

Pero no le faltan numerosos destellos de calidad como el uso de LED's tanto en la óptica delantera como trasera, el motor con tapas de aluminio o la instrumentación de una sola esfera. Si hubiese que ponerle una pega es que no indica el nivel de gasolina, una información siempre importante para el usuario que la coge a diario. Tampoco se le puede hacer reproche alguno ni a la calidad de lo materiales ni a los acabados, evidenciando que estamos ante una Ducati de verdad y no una versión económica y descafeinada.

Alternativas en el Mercado

Es una gran moto escuela con la que luego poder saltar a otras motos más potentes, pero habiendo mucha gente que se saca el carnet A2 y luego no se saca el A es una opción muy a tener en cuenta. la familia Scrambler sigue creciendo, y ahora empieza con un modelo de 400cc. ¿Es suficiente para que disfrutes? Esta pequeña Ducati está llena de sorpresas.

¿Hay opciones más baratas en el mercado? Sí, pero pocas, por no decir ninguna, tienen los acabados, el empaque y, especialmente, la actitud de esta Scrambler Sixty2.

Para acabar, sólo nos faltaría elegir en qué color nos gusta más (naranja "Atomic Tangerine", gris "Ocean Grey" y negro "Shining Black"). Las tres versiones tienen su punto, pero yo tengo el corazón partido entre la naranja y negra de las fotos o la versión negra y gris.

DUCATI SCRAMBLER SIXTY2 A2 !!! 40 CV... SERÁN SUFICIENTES??? ( PRUEBA A FONDO )

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