Uno de los mayores escándalos en la historia del deporte sigue generando repercusiones incluso dos décadas después de su inicio. La trama de dopaje del US Postal, el equipo con el que Lance Armstrong ganó de forma fraudulenta siete Tour de Francia entre 1999 y 2005, ha tenido coletazos recientes con la decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) de endurecer las sanciones al director de aquel equipo, el belga Johan Bruyneel, y a otros dos integrantes del cuerpo técnico: el fisioterapeuta Pedro Celaya y el técnico José Martí.

Como consecuencia de esto, Luis García del Moral, médico clave en la trama, ha visto reducido su castigo por su colaboración con las autoridades antidopaje. Del Moral fue el médico del US Postal entre 1999 y 2003. Durante esos años, junto a Michele Ferrari, que actuaba como médico externo, fue fundamental en las prácticas dopantes del equipo norteamericano, practicando transfusiones a los ciclistas y administrándoles sustancias prohibidas. Después del 2003 continuó con esa actividad desde su clínica de Valencia, donde recibía a los ciclistas.
Sanciones y Resoluciones del TAS
En 2012, la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) sancionó a perpetuidad a Del Moral junto a Ferrari y Martí, acusados de posesión de sustancias y métodos dopantes (EPO, hormona del crecimiento, testosterona, etc.), tráfico, administración de sustancias prohibidas y colaboración en otras prácticas ilícitas. Del Moral y Ferrari aceptaron su condena, mientras que Martí, Bruyneel y Celaya recurrieron a la Asociación Americana de Arbitraje (AAA).
En 2014, la AAA impuso una sanción de diez años a Bruyneel y de ocho años a Celaya y Martí. Ni la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), ni Bruyneel ni Martí quedaron satisfechos, por lo que recurrieron al TAS, que tomó una decisión definitiva: "El panel del TAS encontró que toda la evidencia presentada pintó una imagen bastante clara: desde 1997 a 2007, los señores Bruyneel, Martí y Celaya participaron en una elaborada y muy exitosa trama de dopaje con el señor Bruyneel en la cúspide de una multitud de infracciones dopantes y el señor Martí y el doctor Celaya como participantes indispensables en este amplio y sistemático programa de dopaje", explicó el TAS.
Actualmente, Bruyneel y Celaya están sancionados de por vida, mientras que el castigo de Martí es de 15 años. "Éramos hijos de nuestra era, enfrentándonos a las trampas y las tentaciones que formaban parte de la cultura en ese momento. No siempre elegimos la mejor opción", dijo Bruyneel tras conocer la decisión del TAS. El belga sigue afirmando que la USADA no tenía autoridad para juzgarle.

Johann Bruyneel junto a Alberto Contador tras la victoria del español en el Tour de Francia de 2009 con el Astaná, equipo que dirigía el belga.
El Papel de Luis García del Moral y su Colaboración
Uno de los responsables de que la sanción a Bruyneel haya sido endurecida es García del Moral, que desde 2016 colabora con la USADA, la AMA y la Unión Ciclista Internacional (UCI). Su testimonio y los correos electrónicos aportados como prueba fueron determinantes para la decisión del TAS. Como premio, Del Moral ha visto reducido su castigo, de una sanción de por vida a una de cinco años, que se cumplieron el 10 de julio de 2017.
En su testimonio ante el TAS, Del Moral no solo habló de su participación en la trama de dopaje del US Postal, también reveló que con la ayuda de Michele Ferrari suministró EPO y hormona del crecimiento al equipo español de ciclismo en pista que participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta. "Era parte del sistema", respondió Del Moral cuando le preguntaron por qué administró durante años sustancias dopantes a los deportistas. Esto contrasta con sus declaraciones de 2012, cuando negaba cualquier implicación en tramas de dopaje.
Consecuencias para Lance Armstrong
La agencia antidopaje de Estados Unidos ha presentado cargos formales por dopaje contra el exciclista Lance Armstrong, algo que podría privarle de sus siete Tour de Francia, según ha confirmado el propio deportista en un comunicado a través de su propia página web. La USADA ha presentado 15 páginas de cargos contra el deportista estadounidense en los que incluye acusaciones de que Armstrong usó la hormona EPO, transfusiones de sangre, testosterona y corticoides entre 1998 y 2011. La consecuencia inmediata de las acusaciones de la USADA, de carácter semigubernamental, es la prohibición de que Armstrong participe en competiciones de triatlón, deporte que practicaba tras su retirada del ciclismo profesional.
La USADA asegura en una carta que tiene muestras de sangre de Armstrong de 2009 y 2010 que "son consistentes con la manipulación de sangre, incluido el uso de EPO y/o transfusiones de sangre", según documentos a los que tuvo acceso el diario The Washington Post, el primero que reveló el caso. La USADA cree que Armstrong y miembros de su equipo -incluidos el doctor italiano Michele Ferrari y el que fuera director de equipo Johan Bruyneel- están implicados en una trama entre 1998 y 2011 para suministrar sustancias y técnicas dopantes.
En un comunicado, Lance Armstrong se defiende asegurando: "nunca me he dopado. He completado 25 años de carrera como atleta sin ninguna mancha, he pasado más de 500 análisis de dopaje y nunca he fallado en ninguno". Armstrong critica la falta de imparcialidad de la USADA y la "vendetta" contra su persona y asegura que las acusaciones "no tienen base" y están motivadas por testigos comprados por promesas de inmunidad y anonimato.
El Reconocimiento del Dopaje y sus Implicaciones
Despojado de sus siete Tours de Francia tras confesar que se dopó, Lance Armstrong nunca dio positivo en un test, pero reconoció en 2013 que "es imposible ganar siete tours sin doparse". Ahora, 10 años después, el americano ha explicado en el podcast 'Club Random' cómo lograr tomar durante varios años "una droga que era indetectable"."En cierto sentido, frustrarías al sistema, pero lo que siempre dije -y no intento justificar lo que dije como algo que quisiera repetir otra vez-, pero una de las frases era: 'Me han hecho 500 pruebas y nunca he fallado un control antidopaje. Eso no es mentira. Es la verdad. No había forma de evitar el control. Cuando meé en la taza y analizaron el pis en la taza, pasó", recuerda el exciclista.
La clave está en el que la sustancia pasaba a ser indetectable a las pocas horas: "La realidad y la verdad de todo esto es que algunas de estas sustancias, sobre todo la más beneficiosa, tiene una vida media de cuatro horas. Así que ciertas sustancias, ya sea cannabis o anabolizantes, o lo que sea, tienen vidas medias mucho más largas"."Podrías fumarte ese porro e ir a trabajar conduciendo tu tractor... en dos semanas y dar positivo, porque la vida media es mucho más larga. Con la EPO, que fue el combustible para cohetes que cambió no sólo nuestro deporte, sino todos los deportes de resistencia, tienes una vida media de cuatro horas, por lo que sale del cuerpo muy rápidamente", ha añadido.
Sobre los posibles efectos secundarios del consumo excesivo de EPO, Armstrong asegura que "era seguro"."No quiero animar a nadie a hacer algo que no tiene por qué hacer. La verdad es que tenías una droga que era indetectable, que era tremendamente beneficiosa para el rendimiento y la recuperación. Ambas son importantes, pero sobre todo para el rendimiento... Y, como nos hicieron creer, con lo que no estoy en desacuerdo, si se tomaba bajo el cuidado de un médico era seguro", ha zanjado.
Además de las críticas por dopaje, a Armstrong también se le señaló por haber usado motores de 500W de potencia en la botella de su bicicleta, aunque nunca se demostró.
El Presente de Lance Armstrong
A más de una década de perder sus títulos y prestigio, el exciclista estadounidense continúa reconstruyéndose entre proyectos personales y mediáticos, mientras lidia con el impacto que persiste en su vida familiar y en su imagen pública.
Tras admitir en 2013 el consumo de sustancias prohibidas, Lance Armstrong ha visto esfumarse sus siete Tours de Francia, su medalla olímpica y el respaldo de patrocinadores millonarios. Desde entonces, su vida ha estado marcada por un doble camino: la búsqueda de nuevas plataformas de expresión y el intento de recomponer los daños personales y sociales que ha dejado aquél escándalo, pues quien alguna vez había sido símbolo de pasión y resiliencia en el ciclismo, ha resultado convertido en uno de los casos más sonados de fraude deportivo.
Actualmente, aunque no puede volver al ciclismo profesional, Armstrong no se ha alejado por completo del deporte. Presenta dos pódcasts: THEMOVE, centrado en el análisis de carreras ciclistas, y The Forward, un espacio de entrevistas donde aborda temas más amplios, incluido el debate sobre el deporte y la inclusión. También ha participado en producciones televisivas como el documental Lance (ESPN, 2020) y el reality Stars on Mars (2023). Después de pasar quince años en Aspen, ha regresado a Austin, Texas, ciudad donde ha desarrollado gran parte de su carrera ciclista y donde ahora continúa su vida familiar.
El Costo Personal del Dopaje
El escándalo no solo lo había apartado de la élite deportiva, sino que también ha transformado profundamente su vida privada. Armstrong ha reconocido que explicar a sus hijos la verdad sobre sus trampas fue uno de los momentos más difíciles de su vida, un proceso que habría requerido conversaciones prolongadas y terapia familiar. Hoy convive con sus cinco hijos -tres de su primer matrimonio y dos con su actual esposa, Anna Hansen-, con quien se ha casado en 2022.
En entrevistas recientes ha admitido que ha llegado a experimentar síntomas de estrés postraumático y que, durante años, había desarrollado un rechazo profundo hacia el ciclismo: “Durante tres o cuatro años he odiado el ciclismo por lo que había significado en mi vida”, ha dicho. Con el tiempo, ha retomado la bicicleta de forma recreativa, como una reconciliación personal con el deporte que lo había encumbrado y condenado al mismo tiempo.
Más allá de sus nuevos proyectos, Armstrong sabe que su nombre sigue asociado al mayor escándalo de dopaje de la historia del ciclismo. Ha reconocido haber sido “un luchador, un humanitario y también un idiota”, y asume que la tarea de reconstruir confianza será un desafío de por vida.
La Decisión de la UCI y el Legado del Escándalo
Hace doce años, la leyenda de Lance Armstrong quedó tachada para siempre. El ciclista estadounidense, ganador de siete Tours de Francia de manera consecutiva, era sancionado de por vida por parte de la Unión Ciclista Internacional (UCI) tras confirmarse el informe de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos que le acusó de doparse y de suministrar sustancias dopantes a sus compañeros de equipo. El caso marcó un antes y un después en la historia del ciclismo, que retiró de su memoria a una de sus grandes leyendas.
El ciclista estadounidense había vencido en los siete Tour de Francia consecutivos comprendidos entre 1999 y 2005. El director de la UCI por aquel entonces, Pat McQuaid, confirmó la sanción a Armstrong con unas declaraciones que dieron la vuelta al mundo: "La UCI prohibirá que Armstrong compita y le desposeerá de sus siete Tours de Francia. Lance Armstrong no tiene sitio en el ciclismo. Es un día crucial, hemos sufrido mucho... no solo utilizó sustancias para mejorar su rendimiento. Se las suministró a sus compañeros de equipo", afirmó.
El Tour de Francia, que estaba a la espera de saber la decisión de la UCI, retiró el nombre de Armstrong de los siete Tours de Francia conseguidos de manera consecutiva. La organización decidió dejar desiertos esos siete títulos y recordó que 20 de los 21 ciclistas que subieron al podio en el Tour durante esa etapa estuvieron directamente vinculados con el dopaje.
| Nombre | Sanción | Motivo |
|---|---|---|
| Johan Bruyneel | De por vida | Participación en trama de dopaje |
| Pedro Celaya | De por vida | Participación en trama de dopaje |
| José Martí | 15 años | Participación en trama de dopaje |
| Luis García del Moral | 5 años (cumplidos) | Participación en trama de dopaje (colaboración) |
| Michele Ferrari | De por vida (Italia) | Participación en trama de dopaje |