Cruzando en Bicicleta el Paso Puelo: Consejos y Rutas en la Región de los Lagos, Chile

Planificar una vuelta en el mapa -diseñar el recorrido, calcular distancias, pensar paradas- y llegar a dar esa vuelta en la vida real, es como mínimo sorprendente. Para hacer un viaje en bicicleta no se necesitan largos períodos de tiempo ni irse muy lejos. El lago Llanquihue queda en la Región de los Lagos y es el segundo lago de mayor tamaño en Chile.

Esta vuelta más o menos circular por el Llanquihue, el segundo lago más grande de Chile después del General Carrera, será un giro en sentido horario, desde Las Cascadas hasta Puerto Octay, unos 180 kilómetros por rutas vecinales en buen estado, una parte de ripio aceptable y un cruce inesperado en barcaza por el Estero de Reloncaví. En auto, el recorrido completo puede tardar -en un día sin taco- unas 3 horas.

Preparativos y Primeros Kilómetros

Salí de Puerto Varas rumbo a Llanquihue. Hay tres formas: bordeando las vías del tren, por autopista o por el camino Línea Nueva, paralelo a la Ruta 5. Yo tomé este último. Desde Llanquihue la ruta se acerca al lago y también empieza a zigzaguear y subir y bajar. Podría seguir a Osorno y desde ahí a Puerto Octay por autopista, pero prefiero los caminos secundarios que cruzan el campo.

Hoy no va a llover: es un día despejado y brillante. El cielo azul matizado de nubes chicas y blancas como corderitos. Enseguida aparece el coloso de este camino: el volcán Osorno, un cono perfecto de casi 2.700 metros de altura. Una presencia rotunda que se verá durante toda la vuelta, desde distintos ángulos.

En Frutillar veo la clásica postal del volcán Osorno y el Teatro del Lago. Me quedo unos minutos mirando, en silencio. Me pregunto si quienes viven con esta vista en el día saben lo hermosa que es, si la extrañan cuando se van. Como unas galletas para juntar energía y sigo. Es invierno y los días son cortos.

Encuentros en el Camino

Unos kilómetros antes de Entre Lagos, donde tomaré la U-51 hacia el Llanquihue, veo a un hombre grande, de unos 80 años, al lado de una camioneta, en la banquina. Se llama Hernán Lorca, es maestro rural y esta mañana le entregaron su camioneta supuestamente arreglada. Pero los mecánicos, bueno, usted sabe, los mecánicos poh.

En el viaje habla un poco de sus enfermedades y después cuenta su idea de abrir una ruta alternativa entre dos pueblos del sur, y dice que un diputado se interesó y lo vino a ver y que ya están los planos y ahora buscan el financiamiento para construirla. Cuando se baja en el taller del mecánico, el acento chileno resuena en el auto.

La Huella de los Colonos Alemanes

En el living de la Posada del Colono, el propietario, Marcelo Kuschel, me mostrará un artículo de La Prensa de Osorno con fecha 10 de octubre de 1937, dos años después de la última erupción del volcán (en 2018 hubo una alerta, pero no pasó nada). El artículo está enmarcado y se titula: “Circunvalaron el volcán Osorno en bicicleta”.

Como otros colonos del Llanquihue, su abuelo era polaco, de Silesia, en aquel tiempo parte del Reino de Prusia. La colonización alemana en el lago Llanquihue comenzó en 1852 y se extendió hasta 1875. Fue planificada por el gobierno chileno para poblar la zona de europeos.

En distintos momentos, ambos viajaron a Europa para reclutar -contratar- colonos con ofertas de tierras y prosperidad en la otra punta del mundo, a orillas de un lago llamado Llanquihue. La idea era traer colonos católicos, pero allá los curas se molestaron porque les sacaban fieles, entonces también se aceptaron luteranos. Werner, Winkler, Held, Nannig, Kuschel y otros apellidos alemanes viajaron en clippers que zarpaban de Hamburgo y luego de más de tres meses en alta mar, con poca comida y expuestos a tormentas y enfermedades, llegaban -si llegaban- a Puerto Montt.

No bien podían, los colonos construían una casa, su casa, con madera de laurel y alerce. Las viviendas estaban a 1.000 metros una de la otra, distantes y en medio del bosque. Después construían la iglesia. En el Museo Colonial Alemán de Frutillar se entiende la línea de tiempo y está a la vista el trabajo de herreros y carpinteros en un lugar con todo por hacer.

En la reconstrucción de una herrería se escucha un sonido que parece el de un martillo sobre un yunque, como para hacer una herradura. Tomo el sendero que cruza el jardín de rododendros en flor (lila, blanco, rosa) y llego a un molino, y después a una casona de campo. Todo como era entonces.

Influenciados por la Revolución Industrial, los colonos se hacían traer herramientas y máquinas de Alemania, y la mano de obra venía de Chiloé. Así desarrollaron un modelo tecnológico que hizo crecer la región. En 1870 ya había un molino en Frutillar. Molían el trigo y hacían pan, picaban los granos para darles a los animales.

-Mi bisabuelo vino de Polonia antes de que existiera ese país, durante la guerra franco-prusiana. Él y otros compañeros llegaron a Puerto Varas y después se dispersaron. Lo segundo que veo en la ruta es un cartel tallado en madera y otro y uno más, los tres con la misma palabra: kuchen. En lugar de borrarse con el paso del tiempo, el aporte culinario de los inmigrantes se arraigó, y hasta existe una Ruta del Kuchen.

La receta varía según las familias o las casas de té, pero básicamente es una masa baja y esponjosa; arriba, una crema fría con berries, que van de murta y arándanos a frambuesa. El lazo con Alemania se mantiene vivo. En la mesa de un restaurante de Puerto Varas, una pareja chileno-alemana conversa con un alemán que vino de visita. Hablan de las próximas Semanas Musicales de Frutillar, un evento de música docta que se celebra hace 40 años.

La Deutsche Schule de Frutillar educa alumnos desde 1906, el mismo año en que se fundó el coro de hombres, Männerchor, que todavía canta. Antiguamente llamado Río Blanco, Las Cascadas es un pueblo mínimo que toma el nombre de una cascada de 50 metros de altura que se forma en el río Blanco, que no es blanco, sino verde esmeralda.

A ambos lados de la ruta que atraviesa el pueblo hay un puñado de restaurantes, carritos donde comprar completos (panchos), una estación de bomberos con dos insignias: una de Bomberos de Chile y la otra con el águila negra y escrita en alemán: Deutsche Feuerwehr Kompanie. En la ruta que atraviesa el pueblo está la iglesia luterana Las Cascadas, de madera y cerrada con candado a la espera de un rescate del olvido. Se halla junto a un cementerio donde todos los apellidos son alemanes. Hay varios cementerios de los antiguos colonos.

Atracciones Naturales y Actividades

El salto de agua del río Blanco está a unos cuatro kilómetros hacia el interior, por la calle de la escuela hasta el final del camino. Antes de entrar a Ensenada sale un desvío que serpentea y trepa hasta la base del volcán. En el camino hay dos paradas con puntos panorámicos y senderos interpretativos que se meten en el bosque sombrío, donde se ven variedades de helechos.

En el volcán Osorno funciona una estación de esquí, pero durante el verano muta en un centro de montaña con dos tramos de sillas habilitados para llegar al punto más alto, a 1.640 metros. Otra opción, para los que nos gusta caminar, es hacer una vuelta panorámica de alrededor de dos horas -y gratis- con vistas maravillosas del lago Llanquihue y el resto de los volcanes.

En el extremo oriental del Llanquihue, Ensenada es un centro de turismo aventura de la región. Se pueden programar rutas para hacer en mountain bike y rafting en el río Petrohué. También, visitar la Laguna Verde y el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, donde están los espectaculares saltos sobre el río Petrohué, que se recorren en una tarde.

En el parque nacional, hay varios restaurantes, tiendas de souvenirs con productos de la zona, como la miel de ulmo y los dulces de frambuesa, entre otros. Después de conocer los saltos, la ruta sigue hasta el final de la ruta, en el lago Todos los Santos. Hay estacionamiento para dar una vuelta por el muelle y admirar la vista del lago verde esmeralda con tintes azulados rodeado de bosque nativo. Con tiempo es posible navegarlo en catamarán hasta Villa Peulla. Esta excursión dura todo el día.

Varios restaurantes de Ensenada dan a la playa, larga y, como el resto en este lago, de arena negra. Bañarse puede ser un desafío. Algunos paisajes valen el desvío, y el Estero de Reloncaví entra en esa lista. El estero es un brazo de mar que se interna en la tierra; en Chile, también lo llaman fiordo o seno.

En lugar de seguir por la ruta 225, elijo nuevamente los caminos vecinales. La ruta provincial V-69 corre como el río Petrohué y paralela a la Reserva Provincial Llanquihue. Pasa por caseríos con cementerios en altura, abiertos al lago. Por las ventanillas veo piños de ovejas que pastan sobre el paisaje ondulado y filas largas de colmenas pintadas de colores.

Mejor andar atento porque podría salir de los matorrales cercanos a la ruta un gato güiña (Leopardus guigna), también llamado gato de campo o colorado. Es el felino más pequeño de América, con piel de leopardo y ojos almendrados. También se podría cruzar un pudú o un gato montés, sobre todo después de una lluvia. Por acá no hubo alemanes. En la actualidad, los pueblos de Reloncaví apuestan al turismo de naturaleza.

Es una región tranquila que llama a los que quieren cambiar de vida y vienen desde Santiago, que parece otro país, incluso otro mundo. Como Mabel y Pedro, del Hostal Vuelta al Sur, gran lugar para pasar unos días. Queda muy cerca de las flamantes Termas del Sol, un centro termal con diez piletas climatizadas incrustadas en la mismísima montaña.

Cruzando a Argentina: Paso Internacional El León

Me contaron que hay quienes cruzan desde la cercana localidad de Puelo (en Chile, claro) hasta Argentina, por el Paso Internacional El León, por donde fluye el Manso, cerca de la ruta 40.

Frutillar: Música y Patrimonio

Las construcciones del centro son de madera y tienen la impronta del Tirol. Hay un circuito que recorre casas emblemáticas de colonos alemanes. Como la Casa Yunge-Hitschfeld, de inspiración neogótica y revestida en tejuelas. Fue una residencia familiar de casi 500 m2, y hoy es parte del patrimonio de la ciudad. O la Casa Brintrup-Hertling, donde entre 1960 y 2000 se fabricaron juguetes de madera de pino y coihue que se vendían para Navidad. Antiguamente se llamó Punta Christie.

Es un pueblo breve, una respiración profunda y ya terminó. Ahí nomás, en Totoral, el Monumento a los Antepasados Unsern Ahnen rinde homenaje a los colonos alemanes. Se construyó en 1937. Las paradas de ómnibus son de madera y tienen una clave de sol porque en Frutillar la música forma parte de su identidad. Y las paradas tienen techo porque por acá llueve muchos, muchísimos días en el año.

A esta altura, después de 40 años, las Semanas Musicales que se celebran en el Teatro del Lago, cada año a fin de enero, son famosas por la calidad de los músicos y la convocatoria. La arquitectura del teatro, construido para el Bicentenario, es vanguardista y espectacular; se puede conocer en una visita guiada. Otro lugar imperdible de Frutillar es el Museo Colonial Alemán, que le pone palabras, fotografías y construcciones a la inmigración alemana en el Llanquihue. Se recrearon cuidadosamente el molino de agua, los talleres del herrero y del carpintero, la casona de campo y los jardines.

Puerto Octay: Historia y Tranquilidad

El menos turístico de los pueblos del Llanquihue y no por eso menos hermoso. Tiene unos 10.000 habitantes y, a diferencia de sus vecinos Frutillar y Puerto Varas, aquí parece ser más importante la industria lechera que el turismo. Zona de tambos y excelentes quesos, como el chanco o mantecoso, gouda y parmesano. En un comienzo se llamó Puerto Muñoz-Gamero.

Cuenta la historia que el nombre Octay podría venir del propietario del primer almacén, Cristino Ochs, uno de los primeros alemanes que llegó y tiempo después abrió un almacén muy bien surtido. Todavía falta poner en valor el patrimonio urbanístico del tiempo de los colonos. En una caminata por la costanera me entero de la historia del naufragio en el Llanquihue, en 1931, justo frente a la bahía de Puerto Octay.

La lancha se llamaba Möewe y trasladaba a la banda instrumental del Regimiento Caupolicán de Valdivia, invitada para agasajar al Príncipe de Gales que estaba de visita, hospedado en la península Centinela. Pero el monarca no se interesó en el concierto y los músicos, frustrados, se quisieron volver rápido en otra lancha, no en la misma que los había traído. En un hecho desafortunado y absurdo, la Möewe chocó con el vapor que los venía a buscar.

Rutas Sugeridas en Bicicleta

Para aquellos que deseen aventurarse en bicicleta por esta región, aquí hay algunas rutas sugeridas:

  • Puerto Varas a Villa O'Higgins: Un recorrido extenso que requiere tiempo para disfrutar de trekkings, kayak y pesca. Se recomienda pasar entre 25 a 30 días en la Carretera Austral.
  • Puerto Varas a Ensenada (43 km): Mayormente llano con paisajes espectaculares a lo largo del lago Llanquihue. Ideal para pedalear despacio y tomar fotografías.
  • Ensenada a Cochamó (47 km): Una ruta tranquila y asfaltada con impresionantes vistas y poco tráfico, adentrándose en la Patagonia rural.
  • Cochamó a Contao: Un tramo difícil que serpentea a lo largo del Estuario de Reloncaví, pasando por colinas ondulantes y densos bosques.

A continuación, se presenta una tabla con algunas distancias y características de las rutas mencionadas:

Ruta Distancia Terreno Dificultad
Puerto Varas a Ensenada 43 km Mayormente llano Fácil
Ensenada a Cochamó 47 km Asfaltado, poco tráfico Moderada
Cochamó a Contao Variable Colinas ondulantes, bosque denso Difícil

Equipo Necesario: Para un viaje más ligero, se puede prescindir del camping y alojarse en cabañas o hostales. De lo contrario, es necesario llevar carpa, aislante, saco de dormir, cocinilla y combustible.

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Consejos Finales

  • Preparación Física: Algunas rutas pueden ser exigentes, así que asegúrate de estar en buena forma física.
  • Equipo Adecuado: Lleva ropa adecuada para el clima variable de la región, incluyendo impermeables.
  • Suministros: Abastécete de agua y comida, ya que puede haber pocos servicios en algunas áreas.
  • Seguridad: Mantente atento al tráfico y a las condiciones del camino, especialmente en tramos de ripio.

Recuerda que la Carretera Austral se divide en Carretera Austral Norte y Carretera Austral Sur. La Carretera Austral Norte va desde Puerto Montt hasta Coyhaique, mientras que en la Parte Sur de la Carretera Austral se mezclan ríos, lagos y una imponente vegetación, con amplias pampas y glaciares de los Campos de Hielo Norte y Sur.

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