En los últimos años, el mundo del ciclismo ha experimentado una notable evolución en las transmisiones, pasando de los tradicionales tres platos a configuraciones más modernas de dos platos e incluso monoplato. Comprender cómo funciona la transmisión en una bicicleta de montaña es esencial, y para ello, debemos tener claro el concepto de desarrollo de la transmisión.
Un desarrollo es una combinación de plato y piñón que crea una proporción determinada entre el número de vueltas del eje del pedalier y el número de vueltas de la rueda, traduciéndose en la distancia longitudinal recorrida por la bicicleta. Con un desarrollo grande, cada vuelta de pedal hace girar la rueda motriz más que un desarrollo pequeño, lo que resulta en un mayor desplazamiento de la bicicleta, pero a costa de un mayor esfuerzo de nuestras piernas. En cambio, con un desarrollo pequeño, se necesitan más vueltas de pedal para hacer girar la rueda, obteniendo un menor desplazamiento, pero también menos esfuerzo para moverlo.
Los platos, también conocidos como coronas o chainrings, son las ruedas dentadas que se encuentran en el lado derecho de la bicicleta, conectadas a los pedales mediante las bielas. Cada plato tiene un número diferente de dientes, y esta diferencia es fundamental para entender cómo funcionan las marchas de tu bicicleta. Tanto los platos como los piñones de una bicicleta de montaña consisten en una corona circular de dientes y se clasifican según el número de estos. Así, un pedalier con platos 42/32/22 tendrá un plato grande de 42 dientes, un plato intermedio de 32 dientes y un plato pequeño de 22. La nomenclatura utilizada para el cassete de piñones refleja solamente el número de dientes del piñón más pequeño y del más grande.
Elegir el tamaño adecuado de los platos es crucial para optimizar tu rendimiento y comodidad al pedalear. Si eres un ciclista ocasional o estás empezando, platos más pequeños te permitirán pedalear con mayor comodidad, especialmente en subidas. Cuando usas un plato más grande (con más dientes), cada pedalada mueve más cadena y, por tanto, avanzas más distancia.

Platos y piñones para MTB ¿Qué tamaño elegir?
Para un diámetro de plato dado, iremos disminuyendo el desarrollo si vamos combinando este plato con piñones cada vez más grandes. Es decir, con cada vuelta de pedal, un piñón pequeño girará más veces que un piñón grande, pero costará más energía hacerlo girar. Por lo tanto, el desarrollo más grande de la transmisión de una bicicleta de montaña es la combinación del plato más grande del pedalier con el piñón más pequeño, ideal para descensos o para ganar velocidad en llano, donde la inercia de la bicicleta nos ayuda a mover este desarrollo. Por el contrario, el desarrollo más pequeño es la combinación del plato más pequeño del pedalier con el piñón más grande.
Para el resto de desarrollos, bastará con ir realizando diferentes combinaciones de plato/piñón hasta dar con la más adecuada para el tipo de terreno en el que estamos rodando. Si nos fijamos en la transmisión de nuestra bicicleta mirando desde arriba, veremos que el plato grande del pedalier queda a nuestra derecha junto con el piñón pequeño. Es decir, encontramos los diferentes diámetros de plato/piñón invertidos entre sí. Ésto es así porque si engranamos el plato grande con el piñón pequeño veremos que la cadena de la transmisión queda recta o paralela al cuadro de nuestra bicicleta.
Si vamos cambiando hacia los piñones más grandes veremos que la cadena se va torciendo hasta quedar completamente cruzada desde el plato grande hasta el piñón grande. Por ello, las posibilidades correctas de combinación plato/piñón quedan limitadas a un pequeño número con el único fin de no cruzar la cadena en exceso.
- Plato grande: En combinación con los 4 piñones más exteriores o pequeños.
- Plato intermedio: En combinación con todos los piñones, excepto el más exterior o pequeño y el más interior o grande.
- Plato pequeño: En combinación con los 4 piñones más interiores o grandes.
De esta manera comprendemos por qué los platos y los piñones van montados al contrario respecto a su diámetro: plato mayor hacia el exterior y menor hacia el cuadro, piñón menor hacia el exterior y mayor hacia la rueda.
Tipos de platos: Un plato, dos platos o tres platos
El mercado se satura de opciones, y uno de los dilemas que se presenta hoy a la hora de adquirir una bici es el de los desarrollos: uno, dos o tres platos. El mundo de la bici experimenta un proceso de cambio y evolución vertiginoso. Cada año salen infinidad de novedades que modifican por completo el concepto de la bicicleta y definen con precisión adaptativa las exigencias de cada modalidad y hasta la forma de pedalear y el estado de forma de cada usuario.
Recientemente nos han sorprendido con la aparición del nuevo piñón OneUp de 50 dientes para transmisiones monoplato, y con el sistema Vyro, que cambia de plato sin usar desviador. No sabremos si tendrán buena aceptación, el caso es que ahí están, engrosando las opciones que ofrece el mercado. Y hablando de esto de los cambios, de un tiempo a esta parte, asistimos a un dilema a la hora de elegir qué combinación nos viene mejor desde que el famoso y único 3×9 (3 platos y 9 piñones) diera paso a otras combinaciones con dos y hasta con un plato con diferentes piñones (10 y hasta 11), e incluso con diferente cantidad de dientes.
Ahora que tenemos claro qué es esto de los desarrollos, vamos a desgranar cada una de las tres opciones que ahora mismo ofrece el mercado a la hora de elegir entre una u otra bicicleta. Seguro que con estas pautas no tendrás tantas dudas sobre lo que realmente necesitas según tu condición física, tu manera de pedalear y tus preferencias. Acierta en tu elección.
Tres platos
Hasta hace bien poco, todas las bicicletas montaban tres platos -22/32/42 (esto hace referencia la número de dientes de cada plato) con un casette de 9 piñones (11/32, once dientes el pequeño y 32 el más grande)-. Esta combinación ha sido la más habitual en bicis de montaña por su versatilidad. Gracias a ello, se puede conseguir un desarrollo que permita subir grandes cuestas sin mucho esfuerzo, así como rodar a gran velocidad (por encima de los 40km hora). Bien es cierto que los tres platos van desapareciendo debido a las nuevas tendencias. Aún así, podemos hablar de ventajas e inconvenientes.
Ventajas
- Te da más opciones de cambio, es más versátil.
- Con los tres platos puedes rodar prácticamente por cualquier terreno, aunque no seas precisamente un ‘Indurain’.
- En cuestas con gran desnivel siempre tiene ese plus que te da margen a llevar una cadencia más cómoda.
Inconvenientes
- Un plato más, aporta un peso extra que tendremos que mover con la bici.
- Al cambiar de platos, la mecánica es más agresiva, y los cambios no son tan suaves.
- Las piedas de la transmisión sufren más y se desgastan más rápidamente.
- Al haber tantas velocidades a elegir, cuesta más encontrar el punto adecuado a tus capacidades, tu cadencia óptima.
- No se aprovechan todas las marchas. No puedes poner plato grande con el piñón más pequeño, y viceversa, ya que la cadena irá cruzada y sufrirá mayores fuerzas de torsión, con lo que es posible que tu cadena se rompa o se estire mucho antes de lo necesario.
- Incremento de lo que se conoce como factor Q.
Factor Q: es la distancia que hay entre los pedales. Al haber tres platos, esta distancia es mayor que si hay dos o un solo plato. A mayor distancia, menor eficiencia de pedalada.
Resumiendo: los tres platos en la bicicleta son buenos para gente con poco nivel físico y que quiera tener desarrollos para cualquier tipo de situación. Gran adaptación al terreno pero mayor peso y más probabilidad de problemas técnicos.
Dos platos
Se empezaron a introducir en el mercado hace unos años y ahora mismo todas las bicicletas de gama media-alta vienen con este montaje. Más habitual en bicis de carretera, para los bikers de montaña no ha sido complicado adaptarse porque cuenta con unas cuantas ventajas. Han llegado para quedarse. Normalmente se monta con 10 piñones, aunque Shimano ha sacado como novedad esta temporada 2016 un 2-11.
Ventajas
- Hay más espacio entre los platos y el suelo, con lo que evitamos golpear el plato grande al pasar por piedras y obstáculos.
- Por supuesto, pesa menos al llevar un plato menos.
- Los cambios entran de una forma más suave, menos brusco, con lo que el desgaste es menor.
- Mayor durabilidad, como decimos, sufre menos desgaste.
- Con los dos platos sí se aprovechan todas las marchas.
- Sigue siendo muy versátil en cuanto a la elección de cadencias de pedaleo en función del terreno por el que se rueda.
- El factor Q es menor que en los tres platos.
Inconvenientes
- Hay que estar más en forma para usar un doble plato, especialmente en subidas. El triple plato aquí es más eficaz.
- Quizá pierdas algo de capacidad para subir rampas, aunque puedes elegir montar un plato pequeño de entre 22 y 24 dientes, que combinados con un piñón de 36 te proporciona un avance de 1,5 y 1,6 metros muy parecido a los tres platos.
NOTA: en Biciclaje opinamos que si tu rueda es 26”, lo ideal sigue siendo llevar tres platos. Independientemente de las velocidades traseras que lleves. Menos peso, menos averías y mejor aprovechamiento de las posibles combinaciones. Al elegir hay que tener muy en cuenta los dientes de tu transmisión.
Un plato
Es la gran innovación del mercado que se utiliza hasta ahora especialmente en competición. Sin embargo, cada vez son más los aficionados que prueban a instalar esta transmisión. Existen dos posibilidades: con 10 piñones y 11. Es cierto que 1-10 debemos limitarlo a personas que estén altamente entrenadas. El desarrollo es fuerte en todo momento y se necesita mucha fuerza en las piernas y un buen fondo físico, sobretodo en grandes desniveles.
Sin embargo el 1-11 (que suele montar un plato de 30 en 29”, y uno de 32 en 27.5”), no se requiere un gran fondo físico del ciclista porque los piñones son 10-42, que permiten mucha movilidad y una buena adaptación a las necesidades del terreno, ya que se pueden usar todos porque aquí sí que no hay problema de que se cruce la cadena. El aprovechamiento es total. Hay 6 opciones de plato (28, 30, 32, 34, 36 y 38) aunque lo habitual es ponerlo de 30T para las de 29”, 32T para las 27.5” y de 36T en las de 26”.
Ventajas
- El plato tiene dientes más largos y alterna un diente ancho y uno estrecho para introducirse bien en la cadena, y evitar “chupados de cadena” ya que en esta transmisión no existe desviador.
- Pesa mucho menos porque no sólo eliminas uno o dos platos sino que además la cadena tiene menos eslabones, no hay desviador, hay menos cables y eliminamos un pulsador. La diferencia de peso es realmente notable.
- Se disminuye el Factor Q lo que mejora la eficiencia de pedaleo.
- Hay muchos menos fallos mecánicos.
- Requiere de mucho menos mantenimiento que los otros.
Incovenientes
- La bici es menos versátil y no se adapta tan bien a todo tipo de terreno, aunque todo está en función del físico del ciclista.
- A pesar de que es un sistema más simple, es el más caro. Por este motivo, y dado que el futuro tiende al uso del monoplano, SRAM ha sacado el nuevo grupo bautizado como “GX”. Mucho más económico que sus hermanos mayores el Sram XX o X0 y X01, aunque no competitivo en peso pero sí en prestaciones.
Resumiendo: si tienes mucha fuerza y vas a competir en XC lo mejor es 1-11. Si practicas de forma habitual mtb pero sin competir ni machacarte, necesitas un 1-11. Incluso si lo que haces es salir con la familia los domingos a dar una vuelta por el parque más cercano a tu localidad lo mejor 1-11. Ganarás en ligereza de la bici y sobre todo simplificarás el mantenimiento y las posibilidades de avería, lo que a la larga te supone también un ahorro económico.
¿Qué tamaño de plato elegir para tu MTB?
El monoplato se ha convertido, en pocos años, en la transmisión estándar del Mountain Bike, pero su adaptación puede llevar tiempo, sobre todo si es la primera vez que se usa. El tamaño de plato (número de dientes) es clave para acostumbrarte a esta transmisión MTB. Escoger el tamaño de plato ideal para tu MTB no es tarea sencilla. Las principales marcas de componentes han estandarizado varios tamaños en función del número de dientes, cada uno de ellos destinados a un nivel o estado de forma concreto, así como al tipo de recorridos y modalidad.
Actualmente, y centrándonos sobre todo en el monoplato, la transmisión estrella del MTB de las últimas temporadas, los más usados son el de 30, 32, 34, 36 y 38 dientes. Lo primero que tienes que considerar a la hora de elegir el tamaño de plato correcto para tu MTB es tu nivel: principiante, intermedio o avanzado/corredor.

Los platos más recomendados son los grandes, de 36 y 38 dientes. El 34 también se utiliza para salidas o carreras con mucha subida. Las transmisiones 1x12 están ganando todos los espacios del mercado, desde iniciación hasta competición. Pero aún hay bastante presencia del plato único con cassette de 11 y 10 velocidades. Además, están los rangos del cassette.
- Cassette 10 v (rangos 10-40, 10-42, 11-42, 11-46 D, etc.): es recomendable dirigirse a los más pequeños (de 30 y 32 dientes), para evitar rodar muy atrancado en las subidas.
- Cassette 11 v (rangos 10-42, 11-42, 11-46 D): el plato de 32 dientes es una buena elección para todo tipo de terrenos y rutas. Aunque también conjuga muy bien con un 30 o un 34. Al tener un poco más de rango, es posible aumentar un poco el tamaño del plato.
- Cassette 12 v (rangos 10-45, 11-46, 11-50, 10-50, 10-51): un mayor rango permite elegir un plato algo más grande, de 34 o 36 dientes, si tu nivel es aceptable y no quieres quedarte corto en algunos tramos más favorables.
El diámetro de rueda tiene que tenerse en cuenta también a la hora de escoger el tamaño del plato. Una MTB de 26" (aunque sea raro que lleven monoplato) puede montar un plato más grande que una de 29" para un uso similar. En competición se ha estandarizado el plato de 38 dientes, aunque en determinados circuitos muy explosivos y técnicos se usa el 36. Si la prueba o entrenamiento es muy rodador, hay bikers que montan el 38 o el 40.
La modalidad polivalente y todoterreno del MTB baja un poco el tamaño del plato con respecto al XC. Los riders profesionales suelen optar por montar platos de gran tamaño, de 34 y 36 dientes, para no quedarse sin desarrollo en los tramos de bajada de pedaleo.
Recomendaciones según el terreno:
- Terreno rodador y en buen estado: los platos de 34 y 36 dientes podrían considerarse la mejor elección en estas situaciones.
- Terreno montañoso, quebrado o irregular: habrá que reducir el tamaño. Un plato de 30 o 32 dientes te permitirán superar casi cualquier rampa y diferentes cambios de ritmo con agilidad y rapidez.
- Si sueles subir por trialeras muy técnicas o empinadas con frecuencia, quizás te convendría montar el de 28 dientes, muy recomendado para fuertes desniveles y terreno muy técnico.
Si quieres tomarte el MTB en serio, tener una bici con transmisión monoplato es la opción más recomendada, por ahorro de peso, rapidez en el cambio y simplicidad mecánica. Por eso, te aconsejamos aún el doble plato como una buena alternativa para terreno rodador, rutas todoterreno o travesías en MTB de varios días. Con él podrás tener siempre disponible un gran abanico de relaciones con el que es muy difícil quedarse corto o atrancado, según la situación.
Platos ovalados: ¿Mejoran el rendimiento?
Con frecuencia en TiendaMTB.com recibimos consultas acerca de qué tal funcionan los platos ovalados, de si realmente se nota o de si tienen alguna contraindicación. En este artículo os doy mi punto de vista, pues llevo usando un plato Leonardi ovalado de 32 dientes desde hace casi dos años, compaginándolo con alguna bicicleta con plato redondo.
Empecemos por la teoría: Por como nos sentamos y por como giran las bielas, el punto donde podemos hacer más fuerza es cuando las bielas están en horizontal. En cambio, cuando las bielas están en la posición más vertical, nuestras piernas no pueden apretar hacia abajo, sino que tienen que hacer avanzar el pié hacia delante para pasar al punto de fuerza. Este movimiento de mover el pié hacia delante implica a músculos menos fuertes que los que actúan con las bielas en horizontal. Además en ese momento la rodilla se encuentra bastante doblada, por lo que toda esa fuerza "aplasta" a la rodilla, generándose una gran presión sobre ella.
Los platos ovalados mejoran el rendimiento y aprovechan mejor la fuerza porque minimizan el punto muerto cuando las bielas están en vertical. Es decir, cuando las bielas están en vertical el plato tiene menos dientes. De esta forma, aunque los músculos que actúan en ese momento son más débiles, pueden hacer avanzar la biela por el menor desarrollo. Al necesitar menos fuerza para avanzar en ese punto, la carga sobre la rodilla también es menor.
La equivalencia de un plato Leonardi ovalado con platos redondos es de -4 dientes en la zona corta y +2 en la zona larga. Por ejemplo, un plato Leonardi Gecko Track ovalado de 32 dientes equivale a un plato redondo de 34-28 dientes en función del punto de pedaleo. Con ello se consigue un pedaleo más uniforme y menos presión en la rodilla en el punto muerto.
Es por ello por lo que son muy recomendables para gente con problemas de rodilla. Además no se nota diferencia en el pedaleo en llano o bajando. La gran ventaja es que subiendo rampas duras y trialeras se sube más fácil, pues la pierna siempre pasa al punto de fuerza (horizontal), y no te quedas atascado con el pie arriba sin poder hacer fuerza y tener que echar pie a tierra. Incluso podrás arrancar desde parado (después de parar a coger un poco de aire) en medio de una pared de esas que se encuentra uno en los cortafuegos (os lo digo por experiencia).
La adaptación es casi inmediata. Solo si pedaleas muy rápido notas algo de vacío en la vertical debido a que todavía no tienes la nueva coordinación. Al final de la primera ruta notarás que se cargan más los cuádriceps (los muslos), pues anteriormente eran otros músculos los que fallaban antes y no permitían exprimir tanto los cuádriceps.
Si que es cierto que la gente que lleve compitiendo muchos años tienen ese músculo de la rodilla muy desarrollado, y una coordinación de la pedalada muy precisa, y cambiarlo a mitad de temporada, seguramente les lleve a desaprovechar en parte la fuerza que pueden generar y que tantos entrenamientos ha costado. Para ellos les recomiendo hacer el cambio una vez acabada la temporada.
La gente nos pregunta al cambiar de redondo a ovalado, cuantos dientes poner. En TiendaMTB.com recomendamos mantener el número actual de su plato redondo, salvo que casi nunca metas el piñón grande, en cuyo caso puedes aumentar dos dientes más, pues en las rampas más duras irás un poco más fácil con el ovalado. Es decir, si actualmente vas bien con el plato redondo de 32, pon un plato ovalado de 32.
Lo que está claro es que los platos ovalados funcionan, y no son una cosa que va rara. Ahí tenemos a Chris Froome (entre otros) ganando Tours de Francia con ellos. Sin duda, yo os los recomiendo.