Este libro fue el que más me costó escribir, y lo termino con una sensación extraña, una sensación de faltacidad. Pensar en la felicidad tal vez sea pensar en un vacío, en un borde, en un espacio intermitente que de pronto se percibe y luego se va, quién sabe adónde. Como el Inconsciente.

Territorios y Tiempos de Felicidad
¿En qué rincón, luna mía, volcás, como entonces, tu clara alegría?
Todo comenzó al regreso, era de madrugada. En medio de la niebla conversaba con mi amigo Martín. Era una charla íntima y distendida. Durante muchos kilómetros el amor, la soledad, la esperanza, el dolor y la pasión fueron compañeros de ruta. De pronto me miró y dijo: "Deberías escribir un libro acerca de la felicidad". Le respondí que eso era imposible. Un analista está familiarizado con la angustia, con el deseo, pero no con la felicidad. No acordó, aunque renunció al intento de convencerme. Durante unos minutos viajamos en silencio. Pero era tarde. Ya no podía dejar de considerar la idea.
Meses después, en "Perros de la calle", el programa radial en el que una vez por semana nos entregamos a la libre asociación y al pensamiento, Andy Kustnetzoff, su conductor, me desafió a un juego: al final de mis columnas debía proponer una fórmula para ser feliz. Me reí. Es claro que para un psicoanalista no existen las recetas ni los consejos. Un analista no es un dador de respuestas sino un generador de preguntas. Pero lanzados al juego tomé el guante y convinimos en poner un límite: diez. Así fue que, durante diez semanas, dependiendo del tema que se hubiera generado, improvisé algunas ideas.
Esta es la lista que surgió:
- Nunca tomemos una decisión que no podamos sostener. Nadie puede ser feliz si debe convivir con decisiones insostenibles.
- Todos hemos atravesado momentos difíciles y llevamos heridas que...
Si por una suerte extraña atravesamos la vida encontrándonos solamente con gente desdichada, no es accidental, no es porque pudiese ser de otro modo. Uno piensa que la gente feliz debe estar en algún lado. Pues bien, si no se quitan eso de la cabeza, es que no han entendido nada del psicoanálisis.

¿Qué es el Psicoanálisis?
La Aceptación y el Adiós a la Utopía de la Felicidad Total
En el tango "Soledad", el poeta Alfredo Lepera describe los pensamientos de un hombre que ha sido abandonado por la mujer que ama y se encuentra solo. En la plateada esfera del reloj, las horas que agonizan se niegan a pasar. Hay un desfile de extrañas figuras que me contemplan con burlón mirar. Es una caravana interminable que se hunde en el olvido con su mueca espectral, se va con ella tu boca que era mía, sólo me queda la angustia de mi mal.
Una caravana interminable. Un desfile de extrañas figuras que lo contemplan con burlón mirar. Soledad afantasmada. Soledad sin entretenimientos infructuosos. Lacan pensaba que podía darse el alta al paciente que en el recorrido de su análisis hubiera aprendido a convivir con sus fantasmas. Acuerdo. El análisis no persigue la meta de transformar al paciente en una persona feliz. Esa es la utopía de ciertas terapias que apuestan al voluntarismo, al querer es poder, al engaño que hace del terapeuta alguien capaz de lograr que una persona alcance todos sus sueños. Eso es imposible. Aceptemos la verdad: el alta no implica la conquista de la felicidad.
En su libro ¡Sí, el psicoanálisis cura!, Juan David Nasio escribió: